miércoles, 18 de julio de 2018

18 de julio, 82 años después





El 18 de julio llega este año en medio del calor de la reacción ultraderechista ante las medidas que de cara a la Memoria Histórica el recién estrenado gobierno pretende ejecutar.

Desde hace varias semanas arden las redes con vídeos y artículos de reaccionario cariz por parte de los nostálgicos de la dictadura, en que se pretende justificar el golpe de estado del 36 argumentando las mismas falacias que durante las tres primeras décadas tras el final de la guerra española esgrimieron los voceros del régimen, en que se habla de quema de iglesias, de desórdenes sin fin, de gobiernos en manos marxistas, como hechos previos y del asesinato de Calvo Sotelo como principal motivo de la insurrección, ignorando voluntariamente la conspiración contra la República, nacida el mismo 14 de abril del 31 y los antecedentes del levantamiento a partir del golpe del 23; de hecho, se pretendía que la rebelión culminara en una dictadura similar a la transcurrida entre 1923 y 1930, con la gran diferencia de que, en la primera, se contó con la aquiescencia del jefe del Estado, el monarca Alfonso XIII.
El rey Alfonso XIII
Primo de Rivera, intentó, fracasando con gran estrépito, modernizar el liberalismo de la oligarquía española; este militar que admiraba la ciencia y la cultura pero despreciaba a los intelectuales, dijo que pretendía liberar a España de los profesionales de la vieja política y la gobernó despóticamente, con el visto bueno del rey, durante siete años, contando con el apoyo de los militares africanistas, la iglesia católica, la aristocracia y la burguesía más rancia. Ni siquiera el PSOE y la UGT se opusieron al general que
dijo pretender llevar a cabo grandes reformas y modernizar el país, y hasta el 1929 le prestaron su apoyo, aun habiendo declarado el estado de guerra y destituido a los gobernadores civiles. Sólo el Partido
General Primo de Rivera
Comunista y la CNT se opusieron al régimen dictatorial, a la encarcelación de los opositores, a la suspensión de la constitución y prohibición de que se reunieran las cortes, y a la prohibición de actividad a los partidos políticos.


Un resultado similar pretendían los artífices de la sublevación de 1936, un régimen dictatorial con un único partido político, como fue la Unión Patriótica en tiempos de Primo de Rivera, y acabar de una vez por todas con las reformas emprendidas por la II República; pero había una gran diferencia, ya que, al contrario que entonces, en esta ocasión, no todo el ejército secundó el golpe de estado, y tampoco contaron con que el pueblo abrazara, como lo hizo, la causa del legítimo gobierno republicano, y se
José Calvo Sotelo
lanzara a defenderlo con pasión.


El golpe de estado del 36 se comenzó a fraguar el mismo 14 de abril de 1931, desde el momento en que se conocieron los resultados de las elecciones municipales.

Notables representantes de la derecha, del fascismo y de la aristocracia, como Ramiro de Maeztu, José Calvo Sotelo, José Antonio Primo de Rivera, Eugenio Vegas Latapie, el marqués de Quintanar, el conde de Guadalhorce… constituyeron, ese mismo día un grupo contrarrevolucionario para derrocar por todos los medios a la recién nacida II República.

Cardenal Segura
Poco después, en Navarra, promovidos por el carlista Ignacio Baleztena Azcárate, se organizan los requetés en grupos paramilitares con el mismo fin: luchar contra la República.

Y si esta postura fue la de aristócratas, derechistas, carlistas y fascistas, no dejemos de lado a la iglesia católica, convencida que solamente la derecha podía asegurarle el mantenimiento de los privilegios que venía manteniendo desde la época de la Reconquista y que pensaba que la ola de anticlericalismo reciente hacía peligrar.

Se acusa a la República del creciente anticlericalismo, cuando, en realidad, hasta el mismo clero había observado, antes de la proclamación de ésta, que España no era tan católica como se suponía, y su instauración no había hecho más que revelar la realidad de esta situación, tal y como la Conferencia de Metropolitanos (antecedente de la Comisión Episcopal) informó a Pío XI tras su reunión de diciembre de 1931.

La derecha española se alía pues, con los sectores más reaccionarios del clero para emprender la conspiración para acabar con la República desde el primer mes de su existencia.


Tras las primeras medidas reformadoras, aumenta el número de sus enemigos, sobre todo a causa de la reforma educativa y de la reforma agraria; más aún por la segunda, pues si bien la enseñanza laica y el fin de los privilegios de las órdenes religiosas que, hasta entonces, habían monopolizado la enseñanza, pusieron en contra a amplios sectores conservadores, lo que mayor número de enemigos le acarreó al gobierno republicano fue la Ley de Reforma Agraria de España, uno de sus proyectos más ambiciosos, que pretendía resolver un problema histórico, esa tremenda desigualdad existente en el sur del país, donde vivían en condiciones de extrema pobreza casi dos millones de jornaleros, que trabajaban los enormes latifundios en manos de unos pocos miles de familias.

En la reforma, el Gobierno declaró que la propiedad privada quedaba garantizada por la ley, y como consecuencia de ello, sólo se podrían expropiar las tierras por motivo de utilidad pública, pero sensible al abandono en que había vivido tanto tiempo la clase campesina y el interés de que había sido objeto la economía agraria del país, adoptó como norma de su actuación el reconocimiento de que el derecho agrario debía responder a la función social de la tierra, y así, la reforma – que no satisfizo a los jornaleros – consistió en expropiar (previa indemnización) una parte de esos latifundios para dividirlos en pequeños lotes de tierra que entregar a los jornaleros. Una serie de decretos que puso en marcha el gobierno provisional prohibía a los latifundistas echar a los arrendatarios, aplicaba a los campesinos el mismo horario que a los obreros: 8 horas diarias, obligaba a contratar a los jornaleros del municipio, y asimismo, para evitar que los grandes propietarios recurrieran, para boicotear a la República, a dejar las tierras sin cultivar, amenazaba con confiscar las tierras a quienes no las cultivasen.
El anteproyecto de reforma, presentado el 20 de julio de 1931, fue rechazado por los representantes de los propietarios rurales, por considerarla contraria a sus intereses, y por los socialistas y la CNT, que la consideró demasiado moderada, por no contemplar el traspasar la propiedad de la tierra a los trabajadores.

General Sanjurjo
El malestar aumentaba, y la conspiración avanzaba.

Así, se llegó al golpe de Sanjurjo de 10 de agosto de 1932. No triunfó, pero no hay que darlo por perdido para la causa antirrepublicana, de los fallos se tomó nota para el futuro.

Los monárquicos emprendieron, en Biarritz, en septiembre del mismo año, la campaña para captación de fondos para el futuro golpe, consiguiendo, en muy poco tiempo, los nada despreciables 20 millones de pesetas de la época, con los que fundaron periódicos antirrepublicanos y confesionales en todas las provincias y potenciar la revista Acción Española.

El Duce, cuya ayuda fue
determinante para los
golpistas
Poco después del triunfo de la derecha, en las elecciones de 1933, se empieza a buscar financiación exterior; Mussolini es visitado por José Antonio; también por los carlistas Rafael Olazábal y Antonio Lizarza Iribarren, por el militar Emilio Barrera Luyando, por el dirigente de Renovación Española, Antonio Goicoechea… No fue necesaria la revolución del 34 para emprender esta conspiración, del mismo modo que no fue necesaria la quema de conventos para la insurrección de Sanjurjo.

En 1935 el líder de la CEDA, José María Gil-Robles, consiguió la cartera de ministro de la Guerra en el Gobierno y procedió a nombrar a generales derechistas para los puestos clave: Franco como jefe del Estado Mayor Central, Fanjul como subsecretario de Gil-Robles, Goded responsable de Aeronáutica y Mola jefe de las fuerzas en Marruecos. En esta época la derechista Unión Militar
José M. Gil Robles
Española se dividió entre los que seguían queriendo dar un golpe de Estado para acabar con la democracia y los que 

preferían "penetrar" el sistema político desde el poder. ​ En enero de 1936 el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, disolvió las Cortes y convocó elecciones para el 16 de febrero. Varios generales acordaron entonces sublevarse el 19 de febrero si el Frente Popular ganaba las elecciones. Y nada más conocerse la victoria de éste, se produjo un primer intento de golpe de fuerza​: Gil Robles intentó que Manuel Portela Valladares, presidente en funciones, declarase el estado de guerra y anulase los comicios. Franco se adelantó a dar las órdenes a los
De profesión, golpista
mandos militares para que lo declarasen, pero Portela Valladares y el ministro de la Guerra, Nicolás Molero, lo desautorizaron, y el director de la Guardia Civil, general Sebastián Pozas, y el jefe de la policía, general Núñez de Prado, se negaron a ocupar las calles y no lo secundaron, por lo que se echó para atrás, tras el fracaso delos generales Goded y Fanjul al intentar sublevar la guarnición de Madrid.
General Goded



Los contactos con los fascistas italianos cobran más fuerza a partir de marzo y culminando en la firma de los llamados “contratos romanos” el 1 de julio de 1936. No fue necesario el asesinato de Calvo Sotelo para que los conspiradores, gracias al medio millón de libras que puso Juan March, accedieran a la posesión de aparatos de bombardeo, cazas e hidroaviones.
Se responde con esto a las preguntas de si fue la izquierda quien comenzó, realmente, la guerra, o si el detonante fue el asesinato de Calvo Sotelo, como gota que colmó el vaso.
General Fanjul


Contrariamente a lo defendido por los historiadores de derecha, el golpe de estado del 36 no fue una consecuencia de la revolución del 34, ni una respuesta que dieron los que veían que España, desde la victoria del Frente Popular, llevaba camino de convertirse en un país comunista.

La conspiración comenzó el 14 de abril de 1931 y alcanzó su punto culminante el 1 de julio de 1936, antes, por supuesto, de que acaeciera el asesinato de Calvo Sotelo, que tuvo lugar dos días después.

Las falsas teorías expuestas por la historiografía de derechas se desmontan con documentos, no repitiendo siempre los mismos argumentos. Así los desmontan Ángel Viñas, Paul Preston, José Luis Ledesma, Ian Gibson, Hilari Raguer Suñer, Eduardo González Calleja, Francisco Sánchez Pérez, Julio Aróstegui Sánchez Fernando Hernández Sánchez…

General Mola
Los contratos firmados el 1 de julio de 1936 desmontan uno de los mitos de la derecha: que la izquierda estaba preparando un levantamiento con la ayuda de la Unión Soviética; quien preparaba la sublevación – dice Ángel Viñas – con la ayuda de la Italia fascista, era la derecha. Los contratos firmados entre los sublevados y Mussolini, 17 días antes delgolpe, demuestran – en palabras de Viñas – que la guerra civil era consecuencia de la histeria de una parte del ejército y de la derecha española, que cuando ve que la estrategia de Gil Robles, presidente de la CEDA, ha fracasado, opta por la sublevación sin escrúpulo en combinación con una potencia extranjera.

Mola entabló una negociación con la Comunión Tradicionalista para que el Requeté carlista se uniese a la sublevación. El 10 de julio se unieron al plan de Mola José Calvo Sotelo y su partido, Renovación Española. ​ En cuanto a las milicias falangistas, en principio su líder José Antonio Primo de Rivera, preso en Alicante, se manifestó dispuesto a colaborar, pero exigió su parcela de poder, lo que no fue admitido por los generales conjurados, por lo que su participación fue en principio aparcada. ​El 11 de julio Sanjurjo aceptó las principales reivindicaciones carlistas y el 14 estos anunciaron su adhesión al levantamiento. ​
El Dragon Rapide
En paralelo los conjurados alquilaron un avión para que Franco pudiera trasladarse de Canarias al Marruecos español y tomar allí el mando del sublevado Ejército de África. Para ello el financiero Juan March facilitó fondos al marqués de Luca de Tena, propietario del diario ABC.

El corresponsal de ABC en Londres, Luis Bolín, contrató, por mediación del aviador Juan De la Cierva un de Havilland D.H.89 Dragon Rapide que partió de Inglaterra el 11 de julio y llegó a Gran Canaria el día 15. ​
Los sublevados, en Zamora

Con la llegada de Franco a Melilla dio comienzo, el 17 de julio, el primer movimiento de la sublevación, que dio lugar a los acontecimientos que dieron la vuelta al siglo XX español.

jueves, 24 de mayo de 2018

Vídeos sobre las IX Jornadas de la MHC

VI Fiesta por el Día de la Libertad

    Memoria Histórica de Cartagena    

MHC
... MHC
Bandera Repúblicana
Bandera Republicana 2018-05-21 MHC. Asamblea Regional Cartagena
2018-05-21 Memoria Histórica Cartagena con Almudena Grandes 2018-05-21 Visita de la Escritora Almudena Grandes a Museo Carmen Conde y Exposición
Inauguración Exposición II República y Guerra Civil en la Memoria en Imágenes II República y Guerra Civil en Cartagena La Memoria en Imágenes
2018-04-14 Día de la Libertad 2018-04-14 Homenaje a los caídos por la libertad
2018-04-14 VI Fiesta Por el Día de la Libertad en Cartagena 2018-04-14 Presidenta Asoc. Memoria Histórica de Cartagena Sra. Pepa Martínez
2018-04-14 Secretario Asoc. Memoria Histórica de Cartagena Sr. Bernardo Sánchez 2018-04-14 VI Fiesta por el día de la Libertad Opiniones de algunasos participantes y asistentes

jueves, 5 de abril de 2018

MUJERES DEL 26. EL LYCEUM CLUB FEMENINO


Las VIII Jornadas de Memoria Histórica de Cartagena arrancaron el 4 de abril con un acto integrado en las actividades del programa Cartagena Piensa, organizado conjuntamente por el Colectivo Carmen Conde, la Plataforma 8 M Cartagena, el Colectivo PIM Cartagena y nuestra asociación.



 Un acto de reconocimiento a las mujeres del 26, que parte de la presentación del libro “Generación del 26. Lyceum Club Femenino (1926 – 1939)”, editado por el colectivo Mujeres X Mujeres.



El salón de actos del Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy acogió, con enorme afluencia de público, la puesta en escena de una performance en que se nos presentó a las más importantes miembros del Lyceum, grandes mujeres que destacaron en las artes, la literatura, las leyes, el periodismo, la política… mujeres valientes, rompedoras, adelantadas a su tiempo, ejemplo a imitar para las generaciones de ésta y venideras épocas.



Al finalizar la interpretación, acogida con grandes aplausos y enorme entusiasmo por parte del público, se pasó a la inauguración, en la planta baja del Luzzy, de una exposición de carteles en que, junto al retrato de cada una de las mujeres protagonistas del libro, figuran sendas frases pronunciadas por ellas.




Carmen Baroja y Nessi, Carmen de Burgos Seguí, Clara Campoamor Rodríguez, Concha Méndez Cuesta, Elena Fortún, Ernestina de Champourcin y Román de Loredo, Isabel Oyarzábal Smith, María Teresa León Goyri, María de la O Lejárraga García, María de Maeztu Whitney, María Espinosa de los Monteros, María Goyri y Goyri, Maruja Mallo, Matilde Huici Navaz, Victoria Kent Siano, Victorina Durán Cebrián y Zenobia Camprubí Aymar son las protagonistas de esta exposición y de este libro, fruto del trabajo entusiasta de un grupo de mujeres empeñadas en darnos a conocer la importancia de estas ilustres olvidadas.


Trabajo que ha sido apreciado en su valía por todas aquellas personas que se acercaron anoche a descubrir este período de nuestra historia que el colectivo Mujeres X Mujeres se ha empeñado en desvelar.
17 mujeres de Jacarilla, Orihuela, Alicante, Ibi, Cartagena... han trabajado la figura de 17 notables mujeres de nuestro pasado reciente, con unos extraordinarios resultados.





Las mujeres del Lyceum consiguieron elevar la categoría de todas las mujeres en cuanto cambiaron la percepción generalizada de la mujer como un ser infantilizado, escaso de valor, y pudieron, y en consecuencia pudimos, hablar de literatura, música, artes plásticas e industriales, ciencias, dejando fuera algo tan difícil de armonizar como las creencias religiosas y políticas, fomentando la cooperación y formación entre todas ellas y en general entre todas las mujeres pues a todas llegaban los cambios legislativos propuestos y las iniciativas diversas que trascendían a la Casa de las 7 Chimeneas.



 

Muchas gracias, gracias a Mª Begoña Fernández García, Soledad Vélez Murcia, Gloria Monera Menárguez, Mercedes Trujillo Ponce, Carmen Fandiño Navarro, Maite Cabrera de Santos, Loli Andreu Marcos, Esther Pérez Locubiche,María Esperanza Ortega Martínez, Pepa Martínez López, Marta Cánovas Ortega, Anunciación Belchí Gómez, Mari Carmen Cabrera Roch, Marisol Ortuño Pedrera, Ana Aparicio Olcina, Toni Costa Peñalver y Jane Cronin, autoras del libro, por habérnoslas descubierto. 


lunes, 2 de abril de 2018

IX JORNADAS POR LA MEMORIA HISTÓRICA . CARTAGENA. EL LYCEUM CLUB

.Entre el 4 de abril y 24 de mayo tendrán lugar las actividades de las IX JORNADAS POR LA MEMORIA HISTÓRICA, que en este año, 2018, organiza la ASOCIACIÓN MEMORIA HISTÓRICA DE CARTAGENA.
Arrancamos el día 4, en el Luzzy, con la presentación, a cargo del Colectivo "MUJERES X MUJERES" de "GENERACIÓN DEL 26. LYCEUM CLUB FEMENINO"



En esta ocasión, cuatro colectivos, Asociación Memoria Histórica de Cartagena, Colectivo Carmen Conde, Plataforma 8 de marzo de Cartagena y Paro Internacional de Mujeres de Cartagena, han organizado, dentro del programa Cartagena Piensa, de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Cartagena, esta actividad en la que 17 mujeres de distintas localidades levantinas - Jacarilla, Orihuela, Ibi, Alicante, Cartagena - han trabajado sobre 17 de las más relevantes socias del Lyceum Club Femenino, institución fundada en 1926 y que desapareció tras la victoria franquista de 1939. El trabajo se ha plasmado en un libro: "GENERACIÓN DEL 26. LYCEUM CLUB FEMENINO,(1926 - 1939)" que nos presentarán este miércoles, 4 de abril, tras una representación dramática en el salón de actos del Luzzy, a las 19,30 horas. Este acto irá seguido de la inauguración de una exposicición de carteles sobre las mujeres del Lyceum, que permanecerá durante una semana en la planta baja del Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy.

Las autoras de este libro de carácter colectivo son:




sábado, 23 de diciembre de 2017

LAS MUJERES, BOTÍN DE GUERRA Y OBJETO DE REPRESIÓN:


Eso es lo que pudimos analizar el 20 de diciembre, en Santomera, lo que oímos de labios de Juan Eladio Palmis, Guillermo Vignote y Maye Bobadilla, en un ambiente agradablemente acogedor, en el que la  ASOCIACIÓN MEMORIA HISTÓRICA DE CARTAGENA presentó el cuarto libro de su colección, "BLANCA DE GUERRA"


¿Por qué motivos la asociación ha publicado una novela histórica? En palabras de Guillermo Vignote, la respuesta es muy sencilla: un episodio de nuestra historia más próxima sobre el que no se sabe lo suficiente es el de aquellas mujeres que Franco envió como esclavas sexuales a los burdeles del Norte de África. Del mismo modo que, durante muchos años, ignoró la población española los negros acontecimientos relacionados con los crímenes de los bebés robados, también permaneció ignorante durante muchas décadas de ese otro crimen, el de la trata de blancas que las autoridades franquistas llevaron a cabo  con las mujeres republicanas. El silencio, temeroso en unos casos,  culpable en otros, se abatió sobre la oscura verdad del tráfico de mujeres vencidas.

Atendiendo a la necesidad de recuperar nuestra memoria, Maye Bobadilla, en su intervención, puso el acento en la violencia desatada por los golpistas y la particular represión franquista sobre las mujeres. 
Habló sobre el juego de palabras en el título “Blanca de Guerra”, clara alusión a que las mujeres son blanco de guerra o, para entendernos mejor, “botín de guerra” desde tiempos inmemoriales. 
Como dice Barbijaputa, seudónimo bajo el que se oculta una escritora feminista: ”Las mujeres no van a la guerra, la encuentran en sus países. No son ellas quienes deciden si habrá o no guerra, no están nunca en posición de poder: nadie les pregunta. Y cuando se la encuentran, no sólo sufren asesinatos de seres queridos o pérdidas materiales, como puedan sufrir los hombres víctimas del mismo conflicto sino que tienen un añadido de sufrimiento sólo por su género. Son los trofeos de los soldados, objetos contra los que descargar específicamente la ira, el odio y la violencia.”
Ya en 2004, en el primer gran informe sobre la situación de la mujer en los conflictos armados, Amnistía Internacional denunció que  “Las niñas y las mujeres son consideradas botines de guerra y esclavas sexuales por los hombres que participan en los conflictos armados, sin que ningún gobierno del mundo las proteja con efectividad”, señalando que la violencia de la que son víctimas las mujeres "no es espontánea sino organizada, aprobada y tolerada, en el marco de una estrategia política calculada".
Esta organización que vela por los derechos humanos a nivel mundial, en el marco de la campaña global contra la violencia de género,  asegura que la violación sexual "es utilizada por los estados estratégica y tácticamente como arma de guerra, para alcanzar objetivos específicos en muchas formas de conflicto".
En Cimac noticias, que es una publicación periodística con perspectiva de género, se puede encontrar este “Informe Mundial sobre Violencia de Género y Conflictos” que Maye comentó.
Fusilar a los hombres y violar a las mujeres. Esta era la consigna del general golpista Queipo de Llano. Utilizó la radio como medio de guerra psicológica y el terror como arma de persuasión masiva. Son conocidas sus charlas radiofónicas en los micrófonos de Unión Radio Sevilla, que han pasado a formar parte de la historia negra de aquellos tiempos, en las que diariamente a las diez de la noche cuando todo el mundo se reunía en torno al parte, con un lenguaje grosero y fascista se burlaba de los dirigentes de la República y alentaba a los golpistas al uso de la violencia. «Nuestros bravos legionarios y regulares han enseñado a los cobardes rojos lo que significa ser hombre. También a sus mujeres. Después de todo, a estas comunistas y anarquistas les ha hecho bien adoptar la doctrina del amor libre. Y ahora conocerán por lo menos a hombres verdaderos, y no esos milicianos maricas. Dar patadas y berrear no las salvará”.


Durante la guerra civil española, Mohamed Ben Mizzian, el más alto oficial marroquí prometió a su tropa rifeñas mujeres blancas si tomaban Madrid. Se dice que para probar la seriedad de la oferta ofreció a cuarenta de sus hombres ”el aperitivo”  de dos prisioneras sindicalistas en Navalcarnero. Duraron dos horas vivas, a razón de 3 minutos de violación por soldado. El testimonio de un periodista estadounidense,  John Whitaker, fue  fundamental para corroborar este episodio. Escribió que los oficiales franquistas "nunca me negaron que hubiesen prometido mujeres blancas a los moros cuando entrasen en Madrid". Presenció la detención de estas dos chicas, menores de 20 años. Cuenta: “Tras ser registradas e interrogadas, El Mizzian las llevó a un pequeño edificio [...] en el cual descansaban unos cuarenta moros. Cuando llegaron a la puerta, se escuchó el ululante grito salido de las gargantas de los soldados. Asistí a la escena horrorizado e inútilmente indignado. El Mizzian sonrió afectadamente cuando protesté por lo sucedido, diciendo: `Oh, no vivirán más de cuatro horas´”.
Nadie, medianamente informado puede negar hoy en día que uno de los objetivos de los golpistas en 1936, para que sirviera de advertencia a cualquier disidente, fue aniquilar a quienes consideraba “el enemigo”. Volvamos a Queipo de Llano: “Ya conocerán mi sistema: Por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos, y a los dirigentes que huyan, no crean que se librarán con ello: les sacaré de debajo de la tierra si hace falta, y si están muertos los volveré a matar”. Robaron, asesinaron, encarcelaron, depuraron, persiguieron y sometieron a consejos de guerra a cualquiera que les pareciera que podía interponerse en los intereses de su ideología nacional-católica.
La violencia ejercida por los golpistas puede considerarse una especie de “genocidio social” con el que se buscó un  exterminio total del enemigo que hoy en día aún sigue oculto bajo el vergonzoso pacto de silencio que mantuvieron no sólo quienes lo protagonizaron sino sostenido por una derecha que persiste en seguir asustándonos con la idea de un nuevo conflicto civil si desenterramos a los muertos de las cunetas o si salen a la luz los testimonios de las víctimas.

Pero, sobre las mujeres recayó, además de todo lo anterior, una particular forma de violencia, de carácter ejemplarizante. Fueron asesinadas, sometidas a la “autoridad militar”, torturadas, encarceladas durante años y expoliadas de sus bienes, si los tenían. Fueron obligadas a protagonizar espectáculos humillantes: desfiles y fotografías de rapadas, exposición pública de sus cuerpos, situaciones degradantes como ser obligadas a pasear  por el pueblo manchadas por sus propios excrementos tras la toma de purgantes, tratadas como esclavas económicas y sexuales, obligadas a sufrir el secuestro de los hijos, vejaciones y mutilaciones parciales… Éstas son algunas de las “armas de guerra” utilizadas por los golpistas  de 1936 contra las mujeres. Sus cuerpos fueron considerados botín de guerra.

Gloria Poyatos Magistrada del TSJ Canarias, en un artículo publicado en su blog el año pasado, decía: “Los conflictos bélicos son devastadores, deshumanizan, aniquilan poblaciones, provocan éxodos masivos, miles de refugiados en travesías a ninguna parte y destruyen un ecosistema de todos. Lleva décadas reponerse del impacto de unas armas, cada vez más sofisticadas en destruir más y mejor en menos tiempo. Pero hay un arma secreta en todo conflicto armado que se reproduce sistemáticamente bajo la mirada anodina del planeta, cuya crueldad debiera escandalizar la moral del mundo civilizado: es la violencia sexual extrema que se inflige sobre las mujeres. Una batalla que se perpetra en el cuerpo de ellas, que son el botín de una guerra decidida, financiada y ejecutada por hombres.”


Como seguramente sabréis, en marzo del año pasado, la organización internacional Women's Link Worldwide pidió a la jueza María Servine que ampliara la macrocausa iniciada el 14 de abril del 2010 en Buenos Aires contra la dictadura franquista (que actualmente engloba más de 300 querellas) para incorporar los crímenes de género (cometidos no sólo durante  la Guerra Civil sino también a lo largo de los años de dictadura) por considerar que es un paso "fundamental" para exigir el fin de la impunidad de los golpistas y de la represión perpetrada durante la Dictadura. Y para completar la mitad de la historia conviene añadir.

La directora legal internacional de este organismo, Glenys de Jesús, señala que la violencia ejecutada por el bando nacional contra las mujeres fue, "no sólo de una brutalidad diferente, sino que además tenía un objetivo claro, que era castigar a aquellas mujeres que el régimen consideraba que habían roto con su posición social",  buscaba "enviar un mensaje de presión a la sociedad completa de cuál debía ser el modelo de conducta femenino" al tiempo que "utilizó a las mujeres para castigar a los hombres del bando republicano" y esto, subraya que se trata de "un tipo de violencia específica que tiene que ser analizada y castigada de forma específica

Siguiendo lo que viene apuntando Sabela Rodríguez Álvarez, periodista con perspectiva de género, conviene señalar cuatro aspectos del texto contenidos en esta ampliación de la querella:  

1.      Aunque la represión franquista recayó sobre las espaldas de hombres y mujeres, la motivación, las causas y los efectos son necesariamente distintos. La organización relata que los "crímenes de género" incluyeron aspectos como la violencia sexual, habitualmente ejercida por "los funcionarios de prisiones o por falangistas que entraban en las cárceles a visitar a las mujeres de manera recurrente". Las mujeres eran detenidas y violadas, no sólo por su lucha política, sino también por el "delito consorte, es decir, por ser familiar de hombres con ideas contrarias a las del régimen".

2.      Por otro lado, el régimen franquista se caracterizó por negar la existencia de presas políticas, que fueron tratadas como delincuentes comunes. "Las torturas a las que fueron sometidas las mujeres se ejercían con el mismo odio y fuerza que hacia los hombres, pero había un componente de género específico hacia ellas, tanto en los insultos como en el uso particular y sexuado de la violencia, las descargas genitales y golpes en el bajo vientre".

3.      Fue común, el robo de bebés, que ronda los "30.960 niños y niñas". Los hijos de las mujeres que eran asesinadas fueron entregados a familias de militares franquistas para "eliminar la semilla marxista" y darles una educación afín al régimen. Hasta más allá de los años 80, muchas mujeres sufrieron el robo de sus hijos en los hospitales bajo la excusa de enfermedad grave y posterior muerte del bebé.

4.      Finalmente, las mujeres fueron sometidas a humillaciones relacionadas con cortes de pelo al cero y purgas con aceite de ricino. Las mujeres, "que no podían controlar sus esfínteres", eran obligadas a pasear por las calles de su pueblo o ciudad, bajo las burlas y agresiones de sus vecinos.

Veremos qué suerte corre esta querella.

No quiso Maye acabar sin mencionar que hoy, ahora, miles de mujeres son violadas, secuestradas, torturadas, convertidas en esclavas sexuales o reclutadas como soldados en primera línea de fuego para cargar las armas. Obligadas a presenciar la muerte de sus maridos, hermanos o el ahogamiento de las mujeres mayores, forzadas las más jóvenes a casarse con sus propios secuestradores para darles hijos. Muchas de ellas se han suicidado en masa cuando han sido devueltas a sus familias porque, además de traumatizadas por la violencia ejercida en sus cuerpos y en su psiquismo, son repudiadas por sus maridos por miedo al contagio y estigmatizadas por su propia comunidad. Estas mujeres dejan de existir porque la violación es tabú para muchas sociedades. Y esa invisibilidad les arrebata cualquier esperanza de hallar justicia.

El cuerpo de las mujeres y de las niñas sigue siendo un botín de guerra. La mayoría de estos delitos quedan impunes porque, como señala Save the Children “la brutalidad ejercida contra mujeres y niñas en países en guerra es muy difícil de documentar” porque ningún gobierno quiere admitir tanta barbarie"

En el famoso artículo de Aryn Baker,  War and rape, que se publicó en la revista Time en marzo de 2016,  Zainab Bangura, representante del Secretariado General de las Naciones Unidas sobre la violencia sexual en los conflictos bélicos afirmaba con rotundidad:  "Las violaciones durante las guerras no son inevitables, pero lo que realmente vienen a ser es el reflejo del estado de subordinación de la mujer en nuestra sociedad. La violencia sexual en tiempos de guerra parará cuando el estatus de la mujer cambie y cuando la vergüenza sea puesta en los violadores y no en las víctimas

Porque, cuando por fin se denuncia, cuando por fin se encuentra el cauce legal para hacerlo y se poseen los testimonios y la documentación, el patriarcado se pone en pie de guerra y se defiende atacando a las víctimas.
Dejemos para otro día el botín de guerra de las manadas que salen de fiesta y la reacción machista que ha suscitado el que sus miembros hayan sido llevados a un tribunal. Es a la víctima a la que se está juzgando.

Nada más, no miréis para otro lado cuando hablemos de violencia sobre la mujer porque no estamos libres del olvido interesado y cruel sobre este tema.

Esta acertadísima y documentada intervención de Maye Bobadilla encaja perfectamente con el carácter de denuncia de nuestro libro, porque “Blanca de guerra” no es una simple novela histórica, no es una trama ficticia encuadrada en el marco de unos acontecimientos  históricos. La obra de Palmis no tiene nada de ficticio; el autor ha bebido en las fuentes de los  archivos históricos y ha obtenido datos de los testimonios orales, y si bien son simulados los lugares donde se ubican los hechos y los nombres de quienes los protagonizan, estamos hablando de la dura realidad de las historias de unas mujeres humilladas y sojuzgadas, violentadas, utilizadas como mercancía con que satisfacer a los mercenarios que Franco reclutó para dar el golpe a la democracia, las historias de unas mujeres que habían cometido el delito de mantenerse fieles a la República, o de ser las compañeras de quienes la defendieron.

La victoria de los fascistas españoles se consolidó con la humillación de los vencidos, de los hombres y mujeres fieles al gobierno, y disfrutando sádicamente con esa humillación.

El libro de Juan Palmis está novelado, lo que facilita muchísimo nuestra inmersión en la historia; y la asociación MHC está segura de que con esta lectura se está facilitando una manera ágil y efectiva de divulgar esta historia.