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miércoles, 30 de marzo de 2016

VII JORNADAS POR LA MEMORIA HISTÓRICA

El principio de la primavera de 2016 enmarca la celebración de las VII Jornadas por la Memoria Histórica, organizadas por la MHC, que tendrán lugar entre el 8 y el 22 de abril.
En esta ocasión hemos programado las actividades en las fechas idóneas para que la celebración anual del Día de la Libertad permanezca dentro de la programación de las jornadas.


El viernes, día 8, se inaugurarán las jornadas con la conferencia de Miguel Puchol Franco (investigador de historia militar y represión franquista) “Los bombardeos de Cartagena durante la Guerra Civil”, a las 19 h. en el salón de actos de la UNED.

El domingo, día 10, conmemoraremos la IV Fiesta de la Libertad, que, como en años anteriores, comenzará por el Homenaje a los republicanos caídos por la Libertad, en el cementerio de Los Remedios (barrio de Santa lucía) a las 11,30, y desde allí, nos dirigiremos, en caravana de bicicletas y coches, al local social de la Asociación de Vecinos de la Urbanización Mediterráneo, donde comenzará la Fiesta de la Libertad  sobre las 14, empezando por la comida de fraternidad (habrá servicio de bar) y, posteriormente, disfrutaremos de actuaciones musicales, cantautores, masa coral, recital de poesía... y continuará la fiesta hasta el atardecer

Las jornadas continuarán el jueves, 14 de abril, aniversario de la proclamación de la II República, con la conferencia a dos bandas sobre dos de las más importantes reformas que ésta llevó a cabo:
Antonio Viñao Frago (Profesor de Historia de Pedagogía en la Universidad de Murcia) nos hablará sobre la Reforma Educativa y Floren Dimas Balsalobre (Investigador histórico) lo hará sobre la Reforma Militar. Comenzará a las 19,30 h. en la Residencia Universitaria Alberto Colao.

Continuaremos, el martes, día 19, a las 19,30, con la proyección de la película “Memoria Viva”, gentileza de la CNT-Cartagena, seguida de un debate sobre ella, en el salón de actos de la Escuela T.S. Ingeniería Agronómica.

Finalmente, la clausura de las jornadas tendrá lugar el viernes, día 22, con la conferencia de Pedro Mª Egea Bruno (Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Murcia) “El movimiento obrero en tiempos de la II República”, en la Residencia Universitaria Alberto Colao, a las 19,30 h.


Esperamos que la afluencia de asistentes a estas jornadas sea elevada y confiamos en que la programación resulte satisfactoria para todos/as. 

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica en Cartagena.



Por fin, pronto, muy pronto, LOS MONUMENTOS, SÍMBOLOS, HONORES Y DENOMINACIONES DE EXALTACIÓN FRANQUISTA DESAPARECERÁN DE LOS LUGARES PÚBLICOS EN EL MUNICIPIO DE CARTAGENA.



La ASOCIACIÓN MEMORIA HISTÓRICA DE CARTAGENA expresa su enorme satisfacción por la aprobación en el pleno municipal del 30 de diciembre de la supresión de los nombres y símbolos de exaltación franquista en los lugares públicos de nuestro municipio.

Esta Asociación ha reivindicado dicha desaparición a lo largo de sus seis años de existencia, recibiendo siempre la negativa por parte de la anterior corporación municipal. Del mismo modo, las mociones presentadas en esa etapa, tanto por el grupo municipal de PSOE como por el de IU, exigiendo el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica en su apartado referente a dicha supresión, fueron reiteradamente rechazadas por el aplastante rodillo de la mayoría absoluta del PP en nuestro ayuntamiento.


Miembros de la MHC celebrándolo a la salida del Pleno.

Hoy, 30 de diciembre, se ha llegado por fin a la primera victoria, el primer paso en este largo proceso, y el trabajo de la comisión de expertos en que se proponía el cambio de denominación de una treintena de calles cartageneras y la supresión del monumento con el yugo y las flechas de la plaza de la iglesia de La Aljorra, de los bustos del almirante Bastarreche y el general López Pinto y del monumento a la IV división navarra, ha sido aprobado por el pleno con los votos a favor de Movimiento Ciudadano, PSOE y Podemos, a pesar de los votos en contra del Partido Popular y la abstención de Ciudadanos.  Si queréis ver las sesudas argumentaciones para votar en contra del PP y las inargumentaciones de Ciudadanos para abstenerse, pinchad en el siguiente enlace:




Es éste el primer paso en un camino abierto hacia la consecución de otros muchos logros, pues todavía quedan muchas calles que ostentan nombres franquistas y varios honores y medallas concedidas a golpistas que deben ser suprimidas, pero, tal y como ha expresado el concejal Francisco Martínez, el trabajo de la comisión no ha terminado, sino que debe continuar estudiando e informando acerca del resto de denominaciones franquistas que deben desaparecer.



La Asociación Memoria Histórica de Cartagena se congratula por este primer paso dado por nuestra corporación municipal, y continuará su tarea de lucha por la consecución de nuestra reivindicación de VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN.





Salud y República.

viernes, 19 de junio de 2015

Un campo de trabajo del franquismo: noticia de su vida cotidiana

Al lado de Buitrago, un municipio en el vértice norte de Madrid con una brillante historia con raíces en el Medievo, se levanta el muro de contención de uno de los embalses más importantes de España: el embalse de Riosequillo
Al lado, el Canal de Isabel II abrió a principios de los noventa un complejo de piscinas al que acuden miles de ciudadanos en los veranos caniculares de la región. Allí se divierten los jóvenes, conviven las familias alrededor de las viandas y los juegos, los chavales chapotean en las aguas, corren sobre la hierba y los menos jóvenes (en edad de jubilación o post jubilación) se sientan a contemplar la cordillera carpetana que parece vigilar el valle y que tiene en las cumbres de Somosierra y de la sierra del Rincón sus alturas más notables.
rico1Pues bien, al lado de ese espacio gobernado a partir de julio por la diversión, hubo, entre 1945 y 1958, un lugar de penalidades y trabajos forzados: un destacamento penal o campo de trabajo habitado (es un decir) por presos políticos republicanos dedicados a levantar el muro de contención, a construir la presa y a redimir condena. Pocos, en el pueblo, recuerdan esa historia. Quienes la recuerdan por haberla vivido son ya muy viejos, casi nonagenarios, y prefieren olvidar (muchos años de silencio han ocultado, que no cicatrizado, la herida); los hay que la conocen por referencias familiares más o menos próximas, pero miran hacia otro lado de la historia; y la inmensa mayoría de los vecinos y comerciantes nada sabe, nada conoció y si alguien oyó hablar de ello en algún momento de la vida, prefirió hacerse el sordo. (En la imagen Julián Pérez, "El inglés", a la puerta de su casa en Villavieja. Foto M. Rico)
Dos son las excepciones que conozco. La primera, el protagonista de un reportaje aparecido en el periódico Senda Norte de noviembre de 2007. una de las referencias informativas de esa comarca. La segunda, un viejo habitante del pueblo de Villavieja del Lozoya, de nombre Julián Pérez, a quien se conoce en el pueblo como "El inglés". El protagonista del reportaje, llamado Bonifacio, hace un par de alusiones al campo de trabajo. Una de ellas, más que ilustrativa: "En la segunda mitad de la década de los cuarenta comenzó la construcción de la presa del embalse de Riosequillo. En la obra, al igual que se había hecho en la perforación de los túneles del ferrocarril, se destinó un destacamento de penados que vivían en barracones al pie de la presa", contaba.
rico2Con Julián Pérez, al amparo de la chimenea de su casa en un extremo del pueblo, hablé largo y tendido de su vida en el campo de trabajo. Era un día laborable de octubre de 2014 en el que el valle y sus alrededores vivían el esplendor otoñal. En el que la soledad de los pueblos se hacía más presente que en cualquier otra época del año. "El inglés", apodo que le viene de sus ojos intensamente azules y, seguro, de un cabello que fue rubio antes de la vejez, nació en 1936, carecía de memoria de la Guerra Civil y entró a trabajar en el destacamento penal en 1950 con catorce años de edad. Un aprendiz en un lugar inhóspito, pensado para la redención de penas de presos políticos republicanos mediante el trabajo esclavo, un invento que venía de la Alemania del nazismo, atemperado por el redentorismo de la iglesia católica de entonces. Él no era preso, formaba parte de los trabajadores que complementaban la labor de los presos, trabajadores que se desplazaban a diario y a pie desde pueblos como Gandullas, Villavieja, Gascones, pequeñas localidades de la zona, hoy casi deshabitadas.(En la imagen, presa construida por presos políticos).
En mi conversación pude hacerme una idea de lo que fue la cotidianidad en los barracones. Y supe que él no era el único adolescente que allí trabajaba (su padre estaba en la fragua): "Había más chicos de mi edad", me dijo. "Incluso el hijo del encargado, llamado Domingo Arranz Mansilla, trabajaba con los presos". Supe, a lo largo de la conversación, que el destacamento tuvo alrededor de un centenar de prisioneros, algunos con largas condenas de cárcel o con penas de muerte conmutadas. Que antes de que Franco ordenara la construcción del barracón que los "acogería", vivieron hacinados en un garaje de Buitrago (cien presos en un garaje en los años cuarenta: no es difícil hacerse a la idea) y que, desde el garaje, situado en el casco urbano, eran conducidos cada mañana, en fila y vigilados por numerosos agentes de la Policía Armada (la policía nacional de Franco), a la presa, ubicada a varios kilómetros del pueblo Después, hacia 1948, los policías armados fueron sustituidos por guardias civiles.
rico3Mientras Julián me contaba todo aquello, yo imaginaba los inviernos de la sierra norte y casi podía ver, en blanco y negro, la fila de presos cruzando el pueblo, caminando carretera adelante hacia las obras del embalse y pensaba que probablemente nadie saliera de las casas a contemplar la escena, que quizá los miraran tras los visillos, que haber vivido, aunque fuera como testigos, aquella experiencia, lejos de ser   un acicate para la memoria había sido una vacuna contra ella, un "mandato" de olvido de la propia dictadura, una muestra de sus formas de escarmiento de cualquier veleidad democrática. (En la imagen: presos republicanos trabajando en la red ferroviaria).
En 1947, o quizá en 1948, según Julián, los presos fueron trasladados del garaje al barracón al pie de la presa. Ya no había caminatas hasta el embalse: la mano de obra esclava tenía corto y directo acceso a andamios, zanjas y cantera. Poco a poco, llegaron, de la lejana Andalucía ("la mayoría de los presos eran andaluces", me dijo Julián Pérez) algunos familiares de los condenados que se construían miserables chabolas en las cercanías del destacamento: gentes desarraigadas de su medio familiar, sumidas en la incertidumbre, viviendo una forma prolongada de la condena del cabeza de familia. En ese microcosmos de la abyección, la vida cotidiana se desarrollaba de una manera precaria, casi en el límite de la supervivencia. Supe, en esa conversación con "El inglés", que en el campo no sólo se trabajaba para la construcción del embalse: "Allí se hacían las celsas para las bóvedas del Valle de los Caídos", me dijo Julián. Supe también que con él trabajaba el hijo del encargado y que había un carpintero llamado Ángel, procedente del pueblo de Navaluenga. La vida cotidiana del campo, como en tantos otros campos de concentración que hemos visto en el cine, contaba con un preso que era médico y que fue "designado" médico del destacamento para atender tanto a los presos como a los trabajadores "civiles". Pregunté a Julián por las razones de su condena y me contó que había sido acusado de atender y curar a varios integrantes del maquis en la provincia de Almería.   
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Zona recreativa de Riosequillo. Al lado de este lugar hubo un destacamento penal del franquismo
Los presos vivían (es un decir) en barracones, carecían de servicio y de duchas, la cocina era atendida por algunos de ellos y la comida era escasa por no decir miserable. Si uno visita hoy la zona donde se encontraban sus instalaciones (al pie del muro de contención de la presa) no verá un sólo vestigio que indique que allí se levantaron. Al contrario de lo que ocurrió con los de otros campos de Europa, han desaparecido: el franquismo tuvo muchos años a su disposición para borrar las huellas de su vesania mientras en los campos de Centroeuropa la derrota del nazismo y la entrada en ellos de los aliados lo impidió. No hay placa que recuerde a los artífices de la presa, casi todas las historias del embalse omiten a quienes la levantaron, las memorias del Canal de Isabel II lo silencian y sólo referencias puntuales en libros como Esclavos por la patria, de Isaías Lafuente dan testimonio de ello..  
Julián era casi un niño, era trabajador civil y no preso, y su versión está muy lejos de ser rotundamente antifranquista. Es la de quien recuerda y, ya se sabe, la memoria de la infancia a veces dulcifica el pasado. Pero su relato suple, en gran medida, la falta de material gráfico sobre la vida cotidiana en los destacamentos penales, en concreto en el de Riosequillo: no hay fotografías, no hay fragmentos de película, el No-Do de aquellos años no recogió una sólo imagen de su vida cotidiana. Julián Pérez es una fuente oral enormemente valiosa que me ha servido para trabajar en mi última novela, aún inédita, Por él he sabido cómo el aparato de la dictadura discriminaba favorablemente a determinados presos: "Había dos condenados por estraperlo que vivían aparte de los presos republicanos, tenían casa alquilada y contaban con mujer y criada", me dijo "El inglés". También llegó a conocer algunos episodios de fuga consumada: "un catalán que trabajaba en la cantera, que se escapó por la noche y al que no encontraron nunca" o "un preso que no trabajaba" -Julián lo calificó como "un señor", seguramente estraperlista- que se perdió por la carretera Nacional I y años después escribió al director del destacamento "invitándole a pasar las Navidades en Francia". La obligatoriedad de asistir a la misa que celebraba Domingo Martín Ramos, un "cura de Burgos" según Julián, o la obligada "celebración" del día de la patrona de los presos son anécdotas, entre las muchas que me contó, que nos hablan de otro mundo, de un mundo enterrado que debe de emerger para bien del equilibrio emocional colectivo..Y para reconciliarnos con los principios de justicia universal, acabando con el empeño de olvido de la única derecha de la Unión Europea que no ha condenado el régimen dictatorial bajo el que estuvo su país.
La prodigiosa memoria de mi interlocutor no dejó casi nada en el olvido: nombres (Juan Arranz, el encargado, Mariano Ballestas, el aparejador…), escenas de lo más variopinto dentro y fuera del campo, los sueldos de los trabajadores "civiles" (4,75 pesetas al día los aprendices,  5,75 los "pinches"), la misérrima asignación a los presos para evitar la inanición de sus familias (1 peseta diaria). Un microcosmos en blanco y negro al que algún día espero que se acerque nuestro cine, o nuestro teatro, o nuestra narrativa. Es la gran deuda que tenemos los creadores con un mundo criminalmente enterrado debido, entre otras razones, a que en él no hubo apenas presos escritores, o fotógrafos que, aunque fuera de modo clandestino, recogieran aquella terrible realidad. Termino con una pregunta: ¿y si algún día, de manera imprevista, alguien encontrara, en una vieja tienda de revelado, una película con fotografías hechas en alguno de los más de cien campos de trabajo que salpicaron nuestra geografía o, sin ir más lejos, en el destacamento penal de Riosequillo? Una inquietante hipótesis. O una parte esencial del engranaje de una posible y verosímil novela. ¿O no?   

sábado, 28 de marzo de 2015

A Miguel Hernández lo mataron por ser comunista y republicano


Mi voz - Pablo Hásel
Esta es mi voz
tan dura como el martillo
tan afilada como la hoz


ateneo viento del pueblo (Orihuela)

Hoy hace 73 años del asesinato de Miguel Hernández por el fascismo. Un asesinato que tomó forma de tuberculosis provocada por el peregrinaje humillante por cárceles y penales de media España incluida su Orihuela natal y mortal.

Porque no lo olvidemos Orihuela fue la ciudad que lo vio nacer, pero también la ciudad que lo mató. Lo mató en vida, como nos pasa a muchos oriolanos que nos asfixiamos en este pueblo lleno de hipocresía y sacristías a partes iguales. Y lo mató post-mortem, con un olvido duro como una losa que todavía perdura hoy día.

Afortunadamente, los restos de Miguel descansan en Alicante y su legado permanece en Quesada (Jaén). Orihuela no quiere a Miguel Hernández, no nos rasguemos las vestiduras, es así, duele decirlo. Cierto es que hay honrosas excepciones. Pero donde realmente se aprecia la hondura del muchachón de Orihuela es precisamente fuera de su pueblo.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Recuerdo de la cárcel de mujeres

En la avenida Diagonal de Barcelona se emplazó entre 1939 y 1955 la Prisión Provincial de Mujeres


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Prisión Provincial de Mujeres

 El Mundo.es, 26/12/2014 
PATRICIA FERNÁNDEZ Barcelona
La avenida Diagonal de Barcelona, esquina con plaza Maria Cristina, es una zona ahora de paseo, incluso cruza el tranvía. Aquí se emplazó entre 1939 y 1955 la Prisión Provincial de Mujeres de Barcelona, una institución creada por el Govern de la Generalitat republicana en el Asilo del Buen Consejo, una antigua casa de campo que hasta entonces habían dirigido las religiosas dominicas francesas para «mantener gratuitamente, instruir y moralizar a jóvenes descarriadas», según el testimonio histórico recogido por ACME (Associació per la Cultura i la Memòria de Catalunya).
Durante la dictadura franquista, la antigua masía se convirtió en un lugar de represión para las mujeres republicanas. Llegaron a ocupar la cárcel casi 2.000 de ellas con 40 de sus hijos, a pesar de que el espacio no estaba acondicionado para albergar más de 150 personas. Además, 11 presas políticas fueron fusiladas durante los años más duros de la dictadura. Actualmente, el único recuerdo que se mantiene es una pequeña placa en una de las fachadas del edificio de El Corte Inglés.
La Prisión Provincial de Mujeres de Barcelona fue una de las principales instituciones represoras del régimen franquista y albergaba presas del POUM(Partido Obrero de Unificación Marxista) y de la CNT (Confederación Nacional del Trabajo), entre otras muchas. Cuando las mujeres encerradas obtuvieron la libertad, su causa permaneció en el silencio y el recuerdo de esta cárcel ha quedado enterrado durante décadas. Estos días en que se cumple el 75 aniversario del fin de la Guerra Civil Española, el Observatorio Europeo de Memorias de la Fundación Solidaridad y el Centre de Recerca Polis: Art, Ciutat, Societat, ambos centros Pertenecientes a la Universidad de Barcelona, han querido recuperar la memoria de todas aquellas mujeres a través de unas jornadas que coincidieron con el día internacional contra la violencia de género.
Asociaciones vecinales y familiares de las ex presas han sido esenciales en esta iniciativa, comenta Núria Ricard, comisaria de las jornadas y Profesora del Departamento de Escultura de la UB, «para restituir una parte de la memoria colectiva de la ciudad».
Durante las jornadas, se hizo incapié en mostrar la vida y situación de las presas, quienes durante sus años de cautiverio estuvieron trabajando en los extensos campos que rodeaban el antiguo asilo (algunos se encuentran en los actuales jardines Clara Campoamor) en beneficio del orden religioso que regía la prisión, y más adelante en un taller de costura instalado en el mismo edificio. Este trabajo fue en muchos casos el único sustento que tenían las familias, tal como expuso Laura Molins, de la asociación Conèixer Història, durante una visita guiada por el perímetro de lo que fue la cárcel: «Muchas de ellas eran esposas de republicanos, que podían estar exiliados o encarcelados, así que tenían que pasar su temporada en la prisión con sus hijos pequeños, y el sueldo que recibían por su trabajo en la cárcel era lo único que tenían para mantener a toda la familia».
En octubre de 1955 se cerró la prisión y las presas fueron reubicadas en la PrisiónModelo de Barcelona. Años más tarde, en el lugar de la antigua prisión se construyeron unos grandes almacenes, y el recuerdo de las presas se ha hecho invisible en el paisaje urbano durante sesenta años. Ahora, las jornadas internacionales de Les Corts tienen el objetivo de abrir un nuevo debate sobre la preservación de la memoria de la antigua cárcel de mujeres de Les Corts, a partir de un monumento permanente que promueva su recuerdo.
«Queremos abrir un debate colectivo y ciudadano a cerca de cómo queremos representar la memoria de estas personas y en qué espacio público queremos llevarlo a cabo. Entre los proyectos presentados hay desde la señalización hacia el emplazamiento de la antigua cárcel y al punto donde se fusilaron a las presas políticas, hasta un memorial subterráneo2, apunta Núria Ricard.
Con este objetivo, se han presentado siete propuestas memoriales desarrolladas por estudiantes del Máster de Diseño Urbano de la UB, presentados en monolitos situados en plena calle.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Al pie de la fosa de Ronda


En el patio tercero del cementerio de San Lorenzo de Ronda, Paco Pimentel, presidente de la Asociación de Memoria Histórica de este municipio malagueño, cuenta a Andalucesdiario, la historia de sus víctimas, que suman, sin conocerse el recuento final, 1.607. Pimentel recuerda cómo desde pequeño se acercaba con su abuela Ana a visitar el lugar cuando aún solo era campo de cultivo. En los años 50, el Ayuntamiento de Ronda permitió que se delimitara parte de la fosa, aunque muchos familiares iban disimuladamente a visitar a sus muertos por miedo a las represalias en plena dictadura.

Andaluces Diario diciembre 2014


viernes, 28 de noviembre de 2014

Argentina verá el caso del obrero obligado a beber ácido en una casa cuartel en 1973

La denuncia se presenta este jueves en presencia del hermano de la víctima


Cartell Cipriano portable
Cipriano Ciscar
Público, 27 noviembre 2014

La denuncia se presenta este jueves en presencia del hermano de la víctima, Antonio, que denuncia el olvido sistemático al que condenan los políticos españoles a las víctimas del franquismo
PATRICIA CAMPELO Madrid 27/11/2014
Ha pasado toda una vida tratando de esquivar la censura para que la historia de su hermano Cipriano, un obrero antifranquista torturado hasta la muerte en la casa cuartel de Reus, Tarragona, en 1973 fuera pública. Incluso uno de los cauces que trató de abrir fue en el programa radiofónico Encarna de Noche (1978-1983) de Radio Miramar. “Llamé tres o cuatro veces y cuando les decían quién era y lo que quería contar me colgaban el teléfono”, revela Antonio Martos, de 73 años.
“La prensa y las autoridades civiles lo sabían, pero hacían como si no se enteraran”, lamenta. Ahora agradece el interés sobre el caso de su hermano, que ha sido investigado de forma exhaustiva e incluido en la querella contra el franquismo que sigue su curso en Argentina y cuyo último paso ha sido la petición de 20 órdenes de detención contra altos cargos de la dictadura.
Cipriano Martos, natural de Loja, Granada, tenía 28 años y trabajaba como encofrador cuando fue detenido por la Guardia Civil el 25 de agosto de 1973. Fue trasladado a la casa cuartel de la localidad para ser interrogado por una acción de reparto de propaganda con mensajes contra la dictadura. Le sometieron a torturas, pero no delató al resto de compañeros y el segundo día de reclusión en la casa cuartel fue obligado a ingerir el conocido como ‘cóctel de la verdad': un líquido definido en algunos documentos de la investigación como “cáustico ácido” y “ácido corrosivo”.
El veneno le abrasó por dentro y fue trasladado al hospital del municipio, ingresado en la sala de beneficencia y atendido por diferentes médicos. Según la investigación que acompaña a la querella, dos días después del ingreso, y a pesar de sus dificultades para comunicarse, el juez le tomó declaración. Cipriano falleció a las dos semanas, el 17 de septiembre, y el certificado de defunción que se aporta en la querella alude a una “hemorragia interna”.
En todo ese tiempo, su madre y su hermano, que se habían trasladado desde Granada, no pudieron ver a Cipriano. “Llamaron a mi familia diciendo que estaba muy malo, y mi madre y mi hermano vinieron a Reus. Recuerdo hablar con mi madre por teléfono y ella decirme que no fuera al hospital porque ya estaba todo hecho, que ellos no habían podido hacer nada y que yo tampoco lo iba a hacer”, relata Antonio a Público con la voz entrecortada. “Se tuvieron que volver a Granada sin saber qué había pasado”, lamenta. La madre de Antonio y Cipriano suplicó llorando a la Guardia Civil que la dejaran pasar a ver a su hijo. “Se arrastraba como podía escalera arriba, a gatas, y la tiraban de un puntapiés para abajo”, detalla Antonio, que residía entonces en Sabadell. “Ella murió con toda la pena del mundo por no haberse hecho justicia”, deplora.
Para mayor escarnio de la familia, el cuerpo de Cipriano fue enterrado en beneficencia, arrojado a la fosa común del cementerio de Reus sin la presencia de sus seres queridos y en total secretismo. “Fue una manera de silenciar su caso. La forma en que se les negó ver a Cipriano fue cruel y violenta, con el fin de intimidarlos y asustarlos para que no removieran el asunto”, apunta María José Durero, la investigadora que ha ayudado a Antonio ha documentar los hechos para ponerlos en conocimiento de Ana Messuti, una de las abogadas que trabaja de forma desinteresa en la querella argentina. Sólo los periódicos franceses ‘Le Monde’, ‘Libération’ y el italiano ‘Il Manifesto’ se hicieron eco de los hechos.
Cipriano, republicano de ideas, había militado en los sindicatos Comisiones Obreras y Oposición Sindical Obrera así como en el PCE (marxista-leninista) y en el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), todo ello como consecuencia de la precariedad y opresión que había visto de cerca trabajando de jornalero en Morón de la Frontera (Sevilla), en las minas de Teruel y en las fábricas textiles de Sabadell y Terrassa (Barcelona).
Su cuerpo sigue en el cementerio de Reus, donde sus compañeros de militancia del PCE le erigieron una losa de mármol en 1979. El pasado abril, militantes de varias asociaciones de memoria histórica de Catalunya colocaron sobre la losa unas baldosas con los colores de la bandera republicana y una fotografía de Cipriano. “Lo hicimos en nombre de Joan Aguirrezábal [recientemente fallecido] para Cipriano y así honrar la memoria de los dos, que fueron compañeros de militancia”, aclara Durero. Asimismo, colocaron una placa con las palabras “verdad, justicia, reparación”.
En busca del nombre de los guardias civiles
La denuncia del caso de Cipriano Martos, que se presenta al público este jueves, viaja para Argentina acompañada de la partida de defunción y de parte del expediente judicial incoado en Reus e incluido en la causa seguida por el Tribunal de Orden Público, “por propaganda subversiva”, a los compañeros de Cipriano. “Estos documentos custodiados por el Archivo del Centro Documental de la Memoria Histórica, de Salamanca, vienen con los datos disociados, es decir, con todos los nombres y apellidos suprimidos, como es habitual en este tipo de documentación”, explica Durero.
El nombre de los guardias que intervinieron en el asesinato de Cipriano, en cambio, deberá resolverse en el marco de la investigación judicial que instruye la jueza argentina María Servini. “Él fue detenido por miembros del cuerpo de la Guardia Civil y llevado a las dependencias del cuartel de Reus de las que salió para ingresar en el hospital. Aunque tenemos identificados a algunos de los números que intervinieron en la operación en la que se le detuvo, al no poder acceder a cierta documentación no podemos acusar a ninguno de ellos como responsables directos de lo que le sucedió a Cipriano”, aclara la investigadora y miembro de la Red Catalana y Balear de Apoyo a la Querella Argentina. “El proceso judicial abierto en Buenos Aires tendrá que solicitar la documentación que a nosotros nos deniegan en cumplimiento de la legislación vigente”, subraya.
Antonio, por su parte, que continúa viviendo en Sabadell, asegura no tener “muchas esperanzas” tras ver el rechazo del Gobierno de Mariano Rajoy a cumplir con las órdenes de detención solicitadas por la justicia argentina. “Siguen en sus trece de no desmontar la fortaleza que tienen, pero les diría que si esto les hubiera pasado a alguno de ellos, todo sería diferente”, reclama. “Esto es algo que no se puede olvidar, y se lo digo hasta al político más ‘duro de mollera’, si le hubiera pasado a él no lo olvidaría”, remacha Antonio y, al mismo tiempo, asegura tener claro que en caso de lograr alguna solución para las víctimas “llegará desde fuera”.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Cayetana de Alba tenía sus asesinados, como todo grande de España

La finca “Las Arroyuelas” fue expropiada durante la II Republica y entregada legalmente a 80 familias de Carmona


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Represión contra los jornaleros en la finca "Las Arroyuelas"

 Eduardo Rothe, TeleSurTv, 21 noviembre 2014
Documento del Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras:
21 noviembre 2014|
El SAT ha sabido, gracias al trabajo de recuperación de la memoria histórica que han desempeñado varios historiadores, que la finca “Las Arroyuelas” fue expropiada en 1933 por el Instituto de Reforma Agraria y que varios de los adjudicatarios de los terrenos fueron fusilados por el franquismo
La finca ocupada el pasado viernes 16 de diciembre por 500 jornaleros del SAT, ya fue expropiada legalmente el 27 de julio de 1933 por el Instituto de Reforma Agraria (IRA) y entregada a 80 familias de Carmona. La dictadura franquista devolvió la propiedad a la Casa de Alba, fusilando a varios de los jornaleros beneficiarios.
Estos datos están recogidos en varias investigaciones publicadas por el catedrático de la Universidad de Sevilla, Leandro Álvarez Rey, y por los historiadores de Carmona, Francisco Eslava y Antonio Lería, basados en la documentación existente en el archivo privado del entonces ministro de Agricultura, Manuel Jiménez Fernández y en testimonios de quien fuera Mayor de milicias durante la guerra civil, Manuel Mora Torres, afincado en Carmona durante aquel periodo. (Adjuntamos un extracto de las mismas en anexo de esta nota)
Tras contrastar la relación de jornaleros a los que se adjudicó la citada finca el 22 de Enero de 1935 con la relación existente de victimas de la represión en Carmona, se puede comprobar que entre ellos figuran varios de aquellos trabajadores, que fueron asesinados al ocuparse la localidad. Entre ellos; Manuel Gutiérrez Barrios, Agustín Hidalgo Algarín o José Maqueda Avila.
ANEXO.- 1
Toda la información está recogida en:
  1. - LEANDRO ÁLVAREZ REY. REFORMA Y CONTRARREFORMA. AGRARIA DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA. Carmona, 1931-1936. Resumen. Con lawww.carmona.org/publicaciones/carel/2007_5.pdf
  2. - Carmona Tricolor. Militancia y afiliación politica y sindical en la Segunda República. (Francisco Eslava y Antonio Leria. Ayuntamiento de Carmona, 2008. Pag 99 y siguientes.)
  3. - Me llamo Manuel Mora. (Francisco Eslava y Antonio Leria. Edición 2010 Estipite Ediciones. Pag. 169.)
EXTRACTO DE LA INVESTIGACIÓN DEL CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA: LEANDRO ÁLVAREZ REY.- REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA (Carmona, 1931-1936)
(…) En este trabajo se aborda lo sucedido en Carmona con el proyectado asentamiento de campesinos en unas fincas propiedad de la Casa de Alba, llevadas en arrendamiento por Luis Alarcón de la Lastra -hombre fuerte de la patronal y futuro ministro de Franco- y expropiadas por el Instituto de Reforma Agraria en 1933. El conocimiento detallado del proceso de incautación de “Las Arroyuelas” ha sido posible gracias a la abundante documentación conservada en el Archivo privado de Manuel Jiménez Fernández, Ministro de Agricultura de la CEDA entre octubre de 1934 y comienzos de 1935.
(…) El duque de Alba, Jacobo Stuart Fitz-James y Falcó, poseía en Carmona más de 2.000 hectáreas de excelente tierra de labor.
(…) Para esta clase oligárquica y terrateniente la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931 supuso la amenaza más peligrosa vivida hasta entonces al mantenimiento de su control político y a la hegemonía social y económica de la que habían disfrutado durante siglos. Ahora lo que estaba en juego no eran sus vidas, pero sí la conservación de su status y sus privilegios. Y más aún cuando los gobernantes republicanos anunciaron la próxima aprobación por las Cortes de una reforma agraria destinada a transformar radicalmente la estructura social heredada de la Monarquía, una reforma que daría cumplida satisfacción al hambre de tierras del campesinado pobre.
(…) Fue así, entre el miedo de unos pocos, aunque poderosos, y la ilusión de los más de tres mil jornaleros que vivían en Carmona, como inició su andadura la Segunda República en esta localidad andaluza.
(…) Para la puesta en marcha de la reforma la República aprovechó una coyuntura excepcional, como fue la amplia repulsa suscitada en amplios sectores del país por el levantamiento del general Sanjurjo en Sevilla el 10 de agosto de 1932, el primer golpe de estado que los grupos más reaccionarios de la sociedad española protagonizaban contra un régimen que apenas acababa de cumplir su primer año de existencia. Tras el fracaso de la Sanjurjada y entre las medidas represivas adoptadas contra las derechas, el gobierno de Azaña propuso la expropiación sin indemnización de los bienes rústicos pertenecientes a la Grandeza de España y a los presuntos implicados en el complot del 10 de agosto.
(…) Poco después, el 9 de septiembre de 1932, las Cortes Españolas aprobaban la Ley de Bases para la Reforma Agraria, punto de arranque de la más ambiciosa de las reformas emprendidas por la República en el mundo agrario.
(…) La incautación por el Estado de estas propiedades afectó en la provincia de Sevilla a importantes personajes, como los duques de Medinaceli, de Arión y de Lerma (Fernández de Córdoba); duque de Alba (Stuart Fitz-James); marqués de Comillas (Güel); duque del Infantado (Arteaga); marqués de Viana (Saavedra); marqueses de Albudeyte y de Nervión (Armero Castrillo); marqués de Santa Cruz (Silva y Carvajal); marqués de Arenzo (Fernández Bobadilla); conde de Mora (Mesía y Stuart); conde de Mejorada (Medina Carvajal); marqués de Sauceda (González de Aguilar); conde del Fresno (Mencos San Juan); conde de Villacreces (López de Morla); marqués del Valle de la Reina (León y Manjón); marquesa de Esquivel (Mª del Pilar Carvajal Hurtado de Mendoza); marqués de Gandul (Álvaro Pacheco y Rubio); Juan Sangrán; Luis Santigosa y Ruiz Toranzo; José Ostos González; Francisco Vega Ostos; Luis Vega Ostos; Fernando González de Aguilar; Luis Ybarra Osborne; Antonio Tamarit Martel; Manuel Paúl Pagés; Ricardo Fernández y García de Vinuesa; Capitolino Enrile y López de Morla; Francisco Mier de Terán; Cristóbal Romero Martell; Francisco Gutiérrez Delgado; Francisco del Rincón; Manuel Fal Conde; Raimundo Blanco; José Bravo Dunipe; Alfonso Jiménez de León; Diego Díaz Domínguez; Julio Morillo Fernández; Andrés López del Yerro, (…)
(…) En Andalucía estaba previsto que la Ley de Reforma Agraria de 1932 afectaría a más de 2,4 millones de hectáreas vinculadas a casi 8.400 propietarios, la mayor parte de los cuales eran grandes terratenientes.
(…) Entre esa enorme masa de tierras que la República se proponía entregar a los campesinos figuraban unas mil hectáreas situadas en el término municipal de Carmona, pertenecientes hasta entonces a la casa de Alba y llevadas en arrendamiento por el vicepresidente de la Federación Patronal Agraria de Sevilla, Luis Alarcón de la Lastra. En dichas fincas, denominadas “Las Arroyuelas” y “Torre del Viejo”, el Instituto de Reforma Agraria se propuso proceder a su incautación y realizar el asentamiento de un centenar largo de familias de jornaleros de Carmona.
Lo que sigue a continuación es la historia de aquel intento de aplicación de la reforma agraria a partir de la abundante documentación conservada en el archivo privado de Manuel Giménez Fernández, un joven catedrático de Derecho de la Universidad de Sevilla perteneciente a la CEDA, repudiado por los principales dirigentes de su propio partido en Sevilla y que sin embargo fue designado por José María Gil Robles para hacerse cargo del Ministerio de Agricultura en una fecha que marcaría un antes y un después en la trayectoria de la Segunda República Española: el mes de octubre de 1934.
(…) El 27 de julio de 1933 los servicios jurídicos del Instituto de Reforma Agraria (IRA) certificaron que las fincas denominadas “Las Arroyuelas”, de 1.122 hectáreas y enclavadas en el término municipal de Carmona, habían sido incluidas en el inventario de los bienes pertenecientes a la extinguida Grandeza de España, pues su propietario no era otro que Jacobo Stuart y Fitz-James Falcó, ex-duque de Alba. Cuatro días después el Consejo consultivo del IRA aprobó el plan de aplicación de las fincas, disponiendo que se procediera a organizar una comunidad de 80 obreros campesinos del censo de Carmona. En la misma sesión el Consejo acordó la expropiación sin indemnización de las citadas fincas, y que se tomara posesión efectiva de las mismas por la Junta Provincial de Reforma Agraria de Sevilla.
Tres semanas después, el 21 de agosto de 1933, la Junta de Sevilla expidió un acta notificándoles al ex-duque de Alba y a su arrendatario, Luis Alarcón de la Lastra (militar retirado y vicepresidente de la Federación Patronal Agraria de Sevilla), la incautación y toma de posesión de “Las Arroyuelas”.
Inmediatamente el ex-duque de Alba, a través de sus abogados, interpuso un recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Supremo y el IRA contra el proceso de incautación de sus fincas, comenzando un largo proceso de obstaculizaciones y artimañas ilegales favorecido por la entrada en el gobierno de la derecha en 1934 y 1935.
No obstante, el 5 de septiembre de 1934, el Instituto eligió del Censo previamente elaborado a los campesinos que habrían de constituir la Comunidad –80 familias– y éstos a su vez, previamente reunidos en Carmona, el 21 de septiembre nombraron a sus representantes (cabezaleros y síndicos).
Mientras tanto, en junio la Dirección General había aprobado la propuesta de rentas que los arrendatarios de “Las Arroyuelas” debían satisfacer al IRA, pues Alarcón había seguido explotándolas desde hacía un año cuando en realidad desde julio de 1933 dichas tierras habían dejado de pertenecer legalmente al ex-duque de Alba.
Con la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, los jornaleros ocuparon las fincas que legalmente les había entregado el Instituto de Reforma Agraria, entre ellas aquellas tierras que llevaba en arrendamiento Luis Alarcón y que habían sido propiedad del ex-duque de Alba.
(…) En cualquier caso, tenemos constancia, gracias a los listados de miembros de los partidos y sociedades obreras que se conservan actualmente en el Archivo Municipal de Carmona (listas que en su día fueron utilizadas para llevar a cabo la represión contra los izquierdistas cuando la localidad fue ocupada por las fuerzas de Queipo de Llano), es del trágico final de algunos de los miembros de aquella Comunidad de Campesinos que la República intentó asentar en las tierras de Carmona. Varios de ellos fueron fusilados en las semanas y meses que siguieron al 18 de julio de 1936, obteniendo de los militares y falangistas lo que la República no había logrado concederles: un trozo de tierra. Aunque esa tierra no fuera otra que la de las fosas donde fueron enterrados sus cuerpos.
(…) Para concluir quizás resulte ocioso apuntar aquí cual fue la trayectoria seguida por los principales protagonistas del asunto de “Las Arroyuelas” a partir de 1936, sobre todo una vez iniciada la insurrección militar que desembocó en tres años de cruenta, represión, guerra civil y en cuatro décadas de dictadura.
Jacobo Stuart Fitz-James y Falcó, de nuevo duque de Alba, fue enviado en noviembre de 1936 a Londres como representante personal del general Franco, desempeñando durante la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial el puesto de embajador de la España franquista ante el Reino Unido. Tras el final de la guerra civil recuperó todas sus propiedades incautadas por la República. Designado por el “generalísimo” procurador en Cortes en 1943, fue también miembro del consejo privado del pretendiente D. Juan de Borbón. Falleció en 1953.
Luis Alarcón de la Lastra, que llegaría a ostentar los títulos de conde de Gálvez y marqués de Rende, formó parte de la candidatura del Frente Nacional Antimarxista en las elecciones de febrero de 1936 por Sevilla, pero no resultó elegido. Cuando estalló la insurrección militar se incorporó a la columna Yagüe, que atravesó Extremadura a sangre y fuego durante los primeros momentos de la guerra. Teniente Coronel habilitado y primer gobernador del Madrid “liberado”, fue Ministro de Industria y Comercio en el segundo gobierno de Franco, Delegado del Gobierno en la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y procurador durante muchos años en las Cortes franquistas.
La finca “Las Arroyuelas”, enclavada en el fértil término municipal de Carmona, siguen siendo hoy [2007] patrimonio de la Casa de Alba.
APÉNDICE:
Acta de la Junta Provincial de Reforma Agraria de Sevilla sobre el Censo de Campesinos de las Comunidades “Arroyuela Mayor y Menor” y “Torre del Viejo”, de Carmona (22 de enero de 1935)
En la ciudad de Carmona a 22 de enero de 1935, constituida la representación que por orden telegráfica de 14 del actual, recibida del Excmo. Sr. Director General de Reforma Agraria y acuerdo de la Junta en su sesión de 21 de los corrientes,..los beneficiarios de los asentamientos proyectados en las fincas “Torre del Viejo” y cinco más y “Arroyuela Mayor” y “Arroyuela Menor” de dicho término(…)
…Se procedió a la revisión de los elegidos para los asentamientos de las fincas “Arroyuela Mayor” y “Arroyuela Menor” cuyo resultado fue el siguiente: se consideraron aptos por concurrir en ellos las circunstancias legales a Manuel Gutiérrez Barrios, cabezalero; Antonio Fuentes Roldán, síndico y a los comuneros Manuel Barrera Guerrero, Antonio Vázquez Puerto, Antonio Valerio Villar, Antonio Pintado Fernández, Antonio Castellano Rodríguez, Luis Flores Barrera, Rafael Rodríguez Hoyos, Rafael Rodríguez Ramos, Manuel Siles Pérez, Juan Toro Núñez, José Fernández Fernández, Manuel Rodríguez Buzón, Manuel Cabello Romero, Manuel García García, Santiago Recio Pedrosa, Manuel Nieto Arjona, Juan Paredes Luna, Manuel Puerto Román, Enrique Ávila Álvarez, Juan Rodríguez Carreño, Manuel Martínez Rodríguez, Agustín Hidalgo Algarín, José Retamero Benítez, Sebastián Lara Rodríguez, José Márquez Barrera, Rafael Maqueda Alcaide, Joaquín García Guzmán, Miguel Pérez Mora, Cristóbal Vaca Vázquez, Andrés Castellano Rodríguez, Miguel Osuna Nuevo, Francisco Ramírez Castro, Victoriano Barragán Mosquera, Francisco Medina Arjona, Juan Sabin Ávila, Antonio Muñoz Chaves, Antonio Belloso Vergara, José Ruiz Castro, Manuel Mosquera Gómez, Rafael Bautista Moreno, Juan Vázquez Carmona, Manuel Rodríguez Pintado, José Carmona Jiménez, José Rodríguez Gutiérrez. (….)

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Una lista para saber que vivían

Un listado de vecinos de la montaña central que realizó Socorro Rojo Internacional es el único consuelo para algunas familias de los desaparecidos en el frente norte republicano.

Trincheras en el alto de Fontañán, en el municipio de Pola de Gordón, una zona clave del frente en la provincia de León. - dl / archivo constantino suárez

Diario de León / MANUEL C. CACHAFEIRO / 16-11-2014
Nunca quiso hablar. Ni siquiera cuando la democracia se abrió paso y ella era ya anciana. Había pasado mucho tiempo. El miedo inicial dio paso a un ejercicio vital de renuncia y generosidad para que sus hijos nunca crecieran con el odio como ideal, pese a todo lo que había sufrido en silencio. Y con lo que pasó, con lo que sabía, se fue a la tumba. Con el deber cumplido de haber sacado adelante lo que le quedó de familia.
Es una historia real. En la balanza de la sinrazón, los desaparecidos de la Guerra Civil añaden la crueldad de no tener ni un número de identificación. Padres, hermanos o maridos de los que nunca han encontrado nada. Ni su fosa, ni sus restos... Ni tan siquiera un simple papel de su alistamiento o de la sentencia que les condenó a muerte.
Siete décadas después de aquella contienda, algunas familias de desaparecidos de la Montaña Central han encontrado algo, un escrito a máquina que adquiere una dimensión distinta cuando de alguna manera se constata lo que pudo pasar. Es un listado de Socorro Rojo Internacional en el que se documenta una fecha en la que aún estaban vivos, quizá ya en la antesala de ir al frente. «Es un consuelo, pero nos queda todo por saber», señala el nieto de una de esas familias.
El 13 de julio de 1937, una comisión de esta organización que quiso imitar el papel de la Cruz Roja desde la Internacional Comunista realizó un recuento de vecinos, la mayoría militantes de UGT, por los pueblos de Gordón. El documento fue localizado en Santander y se conserva en el Centro de la Memoria Histórica de Salamanca.
Poco antes, el 21 de marzo de 1937, Franco firmó la orden para atacar el llamado Frente Norte. Tras la batalla de Guadalaja y a la espera de la gran ofensiva final sobre Madrid, el objetivo del bando sublevado mediada la Guerra Civil fue acabar con uno de los grandes reductos republicanos, y especialmente en el sector comprendido entre La Vecilla y San Pedro de Luna, hoy bajo las aguas del pantano. Lo que se conoce como Montaña Central, que dominaba las vías de acceso a Asturias por los puertos de Pajares y Piedrafita, y que fue uno de los focos que más resistió ante el avance de los nacionales.
Encargada la misión al general Aranda, la ofensiva del mes de septiembre de ese mismo año fue brutal y acabó con cientos de muertos, sobre todo en Peña Laza, cerca de Rodiezmo, en el municipio vecino de Villamanín. Se apoyó con aviones procedentes de La Virgen del Camino y en menos de un mes las tropas franquistas alcanzaron Gijón. «Esta victoria en el Norte fue decisiva para el triunfo final de los sublevados», explica Irene García Lino en su estudio sobre la represión franquista en la Montaña Central, publicado por la Universidad de León. «En primer lugar, consiguieron tener un solo frente unido desde los Pirineos hasta la costa del sur de Granada, por lo que no tenían necesidad de dispersar unidades y, por otro lado, esta zona astur-leonesa era muy rica en mineral de hierro y carbón».
Santa Lucía, Ciñera... Gordón era, y es todavía, una zona de extracción de carbón. La aparición de ese listado de Socorro Rojo Internacional no reabre ninguna línea de investigación, salvo su importancia como documento personal de que, hasta ese 13 de julio de 1937, sus familiares vivían. Son en total seis folios a los que ha tenido acceso este periódico, con una columna para los nombres y apellidos, otra para el número de hijos, otra tercera para las edades de los pequeños y un epígrafe más para la afiliación a UGT en la inmensa mayoría de los casos.
«La parte de la provincia de León que tiene más fosas por buscar es precisamente el norte. La primera fosa que vamos a buscar por ahí está en Santa Lucía. Y después buscaremos otra en Canseco», anuncia Emilio Silva, de la asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.
Según datos de esta organización, en España hay 114.226 personas con nombres y apellidos que desaparecieron en la Guerra Civil. «Es la que está documentada, pero son más porque muchos no han dejado un rastro documental donde podamos computarlos cómo desaparecidos o saber si existieron. Los que no tienen familia porque se exilió o se extinguió o los miles de deslocalizados. Hasta ahora se han exhumado 2.300 pero muchas familias no saben que sus seres queridos fueron asesinados allí y eso sólo podría resolverse con un banco de ADN, algo para lo que las asociaciones no tenemos recursos», explica Silva. 
Balance en León
En los 14 años de actividad de esta asociación que nació en el Bierzo, se han exhumado en la provincia de León alrededor de 60 fosas, en las que se han encontrado unos 200 cuerpos.
«Todas las historias son terribles, no sólo por haber perdido a un ser querido y no poder elaborar un duelo adecuado. Después tuvieron que convivir con casi cuatro décadas de una dictadura terrible que nunca dejó de vigilarlos ni de castigarlos. Por poner un ejemplo, el ultimo exhumado de la asociación en Villalibre de la Juridicción. Murió escondido en su casa y su familia tuvo que enterrarlo a escondidas en su sótano», se lamenta Silva.
Otras organizaciones también ofrecen ayuda a las familias y mantienen sistemas de búsqueda, sobre todo en Internet. Pozo Grajero, Aerle... Esta última, la Asociación de Estudios sobre la Represión en León, fundada y dirigida hasta su muerte por María Encina Cendón, conserva 60.560 documentos y 36.160 archivos. Un largo e intenso trabajo de años que, para muchos familiares, aún no resuelve su interrogante vital.
El Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, aparte de polémicas sobre los papeles de Cataluña, conserva una gran documentación sobre la Guerra Civil y ofrece un servicio de búsqueda para los familiares. Es necesario que faciliten el mayor número de datos sobre la persona desaparecida -nombre y apellidos, dónde combatieron qué saben de ellos...- y lo envíen a la dirección de correo electrónico cdmh@mecd.es ».
En muchos casos, como en el de la familia citada al principio del municipio de Gordón, no hay referencias, salvo el listado de Socorro Rojo Internacional (SRI), que ya se lo han enviado desde Salamanca.
Fundada por la Internacional Comunista en 1922, en la Revolución de Octubre se hizo fuerte para ayudar a las víctimas de la represión. «Durante la Guerra civil española, el escritor Joaquín Arderíus fue el presidente de la organización antes de exiliarse a Francia y México. Sus principales actividades consistieron en ayudar a los niños con comida en la zona republicana y aportar bibliotecas a los soldados. Contribuyeron también creando 275 hospitales, ambulancias, campañas de higiene dental... La insignia del Socorro Rojo consistía en una S detrás de las rejas de una prisión», explica el historiador Eduardo Montagut.
«Aunque empezamos los nietos, es una cuestión intergeneracional y ya se han sumado los bisnietos. Esta cuestión nos la dejó en herencia la generación de la Transición y nosotros, que somos una generación educada, con algo menos de miedo, hemos tomado la responsabilidad sobre nuestros hombros», añade Emilio Silva, que insiste en denunciar el parón de los últimos años por la falta de ayudas: «Tenemos un deber categórico que es reparar las violaciones de derechos humanos de la dictadura y crear una cultura política de los derechos humanos», añade.
Sin resolver
Por lo que se ve, todavía el problema de las fosas y los desaparecidos en España no está superado. «Este problema existe todavía porque ningún Gobierno desde que murió Francisco Franco ha tenido voluntad política para arreglarlo. Si comparamos el trabajo que hemos hecho las asociaciones en estos años es fácil deducir que un Estado con recursos económicos y académicos como el español puede solucionar esto y cumplir sus deberes en cuestión de derechos humanos. Pero la dictadura duró mucho tiempo y todavía vivimos sus consecuencias en el terreno judicial, académico o político; este país ha estado gobernado desde que murió Franco por una élite vinculada a la élite de la dictadura y de esa estructura social nace la falta de solución a este problema», resume este responsable de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, surgida a raíz de la exhumación de una fosa común en Priaranza del Bierzo en la que se encontraron los restos de 13 republicanos, entre ellos su abuelo. «El horror y el terror que vivieron los desaparecidos y sus familias debe ser la semilla de una sociedad más humanitaria», es su deseo.