martes, 29 de mayo de 2012

Biblioteca Memoria Histórica de Cartagena

LA REPRESIÓN FRANQUISTA EN
CARTAGENA (1939 – 1945)

Autor: Pedro Mª Egea Bruno
Profesor de la Universidad de Murcia.  Historiador
Reedición de la publicación de 1987
Cuando la ciudad de Cartagena fue oficialmente ocupada, ya tenía perfectamente organizada la maquinaria jurídica para controlar la situación:
Los tres juzgados militares permanentes que se ubicaron en las Escuelas Graduadas de la Calle Gisbert se sumaron a los establecidos por las Autoridades de Marina, que además de un Consejo de Guerra Permanente, llegaron a dar vida a 57 juzgados instructores a las tres semanas de la ocupación.
La culminación de etapa más sangrienta, con las últimas ejecuciones, llevadas a cabo el 13 de enero de 1945, no supuso el final de la ruptura entre vencedores y vencidos, radical diferenciación reflejada incluso en los hábitos más cotidianos de la vida ciudadana.
En Octubre del 45 se cerró, de un modo más aparente que real, la represión, con un indulto total a los penados por delitos de rebelión militar, aunque por una serie de excepciones permaneció en las prisiones el 75 por ciento de los reos políticos.
Pero los cauces para reprimir cualquier intento de subvertir el nuevo orden siguieron abiertos.
Con estilo magistral, Pedro Mª Egea Bruno nos pone en contacto con la realidad del miedo y el silencio del día a día de los primeros años de la represión en Cartagena, del ambiente tenso en que no era de extrañar la aplicación de castigos infamantes, como el corte de pelo y empleo de aceite de ricino, y en cuyo fondo latían una serie de condicionantes religiosos derivados de la implantación del Nacional catolicismo. El resultado final no pudo ser otro sino el de la profundización en la ruptura.

Asociación Memoria Histórica de Cartagena


  "EL HIJO DEL HERRERO"

Autora: Pepa Martínez
Edita: Asociación Memoria Histórica de Cartagena
Los sucesos ocurridos a bordo del Destructor “Lepanto” durante los primeros días posteriores a la insurrección del 18 de julio de 1936 son muy poco conocidos. El hecho de que su comandante, Don Valentín Fuentes, manifestara desde el primer momento su fidelidad a la República hace suponer a algunos investigadores e investigadoras de los hechos de la guerra civil, que no existió conflicto a bordo entre la marinería y la oficialidad;  muchas personas ignoran la detención y fusilamiento de los oficiales en Málaga, y pasan por alto, por tanto, la represión que tuvo lugar sobre los miembros de la dotación del buque por parte de los tribunales franquistas.
Siete meses después de la victoria del bando rebelde, los distintos sumarios abiertos contra 31 tripulantes del barco, se traducen en el resultado de la condena de tres de ellos a separación del servicio, a distintas penas de prisión a otros doce, a siete ejecuciones y a una muerte a consecuencia de las torturas sufridas durante un interrogatorio.
Tras morir a manos de sus torturadores en el interrogatorio sufrido en las dependencias del S. I. P., el cuerpo de Enrique Martínez Godínez es arrojado al mar. Su cadáver aparece a los tres días, pero su muerte siguió siendo negada durante mucho tiempo por sus verdugos. Siete décadas después, su nieta investiga acerca de las circunstancias de su asesinato. A lo largo de la investigación, las diferentes pistas que sigue le van ayudando a reconstruir la verdad de los hechos de aquellos trágicos días.
En “El hijo del herrero”, lo que podía haber sido el relato de la represión, únicamente sobre el practicante del “Lepanto”, se convierte en una historia mucho más amplia: la de aquellos tripulantes de ese barco que permanecieron fieles al gobierno legítimo de la República y la represión que esta postura les acarreó.  Pero no queda en esto la narración, ya que para una mayor comprensión de las motivaciones de estos hechos, es preciso hurgar en sus precedentes y sus consecuencias. De este modo, nos encontramos en este libro con un acercamiento a la historia de la vida cotidiana de Cartagena que abarca desde la etapa pre-republicana hasta los umbrales de la década de los sesenta, utilizando como hilo conductor la historia de Enrique Martínez Godínez y su familia, una familia cartagenera, víctima de los efectos de la represión franquista en la ciudad.


Interesados ponerse en Contacto: memoriahistoricacartagena1@hotmail.com

Las dos obras editadas hasta ahora por la Asociación Memoria Histórica de Cartagena, “La Represión Franquista en Cartagena (1939, 1945)”, de Pedro Mª Egea Bruno y “El hijo del herrero (Primer episodio de la serie El último bastión)” , de Pepa Martínez, se pueden encontrar en las siguientes librerías de Cartagena:

 Librería Escarabajal, en la calle Mayor
 Librería Áglaya, en la calle Ramón y Cajal
 Librería-papelería Centro, en la calle Santa Florentina
 Librería Alcaraz, en la calle Wssell de Guimbarda
 Papelería Técnica Alfonso XIII, en el Paseo Alfonso XIII
 Leer librería, en la plaza Castellini
 Librería–papelería Floan, en la calle Covadonga, Barriada José Mª de Lapuerta
 Librería–papelería El Duende, en la calle Submarino, Bº Peral.

domingo, 27 de mayo de 2012

El diputado de ERC, haciéndose eco de los objetivos de AGE y con el inmenso agradecimiento de los guerrilleros antifranquistas, defiende el reconocimiento jurídico de los guerrilleros en el Congreso de los Diputados

Congreso de los Diputados: Intervención de Joan tarda en Pleno 23.05.2012 

Francisco Martínez López (Kiko) Agrupación Guerrillera (León-Galicia)

 AGE 26 Mayo 2012

El diputado de ERC, haciéndose eco de los objetivos de AGE y con el inmenso agradecimiento de los guerrilleros antifranquistas, defiende el reconocimiento jurídico de los guerrilleros en el Congreso de los Diputados el día 23 de mayo de 2012. IU no hace ninguna mención de adhesión en su intervención y el PSOE vota en contra.
Para visualizar la intervención pincha este enlace y también puedes leer el texto de la intervención que aparece en el Boletín de Sesiones:

Boletín de Sesiones

Pleno del Congreso de los Diputados del día 23 de mayo de 2012 
Enmienda de Defensa del Diputado Joan Tardá


El señor VICEPRESIDENTE (Barrero López):

Muchas gracias, señor ministro de Defensa.
En turno de defensa de enmiendas, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra el señor Tardà.

El señor TARDÀ I COMA: Señorías, señor ministro, este diputado va a leer el nombre de diecinueve ciudadanos y ciudadanas, personas de muy, muy avanzada edad; dieciocho nombres que corresponden a los últimos supervivientes de la guerrilla, que en los años cuarenta, cincuenta y sesenta del siglo pasado lucharon con las armas por nuestra libertad. Durante años, y ante todos los gobiernos democráticos, se ha reclamado su reconocimiento
jurídico y este diputado desde el año 2004 ha procedido a ello en todos los Presupuestos Generales del Estado y ante todos los ministros de Defensa que ha conocido (señor Bono, señora Chacón y hoy usted, señor Morenés). Supondría reconocimiento jurídico —digo—
y mediante nuestras enmiendas equiparación a los beneficios que en su día se implementaron para los antiguos miembros de las Fuerzas Armadas oficiales republicanas;
lejos, pues, de la vergonzante realidad actual, que no es otra que aquella que oficialmente les asocia a la condición de bandoleros o terroristas. Es una situación vergonzante
—digo—, incomprensible, inaudita y absurda en otras democracias que sufrieron pasados fascistas, en las que se reconoce y honora a la resistencia. El «Diario de Sesiones» fijará para la historia sus nombres, los de aquellos que ustedes han pretendido ignorar por decreto para que ni tan siquiera pudieran aspirar algún día quizá a ser recordados. No lo han conseguido. Siempre les estaremos reconocidos por su coherencia y voluntad.
Honor y gloria, pues, en memoria de los ausentes, para Pedro Alcoriza Peinado, Esperanza Martínez García, Angelina Martínez García, Amada Martínez García, José Navarro Pascual y Mariano Bejar Toro, de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón; Antonio Esteban
Garbí, de la Agrupación Guerrillera Centro; Gumersindo Seigido, Consuelo Rodrí guez López, Antonia Rodríguez López, Francisco Martínez López, Pedro Juan Méndez
y Camilo de Dios, de la Agrupación Guerrillera de León y Galicia; Felipe Matarranz González, Jesús de Cos Borbolla, de la Agrupación Guerrillera Cántabro-Astur;
y José Murillo Murillo, de la Agrupación Guerrillera Andalucía-Córdoba.

Respuesta del PP

Les decía recientemente que seguro que ustedes aprecian una sutil diferencia entre Cáritas Diocesana y un tabor de regulares; no es exactamente lo mismo. De la misma manera, señor Tardà, que el hecho de que la Legión vista de verde y se haga preceder por una cabra no la convierte en una organización ecologista. En cualquier caso, tengo que decirle que, en mi opinión, señor Tardà, sus enmiendas —seguro que bienintencionadas—
no son de este mundo.