domingo, 27 de septiembre de 2015

Franco, el camaleón corrupto










Francisco Franco
(dictador sanguinario)



·         Ángel Viñas documenta los oscuros orígenes de la fortuna del dictador y sus latrocinios "de guante blanco"


·         MIGUEL LORENCI | MADRID

26 septiembre 2015 07:13




"Franco no robó, pero se apropió de grandes sumas de dinero. Se enriqueció de forma escandalosa e inmoral. Era la ley, la fuente del derecho, y la ley no va contra sí misma". El historiador Ángel Viñas (Madrid, 1941) no osa llamar ladrón a Franco, pero sí certifica que fue "corrupto y corruptor, digamos, de guante blanco". En su ensayo 'La otra cara del Caudillo' (Crítica) documenta algunos de los oscuros manejos que permitieron a un general mal pagado por la República en 1936 atesorar en 1940 una fortuna próxima a los 400 millones de euros actuales.

Tras constatar algo obvio -"que Franco fue un dictador, por más que para muchos fuera la cabeza de un régimen autoritario"-, Viñas prueba cómo nada más empezar la guerra civil recibía ya sustanciosos y atípicos ingresos. Cómo derivó a sus cuentas fondos y donaciones a su causa, el fruto de la venta de siete toneladas de café regaladas por el dictador brasileño Getúlio Vargas a la depauperada España de 1939 y recibió una jugosa "gratificación" mensual de Telefónica. Todo convirtiendo en testaferros a su primo o a su esposa y adecuándose a las circunstancias de cada momento. "La cara oscura de Franco es la de un camaleón que se mimetiza con el terreno; cambia del color, anda, repta o escala adecuándose al entorno sin perder su esencia camaleónica. Y eso es señal de inteligencia, de voluntad y capacidad de supervivencia", apunta Viñas. "Es fascista cuando toca, nacional-católico o tecnócrata. Siempre con un resabio fascistoide, muy importante al principio, y que permanece incólume hasta el final", resume el historiador.

Desmonta Viñas el perfil del Generalísimo generoso, entregado a su pueblo y desapegado del dinero y construye el del "corruptor corrupto". Constata cómo el dictador fallecido en 1975 comprendió pronto que con su magro sueldo de militar recortado por la República -2.500 pesetas- no haría fortuna. Así que, a diferencia del coronel de García Márquez que no tenía quien le escribiera, el general tuvo ya quien le pagara, "en octubre del 36". "Entró en la guerra sin un duro y conocemos que su sueldo en 1940 era de 50.000 pesetas anuales. Si lo multiplicamos por cuatro, por su pluriempleo como jefe del Estado y llegamos a las 400.000 pesetas en cuatro años, las cuentas no salen", dice Viñas.

Bautiza como 'operación Café' la maniobra que llenó la cuenta del dictador «sin mancharse las manos, corrompiendo a su entorno y sin pasar por corrupto». Se sirvió de su propia burocracia "y de su primo, Francisco Franco Salvado-Araujo, su más fiel testaferro". El café, bien precioso y carne de estraperlo, lo vendió a precio tasado -12,48 pesetas el kilo- a través de la CAT (Comisaría de Abastecimientos y Transportes) que controlaba Salgado-Araujo, responsable de la Secretaría de Estado de Franco y "pieza fundamental en sus manejos, aunque lo ignore en sus memorias".

"Franco ingresó 7,5 millones de pesetas en 1940 en una de sus cuentas, casi a 88 millones de euros actuales, fruto de la venta de café donado por Getúlio Vargas", explica Viñas, que localizó en el archivo del Palacio Real el documento que consigna el monto exacto de la venta, "curiosamente los 7,5 millones que figuran en la relación de cuentas del Caudillo cerrada a 31 de agosto de 1940". Franco disponía entonces de 34,30 millones de pesetas en sus cuentas, casi 400 millones de euros en su contravalor actual. Vilas sospecha que también se apropió de las aportaciones de simpatizantes de su causa tras la suscripción nacional abierta para financiar la guerra.

Rastrea también el "donativo mensual" de 10.000 pesetas -unos 11.000 euros de hoy- que Franco recibía de la Compañía Telefónica Nacional, la primera corporación española, entonces en manos de ITT. No ha constatado cuándo Telefónica comienza a pagar al dictador ni durante cuánto tiempo, "pero es obvio que en este asunto no actúa al margen de ITT y que la entrega de dinero tiene que ver con la nacionalización de Telefónica, que Franco anunció y que no se realizaría hasta 1944".

Documenta el regalo de 10.000 cajetillas de tabaco americano en plena guerra a cada uno de su generales, rastrea posibles desvíos de donaciones y recuerda que Franco jamás devolvió 'regalos' como el Pazo de Meirás, residencia de la escritora Emilia Pardo Bazán comprada por 400.000 pesetas reunidas mediante forzosa suscripción pública, o el coche que Hitler le regaló en enero de 1940, valorado en 33.597,50 marcos de entonces, "unos 400.000 euros".

Los manejos de Franco dejan en mantillas tramas como Gürtel, Púnica o los falsos ERE en Andalucía, pero Viñas asegura que Franco "jamás habría acabado ante los tribunales". "Tampoco con un marco legal como el actual. Hoy tendría un estatuto legal como el que tiene el Rey, y eso le haría inviolable", asegura. "Yo solo abro puertas. Mis conclusiones son provisionales y hay mucho que investigar", concluye.

viernes, 18 de septiembre de 2015

REUNION DE LAS ASOCIACIONES MEMORIALISTAS DE LA REGION DE MURCIA CON LA PRESIDENTA DE LA MESA DE LA ASAMBLEA REGIONAL.


Con fecha de hoy (18/09/2015) nos hemos reunido en la sede de la Asamblea Regional miembros de la Asociación  Memoria Histórica de Murcia (Mª Jesús García, Pedro A. Pina y Joaquín López), de la Asociación Memoria Histórica de Cartagena (Pepa Martínez y Bernardo Sánchez) y del Ateneo Villa de Archena (Jose Ángel Herrero) con la Presidenta de la Mesa de la Asamblea Regional de Murcia (Rosa Peñalver) en la que, en un ambiente muy distendido, se le ha  presentado  un conjunto demandas básicas, que entendemos pudieran ser asumibles sin grandes dificultades por la Asamblea Regional. Tales como: Cumplimiento de la  actual Ley de la Memoria Histórica (52/2007) por todas las instituciones del ámbito regional y con plazo de ejecución, reconocimiento político de la víctimas del franquismo en la región, habilitación de áreas para la memoria en las cárceles que fueron espacios de represión y hoy en desuso (como las de Murcia, Cartagena y Lorca), y la  utilización de espacios dentro de la propia sede de la Asamblea para actos culturales memorialistas.

Rosa Peñalver y Pepa Martínez en primer plano.
En todos los puntos la Presidenta de la Mesa de la Asamblea se ha mostrado proclive a favorecer su intermediación y, para ello, en primer lugar, va a facilitar una próxima reunión de la Coordinadora de Asociaciones Memorialistas de la Región con los portavoces de los cuatro grupos parlamentarios constituidos en la Asamblea.

Un momento de la reunión.
Las Asociaciones, por su parte, se comprometen a elaborar un dossier  que recoja todos los símbolos y nombres franquistas que tengamos constancia de su existencia en la Región y una propuesta de actividades próximas que requieran de la aportación institucional (concretamente se  ha facilitado un documento informático para una posible exposición, en el patio de la Asamblea, sobre los niños de la guerra). 

lunes, 14 de septiembre de 2015

ITINERARIO MEMORIALISTA POR CARTAGENA (5).
 
Plaza de Bastarreche.
 
(El texto y las fotografías de esta página son obra del investigador sobre la memoria histórica de la Región y socio de esta Asociación, Floren Dimas).
 
MÁLAGA 1937 EL ALMIRANTE ASESINO.- 8 de Febrero, cien mil personas huyen en desbandada de los fascistas, cuyo avance viene precedido del terror que provoca el ataque de los moros, violando y asesinando a mansalva.

Un inmenso gentío de hombres, mujeres, niños, carros, mulos, burros y ganado, colapsa la estrecha carretera de la costa que lleva hasta Motril.

Paralelo a la costa, los tres cruceros franquistas, Baleares, Canarias y Cervera, al mando del vicealmirante FRANCISCO BASTARRECHE Y DÍEZ DE BULNES, acompaña a la inmensa columna de refugiados, haciéndole fuego con la artillería principal, la secundaria, la antiaérea, e incluso haciendo que la marinería abarloada, les haga fuego con sus fusiles.

Busto de Bastarreche en la plaza
con su mismo nombre.
La distancia de separación con los acantilados hasta los buques es de 300 metros, una distancia de seguridad para que no alcancen a los barcos los rebotes de los grandes proyectiles al impactar contra las rocas.


Según el cuaderno de bitácora del crucero Canarias, mandado por el almirante, los buques realizaron alternativamente hasta tres viajes a Algeciras para repostar carburante y munición de artillería y fusilería. Se calcula entre 3.000 y 5.000 el número de víctimas civiles del bombardeo naval.


Busto de Bastarreche en la Plaza que también
lleva su nombre.
Leyenda de homenaje al almirante fascista.













Este tipo de acciones está tipificado en el Código Penal como crímenes de lesa humanidad y según las leyes internacionales como crímenes de guerra.



El máximo responsable de este asesinato masivo de civiles indefensos fue el ALMIRANTE BASTARRECHE.  Hoy en Cartagena, Bastarreche tiene una gran plaza que lleva su nombre y una estatua que recuerda a este siniestro personaje.

La Asociación de la Memoria Histórica de Cartagena lleva varios años demandando la eliminación de símbolos y nombres franquistas de nuestro municipio. Hoy, con el nuevo equipo municipal, una vez eliminado del poder  el Partido Popular -que con su política de rodillo tiraba por tierra todas las iniciativas en este sentido-, renacen las esperanzas de poder dignificar a la ciudad de Cartagena y su municipio, a través de la eliminación de todo vestigio fascista de sus calles y plazas. 
 
 
 

 
 

jueves, 3 de septiembre de 2015


ITINERARIO MEMORIALISTA POR CARTAGENA (4)

La enseñanza republicana, las escuelas graduadas y Félix Martí Alpera.

 
La política republicana diseñó un sistema educativo público, laico y gratuito, que fomentase la formación integral del individuo y favoreciese la igualdad de oportunidades. La educación era la base de todo progreso y una palanca de promoción social. De este modo se pretendía superar las desigualdades educativas por motivos económicos y sociales. “España no será una auténtica democracia  mientras la inmensa mayoría de sus hijos, por falta de escuelas, se vean condenados a perpetua ignorancia”, decía un decreto del 23 de junio de 1931 sobre la convocatoria de 7000 plazas de maestros.  El ambicioso programa, que pretendía acabar con el monopolio educativo  existente, proyectó la construcción de 5.000 escuelas anuales (no todas serían de nueva planta, en muchos casos se adaptaron nuevos espacios para abrir más aulas). Se hizo, por tanto, necesario el aumento de plazas de maestros, mediante cursillos intensivos de selección, incremento de sus salarios, etc. Se reforzaron las Escuelas Normales de capacitación del profesorado, aumentaron los cursos de formación pedagógica continua, se crearon secciones de Pedagogía en las Universidades de Madrid y Barcelona,… Se apostó por una secularización de la sociedad y por alejar de las aulas todo tipo de enseñanza dogmática. Se trataba de instruir en libertad a los hombres y mujeres del futuro fomentando la reflexión y el espíritu crítico, siendo el instrumento fundamental para este cometido los nuevos maestros y las nuevas  maestras. Se pretendía, además, democratizar la vida docente, creando los Consejos Locales y Provinciales de Instrucción Pública y los Consejos Escolares (para implicar a los padres junto con los docentes en la organización y funcionamiento de los colegios) y, con ello también, descentralizar las actuaciones administrativas en las escuelas.

La política educativa conllevó reformas técnicas de mejora en los medios materiales y  en los recursos humanos, actualizando los métodos pedagógicos bajo la intervención del Estado, mientras8 que el contenido en el plano ideológico contempló la laicidad, la gratuidad y la coeducación como parte de la promoción de las libertades públicas. La educación entendida como instrumento de transformación individual y social, así como herramienta para transformación del país (el índice de analfabetismo era de, 23,6% en los hombres y del 38,1 en las mujeres).

Uno de los principios de la República era la libertad de culto, la libertad religiosa, en la escuela respecto a la conciencia del niño y del maestro. Estos planteamientos religiosos, así como la prohibición de la enseñanza a las órdenes religiosas, fueron recibidos como una afrenta por parte de la Iglesia. Por otro lado, la mayoría de los republicanos, celebraban esta legislación porque consideraban que la Iglesia, con su tradicional monopolio en la enseñanza, era la responsable del atraso, del analfabetismo y del oscurantismo del país, que frenaba todo tipo de modernidad y de progreso, así como a la introducción de todo pensamiento y teoría extranjera.

 
Se hizo en los dos primeros años de la República un ingente esfuerzo por cumplir la ley y se consiguió, en gran parte en lo que respecta a la Enseñanza Secundaria, no tanto en la Primaria, de la que todavía quedaban Centros para ubicar a todos los maestros  que salieron de esos cursos acelerados de formación. Pero esto era demasiado para la Iglesia y la derecha más conservadora, que se creía con el derecho absoluto de adoctrinar las conciencias (sumisas, claro) y de ordenar la vida educativa del país. Llegaron las elecciones de Noviembre de 1933 y el triunfo de la derecha paralizó la ley y mantuvo abiertos los centros de enseñanza religiosos, rectificando la política pedagógica y escolar del periodo azañista. A pesar de ello el balance fue espectacular si se compara con el periodo anterior. En 1930 existían 35.000 escuelas primarias estatales, y en apenas cinco años se crearon más de 13.000 centros, y se construyeron 31 institutos de Bachillerato frente a los 80 ya existentes. Para atender estos nuevos establecimientos se incrementaron en más de 14.000 las plazas docentes. Los maestros y las maestras se convirtieron en los artífices de la nueva escuela republicana, los responsables de formar a los ciudadanos del mañana. Por este motivo, las autoridades reconocieron su importante labor mejorando sus salarios y su reconocimiento social.

 
La Segunda República, además, se ocupó de la promoción de la lectura con la creación y ampliación de bibliotecas públicas en todo el territorio nacional. El acceso libre y gratuito se convirtió en un derecho democrático y el concepto  de biblioteca popular de carácter paternalista (dirigida a mejorar la formación de la clase trabajadora) de épocas pasadas fue sustituido por el de biblioteca pública abierta a todos los ciudadanos como obra de justicia  e igualdad social.

Pero no menos importantes fueron las denominadas Misiones Pedagógicas, por las que se pretendía acercar el mundo de la cultura al mundo rural –tradicionalmente olvidado por la Administración-  como obra de justicia social. Los misioneros, que eran jóvenes voluntarios universitarios, llevaban libros, copias de cuadros del Museo del Prado, películas de cine o grabaciones musicales, representaciones de teatro o de guiñol, etc. Además se impartían clases a los maestros rurales para mejorar sus prácticas docentes y actualizar sus conocimientos. De este modo se intentaba elevar el nivel de instrucción de las masas campesinas, aisladas del mundo exterior. Evidentemente, también había  una intención socializadora y legitimadora del nuevo régimen, que acabara con las resistencias -prácticas caciquiles- de las fuerzas vivas  de  los pueblos al cambio social y político salido del 14 de Abril de 1931.

Por todos estos motivos, no podemos extrañarnos de cual fue uno de los sectores que sufrió más las iras de la Iglesia y de la represión franquista. Los maestros y las maestras se convirtieron así en un peligro evidente para la nueva sociedad que se pretendía construir tras la sublevación militar contra la República. Entre asesinados, exiliados, encarcelados, deportados y depuestos de sus funciones, fueron más de 50.000 los maestros y maestras represaliados tras el golpe de Estado fascista.

Llegamos así a nuestro Itinerario Memorialista y, en Cartagena,  tenemos un caso muy ilustrativo de sobre la represión dirigida al sector educativo:

En el año 1900, en la calle Gisbert, se construyeron las primeras Escuelas Graduadas de España, importante edificio ecléctico con elementos modernistas, cuya construcción dirigió el arquitecto municipal Tomás Rico. En este edificio comenzaron en España de manera experimental el nuevo tipo de organización escolar: por primera vez las clases se impartirían clasificando al alumnado por edad y nivel, al contrario que en la tradicional Escuela Unitaria.
Escuelas Graduadas de la
calle Gisbert.

 

 Dentro de esta experiencia pionera de nuestro Ayuntamiento, se designaron a dos maestros, don Enrique Martínez Muñoz y don Félix Martí Alpera, para realizar una ruta por las escuelas de Europa con el objetivo de  importar las más novedosas experiencias educativas de Alemania, Francia, Bélgica, Suiza e Italia.

Pero este edificio fue testigo  también de la ignominia fascista: la causa abierta por las autoridades franquistas contra el insigne pedagogo Martí Alpera, por su condición de republicano, profesor de ideas liberales, defensor de las ideas de la Institución Libre de Enseñanza e impulsor de la Escuela Nueva.

Félix Martí Alpera.
Félix Martí Ibáñez dedicó toda su vida profesional a la modernización y renovación de la Escuela Pública en España, y su labor pedagógica, tan brillantemente desarrollada tanto en Madrid como en Cartagena y, posteriormente, en Barcelona, se vio bruscamente truncada por el proceso de depuración franquista que apartó al maestro más famoso del país de su labor docente, destino que, al igual que a él, se sometió a tantos profesores republicanos, sin más motivo para ser apartados de su puesto de trabajo, que haber luchado por la renovación de la escuela.

Junto a la puerta de entrada de lo que hoy es un edificio destinado a usos sociales y culturales, sede además, de la Asociación de Amigos de las Escuelas Graduadas, existe un rótulo que nos habla del antiguo uso pedagógico de la construcción y el hito que supuso la fundación de estas escuelas para la historia de la educación en nuestro país; que nos explica la declaración del edificio, hace once años, como monumento con carácter de bien de interés cultural, pero ninguna mención a la ocupación que de ellas llevaron a cabo las tropas vencedoras de la guerra civil, que dos semanas después de la conquista de la ciudad establecieron allí la base de tres juzgados militares permanentes para juzgar a los cartageneros y cartageneras que se mantuvieron fieles al gobierno durante la contienda.

 
Por todo ello reivindicamos la memoria de nuestros edificios y de nuestros ciudadanos que fueron represaliados por defender la legalidad vigente y exigimos, por otro lado, la RETIRADA DE BUSTOS, NOMBRES, HONORES Y PLACAS FRANQUISTAS DE NUESTRO MUNICIPIO.