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domingo, 7 de junio de 2015

La orden franquista de Alfonso X El Sabio

Cristina Calandre Hoenigsfeld | Un reducto de fascistas, franquistas, golpistas, opudeistas, monarquicos y reclamados por la justicia argentina


Un reducto de fascistas, franquistas, golpistas, opudeistas, monarquicos y reclamados por la justicia argentina.
nuevatribuna.es 1 Junio 2015
La Segunda República derogo el 26 de julio de 1931 la orden civil de Alfonso XII, creada en 1902, para premiar los méritos en los campos de la ciencia, la cultura, la docencia y la investigación, según se explica por temas de austeridad. La firma Alcalá Zamora.
Nada más tuvo lugar la derrota de la República, el gobierno franquista, a propuesta de su ministro Pedro Sainz Rodríguez, creo la Orden civil de Alfonso X el sabio (BOE 16-4-1939). Fue firmada por dictador Francisco Franco, y hace referencia a los académicos y el Instituto de España, que tendrán derecho a su automática concesión.
Este ministro ya había colaborado con Franco, con su participación en el golpe del 18 de julio de 1936, participando en la compra de más de 40 aviones y material de guerra, unos días antes, a la Italia fascista, según investigaciones del prestigioso historiador, Ángel Viñas.
Posteriormente, fue este ministro el que firmo, junto a Franco, el decreto ilegal que supuestamente derogaba a la junta para ampliación de estudios (BOE 20-5-1938) institución científica que siguió activa en las ciudades republicanas de Madrid, Valencia y Barcelona, hasta el final de la guerra civil el 1 de abril de 1939.
Por un real decreto firmado por el ministro de educación, Javier Solana, en septiembre de 1988 (BOE 8-9-88)se unifican ambas ordenes, lo cual es una irregularidad, ya que la orden civil de Alfonso XII, había sido derogada por la II República. No se hace, por otro lado, referencia a su origen franquista de abril de 1939, que se mantiene vigente.
Observando la lista que va desde el año 1939 al 2014, en sus principales categorías, decir que el collar lo ostenta el dictador Francisco Franco y el Rey Juan Carlos I. Felipe VI es el actual Gran Maestre, y el ministro de educación, Wert, el gran canciller.
En las categorías de Gran Cruz y Cruz, sobresalen la gran cantidad de académicos de las Reales Academias, de franquistas, monárquicos, nacional católicos, falangistas, del Opus Dei.
En un breve recuento tenemos:
Falangistas:
Fraga Iribarne, Pilar Primo de Rivera, Camilo Alonso Vega, Suanzes, Utrera Molina, José Solis Ruiz, Lain Entralgo, Antonio Tovar, Enriquez de Salamanca, Juan Velarde Fuertes (actual director de la real academia de ciencias morales), Fernández Suarez, José María Peman, José Pemartin Sanjuán, Esperanza Aguirre…
Opus Dei:
José María Escrivá de Balaguer, su fundador, J.M Albareda (secretario general del CSIC), Lopez Rodo, Dr. Rodríguez Candela (del CSIC, que fue el encargado de depurar a mi abuelo, el Dr Luis Calandre Ibáñez) Luis Suárez( Hermandad Valle de los caídos, y Real Academia de la Historia)…
Nacional Católicos:
Marcelino Oreja Aguirre (Real Academia Ciencias Morales)…
Varios de los nombrados, están reclamados por la justicia argentina, por crímenes contra la humanidad (Utrera Molina, suegro de Gallardón), Fernández Suárez (Academia Ciencias Morales y Políticas).
Igual que se derogo en 1976, la orden imperial de los yugos y la flecha, urge derogar esa orden franquista de abril de 1939, de Alfonso X el sabio, que luego fue incluida en el decreto ley de 1988 de Javier Solana, pues la Ley de la Memoria Histórica de diciembre de 2007, en su artículo 15, dice que se tienen que retirar insignias que enaltezcan el franquismo, y aquí tenemos donde elegir.
Aprovechemos los nuevos aires de cambio del régimen monárquico-franquista a uno republicano que se avecina, para desmantelar todo este entramado franquista, vigente, que incluye a las ocho reales academias, a su Instituto de España, a sus condecoraciones, sus privilegios, subvenciones, su inutilidad social y a su protector, que según el artículo 62 de la Constitución, es el rey.

viernes, 27 de marzo de 2015

Cuando la mierda se expande en nuestra región

En Alcázar de San Juan un parque que estaba dedicado a Picasso se va a sustituir por la figura de un alcalde franquista

Parque "Picaso" Alcazar de San Juan
 Emilio Sales. Foro por la Memoria de Castilla-La Mancha, 17 marzo 2015
Mira que no me gusta mucho el escritor Arturo Pérez-Reverte, no por su calidad literaria de la cual no quiero opinar por no caer en el “vicio” nacional de saber de todo, no opino de nada porque nada se. Sus declaraciones suelen ser demasiado elevadas y no es una persona que me causa una impresión relevante. Pero he aquí que en estos días, tras la presentación de su última obra Hombres buenos” donde novela una aventura de dos académicos que son enviados a conseguir la Encyclopédie al Paris del siglo XVIII, le he seguido en varias declaraciones que, por duras que sean y por la histeria que han arrancado a ciertos personajes de lo políticamente correcto, me han hecho pensar que en esta supuesta democracia española ha dado en el clavo de nuestra miseria y de la porquería que domina en nuestras instituciones.
Dice por ejemplo:
“Hubo un tiempo en el que aún era posible que fuéramos felices, ahora, en cambio, sabemos que ya no podemos serlo, llevamos demasiada desgracia en la mochila”, comenta afligido el académico. “Es triste ver cómo otros países tuvieron sus Voltaire, D’Alembert, Leibniz o Kant, mientras que en España nos tenemos que conformar con el padre Feijoo o Moratín. La razón es que nosotros asfixiamos a nuestros Voltaire en la misma cuna”.
Para rematar con algo muy severo:
“Sentí una tristeza enorme mientras escribía el libro y también la necesidad de huir, de querer ser francés, inglés, alemán o ruso. No quiero sentirme vinculado afectivamente a un país tan vil con sus hombres brillantes”.
Un país que ignora a sus grandes mujeres y hombres, a esos que nos dieron los grandes pensamientos, sus obras consideradas cumbes en cualquier otro país es un país analfabeto y, por lo tanto, muy manipulable. Desde 1936 estamos en las sombras, las sombras del fascismo que aniquiló y destruyo la simiente de una generación irrepetible. Ahora, los que se llaman progresistas, se enfadan que se llame régimen lo que se ha instalado desde la bendita transición.
Importante si estamos hablando de recuperar la memoria democrática de nuestro país. Corría el año 1962 y el diario Informaciones (cuando el llamado contubernio de Munich) publica en su editorial de 13 de junio <<No se puede plantear hoy ninguna cuestión trascendente de la política española, obviando que el régimen es el resultado de una guerra que ganó un bando y perdió otro…..El futuro político español no se puede plantear mas que desde la victoria>> Esto es el pacto de la transición.
Pues bien, todo esto nos viene a recordar que nuestras plazas, calles, avenida, etc…. siguen repletas de homenajes a los que violaron la decisión del pueblo español libremente manifestado en una REPUBLICA, un sistema constitucional y democrático que, tras un frustrado golpe de estado, los que siguen figurando en esa indigna nomina de dedicatorias provocaron una guerra civil y cuarenta años de dictadura que, por lo visto tiene sus secuelas después de más de siete decenios.
Y cuando se erige una plaza a un genio universal, PABLO PICASSO, una de las figuras más emblemáticas que nuestro país ha tenido en las bellas artes (BELLAS ARTES con mayúsculas), que es admirado en todo el planeta, que (es una lástima que fuera COMUNISTA) a pesar de esta “tara” se le considera un genio en cualquier país llega (eso sí es una lacra del analfabetismo fascista de nuestra tierra gobernada por nuestra gran guía, la de de los pufos de Gurtel, la de la chabola en un cigarral de Toledo, la de los sueldos múltiples, de ella  su cónyuge) y en Alcázar de San Juan un parque que estaba dedicado al genio universal se vaya a sustituir por la figura de un alcalde franquista que, como es de buenos conocedores, era la panacea de la democracia y de los derechos humanos.
Seguramente el día de su desvergüenza el alcalde de la localidad mire al cielo y aunque no haya nubes los demás, las gentes mínimamentedecentes de Alcázar lo verán todo nublado, y es que se sabe que si los hijos de puta volasen nunca veríamos el sol (canción de Francesc Pi de la Serra)
Emilio Sales Almazán. Foro por la Memoria de Castilla-La Mancha

domingo, 15 de marzo de 2015

Felipe VI, ese hombre

Se emite una moneda con la efigie de Felipe VI en conmemoración de “70 años de paz”


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 Benito Sacaluga. Extremadura Progresista, 13-03-2015
Viernes, 13 de Marzo de 2015
Corría 1964 cuando el reconocido franquista Jose Luis Saenz de Heredia dirigió el documental “Franco, ese hombre”, a partir de un guión revisado por Manuel Fraga, ya en 1942, con el nazismo dominando Europa, Saenz de Heredia había dirigido “Raza”, una película cuyo guión fue escrito por el propio Franco bajo el seudónimo de Jaime de Andrade, guión que marcaba los principios a los que se debían acoger los españoles de acuerdo con el ideario nacional-católico del régimen puesto en pie tras la guerra civil.En “Franco ese hombre” el franquismo celebraba los 25 años de “paz” transcurridos desde el final de la Guerra Civil.
Todo ocurría al mismo tiempo que el represor Tribunal de Orden Publico se encontraba en su etapa más activa y hacia menos de un año que Julian Grimau era acusado ante un Consejo de Guerra de crímenes cometidos en la retaguardia durante la Guerra Civil Española, fue ejecutado. En ese mismo año, 1964, mi padre fue detenido en nuestra casa y conducido a los calabozos de la Dirección General de Seguridad, en donde estuvo detenido dos días e interrogado sobre el paradero de su padre, marino de la República, acusado de pertenecer a la masonería y al que consideraban huido. La declaración de mi padre fue extremadamente sencilla, se limitó a exponer que mi abuelo había sido ejecutado en Cartagena por las tropas franquistas el día 29 de abril de 1939. Una llamada telefónica al archivo de la Base Naval de Cartagena permitió que mi padre volviera a su casa. ¿Paz?, no, represión pura y dura y además incontrolada.
De todos es conocido que el partido que nos gobierna actualmente dejó sin presupuesto la denominada Ley de Memoria Histórica, también que sus dirigentes no se cansan de insultar a las victimas republicanas y también que diariamente pregonan la necesidad de cerrar heridas, arremetiendo sin pudor contra las exhumaciones de restos y su dignificación. Al mismo tiempo, las victimas tenemos que soportar la celebración de actos de exaltación del franquismo, de la Falange, de la División Azul… y nos vemos obligados a pasear por calles y plazas cuyos nombres conmemoran a una partida de fascistas asesinos, cuando no son monumentos erigidos en su memoria y que inexplicablemente siguen en pié. Para ellos, para los franquistas si hay memoria y honores. Como diría mi abuela: “¿No quieres caldo?…pues toma, tres tazas”.
Ahora, como remate, se emite una moneda con la efigie de Felipe VI en conmemoración de “70 años de paz” tal y como figura en el anverso de la monedita. Una moneda de 200 euros de valor facial cuya utilidad práctica es a todas luces inexistente, pero cuya emisión obedece a los planes de propaganda monárquica que el Partido Popular necesita poner en marcha a causa de la indudable ilegitimidad y evidente deterioro de la actual monarquía española, una monarquía que nace de leyes promulgadas por aquellos que por la fuerza de las armas abolieron la legitimidad de la República Española, su Constitución y sus Leyes.
¿70 años de paz?…¿Para quién? ¿Acaso para aquellos cuyos restos aún se encuentran en fosas comunes o en las cunetas de nuestras carreteras y caminos? ¿Acaso para sus herederos y familias? ¿Quizás para los que tuvieron que exiliarse abandonado a su seres queridos? ¿ Quizás para los miles y miles de desaparecidos? ¿Acaso es un desafío a la prudencia y paciencia infinita de los familiares de las victimas del franquismo? ¿Cuando se darán cuenta nuestros gobernantes actuales, pasados y los que aspiran a serlo, que no puede haber paz sin verdad, justicia y reparación?…La situación actual y la dichosa moneda solo son compatibles bajo un régimen dictatorial o al amparo de una monarquía absolutista. Dada la función que la actual monarquía ejerce, parece claro que seguimos gobernados por auténticos continuadores de la ideológica franquista, bajo el amparo institucional de un rey que ni siquiera tiene legitimidad dinástica, tal y como no la tuvo nunca su padre; un golpe de estado, cientos de miles de muertos, un dedo dictatorial, dos abdicaciones y la privación de derechos a las mujeres lo certifican.
Ya solo falta que el Gobierno encargue un regio documental sobre la vida de Juan Carlos I y otro sobre la de su hijo, claro que el relativo a su padre debería realizarse en tono de vodevil -comedia frívola, ligera y picante, de argumento basado en la intriga y el equívoco- y el de su hijo, dada la carencia de guión argumental y las expectativas de continuidad en su trono, debería seguir el formato de aquel concurso emitido por TVE el mismo año del estreno de “Franco ese hombre”, titulado “Reina por un día”, tanto en el concurso como en la realidad de Felipe VI, los ganadores eran coronados simbólicamente y acomodados en un trono.

domingo, 1 de marzo de 2015

Paul Preston: “Azaña no estuvo a la altura de las circunstancias”

“El coronel Casado fue cínico, mentiroso y actuó en su propio interés”, asegura el historiador británico


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Paul preston

 La Vanguardia, 22/02/2015
Cultura | BLAI FELIP PALAU
Paul Preston se acerca a la Guerra Civil con la seguridad del especialista. Autor de Franco, La Guerra Civil española, Las tres Españas del 36 y El holocausto español, entre otras obras importantes, recorre los últimos meses de la contienda siguiendo los pasos, principalmente, de tres protagonistas: el coronel golpista Casado, el presidente Negrín y el socialista Besteiro. Esta es la entrevista realizada a través de correo electrónico.
Tras leer el libro, queda la impresión de que usted ha querido hacer justicia a Negrín.
Mi proyecto no empezó así aunque así terminara. Mi intención era explicarme a mí mismo los últimos meses de la guerra, sobre todo para explicar la tragedia final, que ya había descrito en El holocausto español aunque no me había parado a investigar las responsabilidades políticas en la zona republicana. De los tres protagonistas principales, trabajé sobre Besteiro en Las tres Españas del 36. Era consciente de sus contactos con la Quinta Columna y de su ceguera sobre las consecuencias de la victoria de Franco. Pero me chocó de nuevo su candidez e irresponsabilidad. A Casado, quizás influido por sus propios libros, le había dado el beneficio de la duda, creyendo que quería poner fin a las matanzas. En cambio, me enfrenté con un cínico, mentiroso, egoísta que actuó siempre en su propio interés y no hizo nada para evitar las consecuencias trágicas de la victoria de Franco. En comparación con estos dos, el comportamiento de Negrín era más realista que el de Besteiro y más honesto que el de Casado.
¿Por qué costó tanto a los dirigentes políticos y a muchos militares entender el lema de Negrín “resistir es vencer”? ¿Fue el presidente del Gobierno lo suficientemente explícito para que entendieran que no pretendía ganar la guerra, sino conseguir una paz negociada, con garantías?
Creo que muchos leían el lema a través de unos filtros emocionales. Estaban ya agotados con la guerra, al borde del derrotismo y muchos no se fiaban de los comunistas. Sin entrar a pensar a fondo lo que buscaba Negrín –o sea ganar tiempo para organizar las evacuaciones y buscar la manera de sacarle concesiones a Franco para los que no se podían exiliarse– daban por supuesto que él quiso una lucha numantina que no era el caso. En palabras de Dr Rafael Méndez, íntimo amigo de Negrín: ‘Resistencia a ultranza y movilización de recursos internacionales, para conseguir una paz que previniera el exterminio de miles y miles de republicanos, constituyó el eje de la política de Negrín desde que consideró inalcanzable la victoria. El 31 de marzo de 1939, el mismo Negrín se dirigió a la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados diciendo: ‘Resistir, ¿para qué? ¿Para entrar triunfalmente en Burgos? Nunca hemos hablado ni pensado en ello. Señores, proclamar una política de resistencia implica el confesar que no se cuenta con medios para aplastar al enemigo, pero que causas superiores obligan a luchar hasta lo último, y para ello es necesario estimular y alentar el ánimo bélico de los combatientes. Negrín veía que, aunque la República no podía ganar tampoco estaba derrotada. Tenía un ejército enorme y más de la tercera parte del territorio español. Diez días después del golpe de Casado, los alemanes entraron en Praga y completaron la ocupación de en Checoslovaquia. La situación internacional estaba cambiando y una amenaza de resistencia podría haberle preocupado profundamente a Franco. Sin embargo, dentro de España, muy pocos tenían la visión internacional que tenía Negrín.
Alarma ver de qué forma la cúpula militar de la zona Centro había quedado infiltrada de espías.
Esto lo explica muy bien el libro magistral de Ángel Bahamonde. Los oficiales de carrera que dominaban en la zona Centro habían mantenido lazos de amistad con sus antiguos compañeros. Algunos, desde el primer momento, ayudaron a la causa rebelde a base de sabotaje y filtración de información estratégica y otros, conforme se acercaba la derrota, querían intensificar esos lazos de amistad con la esperanza de salvarse.
¿Por qué le costó tanto a Negrín confiar en algunos de los informes que le llegaban, sobre todo, de Cordón, sobre el espionaje en los altos mandos militares?
Esta pregunta solamente la podría contestar el mismo Negrín. De todas formas, yo me atrevería a sugerir que le costaba pensar que alguien, supuestamente leal a la República, pudiera traicionarla, máxime cuando hacerlo suponía ignorar lo que supondría la victoria de Franco en términos de la represión consiguiente. Además, hay que recordar que era solamente hacia el final que Casado se arriesgó a tantear a gente próxima a Negrín, como Ignacio Hidalgo de Cisneros o Antonio Cordón. Es verdad que Negrín no tomó muy en serio esas actividades porque se fiaba de otros (también traidores y colaboradores de Casado) como los generales Matallana y Miaja.
¿Cómo es que la República no actuó con dureza con algunos de esos mandos? ¿no cometían un delito de traición?
Al principio, la República necesitaba oficiales con capacidad profesional, estratégica, táctica etc. Se hizo un proceso de investigación de la lealtad a través del Gabinete de Información y Control presidido por el Capitán Eleuterio Díaz-Tendero Merchán. Los que no fueron clasificados como ‘indiferentes’ o ‘fascistas’ y mostraron su disposición a luchar por la República fueron mantenidos en el Ejército y se fiaba de ellos. El cuerpo responsable de vigilarles, el SIM, se concentraba mucho más sobre los civiles de la quinta columna.
Parece increíble que los servicios del SIM no detectaran la preparación del golpe de Casado. ¿Es porque estaba buena parte de la cúpula militar copada por la quinta columna y el SIPM?

jueves, 22 de enero de 2015

Un Gobierno franquista después del franquismo

La primera decisión gubernamental de Juan Carlos I fue mantener al frente de la presidencia del gabinete a Carlos Arias Navarro


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Juan Carlos I y Arias Navarro

 José Luis Ibáñez Sala. Al Poniente, 21-01-2015
La primera decisión gubernamental de Juan Carlos I como rey y jefe de Estado fue mantener al frente de la presidencia del gabinete a Carlos Arias Navarro, el último jefe del ejecutivo durante la dictadura de Francisco Franco.
En efecto, el 12 de diciembre de 1975 Arias Navarro volvía a formar Gobierno, tras haber sido confirmado por el monarca ocho días antes. Varios ex ministros del franquismo, como su propio presidente, integraban el primer Gobierno de la monarquía postfranquista: como Manuel Fraga, que regresaba años después de su salida en 1969 para ser, además de ministro de Gobernación, uno de los tres vicepresidentes (para Asuntos del Interior, en su caso); el almirante Gabriel Pita da Veiga, que permanecía al frente del Ministerio de Marina; José Solís Ruiz, quien tras ser durante doce años (entre 1957 y 1969) secretario general del Movimiento, desempeñaba el cargo de ministro de Trabajo y repetía en el gabinete de Arias Navarro; y Antonio Valdés González-Roldán, que seguía dirigiendo el Ministerio de Obras Públicas.
No obstante, como un signo de tímido abrazo hacia los nuevos tiempos, tres de los ministros eran el rostro insuficiente del pacato reformismo gubernamental: el citado Fraga, el aristócrata monárquico y antiguo consejero del padre del rey José María de Areilza, responsable de Asuntos Exteriores, y el prestigioso abogado y diplomático Antonio Garrigues y Díaz-Cañabate, al frente de Justicia.
Vicepresidente primero, para asuntos de la Defensa, era el teniente general Fernando de Santiago y Díaz de Mendívil, ministro sin Cartera a su vez; como el ingeniero, funcionario de carrera y empresario Juan Miguel Villar Mir era el vicepresidente tercero además de ministro de Hacienda; y los tenientes generales Félix Álvarez-Arenas y Pacheco y Carlos Franco Iribarnegaray desempeñaban los otros dos ministerios militares de este gabinete, el primero el del Ejército y el segundo el del Aire. Los otros cuatro ministros destacados y destacables del segundo Gobierno de Arias Navarro eran el diplomático y ex director general de Información en los años en que Fraga fuera ministro de Información y Turismo, Carlos Robles Piquer, al frente de Educación y Ciencia; uno de los hombres del Movimiento de los años del tardofranquismo, ya en 1962 jefe nacional del Sindicato Español Universitario (SEU), Rodolfo Martín Villa, ministro de Relaciones Sindicales; el monárquico y muy católico (no democristiano ni falangista) Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo, desde 1974 procurador en Cortes como representante de los empresarios de industrias químicas, sobrino del primer mártir de la Cruzada, José Calvo Sotelo, al frente del Ministerio de Comercio; y… Adolfo Suárez, ministro secretario general del Movimiento.
Que Arias Navarro volviera a llevar las riendas políticas, las ejecutivas del país, mostraba a las claras que España estaba en medio de ningún lado y sin posibilidades de ir a parte alguna. Aquel era, no cabe duda, un Gobierno franquista después del franquismo en el que el equilibrio entre inmovilistas y reformistas habría de ser imposible.
Demasiada continuidad en un ambiente social que silenciosamente gritaba la palabra cambio, y todo ello pese a que el segundo gabinete Arias Navarro –que, por cierto, vio cómo el último soldado hispano abandonaba el antiguo Sahara Español el día 26 de febrero del año 76– consintió la total libertad de la prensa y prometió ampliar el sistema de libertades. Pero, en tanto que depositario del legado de Franco que era, su presidente volvió a llevar la situación política a un callejón sin salida.
Adelanto de mi próximo libro para Sílex ediciones La Transición.

sábado, 17 de enero de 2015

Los símbolos franquistas nos son “sandeces”

Las leyes están para cumplirse pero, en ocasiones, se hace la vista gorda


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 En Tarancón, 10-01-2015
Opinión
Es lo que sucede con la Ley de la Memoria Histórica aprobada por el Parlamento durante el gobierno de Zapatero. Si nos damos un paseo por Cuenca capital todavía podemos ver la “Cruz de Jose Antonio Primo de Rivera”. Y en nuestro pueblo, en el cementerio, también encontramos monumentos con símblos franquistas…
El Pleno del Ayuntamiento de Cuenca, donde gobierna el partido socialista, aprobó recientemente solicitar al Obispado la retirada de los símbolos franquistas de la fachada lateral de la Catedral, concretamente la inscripción de Primo de Rivera y el escudo del yugo y las flechas.
A raíz de esta propuesta socialista, el portavoz del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Cuenca, Pedro José García Hidalgo, declaró que no entendía como con“tantas cosas que hay que hacer en una ciudad sucia, con un transporte público totalmente deteriorado, sin pulso, triste y sin proyecto de ilusión”,  su alcalde  dedicaba “tiempo a esas sandeces”.
Unas declaraciones que la Asociación para la Memoria Histórica de Cuenca  respondió con contudencia, y que, por su interés, reproducimos integramente:
¡Vaya! Esta asociación lleva trabajando más de 10 años en sandeces y cosas sin importancia; No hay más que repasar la hemeroteca, Sr García Hidalgo, para darse cuenta. Además, con lacerante simpleza, afirma pasar por la cruz todos los días y no haberla visto. En fin.
¿Qué les sucede a ciertos sectores del PP? Sobre todo en lo que al cumplimiento de la ley toca, ley que lleva siete años en vigor y que se incumple sistemáticamente. Las declaraciones de la semana pasada del no muy ingenioso Hidalgo no hacen más que repetir los mantras que los populares han usado ad nauseam todos estos años. Suponemos que cuando el alcalde de Horcajo de Santiago restituyó la calle José Antonio como una de las primeras medidas de su legislatura, por cierto contraviniendo la ley del 2007, eso no serían sandeces sin importancia, ¿No? O cuando argumentó en los medios que en Horcajo había muchos José Antonios, no lo interpretara este señor como muestra de inteligencia retórica. ¿O sí? Por cierto que en la misma población una concejala de este partido anduvo retwiteando arribas a España y vivas a Franco. Nada muy democrático, ¿O sí? Habría que verlo, quizá, a la luz de la ley de partidos políticos.
Repasemos algunas de las argumentaciones del PP provincial al respecto de la memoria histórica, en 2004 nada más empezar esta Asociación sus actividades, el entonces portavoz del PP en diputación nos comparaba nada menos que con ETA, ¿Les suena? Les juro que no hemos estado nunca en ETA, ni somos miembros de Podemos. No faltan los recursos a la historia, comparando el franquismo con Isabel la católica, no sabemos si es que se documentan mezclando los episodios de Cuéntame con los de Isabel, pero lo que sí sabemos es que es muy poco serio y no es de buena gente. Les aseguro que tratar al abuelo de uno como si fuera poco menos que el hombre de Atapuerca es de muy difícil comprensión, especialmente para mi madre, su hija, amén de la crueldad implícita en la afirmación (negación). No sermos nosotros quienes usen tan simples e inhumanos argumentos con los beatos mártires del obispado de Cuenca.
La situación en Tarancón no es mejor, aprovechamos estás líneas para demandar del ayuntamiento la retirada de los monumentos con simbología franquista del cementerio, manteniendo solo el que es cristiano. Sabemos bien que la Sra Bonilla nos contestará que es más oportuno que lo solicitemos en fecha y forma, por escrito. Y así lo haríamos si no hubiéramos recibido la misma contestación hace tres años y un mes, cuando solicitamos por escrito permiso, que no financiación, para la colocación de una placa en memoria de las víctimas del franquismo de la localidad. Petición que aún no ha recibido respuesta alguna, lo que consideramos, ciertamente, de una descortesía y dejadez sin límites. ¿Fecha? ¿Forma?
Ciertamente, nos encontramos más a gusto en escenarios más civilizados, más democráticos. Como el trato que tuvimos con los alcaldes populares de Uclés, como cuando en Villarrobledo nos concedió permiso para erigir un monumento un alcalde socialista y nos lo corroboró uno popular, o al contrario cuando Francisco Pulido nos dio permiso para idéntico fin y nos lo corroboró Juan Ávila. Eso sí, con total normalidad democrática y digno de ser mencionado, como hemos mencionado actitudes similares de la derecha conquense siempre que se han producido. Un escenario sin duda mejor y más transitable que todas estas sandeces.
Sinceramente pensamos que esta petición del ayuntamiento de Cuenca al obispado llega tarde, aunque nunca es tarde si la dicha es buena. Nos quedamos con la iniciativa de Monseñor del Hoyo, que anunció públicamente en el verano de 2004 que el obispado retiraría los símbolos, ahora en disputa, de motu propio sin que se lo pidiera nadie, para evitar polémicas innecesarias.

sábado, 3 de enero de 2015

La Transición fue una traición

Lo que nosotros, los resistentes, no podemos aceptar con resignación es que la Historia la escriban los enemigos y los conformistas


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Lidia Falcón
 Lidia Falcón. Público, 01-01-2015
Cayo Lara dice que su generación que vivió la dictadura sabe lo que es la Transición. “Yo soy de los que defiende que se hizo lo que se podía, los sindicatos y la izquierda conquistaron lo que pudieron. Y fue un pacto no de élites. Algunos lo califican de pacto de élites… Fue un pacto de élites que estaban en la cárcel y en el exilio y otros que estaban en el poder y en la dictadura. Se habría podido avanzar mucho, pero la ruptura de ese pacto por parte de la derecha política y económica es lo que nos ha llevado a esta situación de deterioro. El no haber desarrollado España como Estado federal y plurinacional nos ha llevado a la situación actual respecto a Catalunya.”
No sólo Cayo Lara y su generación vivieron la dictadura y la Transición. Otros como yo, que pertenecemos a la generación anterior, y todavía la de mis padres, que muchos estaban vivos, las vivimos también. Y estuvimos en pie de guerra durante largos años para que no se ratificaran los pactos que nos traicionaban. La Transición fue la gran Traición. De los que estaban en el exilio, como Carrillo. y de los que habían estado en la cárcel. como Camacho. Solé Tura y otros redactores de la Constitución ni habían estado en la cárcel ni en el exilio, y pronto se vio el beneficio que obtuvieron. Por supuesto los grandes beneficiados fueron los que estaban el poder y que no lo abandonaron.
Es falso que se hubiera podido avanzar mucho con los pactos de la Transición, la prueba es el camino que hemos andado. Y no únicamente por culpa de la derecha, a menos que creamos que las derechas son demócratas y benéficas y sólo ahora, con Rajoy de gran culpable, han cambiado. Desde el momento en que el Partido Comunista acepta la Monarquía, el himno franquista y la bandera borbónica; el mismo Ejército que había masacrado a su pueblo, la misma Iglesia que había sido cómplice del genocidio español, y consiente en mantener intacto el reparto de la riqueza, el poder de la banca, de los grandes consorcios industriales y de los latifundistas del sur y del oeste de España, y aprueba la Ley de Amnistía del 77 que dejaba impunes a los asesinos fascistas, la rendición de las clases trabajadoras era sin condiciones. Tan sin condiciones que un año antes de aprobar la Constitución se firmaban los Pactos de la Moncloa para entregar todo el poder al capital y dejar al proletariado sometido a la patronal.
Y tan humillante rendición se acepta por el PCE para implantar esta parodia de democracia que reinstaura a una Casa Real corrupta, que nos está esquilmando desde hace 39 años, y que alterna en el gobierno a uno u otro partido, ambos siervos de la Banca Mundial, de las multinacionales y de la empresa armamentística, mediante la parodia de elecciones en que los resultados están previstos de antemano. Es demasiado el precio que se ha pagado por el acta de legalización del Partido Comunista.
Que nadie arguya que sin esa legalización el PCE no podía participar en política. Un partido que fue el hegemónico durante 40 años de dictadura, cuyos heroicos militantes habían sufrido persecuciones, torturas y asesinatos sin cuento, ¿qué podía temer en la era de las “democracias” europeas? Todos sabíamos que la clandestinidad se había acabado, quizá no pudiera obtener los escaños en el Congreso y las concejalías en algunos ayuntamientos, pero el precio de tanta rendición era demasiado barato.
A raíz del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 escribí un análisis que publiqué en Poder y Libertad (¿dónde iba a ser?) sobre la imposibilidad de que aquel golpe triunfase. Y eso que todavía no tenía todas las claves de la implicación del rey y de los socialistas en el diseño del otro golpe, el de Armada. No me equivoqué. Ni la situación de Europa en aquel año ni el lugar que tenían en la producción, y en la ideología dominante, el Ejército, la banca, los consorcios industriales, los Grandes de España que poseen Andalucía y Extremadura, y la Iglesia, podían propiciar un golpe a lo del año 36. Como decía Marx, si la primera vez fue una tragedia, la segunda fue una farsa. Y así fue y así ha sido. Al fin y al cabo, los vencedores de la Guerra Civil seguían, y siguen, siendo los que detentaban el poder; no necesitaban provocar una nueva guerra.
Los Pactos de la Moncloa hundieron la capacidad adquisitiva del proletariado, el Estatuto de los Trabajadores anuló ventajas y derechos que había concedido la dictadura y la Ley de Amnistía garantizó la impunidad de los asesinos y ladrones que nos habían aniquilado y esquilmado. Todavía están en todas las cunetas, caminos, cementerios y carreteras de España los restos insepultos de nuestros padres y de nuestros abuelos, que en número de más de 150.000 convierten a España en el más grande cementerio. Y cuando en esforzado trabajo, costeado por ellos mismos, los nietos de los asesinados han conseguido hallar una fosa con restos humanos, los jueces se niegan a acudir a levantar los cadáveres, contraviniendo toda norma legal.
Somos el país con más desaparecidos del mundo, en proporción a su población, después de Camboya. Y el más desgraciado. Porque hasta en Camboya y en Sudáfrica se ha constituido una Comisión de la Verdad y se ha enjuiciado a algunos de los criminales que perpetraron las matanzas. En Argentina, en Chile, en Uruguay, en Guatemala, en El Salvador, en Italia, en Grecia, en Portugal, en Alemania, se ha procesado a algunos de los verdugos, que hasta han llegado a ingresar en prisión, mientras que en España los genocidas son los que gobiernan el país, ellos o sus hijos o sus cómplices. Nunca se ha investigado la fortuna de los Franco, de la que siguen disfrutando sus herederos. Nunca se ha enjuiciado a Manuel Fraga, a Serrano Suñer, a Arias Navarro, a Martín Villa, que mantiene las mismas prebendas y negocios.
Contra todo lo que defienden los hagiógrafos de La Ley de Amnistía, desde Nicolás Sartorius a Manuel Fraga, ese cuerpo legal no vino a sacar de la prisión a los antifranquistas encarcelados sino a garantizar la impunidad de los franquistas. El indulto del 27 de noviembre de 1975, por la coronación del nuevo rey, dio la libertad a miles de presos por delitos de asociación, opinión, sindicalismo, prensa, como al propio Sartorius y a Camacho y a los del proceso 1001. Y sobreseyó los sumarios y dejó sin juicio a miles de nosotros que nos encontrábamos en libertad provisional. El segundo indulto en el 76 concluyó de liberar a los que tenían acusaciones de más calado y posteriormente, en el 77, cuando se aprueba la Ley de Amnistía, solo quedaban encarcelados 70 u 80 presos de ETA condenados por terrorismo. Esta fue la única contrapartida por haber dejado sin Memoria Histórica, sin pasado, sin justicia y sin compensaciones a cientos de miles de represaliados por el fascismo y a todo un pueblo.
Cayo Lara podía saber, y debía decir, que es falso que los redactores de esa perversa Constitución se propusieran construir un Estado Federal. Ni en 1978 ni en 2015. Desde el mismo momento en que aceptaron la Monarquía sabían que estaban aherrojando a los pueblos de España. Para eso la escribieron, para seguir explotando a los trabajadores y las trabajadoras, para impedir que se proclamara la III República, para que no se pudiera articular la forma de Estado como una Federación. Sometido el país al Ejército como garante de la unidad de España. Ni aunque ahora el PSOE invente esa farsa de federalismo tiene voluntad de implantarlo, porque lo primero que es preciso para ello es proclamar la III República. Nunca se ha visto mayor disparate político y jurídico que el de una Monarquía Federal. Y ni siquiera Cayo Lara se lo dice.
Todo esto, y mucho más, como los más de trescientos trabajadores, mujeres, y militantes de la izquierda, asesinados por los fascistas entre 1925 y 1982, contuvo la tan elogiada Transición. Y Cayo Lara no sólo debería saberlo, sino que debería explicárselo a nuestros hijos y a nuestros nietos antes de que se embrutezcan totalmente con las enseñanzas oficiales, con la propaganda dominante de las televisiones en poder de las oligarquías. Cayo Lara tiene la responsabilidad de estar informado y de informar, porque para eso es dirigente de Izquierda Unida, y aunque ya no se llame Partido Comunista muchos camaradas están ahí, muchas mujeres y hombres de izquierda siguen entregando su esfuerzo para que este país no sea tan amnésico, tan cruel, tan indiferente, tan cainita con sus antepasados y con sus contemporáneos. Y las mujeres y los hombres de las clases explotadas no se merecen una explicación falsa y traicionera como la que precisamente está defendiendo la derecha, desde Rajoy a González. ¿No es una extraña casualidad?
Fueron los comunistas los que inventaron la autocrítica. Más exigentes que los que les habían precedido hasta entonces en las luchas políticas, decidieron no entregarse a la autocomplacencia de sentirse satisfechos con todo lo actuado. Tanto han sido críticos con ellos mismos que en ciertos momentos se han despedazado, y ahora, cuando ya ha llegado el momento de ajustar cuentas con el enemigo, ahora aceptan la tesis de éste y muestran que están padeciendo el síndrome de Estocolmo, como decía tan certeramente Carlos París.
Pero lo que nosotros, los resistentes, no podemos aceptar con resignación es que la Historia la escriban los enemigos y los conformistas. Porque nuestros antepasados, aquellos que dieron la libertad y la vida por evitar el triunfo fascista, se merecen que se reivindique su heroicidad, y también nuestros descendientes se merecen que les cuenten la auténtica historia, a los que de otra manera dejaremos en la ignorancia y el engaño para que sufran nuevas derrotas. Como también nosotros mismos, los que aún estamos vivos y sabemos lo que fue la interminable lucha contra la dictadura y más tarde contra la democracia, por tener un país digno que legarle a nuestros hijos, no nos merecemos tanta mentira.
Hasta la última gota de saliva, hasta el último resuello del aliento, hasta el último minuto de vida, debemos seguir gritando la verdad; esa que, como decía Antonio Gramsci, es siempre revolucionaria.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Muerte en Sevilla, Ciudad de Desmemoria

El patrimonio disfrutado por la Casa de Alba es inseparable del auxilio prestado a la sublevación franquista y a la posterior dictadura


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El General golpista Queipo de Llano
Bartolomé Clavero. El Diario.es, 25/11/2014
Solo una lamentable desmemoria ciudadana explica que episodios como el sepelio de la Duquesa, o ciertos festejos y celebraciones, conciten adulación pública, sin asomo siquiera de censura por parte de la oposición de izquierdas
El problema último sigue radicando, para España toda, en la desmemoria histórica, tan profunda que hace que las apologías retrospectivas del terrorismo franquista pasen desapercibidas
Un 20 de noviembre se provocó la expiración del dictador Francisco Franco, desenchufándosele los aparatos que le mantenían artificialmente con vida vegetativa. Se hizo tal día porque en la misma fecha, en un 20-N de treinta y nueve años atrás, había sido fusilado, por una torpísima decisión republicana, José Antonio Primo de Rivera, el líder del fascismo de la historia europea más fracasado en las urnas y más victorioso por la sangrienta ruptura de las mismas. Otro 20-N, este último, se desconecta en Sevilla a Cayetana Fitz-James Stuart, ciudadana igualmente española. Se ignora de quienes ha sido la ocurrencia macabra de hacer coincidir de nuevo la fecha de fallecimiento.
La muerte parece que ha estado bien escenificada. Por encargo de la familia, fue el alcalde de Sevilla, perteneciente al Partido Popular, el juez de profesión Juan Ignacio Zoido, quien diera la noticia a la ciudadanía sevillana convocándola al Salón Colón, antes Salón de los Borbones, del Ayuntamiento de la Ciudad, salón que la corporación municipal ofrecía, como su mejor espacio, junto a toda la parafernalia municipal, para que se le rindiesen los debidos honores al féretro de la duquesa antes de trasladarlo a la Catedral para oficios presididos por un cardenal y una infanta. También se ignoran las razones de esta deuda ciudadana. Y son en cambio conocidos unos deméritos, bien que acallados por virtud de la desmemoria histórica. La interfecta fue notoriamente titular de no sé cuantas grandezas y noblezas y de un inmenso patrimonio urbano, rural y financiero, como hija y heredera del Duque de Alba, quien a su vez fuera, no menos notoriamente, financiador y embajador del golpe de Estado del verano del 36 y de las subsiguientes guerra y dictadura. Ahí radica la verdadera deuda, júzguese si merecedora de honores ciudadanos. La familia Alba actual es árbol de esa raíz.
Se vengaba de la Republica el Duque de Alba por haber aquella tenido la osadía de cuestionar la legitimidad de patrimonios como el suyo desde el punto de vista tanto histórico como social. Históricamente, la forma como en la España del siglo XIX se habían efectuado la abolición de los señoríos, la desvinculación nobiliaria, la liberalización mercantil y financiera, y las desamortizaciones municipal y eclesiástica no sólo salvó literalmente de la quiebra a dinastías como la de Alba, sino que potenció su capacidad económica, en particular de cara a un campesinado despojado por dichos procesos. Socialmente, la consecuencia mayor fue, en especial para Andalucía y Extremadura, la degradación del campesinado hasta extremos de miseria con la consiguiente supeditación y abaratamiento, casi servidumbre, del trabajo rural.
Todo ello, también la historia, se tuvo bien en cuenta por la República para poner justamente en cuestión la legitimidad de unos grandes patrimonios. Había comenzado la Constitución misma, la republicana, aboliendo la nobleza en aplicación estricta del principio de no-discriminación. El precio de la recuperación de aquellos patrimonios fue la dictadura; el premio a su apoyo, privilegio social y sinecuras financieras, de las que Alba sacó buen provecho. Añádase algo. No hay a estas alturas signo alguno de conciencia, ya no digo de arrepentimiento, ni de disposición a la reparación por parte de la familia Alba. Jesús Aguirre, el segundo marido de Cayetana, intelectual de profesión, ayudó al blindaje del patrimonio, no a la toma de conciencia.
Por internet pueden revisarse los programas especiales de radios y televisiones, también de las públicas, del último 20-N, así como las abundantes páginas de prensa del día siguiente. El tópico más repetido es el de la popularidad de Cayetana por causa de su llaneza, esto es, por no tomarse en serio ni las cosas serias y así vivir la vida ligera, no diré que loca, con sus espaldas bien cubiertas. Hasta un exvicepresidente del gobierno, socialista para más señas, se ha deshecho en el elogio de Cayetana la llana y del patrimonio de la casa de Alba. Duquesa de los toreros, también se le dice reiteradamente, como mérito a sumar. Entre tanta frivolidad y banalización como campea, es difícil encontrar durante estos últimos años en España un personaje público no improvisado tan frívolo y banal como el de la susodicha duquesa. Agréguese a esto el agravante de la responsabilidad social de ser titular de un patrimonio saturado de sangre española no tan remota para la memoria histórica de signo demócrata.
Regresemos a Sevilla. Últimamente he tenido bastantes motivos para avergonzarme de ser ciudadano sevillano. Sin ir más lejos, hace un par de meses, en setiembre, el barrio donde resido, el Porvenir, fue tomado por la Cofradía de Jesús de la Victoria y Virgen de la Paz para la celebración de su 75 aniversario. Háganse las cuentas. La fundación, formalizada canónicamente en 1939, había sido iniciativa de Gonzalo Queipo de Llano, el general más sanguinario de los sanguinarios generales del golpe contra la República encabezado por Francisco Franco y Emilio Mola. Victoria de Jesús es la franquista y Paz de la Virgen, otro tanto. Tampoco hay visos de conciencia en esta efeméride cofrade.
El Ayuntamiento se puso al servicio de la Cofradía del Porvenir para la ocupación de las calles con retirada de vehículos y otras acciones policiales, esto es, con empleo de personal y medios pagados por la ciudadanía durante varios días. Entre setiembre y noviembre hay más motivos para la vergüenza. El distrito municipal del barrio lo adornó el 12 de octubre con banderitas rojigualdas portando la leyenda de Día de la Hispanidad, una advocación de fondo racista y uso franquista que no es oficial para la fiesta española y que ha sido incluso abandonada desde 1992, por vergüenza ciudadana ante la presencia indígena, por los Estados latinoamericanos que también habían venido utilizándola.
¿No hay fiscal que mire a las recurrentes prevaricaciones y malversaciones de un alcalde por poner personal, bienes y vías del municipio a disposición gratuita de intereses particulares, pues los eclesiásticos también los son? Desde luego que los casos de la duquesa y la virgen franquistas no son los únicos. Pero no es cuestión de personalizar ni de judicializar. No personalicemos porque no se han escuchado críticas relevantes a las referidas actuaciones del alcalde sevillano por parte de la oposición de izquierdas con representación en el municipio. Priva la idea de que Sevilla tiene un color especial y de que el duende taurino y el azahar cofradiero arrastran localmente muchos votos. No quiero remontarme a la trayectoria de alcaldes socialistas con respecto a la Iglesia Católica en general y a la Semana Santa en particular, la semana en la que las cofradías toman la ciudad poco menos que entera con todos los medios municipales a su disposición y sin hacerse cargo ni de un ápice del costo del servicio.
Sevilla por lo demás ya cuenta, desde hace cerca de cuatro años, con una estatua de Cayetana erigida en uno de sus más céntricos jardines, lo que no se debe a la actual corporación. El mayor insulto a la inteligencia demócrata lo ha protagonizado un exalcalde socialista de Sevilla elogiando a la duquesa fallecida por “machadiana” para añadir que fue además “felipista”. Así que no personalicemos ni partidicemos. Tampoco judicialicemos. Bastante carga tiene la justicia en España y bastante mal la atiende. El problema es político y no tiene solución judicial. Tampoco digo que prevariquemos, la ciudadanía y la fiscalía, guardándonos de denunciar delitos al fin y al cabo flagrantes.
Digo sólo que, en casos de actuaciones netamente políticas contrarias a derecho sin derramamiento de sangre ni otro daño grave, la vía judicial no es que sea inútil, pues alguna utilidad política reporta, sino que resulta contraproducente, sea en Andalucía o en Cataluña. En Sevilla, en una ciudad que sufre de hiperactividad judicial y fiscal políticamente además sesgada, el problema más inmediato estriba en cosas como, por ejemplo, la connivencia o la incapacidad de la oposición municipal antes que en el silencio de la fiscalía o que en el sesgo de la justicia.
El reciente 20-N también acusa que el problema último sigue radicando, para España toda, en la desmemoria histórica con su batallón de corifeos comenzando por unos políticos irresponsables que se han deshecho en elogios de la duquesa Cayetana y del patrimonio de Alba. Ante esta apología retrospectiva del terrorismo franquista, no vale la justicia, sino la política. Y son la política y la justicia las que debieran esclarecer aquel terror. Ante la prevaricación de no hacerlo, otras prevaricaciones palidecen.

domingo, 27 de julio de 2014

La memoria histórica que no gusta a la Iglesia

Los historiadores Francisco Espinosa y José María García publican 'Por la religión por la patria', un ensayo que analiza el papel de la jerarquía católica en el golpe de Estado franquista y detalla los excesos por parte del clero

Imposición a Franco en 1954 de la Orden Suprema de Cristo

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 27/07/2014

La Iglesia católica española nunca ha rehuido la memoria histórica. Al menos la propia. De hecho, la jerarquía eclesiástica ha dedicado un gran esfuerzo a honrar la memoria de sus mártires. Los fondos Biblioteca Nacional son prueba del afán de los religiosos en este aspecto. En concreto, cabe la pena resaltarlo una y otra vez, entre 1936 y 1939 fueron asesinados en España 6.629 religiosos, según la investigación del obispo Antonio Montero en la Historia de la persecución religiosa en España. Una cifra más que importante pero que, no obstante,sirvió para desmentir la propia propaganda franquista, que hablaba de 16.750 asesinatos.
La otra memoria histórica, la de los vencidos y la de los supuestos herejes ha gustado menos en la jerarquía católica, que continúa sin permitir el libre acceso de investigadores e historiadores a los archivos y expedientes personales de la época. Por ello, a día de hoy, continúan siendo necesarios libros como Por la religión y por la patria (Crítica), que acaban de publicar los historiadores Francisco Espinosa y José María García Márquez y que trata de poner luz en un asunto silenciado desde púlpitos, pasillos y despachos.
Entre 1936 y 1939 fueron asesinados en España 6.629 religiosos
"A nivel histórico ya es conocido que la Iglesia participó gustosamente en 'la cruzada'. Este libro, en cambio, permitirá al lector encontrar historias reales de curas en la Guerra Civil detallando en qué medida participaron, cómo lo hicieron y recopilando toda una serie de historias personales diferentes", señala a Público Francisco Espinosa, coautor del ensayo.
La obra busca, como señala el historiador Ángel Viñas en una reseña de su blog, mostrar al lector "la otra cara de la moneda" de la represión religiosa; "la participación activa, indecorosa, vil, de numerosos clérigos en el asesinato y persecución que efectuaron los militares, la Guardia Civil, la Policía, la Falange y las demás fuerzas en una operación destinada a sembrar el terror en los territorios bajo control de los sublevados y a liquidar físicamente a la anti-España".
En esta búsqueda, los autores establecen una tipología de las diferentes formas en la que los sacerdotes participaron en la Guerra Civil. Así, se dan ejemplos de aquellos curas que participaron directamente en la 'caza del rojo'; de los que dieron falso testimonio sobre el comportamiento de izquierdistas de cara a los consejos de guerra; los que alentaron desde los púlpitos y los micrófonos de radio a los que cometían barbaridades; y también da buena cuenta de otro grupo de religiosos que no dudaron en defender a la República y que también fueron castigados por las fuerzas sublevadas."En el libro se acredita que la Iglesia española colaboró con el fascismo y que formó parte importante de la represión de muy diferentes maneras. Hay un mosaico enorme que hemos podido documentar aunque sin duda alguna su papel más relevante fue su masiva intervención en la elaboración de informes sobre sus fieles", explica a este medio José María García Márquez, que afirma que la Iglesia actuó como una "verdadera policía político-social".

El Padre Vicente: "Le cazaste"

La obra busca mostrar al lector la otra cara de la represión religiosa 
Entre los numerosos casos documentados en la obra se encuentra el caso del navarro Padre Vicente, un capellán castrense de la Legión que fue descrito por el británico Peter Kemp como "el hombre más arrojado y sanguinario" que vio jamás en España. Kemp era un joven tory de ideas ultraconservadoras que luchó junto a los requetés y la legión y decidió publicar sus experiencias en 1937. El historiador inglés Southworth recuperó el relato de este combatiente que en su obra aludía al deseo de sangre del capellán, quien le apremiaba "con sus gritos a que disparara" contra los republicanos y cómo, aún después de alejarse de su lado, escuchaba al cura decir: "¡No le dejes que se escape! ¡No le dejes que se escape! ¡Dispara, hombre, dispara! ¡Le cazaste!".

"Es consolador ver cómo mueren muchos"

La obra recoge también el caso del jesuita Bernabé Copado, que fue capellán militar con la Columna Redondo, que adopta el nombre de su líder, "un fanático militar carlista que había dejado el ejército acogiéndose a la generosa Ley Azaña". Al cura pertenecen estas palabras que se recogen en la obra Con la Columna Redondo. Combates y conquistas. Crónica de güera (1937):"Es consolador ver cómo mueren muchos, mejor dicho, la totalidad. Todos se confiesan y algunas de las muertes han sido edificantes y sobremanera consoladoras. En Cortegana fueron fusilados en una noche seis, entre ellos estaba un médico, muchacho de veintiséis años, que hacía once meses se había casado y tenía un hijo de cinco días. Cuando llegamos al lugar del fusilamiento a las dos de la madrugada, los seis me abrazaron; recibieron de nuevo la absolución y el médico, en nombre de los demás, me dijo que morían consolados y con la esperanza de que habíamos de hacer una España grande, ya que los políticos y ellos la habían destrozado, y que por esto ofrecían sus vidas y su sangre".
Religiosos realizando el saludo fascista

El obispo de Madrid-Alcalá: Eijo Garay

"Habíamos de hacer una España grande" 
El 26 de junio de 1923 Eijo Garay fue nombrado obispo de Madrid-Alcalá y permanecería en el cargo durante cuarenta años. Suyas son estas palabras que se publicaron en la revista Martín Códax: "Dios está entre nosotros. Dios está con Falange. Y la Falange, que ayuda en los frentes a ganar la guerra y prodiga en la retaguardia la caridad cristiana, salvará a España". También se conoce de este obispo la contestación que dio a cuatro esposas de condenados a muerte en 1941 cuando éstas le pidieron clemencia.
"Muy señoras mías: En contestación a su carta, pidiéndome que intervenga a favor de sus familiares condenados a dar cuenta a Dios de sus culpas, siento mucho manifestar a ustedes, que no me es posible hacer otra cosa en su favor que rogar a Dios Nuestro Señor que les dé lo que más le convenga...", contestó el religioso.

viernes, 25 de julio de 2014

Aquel verano del 36

Lorca declaró que en Granada “se agitaba la peor burguesía de España”, y estaba profetizando lo que casi 80 años después seguiría ocurriendo en su ciudad

 

Agustín Martínez Morales. El Diario, 21/07/2014
Cuando Federico García Lorca declaró al diario El Sol, en enero de 1936, aquello de que en Granada “se agitaba la peor burguesía de España”, no sabía que, en parte, estaba firmando su sentencia de muerte y en parte, profetizando lo que casi ochenta años después seguiría ocurriendo en su ciudad.
El pasado viernes, coincidiendo con el 78 aniversario del golpe de estado que sumió a este país en una cruenta guerra civil, dejó centenares de miles de muertos y 140.000 desparecidos, cuyos familiares siguen intentando saber dónde reposan sus restos, el presidente del PP y de la Diputación de Granada, Sebastián Pérez, declaraba a voz en cuello, que la Ley de Memoria Democrática que prepara la Junta de Andalucía nace del “odio, el rencor y el resentimiento y sólo pretende abrir heridas”.
Paralelamente, el Ayuntamiento de la capital sigue resistiéndose como gato panza arriba a cumplir la sentencia del TSJA, que hace tres meses le obligaba a retirar el monolito en homenaje a José Antonio Primo de Rivera –fundador de la Falange y uno de los principales instigadores del golpe-, que se alza en pleno corazón de la ciudad, por contravenir claramente la Ley de Memoria Histórica. Desde entonces, el Ayuntamiento no ha hecho otra cosa que “marear la perdiz” para dilatar esa retirada lo más posible, ante las repetidas exigencias de las asociaciones memorialistas para que se cumpla esa sentencia.
Añadan a todo lo anterior, que el pasado viernes ni un sólo representante del gobierno del Ayuntamiento ni de la Diputación, ambos gobernados por el PP, asistieron al tradicional homenaje que desde hace años se viene realizando en las tapias del cementerio de San José a los cuatro mil granadinos asesinados por los golpistas tras la sublevación contra el régimen constitucional y democrático de la República.
Todo lo anterior denota que, para un amplio sector de la sociedad granadina, aquel verano del 36 ni es tan lejano ni es tan pasado. Que ochenta años después, los representantes de un partido democrático, en el gobierno de la mayor parte de los ayuntamientos y de la Diputación, actúen de la forma que lo hace el PP de Granada, denota hasta que punto muchos de sus dirigentes se sienten herederos ideológicos de quienes provocaron una de las mayores tragedias para su país.
Monolito en homenaje a José Antonio Primo de Rivera (Granada)

En ciudades vecinas como Málaga -donde la represión de los rebeldes franquistas fue tan brutal como en Granada-   una derecha, mucho más moderna y actual, ha puesto tierra de por medio con aquellos hechos y roto cualquier vínculo que pudiera relacionarlos con los autores de aquellos desmanes. De hecho, el pasado 11 de enero,  miles de personas, también políticos de todos los partidos, fueron testigos de la inauguración de un mausoleo en forma de pirámide bajo el cual reposan, por fin, los restos de 2.840 personas asesinadas en aquella sinrazón. Nada de eso ha sido posible en Granada, donde los restos de las casi cuatro mil víctimas en las tapias del cementerio, ni las más de tres mil de las fosas de Víznar, parecen seguir siendo casus belli para el PP y donde solo una modesta placa recuerda en la tapia del camposanto de San José a las personas que allí fueron asesinadas.
Dice el presidente de la Diputación, heredero de una rancia estirpe de la derecha granadina, que en sus visitas a los pueblos de la provincia nadie ha acudido a decirle que la memoria histórica sea una de sus preocupaciones. ¡Como si Sebastián Pérez no se hubiera encargado, de palabra, obra y omisión, de dejar clara su alianza con quienes solo reconocen los muertos de un bando! … Aunque, eso sí, no le tiembla el pulso para instrumentalizar hasta la naúsea a víctimas del otro bando como lo fuera García Lorca.