viernes, 15 de octubre de 2021

MUJERES LIBRES

 


Una enorme satisfacción que la primera actividad de este trimestre de la Asociación Memoria Histórica de Cartagena haya sido también la actividad inaugural de la programación de Cartagena Piensa en esta edición.

La presentación de la revista MUJERES LIBRES por el colectivo MUJERES X MUJERES fue un éxito por el que nos congratulamos enormemente.



Este homenaje a la organización feminista libertaria que desarrolló su actividad entre 1936 y 1939 centró su actividad en cuatro aspectos concretos:

Educación y Cultura

Sexualidad

Liberatorios de prostitución

Colectivización.





Así lo expusieron las distintas componentes del colectivo en a primera parte en que, hablaron de cada una de las principales mujeres de la organización.


Nos presentaron a las miembros de Mujeres Libres que cada una de ellas había estudiado: Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Camaposada Guillén, Amparo Poch y Gascón, Soledad Estorach Esterri, Concha Liaño Gil, Gracia Ventura Fortea, Conchita Guillén Bertolín, Pura Fernández Bonavent, Pepita Carpena


Amat, Sara Berenguer Laosa, Libertad Ródenas Rodríguez. Lola Iturbe Arizcuri, Suceso Portales Casamar, Áurea Goldman, son las mujeres que conocimos de la mano de  Nuchi Belchí, Loli Andreu, Mari Carmen Cabrera, Begoña Fernández, Ana Aparicio, Soledad Vélez, Mamen Cánovas, María Esperanza Ortega, Maite Cabrera, Carmen Fandiño, Esther Pérez, Jane Cronin, Manuela García, Gloria Monera, Mari Carmen Orozco y Trinidad Guirado,



que durante muchos meses estudiaron sus biografías para elaborar las semblanzas que aparecen el la revista, una publicación inspirada en la publicación primitiva (de hecho, la portada recoge la del número 5 de aquélla), cuyo prólogo lo constituye una carta de Antonina Rodrigo y en cuyas páginas centrales nos ofrece un cómic en que el ilustrador Román López Cabrera en cuatro páginas de viñetas recoge los momentos clave de los tres años de existencia de la organización Mujeres Libres.


A continuación, una breve representación de ESCENAS LIBERTARIAS nos colocó en situación adentrándonos en el contexto de la exposición anterior; las mismas compañeras que habían estudiado y llevado a cabo las semblanzas de estas feministas libertarias, las trasladaron al escenario en una actuación que se ganó el entusiasta aplauso del público.


Una tarde que terminó con un recorrido por la exposición que se encuentra en el primer piso del Luzzy, donde permanecerá hasta el día 6 de noviembre, y donde podremos apreciar documentos e imágenes que constituyen un merecido homenaje a estas mujeres cuya


presencia activa en la guerra, en palabras de Antonina Rodrigo "trasciende las circunstancias del momento histórico". Hoy, recogiendo el testigo de estas grandes luchadoras, miles y miles de mujeres, a lo largo y ancho de toda nuestra geografía, se lanzan también a deshacerse de la idea patriarcal cultural y crear espacios propios de formación y crecimiento. Es éste el mayor homenaje 


que se le puede rendir: continuar con su lucha, la lucha por la liberación de la mujer, por la igualdad de derechos, por la creación de un mundo nuevo que con perspectiva diferente, la perspectiva femenina,  constituya un mundo mejor, más justo y equitativo, un mundo en que desterremos la injusticia y la explotación de unos seres humanos por otros.







jueves, 30 de septiembre de 2021

JUSTICIA ALEMANA VERSUS JUSTICIA ESPAÑOLA


 

Noventa y seis años tiene Irmgard Furchner, la exsecretaria de uno de los campos de concentración nazi que fueron liberados hace sesenta y seis años y que a partir de hoy será juzgada en Alemania.

Mientras tanto, en España, el Tribunal Constitucional inadmite a trámite el recurso de amparo presentado por Gerardo Iglesias por las detenciones y torturas que sufrió entre 1964 y 1974 por considerar que se han agotado los plazos de prescripción, con el voto particular en contra de tres de los magistrados, que consideran  que habría que haber entrado en la discusión del fondo del asunto para ver hasta qué punto esa prescripción y la Ley de Amnistía del 77 suponen realmente una barrera para la investigación y consideran que debió admitirse a trámite el recurso con independencia de cuál fuera su resultado, a la luz del derecho internacional sobre los delitos de lesa humanidad.


Los delitos de los que se acusa a Irmgard Furchner, que trabajo en el campo nazi de Stutthof, no han prescrito tras setenta y seis años, como tampoco los del exguardia del campo nazi de Sachsenhausen, que tendrá lugar la próxima semana, pues esta justicia, aun después de tantos años permite, en palabras del jurista Andrej Umansky, dar voz a las víctimas y a sus familias y que la gente sea consciente de los hechos.

Las torturas a que fue sometido Gerardo Iglesias, cuarenta y siete años después de haber sido cometidas, nos vienen a decir desde el Tribunal Supremo que han prescrito, amparándose también en la aberrante Ley de Amnistía del 77 y haciendo oídos sordos a la doctrina internacional sobre crímenes de lesa humanidad, impidiendo, al no admitir el recurso, que haya un fallo sobre la vulneración del derecho a la tutela judicial que el recurrente expone, después de haber ido archivando, sucesivamente, la denuncia, presentada en 2018 por el juzgado de Oviedo y, después, por la Audiencia Provincial, por lo que Gerardo Iglesias se dirigió al Constitucional en demanda de amparo.

Da con este razonamiento, por primera vez tras numerosas ocasiones en que el veto a investigar estos crímenes se ha producido en numerosas ocasiones sin motivarlo por el Supremo ni por el Constitucional, un portazo violento a la posibilidad de investigación penal a los crímenes del franquismo.

En Alemania, por el contrario, después de décadas en las que se pareció no tener prisa por encontrar a los criminales de guerra y llevarlos ante la justicia, se está retomando esta tarea, como ya se demostró en casos anteriores, como el de la condena del exguardia del campo de Sobibor en 1943, que se produjo en 2011 y sentó jurisprudencia, permitiendo procesar por complicidad de decenas de miles de asesinatos a cualquier auxiliar  de un campo de concentración; justicia tardía, sí, pero Justicia Necesaria; tan necesaria como la que esperan en  nuestro país las víctimas del franquismo, tantos años silenciadas, y que continúan clamando por la Verdad, la Justicia y la Reparación.

 

 

 

 

jueves, 1 de abril de 2021

CARTAGENA, SEMANA SANTA 1939

 Por Pepa Martínez



En esta Semana Santa atípica, por las condiciones impuestas por la pandemia, y en la que podemos ver en las redes tantas referencias a la celebración de ésta en años anteriores, he echado un vistazo a las páginas del capítulo 28 de mi libro “EL HIJO DEL HERRERO”, capítulo en el que, entre otras cosas, hablé de los sucesos de otra Semana Santa diferente en Cartagena: La de 1939.





Fue consultando la hemeroteca para la documentación de este libro, cuando me enteré de algo que hasta entonces no había conocido: la coincidencia de esas fechas con la de los primeros días de la victoria franquista. Hasta entonces, cuando había leído o escuchado las palabras del último parte franquista, el de “Cautivo y desarmado el ejército rojo…” no había tenido conciencia de que ese primero de abril había tenido lugar la víspera del Domingo de Ramos, esa fecha que de niña identificaba con el día de “la procesión de la burrica”, cuando mis padres nos llevaban a sentarnos en la primera fila de las sillas de las Puertas de Murcia, y recogíamos los caramelos que nos daban nuestros amiguitos vestidos de hebreos, desfilando con la palma en la mano.

En 1939, el martes anterior a esas fechas que, para mí, en los años sesenta, no eran más que unos días de vacaciones, de fiesta y colorido, ese 28 de abril, los hasta entonces prisioneros en Fuente Álamo, náufragos del Castillo de Olite, tomaron la ciudad al tiempo en que huían al exilio los últimos republicanos que tuvieron ocasión de hacerlo, y ese mismo día, a las ocho y media de la tarde, el Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada dirigió un mensaje al Comandante General de la Escuadra diciendo que el comandante de Infantería López Canti había ocupado la ciudad, nombrando Comandante Militar de la Plaza al capitán de Asalto Antonio Millán Moreno. La guerra había concluido en Cartagena.



Al día siguiente, todos los marinos y militares que habían quedado en sus puestos de trabajo, hicieron su presentación ante las nuevas autoridades.

Enseguida comenzó la nueva etapa del periódico “Cartagena Nueva” convertido ahora en el órgano oficial de Falange en la ciudad, que sale de nuevo a la calle el jueves, 30 de marzo, con sólo dos páginas, unas letras enormes: ¡FRANCO, FRANCO, FRANCO! en la portada, y un bando de López Canti ordenando que antes de las 12 horas de ese día se entregue toda clase de armas y municiones que posean los particulares en el Parque de Artillería y que a las 9 horas se abran todos los comercios, sin excepción, para dar sensación de absoluta normalidad.

 

Salvador Moreno

El Viernes de Dolores, el día grande de Cartagena, al llegar el grueso de las tropas, cuenta el Almirante Moreno que localizaron un barco mercante, anclado en el puerto, cargado de sacos de harina que, con los precipitados acontecimientos de los últimos días, las autoridades republicanas no habían tenido tiempo de distribuir, con lo que los franquistas los utilizaron para  elaborar panecillos de pan blanco y, durante varios días, circularon camiones repartiéndolos; la gente corría detrás de ellos, con el brazo en alto, gritando “¡Franco, Franco, Franco!”  Y los chiquillos cantaban “Viva Franco que da pan blanco, abajo Negrín que da pan de serrín”. Unos días después se acabó la remesa, y se volvió de nuevo al pan de maíz.

Terminó la guerra el uno de abril, sábado, con el tan conocido último parte, y al día siguiente, Domingo de Ramos, no salió la prensa, pero sí que lo hizo el lunes, día tres, con la siguiente orden de la Comandancia Militar:

 A partir del 3 de Abril de 1939, y con objeto de establecer con debida disciplina costumbres, se previene que a partir de las 12 de la noche y hasta el amanecer, queda prohibido el tránsito por las calles de esta ciudad, salvo casos de extrema urgencia, que serán revisados o sancionados en los no justificados por la Policía Militar o agentes de la autoridad.

Las oficinas de la Policía Militar de vanguardia quedan instaladas en la Calle Tomás Maestre 84 y 86”.

El martes se abrieron los comedores de Auxilio Social en la Misericordia y repartieron sopa, arroz con garbanzos y bocadillos de atún o de sardinas. Los hambrientos cartageneros hicieron cola pacientemente, sin intentar colarse ni empujar a nadie.

Salió una nota del Banco de España en el periódico, con la relación de los billetes que se consideraban legítimos a efectos del canje. Pero la publicación en prensa más notable fue, quizás, la de los principios del Nacionalsindicalismo, de cuyos puntos los más destacados son, sin duda, los referentes a Estado, Individuo, Libertad, y del que me detengo en la siguiente frase: ”Nuestro Estado será un instrumento totalitario al servicio de la integridad patria”

Bajo el título “En Cartagena comienza a amanecer” apareció en la misma publicación el comunicado de que el Viernes Santo saldría en procesión el paso de La Piedad. En ese mismo número se comunicaba a los civiles que habían permanecido refugiados en Cartagena, la salida de trenes para que pudieran regresar a sus localidades de origen y se alertaba sobre la prohibición de uso de prendas o enseres utilizados por miembros del vencido ejército rojo.   

En el número del día siguiente, 5 de abril, se podía leer: Nuestro saludo se hace con el brazo derecho extendido a la altura del hombro, formando un ángulo de 45 grados. Todos los que pertenezcan a la Falange están obligados a saludar brazo en alto. Es un deber de todo español saludar brazo en alto. Brazo en alto saluda el Caudillo. Brazo en alto debemos saludar todos”.

Y el día 6, Jueves Santo, se anunció: VIERNES SANTO: En La Caridad, A las 10: Oficios. A las 12: Ejercicios de las 7 palabras.

Se anunció, igualmente, la salida de la procesión:

“Hoy, con el amanecer de la Patria, apenas incorporada Cartagena a la única España, la ciudad, en la solemnidad del Viernes Santo será de nuevo recorrida por una procesión que no tendrá la riqueza de entonces pero que llevará el amor de todos los corazones”

Las tropas saliendo de la iglesia de La Caridad


Y en la misma página, comunicado dirigido a los dueños de los comercios:

“Se pide a los comerciantes que con su labor de ocultamiento prestaron un gran servicio a España que continúen este servicio normalizando la vida de la ciudad, abriendo los escaparates que deben contener los artículos que tan bien supieron negar a los que querían borrar el nombre de España”.

Prestando un gran servicio a España… ¿Cómo se podía haber hecho un gran servicio a España ocultando los artículos de primera necesidad a los cartageneros?… Con la cantidad de chiquillos y viejos que habían enfermado o muerto por el hambre o el frío… Ahora, muchos sacarían a la venta los garbanzos o las mantas, o… sí, ahora que habían llegado los suyos…, todos aquellos que, impasibles, se habían negado a vender o lo habían hecho a precios abusivos, aprovechándose del estado de aislamiento en que se encontraba Cartagena.

Si el Viernes Santo procesionó la Virgen de la Piedad, el Domingo de Resurrección se celebró en el muelle una misa de campaña ante la Patrona, que se trasladó en procesión hasta allí, desde la iglesia, “después de su cautiverio” según se lee en la prensa. En la misa habían estado presentes las cofradías y la representación del Hospital de Caridad, y la explanada estaba llena de pancartas con los lemas de “Gloria a la Patria” “Una, grande y libre” “Viva el ejército español” “Viva Franco” “Arriba España”. Dos batallones y la columna de desembarco de la escuadra, formada. La banda de la escuadra, y los fieles, llorando por la emoción.



El Lunes de Pascua, 10 de abril, llegó a Cartagena el cónsul de Alemania, aunque hubo otra serie de acontecimientos que a la población cartagenera le tocó más de cerca:

En los primeros días tras la conquista de la ciudad se establecieron cinco puestos de control para la entrada y salida de viajeros a Cartagena. En los periódicos se publicaron avisos prohibiendo la formación de grupos y diciendo que no se permitían más colas que las de los comedores de Auxilio Social para la obtención de víveres, las de los bancos para canje de billetes, o las del Negociado de Orden Público para obtención de salvoconductos. Se estableció la fecha del jueves, día trece, para que los miembros de los cuerpos auxiliares de la Armada recogieran los impresos de declaraciones juradas que debían entregar en Capitanía, requisito para que se autorizase su inclusión en las nóminas.

En estas declaraciones debían hacer constar los servicios que habían desempeñado durante la guerra, a través de qué organismo habían cobrado sus haberes, si habían estado afiliados a alguna organización política o sindical, si habían colaborado de algún modo a la Causa Nacional, si habían hecho o no intentos de pasarse al bando Nacional, personas de derechas que pudiesen avalarles y personas adictas a la causa Republicana de quienes pudieran informar. La mayoría había entregado las declaraciones juradas en Capitanía, con la relación de sus destinos, y el apartado referente a “servicios prestados en la época roja” lo había cumplimentado con la siguiente frase: “Los propios de mi profesión”. Después volvieron a sus casas, a esperar los acontecimientos. Volvieron tranquilos, pues sabían que no habían hecho nada malo ¿Qué les iba a suceder?

En poco tiempo comprobarían lo erróneo de su convicción.

Cartagena revestía todas las características de una ciudad ocupada. Los comercios que habían estado cerrados, reabrieron sus puertas, pero apenas disponían de género en sus estanterías. Por las calles deambulaban mujeres, niños, algunos ancianos… apenas se veía algún que otro hombre joven, a menos que fuese vestido de uniforme… en las terrazas de los bares se sentaban, ufanos, los portadores de camisa azul.



Esa primera Semana Santa de la dictadura comenzó con el terror, el hambre, la prisión, la incertidumbre… Esa Semana Santa del año 39 fue el prólogo de una larga etapa de silencios y temores, de familias desestructuradas por el exilio, la prisión o la muerte de alguno o varios de sus miembros. Una época que no podemos añorar, que no queremos que vuelva, bajo ningún concepto, y que no podemos olvidar… días de silencio y de dolor que recordamos hoy porque nadie debe ignorar su pasado, nadie que quiera construir un futuro mejor puede ni debe olvidar.

Por eso seguimos reivindicando la Verdad, la Justicia, la Reparación y las Garantías de No Repetición.

 


domingo, 28 de marzo de 2021

DE LA MISERIA Y LA EXPLOTACIÓN DE LA MINA A LA POÉTICA DEL TROVO

 




En el mundo de la creación poética de carácter popular adquiere un papel preeminente en nuestro país el verso repentizado, el repentismo, que en la Región de Murcia se conoce con el nombre de TROVO, una creación, que a pesar de su carácter popular se encuentra incluída en la Historia de la Literatura de la Región Murciana.

El TROVO anida en la misión poética del lenguaje y nos habla de un pasado donde el verso repentizado, como elemento cultural y social distintivo simbolizaba un don al alcance de unos pocos y sobrevive en el presente, porque el trovo nace del pueblo para venir a morir en el propio pueblo.

El gran trovero utiliza el verso como arma comunicativa y arrojadiza contra su contrario; éste es el caso de los tres mayores troveros de nuestra historia: José Rodríguez Castillo, José María Federico Marín Martínez y Manuel García Tortosa, conocido a principios del siglo XX como “El Valenciano”, aunque pasó a la Historia como “El Minero”; los tres puntales del trovo cartagenero.



El movimiento trovero surge en una etapa de convulsión económica en las que fábricas de Cartagena, como la de loza o la de cristal, y minas de Almería, La Unión, Mazarrón o Águilas contribuyen enormemente al boom económico. La actividad minera, que había permanecido siglos en el olvido, se reanudó a mediados del siglo XIX superando el antiguo esplendor romano, localizándose, sobre todo, en la Sierra Minera de La Unión, con explotaciones de plomo, zinc y hierro, Este boom económico propicia el boom demográfico, y el pueblo, sometido a horarios abusivos, reclama zonas de ocio.

La vida del minero, desde que se levantaba de la cama hasta que volvía de la mina, estaba enfocada solamente al trabajo. La actividad minera se centra en la sobreexplotación del minero, por la escasa reinversión de los beneficios en la mejora de las condiciones de trabajo.



La vida del minero era una vida de sufrimientos, soledades y peligros.

Los hombres y los muchachos, a quienes el patrón no facilitaba ninguna vestimenta, trabajaban, debido al calor de las galerías, en pantalones cortos, calzoncillos o taparrabos y cubrían su cabeza con una boina o pañuelo anudado en las esquinas, mientras calzaban esparteñas o abarcas para evitar que se les estropeara el calzado. El escaso alimento que llevaban desde su casa consistía en algo de pan con salado (bacalao o sardinas), tomates, fruta del tiempo y algo de tocino. A esta escasa alimentación se unía la lacra de las malas condiciones de seguridad en el interior de la mina y las pésimas condiciones higiénicas de las viviendas que habitaban.

Las diferencias económicas eran enormes; se establecieron dos bloques sociales con enormes contrastes: de un lado, los empresarios que amasaban enormes fortunas; de otro lado, el bloque integrado por la inmigración masiva que venía de las provincias vecinas y por los miembros de las clases más bajas, que percibían salarios miserables.



 La sociedad cartagenera y unionense de principios del siglo XX está integrada por una mezcla de precariedad y esplendor: una clase alta que ha atesorado enormes fortunas, que hace alarde de sus lujos, y que se relacionan exclusivamente entre sí, sin tener contacto con los mineros y los trabajadores de las fábricas; grandes mansiones modernistas que se simultaneaban con las chabolas donde se hacinaban los mineros, con la deficiencia en infraestructuras, como agua potable, alcantarillado, electricidad y dispensarios médicos u hospitales; burgueses que gastaban en lujos, manjares y viajes, mientras que las familias trabajadoras cobraban en vales canjeables en los comercios de los propios patronos, y vivían en la incertidumbre de si morirían en la mina o a consecuencia de las pésimas condiciones higiénicas en que se desenvolvían.

Es en estos momentos cuando la presión sobre los escasos salarios de los mineros y la creciente situación de paro, incrementa la conflictividad social y las reivindicaciones obreras. Los mineros luchan por mejorar sus condiciones de trabajo, jornadas devastadoras, trabajo de día y de noche, días laborables todo el año, incluyendo domingos, salvo Carnaval, Semana Santa, Ferias y Navidad.



Las duras condiciones a que estaba sometidos los trabajadores de la sierra minera llegaron incluso a traspasar la costra de insensibilidad de ciertos responsables políticos:

«Un gobernador civil de esta Provincia, que abominaba del anarquismo, fue invitado a visitar los trabajos subterráneos de una mina y las condiciones en la que vivían estos mineros, por curiosidad aceptó. Examinó las galerías y vio a los obreros ocupados en sus trabajos, visitó sus hogares y a sus familias, comprobó en que ocupaban el poco tiempo libre que les dejaba el trabajo. Su asombro fue grande, pero no dijo nada. Una vez en su despacho y a la pregunta de su secretario de cómo le había ido la visita, respirando, exclamó conmovido:

- Ahora me explico el anarquismo...»



En este ambiente surge, como lugar para las escasas ocasiones de ocio, el conocido habitáculo café-cantante, que prolifera a principios del siglo XX, y triunfan tres tipos de festejos: los boleros, el pre-flamenco, y el repentismo poético que tiene lugar en ventorrillos, cantinas y bares, y se conoce como trovo. El trovo aparece en los carteles junto a los cantaores flamencos, cantaores de coplas, cantantes de boleros y bailes.

Y en uno de estos locales es donde, en 1913, se organizó una velada trovera con el fin de recaudar fondos para la caja de resistencia del sindicato minero y para la equipación de la Casa del Pueblo.

Se trata de la llamada “Velada Social” de Portmán, entre los troveros José María Marín y Manuel García Tortosa “El Minero”, correspondiéndoles, al asignar los papeles, al primero el papel de defensor del patrón y al segundo el del defensor del minero.

Esta velada, de la que tanto se ha hablado, pero muy poca gente conoce, debía ser dada a conocer al público, y ningún lugar mejor para ello que el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy, donde la Asociación Memoria Histórica de Cartagena, dentro del festival de Poesía Deslinde, llevó a escena la versión ligeramente reducida de esta controversia trovera, gracias a la colaboración de la Asociación Trovera José María Marín.

Para hacer más ágil el desarrollo de la velada, los papeles de cada uno de los troveros fueron asumidos por dos personas en diferentes momentos y se alternó el trovo cantado y recitado.



REPARTO:

Trovero Marín: José Martínez, "El Taxista" y Juan Diego Cebrián.

Trovero "El Minero": Juan Santos Contreras, "El Baranda" y Miguel Ángel Cervantes.

Cantaores; Alfonso Conesa, El Levantino" - Juan Ramón Molina - Juan Bernal, "El Pulga" - Juan Santos Contreras, "El Baranda".

Guitarristas: Ángel Herrero - Juan Martínez, "El Mergo" - Juan Ros.

Tabernero: Andrés Flores.

Tabernera: María Andreu.



Esta recreación será emitida a través del canal de YouTube de la Asociación Memoria Histórica de Cartagena el martes, 31 de marzo de 2021, a las 19:00 horas.

Para acceder al visionado, pinchar en:



 


sábado, 12 de diciembre de 2020

LUIS CALANDRE, HUMANISTA REPUBLICANO Y PADRE DE LA CARDIOLOGÍA

José Sánchez Conesa        
(Cronista oficial de Cartagena)



LUIS CALANDRE 
La primera noticia que tuve de este insigne doctor cartagenero Luis Calandre fue por el libro 'Historia del Trovo' de Ángel Roca. En dicho texto aparece insertada una fotografía fechada el 3 de agosto de 1952 en la que se inmortaliza una merienda en honor del insigne cardiólogo, en el patio de La Almenara, finca de su propiedad, situada entre los campos de Santa Ana y Los Médicos. Aparecen, entre otros comensales, el propio Roca, su cantaor Pepe Vidal y Picardías, que pone a punto la guitarra para iniciar la malagueña del trovo.
También supe que fue amigo del doctor Casimiro Bonmatí Azorín, Carmen Conde y Antonio Oliver. Y que una calle y un colegio de nuestra ciudad llevan su nombre. Muchos años después, el 7 de mayo de 2010, decidí asistir a una conferencia que sobre su figura organizaba la Asociación para la Memoria Histórica de Cartagena en la Casa del Mar, a la que tenía anunciada su presencia su nieta, Cristina Calandre Hoenisgsfeld. Ella sería la encargada de presentar el libro de su autoría 'El doctor Luis Calandre Ibáñez, de la Junta para Ampliación de Estudios al exilio interior'. Aunque finalmente no pudo asistir.

El doctor Luis Calandre Ibáñez

El Casino de Cartagena organizó otro homenaje coordinado por la profesora y escritora María Victoria Martín González, quien publicó en la revista 'Cartagena Histórica' el artículo 'Cartagena en el corazón de Luis Calandre'. Me agradó la honda preocupación de Calandre por los molinos de viento, sugiriendo a sus amigos, el matrimonio Oliver-Conde, que la Universidad Popular organizase un concurso fotográfico sobre estas construcciones tradicionales. La idea prendió y fue todo un éxito. En una de sus cartas don Luis envió a Oliver una relación de los 82 molinos existentes en el año 1755, clasificados por diputaciones rurales, y otra de los 106 con que se contaban en 1951.
A todos estos eventos se sumó la edición de la obra 'Ciencia y compromiso. Luis Calandre Ibáñez, vida y obra', la tesis doctoral del médico José Manuel Sebastián Raz, presentada en la Universidad de Murcia.

Luis Calandre con Nicolás Achúcarro y otros compañeros


Un intelectual de altura

En la obra de su nieta leí que el primer Calandre, de origen francés, llegó a Cartagena hacia 1790. Pero centrándonos en nuestro personaje diremos que nació el 26 de marzo de 1890 en la calle Santa Florentina de Cartagena, aunque pronto se trasladaron a un edificio de la Puerta de Murcia. Hijo de médico del Hospital de Caridad, marchó a Madrid a estudiar Medicina en la Facultad de San Carlos. Fue discípulo del Nobel Santiago Ramón y Cajal y se interesó entre otras cuestiones por la utilidad del electrocardiograma en el diagnóstico de las arritmias. Estuvo estrechamente vinculado a la Residencia de Estudiantes, un centro que ofrecía alojamiento y manutención, actividades culturales de gran calidad y la impartición de clases y prácticas como las realizadas por Calandre en su laboratorio. Por allí pasaron científicos de la talla de Severo Ochoa, Francisco Grande Covián o el lorquino Rafael Méndez. La Residencia, así como todo un entramado de centros e institutos de estudios avanzados en diversas disciplinas, formaba parte de la Junta de Ampliación de Estudios, creada en 1907 bajo la inspiración de la Institución Libre de Enseñanza. 

Sala dedicada a Luis Calandre en el hospital Santa Lucía (Cartagena)


Tras la guerra civil todo este pasado pesaría negativamente en su defensa ante los tribunales. Mantuvo amistad y se carteaba con el poeta-otro Nobel-, Juan Ramón Jiménez, que tanto tuvo que ver con la Edad de Plata que vivió nuestra cultura en los años republicanos. También tuvo relación epistolar con Ramón Menéndez Pidal, filólogo e historiador de la literatura española.

Un pionero de la Cardiología

Estuvo becado para ampliar estudios en Alemania y en 1920 publica su primer libro 'Anatomía y fisiología clínicas del corazón', que se convertirá en libro de texto en Facultades de Medicina hasta fechas recientes. Colaboró en la primera gran obra española de patología: 'Tratado de Medicina Interna', dirigida por Teófilo Hernando y Gregorio Marañón. Fue invitado a pronunciar diversas conferencias porque era uno de los pioneros de la cardiología en España, participando en los primeros cursos de verano de la Universidad de Santander. Tanto es así que, junto a otros colegas, entre ellos Ramón y Cajal, crea en 1920 la revista 'Archivos de Cardiología y Hematología', la primera en utilizar, en todo el mundo, el vocablo cardiología. Calandre y Mut fueron los primeros en separar la especialidad de pulmón de la del corazón. Nos falta espacio para enumerar todos sus libros y artículos publicados en prestigiosas revistas sobre electrocardiograma, hipertensión arterial, arritmias y otras patologías cardiacas.
Tras la guerra, y en su exilio interior, editó su propia colección de libros llamada Almenara, entre otros la obra costumbrista 'Gustos y disgustos del Lentiscar de Cartagena' (1689). A su finca La Almenara le dedicó la obrita, apenas 20 páginas, 'La Almenara en el Campo de Cartagena'. Una propiedad de los Calandre desde 1829, de la que se habla muy de pasada de su historia, los cultivos, las características de las casas tradicionales de la comarca o los molinos.

El doctor Luis Calandre
en la Residencia de Estudiantes (años 20)


Profesor de Enfermería

Luis Calandre volvió a abrir nuevos caminos, pero esta vez en el campo de la enfermería, trabajando por la profesionalización y la mejora de la formación, al crear la Escuela Profesional de Enfermeras de la Cruz Roja y ejercer allí su magisterio. Si, el doctor Calandre estuvo estrechamente vinculado a la Cruz Roja, vocal y vicepresidente de su comité central, y muy pocos saben que la instalación del hospital de dicha institución humanitaria en un hotelito de la Alameda de San Antón se debió a una gestión suya. Cristina Calandre recoge en su libro una carta de su abuelo en que le anuncia la buena nueva a su colega Casimiro Bonmatí Azorín, presidente local de Cruz Roja.

Fina y su padre


Compromiso republicano

Se interesó por la cultura y el patrimonio, siendo miembro del Patronato del Patrimonio de la República, dedicándose al cuidado del Tesoro del Palacio Real y publicando un libro sobre el Palacio del Pardo. Estuvo afiliado a la Agrupación al Servicio de la República, que fundó el filósofo José Ortega y Gasset y llegó a militar en la Agrupación Socialista Madrileña,
Su pacifismo le llevó a rechazar la militarización, pero defendió al gobierno del Frente Popular desde sus responsabilidades en la Sanidad, como en sus sus labores de dirección en el Hospital de Carabineros de Madrid. 
Tras la guerra civil fue juzgado tres veces por la Justicia militar siendo condenado por auxilio a la rebelión a seis años de cárcel que finalmente conmutó por la pena de libertad vigilada. También fue juzgado por el Tribunal de Responsabilidades Políticas. Sólo le dejaron ejercer la medicina privada y durante unos años fuera de la provincia de Madrid, aunque personas influyentes del nuevo régimen lo visitaron para ser atendidas por él (el mejor), como la jefa de Falange, Pilar Primo de Rivera. 
Todo lo encajó con serenidad y paciencia.

Carmen Conde escribió un sentido poema a su muerte, acaecida el 29 de septiembre de 1961. 
No nos olvidamos de él, así desde el 9 de julio de 
2015 una sala del hospital Santa Lucía de Cartagena lleva su nombre, aunque sea un hecho inadvertido para la mayoría.





sábado, 14 de noviembre de 2020

Cambio de junta directiva en la Asociación MHC

 El pasado 4 de noviembre tuvo lugar la Asamblea General Extraordinaria de la MHC en la que se  presentaron los candidatos a la nueva junta directiva y un único candidato a la presidencia de la Asociación, dado que los estatutos exigen que el cargo de presidente o presidenta debe elegirse directamente por la propia Asamblea. Los demás cargos se establecen en la primera reunión de la nueva junta directiva. En consecuencia, tras la primera reunión de la nueva junta directiva del pasado día 12, la composición final ha quedado de la siguiente manera:

Presidente: Bernardo Sánchez Muñoz.

Vicepresidenta: Josefina Pérez García.

Secretario: Aniceto Herrero López.

Tesorero: Ginés Tobal Pagán.

Vocales: Piluca Sánchez Soriano.

               Ángeles Martínez Sánchez.

               Alfonso Sánchez Ródenas.

               Francisco Carrión Muñoz.

               M. Pilar Navarro Pistón.

               Lucía Soler Alburquerque.

               Lucía González Fructuoso.

Este equipo irá acompañado en su actividad por grupos de trabajo, que en la primera reunión quedaron establecidos de la siguiente forma (ponemos por simplificar sólo el primer responsable)

Presidencia y Representación: Bernardo.

Administración y gestión: Aniceto.

Informática: sin responsabilidad pero con el compromiso de dos compañeros de actuaciones puntuales.

Tesorería, compras y ventas, infraestructuras: Ginés.

Cultura: Josefina.

Relaciones con colectivos: Paco.

Tratamiento de expedientes y sumarios: Piluca.

Relaciones con los IES: Alfonso.

Las líneas generales de actuación serán continuación de la seguida por la anterior junta directiva pero atendiendo fundamentalmente a:

- La dinamización de la plataforma de la cárcel no se vende, como prioritario y urgente.

- El trabajo con los IES (charlas, cursos para profesores, confección de vídeos, etc.).

- La dignificación de Cartagena (cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica y compromisos plenarios de la Corporación municipal).

- La formación e información general (charlas, presentaciones de libros, exposiciones, 14 de abril, etc.)

- La presencia en los medios sociales (Facebook, Twitter, YouTube, etc.).

- La presencia en la Federación Regional y Coordinadora Estatal de Asociaciones Memorialistas.

- El conocimiento de nuestra ciudad desde un punto de vista memorialístico.

- La calificación como lugares de Memoria Histórica en edificios y espacios de significación histórica.

Al término de la Asamblea y en la despedida de nuestra anterior presidenta, Pepa Martínez, hubo un merecido reconocimiento a su extraordinaria labor, agradeciéndole todos estos años de dedicación a la Asociación, cuyos frutos son de todos y todas conocidos. No obstante, Pepa no nos deja, seguirá trabajando en la medida de sus posibilidades, que son muchas, en labores de datos, confección de vídeos, libros y, seguro, que mucho más. Gracias Pepa.

viernes, 30 de octubre de 2020

APROBADA POR EL AYUNTAMIENTO DE CARTAGENA LA MOCIÓN DE CONDENA AL FRANQUISMO

PRESENTADA POR UNIDAS PODEMOS Y EL GRUPO DE NO ADSCRITOS (EX MILITANTES DEL PSOE)

En la tarde del 29 de octubre el pleno del Ayuntamiento de Cartagena aprobó la moción contra el franquismo, que reproducimos íntegramente más abajo, con los únicos votos favorables de UP y grupo de no adscritos (expulsados del PSOE), ya que PP y C's se abstuvieron, Vox votó en contra y Movimiento ciudadano se negó a votar.

Recordemos que Vox, cínicamente, presentó el pasado mes de agosto una moción contra los totalitarismos nazi y estalinista, en un copia y pega de lo aprobado en el parlamento europeo el 19 de septiembre de 2019, suponemos que siguiendo consignas de la dirección nacional. Moción que fue aprobada  con  los votos a favor de todos los partidos excepto el de Unidas Podemos, que se negó a dar su voto favorable por no incluir en la misma la condena al totalitarismo que nos tocaba más de cerca, el franquismo. Hay que decir también, que los no adscritos, aunque votaron a favor de la moción, aludieron también a la falta de la condena al franquismo en el texto. 

Consecuentemente, la Asociación Memoria Histórica de Cartagena no podía dejar las cosas así y planteó la moción contra el totalitarismo franquista a todos los partidos de la corporación (si bien no pudimos hablar con el PP por desinterés del mismo) por entender que la dignidad de Cartagena no se podía permitir el condenar totalitarismos foráneos y mirar para otro lado cuando se tratara del totalitarismo que más daño ha hecho a nuestro país.

Lo que habría que preguntarse  es el porqué de los votos a favor de PP, C's y MC para condenar a los totalitarismos de fuera y abstenerse (PP y C's) o ni siquiera llegar a votar (MC), de VOX más vale no comentar nada, cuando  de condenar al franquismo se tratara. 

Del PP sabemos que tiene un origen franquista y que, por lo que estamos viendo, ni quiere ni puede desprenderse de ello. Pero ¿y C's? ¿no ha aparecido en la escena política para regenerar la misma? ¿Por qué no quiere desmarcarse claramente del pasado franquista? ¿de qué tiene miedo? ¿no pretende ser una derecha democrática? Pues habéis tenido la oportunidad y no habéis sabido (¿o no queréis?) desligarse de la podredumbre que nos ha legado el franquismo y de dar un paso importante para que nos creamos, de verdad, que queréis ser una derecha europea, moderna y democrática. 

¿Y qué decir del MC? Los puristas del MC, los que sólo quieren tratar temas municipalistas, no ideológicos(?), los de la Cartagena libre (en su mente posiblemente  esté  también lo de  Una y Grande). Entonces ¿no es ideológico y municipalista votar la moción contra los totalitarismos nazi y estalinista y sí lo es votar contra el franquismo? ¿no sería más digno para Cartagena -la ciudad por la que daríais la vida- el que estuviera limpia de todo signo franquista? ¿no sería más digno para vosotros el que no se os identificara, de ninguna manera, con cualquier tipo de ese pasado ignominioso? ¿Cuál es el miedo? ¿el voto furtivo franquista de Vox?

Estimamos positivo la aprobación de la moción por la mayor decencia que le da a nuestra ciudad, pero también por lo positivo que resulta observar  los niveles de calificación democrática que ha visibilizado cada partido.

Tenemos claro que cualquier sociedad democrática debe rechazar a todo régimen dictatorial, y el franquismo lo fue. Y cualquier partido que obvie tal rechazo no es digno de considerarlo democrático. Esto, tan lógico y tan fácil de entender, algunos parecen no entenderlo. Su ignorancia o su desfachatez les hace caer en estas gravísimas contradicciones.

30 de octubre de 2020. 



MOCIÓN DE CONDENA AL FRANQUISMO


En este mes de octubre se cumple el 84 aniversario del inicio de lo que fue, durante toda la guerra de España, un constante sometimiento de la ciudad al terror de los bombardeos sobre la población civil de las fuerzas criminales totalitarias del Eje franco-nazi-fascista.

A las 6,15 horas del 18 de octubre de 1936, dos bombarderos alemanes JU -52, dieron una pasada por el cielo de Cartagena y arrojaron 10 bombas de 250 Kg sobre la ciudad. 

Fue la primera de las 117 ocasiones en que el cielo de Cartagena sería invadido por la aviación enemiga durante la guerra española. La única base naval fiel al gobierno, la sede de la flota, se convirtió en la diana principal de la aviación rebelde, que durante nuestra contienda supuso el ensayo de lo que en la guerra europea serían los bombardeos sobre la población civil.

Desde esa fecha, hasta el 15 de marzo de 1939, las cartageneras y cartageneros vivieron con temor, siempre mirando al cielo. Fue Cartagena una de las ciudades más castigadas por la aviación enemiga, que sufrió unos pocos bombardeos menos que Barcelona, pero mientras la capital catalana tenía un millón de habitantes, la ciudad departamental sólo tenía algo más de cien mil. Doscientas veintitrés víctimas mortales, varios centenares de heridos y 336 fincas totalmente derruidas (un tercio de los inmuebles registrados) fue el balance final.

 

El 18 de julio de 1936 un grupo de oficiales, jefes y generales del ejército español se sublevaron contra sus mandos y contra el Gobierno de la República. Los insurrectos sometieron los mandos fieles a la democracia a Consejo de Guerra, los condenaron por el delito de
rebelión militar y fusilaron a millares. Esta insurrección recibió la ayuda militar de la Italia fascista y de la Alemania nazi y se convirtió en la Guerra de España de 1936-1939 en la cual continuaron las atrocidades contra las personas y las instituciones democráticas.

 

El apoyo de los cartageneros y cartageneras, durante los tres años de resistencia de la plaza, al régimen legal democrático salido de las urnas en febrero de 1936, lo hubo de seguir pagándolo a partir del 31 de marzo de 1939, fecha de inauguración del nuevo régimen franquista en nuestra ciudad. Dicho régimen, que no trajo la paz a España sino la victoria, jamás perdonó a Cartagena lo decisivo de su intervención en la defensa de la libertad y de la democracia. La militarización y la trama represiva consiguiente supuso que en 1940 alrededor de 1.600 cartageneros fueran censados como presos y que en el espacio de tiempo entre el 29 de abril de 1939 y el 13 de enero de 1945 fueron pasados por las armas 181 personas acusadas de “auxilio a la rebelión” (éste es el cinismo de los vencedores).

Durante la II Guerra Mundial el régimen militar del General Franco, en compensación por sus intervenciones en España, se alineó con Hitler y Mussolini, a pesar de no llegar a ser parte beligerante. En estos años, se calcula que se produjeron unos 50.000 fusilamientos; más de medio millón de ciudadanos españoles se tuvieron que exiliar, 10.000 de los cuales cayeron en manos de los nazis, aliados del franquismo, y fueron desposeídos de la nacionalidad española, razón por la cual fueron a parar a campos de exterminio nazi como el de Mauthausen con la calificación de "apátridas"; cerca de un millón entre exiliados en el exterior y de ciudadanos españoles en el interior fueron internados en campos de concentración; después las prisiones sustituyeron a estos centros; cientos de miles de personas fueron depuradas y apartadas de sus cargos públicos: maestros, administrativos, médicos, etc.  Sólo la muerte del General Franco podía poner fin a décadas de persecución de los luchadores por la libertad; poco antes, sin embargo, el dictador todavía mandaba ejecutar los cinco últimos fusilamientos de la Dictadura.

La suerte de los cómplices de Franco fue muy distinta a la de éste. Los de Hitler fueron juzgados en Nuremberg por tribunales de Justicia designados por los aliados vencedores de la guerra, entre el 20 de noviembre de 1945 y el 1 de octubre de 1946, con penas de muerte o cárcel, y el nazismo quedó fuera de la Ley en la República Alemana. Los de Mussolini fueron igualmente ejecutados o encarcelados y prohibido el partido fascista. Francisco Franco, Caudillo de España, protegido por los otros dos, implantó una dictadura personal durante 36 años en los que estuvo firmando penas de muerte contra patriotas, y a su cadáver se le han rendido los mayores honores póstumos por autoridades civiles y militares. Los epígonos de Franco siguieron en sus cargos y pudieron continuar el régimen genocida contra el pueblo español hasta incluso después de su muerte. 

Los estudios realizados en mayo y junio de 1946 por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, concluían:

"(a) En origen, naturaleza, estructura y conducta general, el régimen de Franco es un régimen de carácter fascista, establecido en gran parte gracias a la ayuda recibida de la Alemania nazi de Hitler y de la Italia fascista de Mussolini;

(b) Durante la prolongada lucha de las Naciones Unidas contra Hitler y Mussolini, Franco, a pesar de las continuas protestas de los Aliados, prestó una ayuda considerable a las potencias enemigas. Primero, por ejemplo, de 1941 a 1945, la División de Infantería de la Legión Azul, la Legión Española de Voluntarios y la Escuadrilla Aérea Salvador, pelearon en el frente oriental contra la Rusia soviética. Segundo, en el verano de 1940, España se apoderó de Tánger en violación del estatuto internacional, y, debido a que España mantenía un importante ejército en el Marruecos español, gran cantidad de tropas aliadas quedó inmovilizada en el África del Norte;

(c) Pruebas incontrovertibles demuestran que Franco fue, con Hitler y Mussolini, parte culpable en la conspiración de guerra contra aquellos países que finalmente en el transcurso de la guerra mundial formaron el conjunto de las Naciones Unidas. Fue parte de la conspiración en que se pospondría la completa beligerancia de Franco hasta el momento que se acordara mutuamente".

 

El organismo Internacional aseveraba posteriormente con:

La Asamblea General,

Convencida de que el Gobierno fascista de Franco en España, fue impuesto al pueblo español por la fuerza con la ayuda de las potencias del Eje y a las cuales dio ayuda material durante la guerra, no representa al pueblo español, y que por su continuo dominio de España está haciendo imposible la participación en asuntos internacionales del pueblo español con los pueblos de las Naciones Unidas;

Recomienda que se excluya al Gobierno español de Franco como miembro de los organismos internacionales establecidos por las Naciones Unidas o que tengan nexos con ellas, y de la participación en conferencias u otras actividades que puedan ser emprendidas por las Naciones Unidas o por estos organismos, hasta que se instaure en España un gobierno nuevo y aceptable.

Deseando, además asegurar la participación de todos los pueblos amantes de la paz, incluso el pueblo de España, en la comunidad de naciones.

 Conclusiones que vinieron a ser reforzadas posteriormente por la Resolución 60/147 de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 16 de diciembre de 2005 en la que afirmaba que “el franquismo, el nazismo y otras formas de fascismo, son ideologías incompatibles con la democracia, la convivencia entre la propia ciudadanía y entre las naciones”.

Por tal motivo y siguiendo la estela planteada por el pleno de este Ayuntamiento el pasado mes de agosto, proponemos al mismo la siguiente resolución:

 

Que el Pleno del Ayuntamiento de Cartagena, en conmemoración del mes de inicio de los bombardeos nazis a la ciudad de Cartagena en el inicio de la guerra de España, Rechaza al régimen totalitario de Franco que asoló España provocando el asesinato de miles de personas dentro de nuestro país y la persecución de otras fuera de sus fronteras para ser también asesinadas, la existencia de innumerables presos ideológicos, la depuración de todo aquel que luchó por la defensa de la legalidad vigente, la destrucción económica y el destierro de los avances sociales más importantes conseguidos en el primer régimen democrático del siglo XX en España, que supuso, además, para los totalitarismos  del eje nazi-fascista un campo de pruebas extraordinario en nuestro país  para sus intereses imperialistas y criminales, y que devastó Europa conduciéndola a la Segunda Guerra Mundial, para que nunca más se vuelvan a alentar las ideologías que fomentan el odio y la exclusión a personas o a grupos sociales por su condición de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.