sábado, 5 de noviembre de 2011

Asociación Memoria Histórica de Cartagena

III JORNADAS POR LA MEMORIA: "SOCIEDAD CULTURA Y EDUCACIÓN EN CARTAGENA DURANTE LA II REPÚBLICA Y EL FRANQUISMO".
CHARLA-COLOQUIO

Charla - coloquio: "El sistema educativo durante la II República".
Ponente: Antonio Viñao Frago.
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación en la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia.

Noviembre, viernes 4:
IMAGENES DE LA CHARLA - COLOQUIO
Ponente: Catedrático Antonio Viñao Frago y Pepa Martínez (MHC)
 asistentes a la conferencia (Foto MHC)
 Asistentes a la conferencia (Foto MHC)

 asistentes a la conferencia (Foto MHC)

1 de Noviembre, homenaje de la marina a los caidos por España (Cartagena)

Las Fuerzas Armadas conmemoraron oficialmente ayer, día de los Fieles Difuntos, el Día de los Caídos por la Patria con homenajes en aquellos lugares donde tiene panteones propios a militares ilustres o fallecidos en actos de servicio.
El vicealmirante jefe del Arsenal Militar, Jaime Muñoz-Delgado Díaz del Río, presidió el acto organizado por la Marina de Guerra en el camposanto del barrio de Santa Lucía. Bajo los acordes del himno 'La muerte no es el final', se depositó una corona de flores en el panteón donde reposan restos de marinos y marineros. Tras el responso pronunciado por el capellán castrense, la Unidad de Música del Tercio de Levante interpretó el Toque de Oración. Posteriormente, una comisión formada por marinos, cabos, suboficiales y oficiales se trasladó al cercano mausoleo de Isaac Peral para honrar al marino cartagenero fallecido en 1895, en un sencillo acto que cada año organiza la Base de Submarinos.



En el mismo cementerio, no muy lejos de donde se celebro este acto se encuentra la tumba de los Marinos Republicanos fusilados por el Régimen franquista.
Pese a los intentos por parte de nuestra Asociación, la Marina de guerra Española, hace oídos soldos a nuestra petición de que los Marinos Republicanos reciban el mismo trato y se les de el mismo homenaje y reconocimiento. (MHC)
Tumba Republicana
Homenaje del pueblo Cartagenero y familiares a los caídos por la Libertad (2010)

Carta que en su día se le entrego en mano a la Sra Ministra de defensa Dª Carmen Chacón


Dª. Carmen Chacón  
  Ministra de Defensa
Paseo de la Castellana, 109
28071  MADRID


Sra. Ministra:

Desde la ASOCIACIÓN MEMORIA HISTÓRICA DE CARTAGENA nos dirigimos a Vd. con el fin de exponerle nuestra pretensión de que se dé fin a la discriminación que para la memoria de los fusilados republicanos en Cartagena supone la siguiente situación:
En el cementerio municipal de Nuestra Sra. De los Remedios, en Cartagena, existe una fosa-osario que contiene los restos de cincuenta y un miembros de la Flota Republicana, (entre militares y personal auxiliar de la Armada) ejecutados por sentencia de los tribunales franquistas una vez terminada la guerra civil, entre 1939 y 1945.

Dicha fosa, que se encontraba en un estado deplorable, y mantenía el anonimato de los restos de las personas en ella sepultadas, fue restaurada recientemente por esta asociación, y colocada una inscripción con los nombres y graduación de cada uno de ellos, así como la fecha de fusilamiento, con la ayuda de una subvención concedida por el Ministerio de la Presidencia.

Es tradicional que la Armada Española realice todos los años una ofrenda floral a sus difuntos, el día dos de Noviembre, en dicho cementerio, y que tiene por marco el Panteón  que contiene los restos de los miembros de la Armada fallecidos en acto de servicio o por otras razones.

Es público y notorio el propósito del Gobierno de España de honrar a todos los españoles que cayeron en la guerra civil, para cerrar así  la afrenta que representa  que todavía haya quiénes esperan  el momento de ver honrado  el recuerdo de los que cayeron en la defensa  del régimen constitucional de España. En coherencia con tan justo pronunciamiento, no puede nuestra Armada recordar a unos, mientras se olvida y abandona  el recuerdo de otros, tan españoles como los primeros.

Por cuanto antecede, es por lo que solicitamos:
  
Que en aquellos actos de homenaje que la Armada lleve a cabo en memoria de sus difuntos, en  la  fecha  señalada, se  establezca  el  mismo  protocolo  para  con  los
caídos  de la Flota Republicana, considerándolo una extensión  del Panteón de la Armada existente en el mismo cementerio.

La Asociación que represento, contempla este tipo de enterramientos como un legado histórico, con un alto contenido didáctico sobre las consecuencias a que llevan las ideologías totalitarias de cualquier signo en un enfrentamiento, y es por ello por lo que venimos proponiendo que la preservación de la memoria sea asumida  colectivamente  por los familiares y por la sociedad de la que forma parte.

Los familiares de las victimas del franquismo somos los primeros en desear que con reparaciones como las que aquí  exponemos a la atención  de su sentido de la justicia y por un elemental concepto de patriotismo, podamos acabar de una vez con estas lacerantes discriminaciones desde la igualdad de tratamiento institucional con los demás difuntos de la Armada Española.

A la espera que de las órdenes precisas, para el cumplimiento de dicha petición, y agradeciéndole su atención e interés, queda en espera de sus noticias, saludándole cordial y respetuosamente,

    En Cartagena, a 28 de Abril de 2011.

La resistencia de las viudas de negro

Homenaje a las mujeres de los 407 fusilados en La Barranca, en La Rioja.


Monumento  a las mujeres de los asesinados en el barranco de Laredo (La Rioja)



Público.es / DIEGO BARCALA LARDERO (LA RIOJA) 02/11/2011
Lucía Berrozpe, de 77 años, asegura que no ha dejado de llevar flores a su padre ningún primero de noviembre desde hace más de 60 años. Desde que tenía "8 o 9 años" acompañó a su madre desde Haro hasta Logroño en autobús y de ahí a pie siete kilómetros al cementerio que los franquistas improvisaron junto a un barranco en Lardero (La Rioja). Una vez allí, tres parejas de guardias civiles custodiaban las tres zanjas donde fueron enterrados 407 fusilados entre septiembre y diciembre de 1936.
Las que preservaron la memoria
Las ‘mujeres de negro’ y su familiares, en La Barranca
Lucía continuó ayer la tradición familiar junto con sus nietas en el cementerio de La Barranca. La Asociación para la Preservación de la Memoria Histórica en La Rioja homenajeó a las viudas de negro que cada 1 de noviembre, desde la inmediata posguerra, acudieron fielmente a llorar a sus maridos desaparecidos, con la inauguración de un monumento en su honor. "En mi casa no se escondió nunca lo de mi padre. Lo hemos llevado siempre por bandera. Incluso cuando cruzábamos andando Lardero y las mujeres nos insultaban", recuerda Berrozpe.
Las ‘mujeres de negro’ y su familiares, en La Barranca
Las mujeres custodiaron las fosas durante los años de la dictadura
En una situación que resultaría insólita en los años cuarenta, las viudas y las madres de los detenidos en las cárceles de Logroño que acabaron en las fosas de La Barranca como es conocido el lugar de los enterramientos acudieron a homenajear a sus muertos. Ellos representan el objetivo de la represión franquista: republicanos, sindicalistas, alcaldes y concejales de izquierdas como el abuelo socialista de Félix Caperos, regidor de Casalarreina.
"Cuando llegué a alcalde con 26 años me asomé al balcón a saludar. Al bajar se me acercó llorando un vecino a darme la enhorabuena. Me dijo que le había recordado mucho a mi abuelo, concejal también del pueblo, que se asomó al mismo balcón el 18 de julio de 1936 para tranquilizar a la gente tras el golpe porque la única radio del pueblo estaba en el Ayuntamiento", explica Caperos. "Un mes después, habían matado a todos los que se asomaron a ese balcón", añade. El abuelo de Caperos fue trasladado a La Barranca desde una de las tres prisiones habilitadas en Logroño para la ingente cantidad de presos capturados en una zona que no tuvo frente de guerra. Los franquistas agotaron apenas en el mes de agosto la capacidad del cementerio de la capital riojana. Los represores se vieron obligados a buscar otro paraje donde hacer desaparecer a sus enemigos. Escogieron el barranco de Lardero, junto a la carretera nacional que une Logroño con Soria.
En 1976 se movilizaron para frenar un parking junto a las zanjas

Huidas y asesinatos

Algunos de los presos aprovecharon el traslado para intentar huir. "Hace unos años, en uno de los homenajes, hablé con un superviviente que fue en el mismo camión que mi abuelo", relata Inmaculada Sáenz González, concejala socialista de Logroño. "Me dijo que trató de convencerle de que saltara con él del camión, pero no lo hizo. Y no sobrevivió", explica la nieta de Isaías González, presidente local de UGT en 1936.
Algunos de los republicanos esperaron al último momento para intentar salvar su vida. "Cuando venía con mi madre para dejar flores me ponían una cuerda a la cintura para que bajara atada por el barranco que hay junto a las zanjas y dejara allí un ramo. Parece ser que alguno intentó huir en el propio paredón y lo remataron en el barranco", rememora Lucía Berrozpe.
El peregrinaje de las viudas de La Barranca se convirtió en un símbolo durante el franquismo y la Transición similar al que representaron las Madres de Plaza de Mayo contra los crímenes de la dictadura argentina. "Mi recuerdo de infancia de este día es el de las capas de los guardias civiles en las colinas en los días de niebla, frío y hasta nieve", recuerda René Larumbe, nieto de uno de los represaliados de Villamediana enterrados allí.
La Guardia Civil envió año tras año a La Barranca a varias parejas de agentes para que vigilaran a las viudas. Tan sólo pudieron ver el lamento familiar. El mayor conflicto por recordar a los 407 fusilados surgió cuando uno de los propietarios de los terrenos decidió cultivar habas donde reposaban los restos de los fusilados. "Cuando llegamos y vimos eso las arrancamos de cuajo", recuerda Berrozpe.

El origen de su lucha

El aspecto actual de las tres zanjas es similar al que presentan los memoriales de los campos de exterminio nazis. Banderas, placas y flores de familiares recuerdan a los fallecidos desde que los familiares se hicieron con la propiedad del cementerio. "En 1976 hubo una iniciativa municipal para tratar de hacer un aparcamiento junto a las tumbas. Se lió una muy gorda porque los familiares reclamaron que cualquier medida que se tomara en el lugar fuese aprobada por ellos", explica el investigador riojano Jesús Vicente Aguirre. Aquel suceso supuso el origen como colectivo de los familiares de la lucha silenciosa de las viudas de La Barranca.
Desde entonces, aparecieron nuevas reivindicaciones. Al velatorio del Día de Todos los Santos se sumó un acto cada 1 de mayo organizado por los sindicatos y otro cada 14 de abril. La lucha de las viudas se convirtió en un ejemplo tal que la asociación recibe peticiones de familiares de represaliados en fosas de otros pueblos riojanos para trasladar los restos allí. "El último enterrado aquí es un cura de la zona, sensibilizado con la memoria histórica, que lo pidió", explica Aguirre.
"Las viudas nos enseñaron a amar y a respetar. Eran más de 400 mujeres vestidas de negro y de dignidad que venían aunque lloviera, nevara o arrecieran tiempos de represión", leyó ayer en la inauguración del monumento Francisca González, exconcejal de UCD e hija de un concejal socialista asesinado en La Barranca. "Nadie os podrá pagar el daño que os enlutó", añadió antes de abrazar a una de las mujeres de bronce del monumento José Vidaurreta, en representación de los familiares de los fusilados en Cervera.
http://www.publico.es/espana/404578/la-resistencia-de-las-viudas-de-negro

viernes, 4 de noviembre de 2011

Asociación Memoria Histórica de Cartagena

III JORNADAS POR LA MEMORIA: "SOCIEDAD CULTURA Y EDUCACIÓN EN CARTAGENA DURANTE LA II REPÚBLICA Y EL FRANQUISMO".


Colegio San Isidoro y Sta Florentina, construido por la República en 1933 en Cartagena



CHARLA-COLOQUIO



Charla - coloquio: "El sistema educativo durante la II República".

Ponente: Antonio Viñao Frago.
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación en la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia.


Noviembre, viernes 4:

Lugar: En el salón de actos de la U.N.E.D. (Calle Ingeniero La Cierva, Cartagena) a las 19,00 horas:

Espías de Franco (2). La Quinta Columna.



Cartel de Gallur alertando sobre la Quinta Columna. BNE
Fusilados de Torrellas


Verano de 1936. Ha comenzado el asedio de Madrid. El general Mola, uno de los golpistas de julio, realiza una alocución radiofónica. En un alarde de vanidad, afirma: “Tengo cinco columnas para tomar Madrid. Cuatro de ellas rodean la ciudad. La quinta ya está dentro”.

Mola se refería a las cuatro columnas que avanzaban sobre Madrid, la que venía desde Toledo, la de la carretera de Extremadura, la de la Sierra y la de Sigüenza. Con la mención de una quinta aludía a la que estaba formada por los simpatizantes del “Movimiento”, que dentro de la capital trabajaban clandestinamente en pro de la victoria franquista.

El término Quinta Columna, para designar a los que trabajan en una guerra para el ejército desde el seno de la población civil, recogiendo información, haciendo sabotajes, etc, fue utilizado por primera vez por el general ruso Suvorov en la guerra contra los turcos (1768-1784). Pero ya algunos historiadores de la antigüedad como Tucídides o Polibio reconocieron en las guerras del pasado el caso del enemigo interior.

El involuntario hallazgo verbal de Mola, que también ha sido atribuido por otros autores al general Varela e incluso al mismo Franco, hizo rápidamente fortuna incorporándose a todos los idiomas, pasando a utilizarse en guerras posteriores para designar a las personas potencialmente desleales a la comunidad en la que viven y susceptibles de colaborar de distintas formas con el enemigo.

Control popular de las entradas y salidas de Madrid. Cuesta del zarzal
  llamados “quintacolumnistas”franceses que, residiendo dentro de Francia, esperaban el triunfo de la Alemania nazi. El término también se extendió a los ciudadanos holandeses y noruegos que mostraban más simpatía hacia el Tercer Reich que los hacia su propio pueblo, apoyando la invasión de sus países de origen.

El internamiento de ciudadanos de origen nipón de la Costa Oeste de los Estados Unidos tras el ataque japonés a Pearl Harbor se justificó diciendo que podrían actuar como una quinta columna. El mismo argumento se utilizó en Gran Bretaña con la detención de muchos residentes alemanes, detenidos en la Isla de Man hasta el final del conflicto.

Sin embargo, con sus desafortunadas declaraciones, Mola provocó un intenso clima de desconfianza entre los madrileños sitiados. Esta suspicacia terminó desembocando en una fuerte acción represiva que culminaría con detenciones masivas, encarcelaciones y fusilamientos de todo aquel que fuese sospechoso de ser «quintacolumnista».

El origen de la Quinta Columna estuvo en la Falange. Dos destacados miembros de la organización fascista, Valdés Larrañaga y Fernández Cuesta fueron sus primeros motores. Controlados por el SIM republicano, terminaron siendo canjeados y pasaron a la España nacional.

Manuel Valdés (en el centro de pie) junto a Primo de Rivera (a su izquierda)
y otros militantes de la Falange en la cárcel Modelo de Madrid. 1936. El Mundo
pero el personaje verdaderamente clave en todo el sistema de espionaje franquista fue el coronel Ungría. Su historia es una mezcla de aventuras, episodios espectaculares y lagunas desconocidas para los historiadores. De origen francés –fue compañero de escuela de De Gaulle- su vida parece la de un espía de novela.

A lo largo de los tres años de guerra, Ungría unificó  a los diversos grupos de la Quinta Columna –que actuaban separados-, los coordinó desde los servicios centrales de Burgos y les dio una organización de corte alemán lo que, según el SIM republicano, supuso gran parte de su éxito.

Los grupos o células de la Quinta Columna solían estar formados por cinco miembros pero no todos se conocían entre si. Cuando era detenido uno de ellos, nunca podía delatar a todos, en especial a los que ocupaban la cúspide de la pirámide. Unos grupos obtenían la información y otros la recopilaban y la pasaban a la zona nacional para lo cual utilizaban las embajadas de paises como Chile, Suecia, Perú o Finlandia.

En los primeros momentos de la guerra, la labor prioritaria de los quintacolumnistas fue sacar de la zona republicana a quienes consideraban comprometidos. Obispos, nobles y militares lograron así marchar a la España de Franco.

Plaza de Atocha, julio 1936. Registro de automovilistas. Fotos militares
Los sabotajes y los bulos, tan fácilmente propagables entre una población hambrienta y bombardeada, eran otro de los frentes de la Quinta Columna. Aunque nunca se pudo comprobar, los indicios culparon a los servicios fascistas de la explosión de un polvorín subterráneo situado entre las estaciones de Lista y Diego de León del Metro. La onda expansiva descarriló a todos los trenes que circulaban por la línea L2, recorriendo el túnel en dirección Sol y barriendo las estaciones de Lista, Goya, Príncipe de Vergara, Retiro, Banco de España, Sevilla y Sol. Murieron oficialmente 98 personas pero pudieron ser muchas más.

El número exacto de víctimas no fue dado a conocer por el gobierno republicano para no dar alas al derrotismo fomentado por la Quinta Columna, basado en realizar comentarios desfavorables sobre la República y propalar bulos para mermar la confianza en la victoria
Familias enteras se veían obligadas a hacer su vida diaria en las estaciones del Metro de Madrid por temor a los bombardeos Andén 2
La emisión de moneda falsa, la manipulación de fichas en los juzgados, las infiltraciones en partidos y sindicatos –llegaron a descubrir curas con el carnet de la CNT- fueron también especialidades de los espías nacionales. Mención especial merecen los médicos quintacolumnistas, que certificaron la “inutilidad" de muchos jóvenes falangistas para no tener que ir al frente.

Para realizar estas actividades, la Quinta Columna contaba no sólo con la ayuda de los simpatizantes. También poseía casas y centros muchas veces bajo protección extranjera. Por ejemplo, en la calle Marqués de Cubas Telefunken servía de tapadera para un centro de la Quinta Columna donde sus componentes recogían por medio de potentes aparatos de radio los mensajes en clave de Radio Club portuguesa y Radio Burgos, con consignas para los espías.

Pero el objetivo prioritario de la Quinta Columna era más bien militar: conocer los efectivos, los planes, las posibilidades del enemigo. Gran importancia tuvo para ellos controlar los movimientos de la aviación republicana, sus salidas, sus movimientos… tarea en la cosecharon notables éxitos.

Las Brigadas Internacionales tampoco se vieron libres de las infiltraciones. En el verano del 37 el general Walter, que mandaba el batallón alemán, mando fusilar tras un juicio sumarísimo a siete de sus oficiales acusados por el SIM de trabajar para Franco. 

El peso de la investigación y de la represión de las actividades quintacolumnistas era dirigido por el Servicio de Información Militar Republicano, formado por jóvenes de absoluta lealtad al régimen nacido en 1931.

Detención de miembros de la Quinta Columna. Noticia del "ABC. Diario republicano de iz­quierdas" (25-IX-1937). Cuesta del zarzal
El SIM tuvo que luchar con la falta de un cuerpo de policía leal. La indiferencia y la desgana eran la tónica general pero además bastantes llegaron a colaborar activamente con la Quinta Columna, entorpeciendo las investigaciones, facilitando documentación falsa, certificando muertes a quienes les convenía desaparecer…La victoria de los nacionales les trajo su compensación. Franco les permitió seguir en sus puestos y algunos, como Aniceto Diana, llegó a ser jefe de la Dirección General de Seguridad.

También fue muy importante la colaboración de muchos funcionarios con los franquistas, intentando contemporizar con un ejército que ya se encontraba a las puertas de la capital.

Los "moros" del Tercio, fuerza de élite del Ejército de África, acampados en las afueras de Madrid. (Archi­vo de la Filmoteca Española). Cuesta del zarzal
Precisamente Radio Burgos comunicó en clave la inminente entrada de Franco en Madrid. Los quintacolumnistas se fueron preparando para ello, volviendo a aparecer en la ciudad las camisas azules. De hecho, ya habían iniciado en secreto las negociaciones entre el bando sublevado y el general Casado en febrero de 1939, las cuales culminarían con la entrega de la capital.

Llegó entonces el momento de gloria de los quintacolumnistas. Muchos se escudaron en sus acciones para evitar los expedientes. A otros les sirvió para escalar puestos en la administración, la policía, la política… Muchos no habían participado en nada pero con la ayuda de amigos consiguieron comprar un buen “historial”.

Lo más triste fue, sin embargo, que muchos actuaron como testigos de cargo en los juicios y en los fusilamientos.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Muerte del último Brigadista Internacional rumano Andrei Micu





Cuando en julio de 1936 se produjo el golpe militar en España, más de medio millar de rumanos emprendieron un largo camino de más de dos mil kilómetros para defender a la República y la libertad de los españoles.

Andrei Micu en el frente

Decía Pericles en su famoso discurso fúnebre: “ Para los hombres ilustres la tierra toda es su tumba, y no sólo la inscripción sepulcral en su ciudad, sino incluso en los países en los que pervive su recuerdo grabado en el alma más que en algo material”. Vaya este texto como homenaje póstumo al último de aquellos brigadistas rumanos, Andrei Micu, fallecido el pasado dieciséis de septiembre a los 99 años.
Andrei Micu nació el 24 de julio de 1912 en Rapoltul Mare, un pequeño pueblo de Transilvania, entonces parte integrante del Imperio austrohúngaro, dentro del seno de una modesta familia de origen judío-alemán. En 1927, siendo sólo un enclenque quinceañero lampiño, decidió ingresar en el todavía minoritario Partido Comunista de Rumanía.
El compromiso político de MIcu estaba marcado sin duda por las experiencias de cárcel y represión sufridas por sus padres –que él también padecería en un par de ocasiones siendo menor de edad-, y la conciencia de explotación que desarrolló trabajando desde los trece años como aprendiz de carpintero en el negocio de un tiránico y avaro patrón.
Durante el verano de 1936 realizó diversas actividades de apoyo para el Comité de Ayuda a la República Española y justo un año después inició su viaje clandestino a España vía París. Tras cruzar la frontera franco-española por Figueras, en julio de 1937, viajó hasta el centro de instrucción de las Brigadas Internacionales en Albacete.
Más de setenta años después Micu recordaba casi uno por uno todos los detalles. De figura enjuta y barba rala, poseía sin embargo un aspecto de hombre duro y bragado por la vida, con una mirada limpia e inteligente.
Emocionaba escuchar de sus propios labios el relato de cómo, tras una mínima y precaria instrucción, fue integrado dentro de la compañía de ametralladoras del batallón Djakovici (constituido por brigadistas búlgaros, yugoslavos y rumanos) y transferido junto a otros quince compatriotas al frente de Samper de Calanda en agosto de 1937; y cómo poco más tarde, en octubre, luchó en la segunda fase de la batalla de Zaragoza, en el intento infructuoso de tomar la capital de Aragón.
Cada vez que contaba esta historia le gustaba entonar en un perfecto español, aprendido durante la guerra, la canción de “ Bandera Roja a Zaragoza ”. O cuando describía con toda clase de adjetivos el frío que sentían durante la segunda parte de la batalla de Teruel, tratando de frenar la contraofensiva rebelde.
Durante la guerra sufrió diversas heridas que curaron y pérdidas irreparables e incurables de compañeros y amigos, pero uno de los momentos más duros fue cuando supo que el 23 de septiembre de 1938 habían recibido la orden de retirada. Desfiló el 28 de octubre en Barcelona ante Azaña, Negrín, Companys o Ibárruri; pero, sin embargo, no se marchó del país inmediatamente. Se quedó para formar parte del contingente militar que trató de coordinar la desbandada de la retirada hacia Francia.
La conversación se hacía especialmente emotiva cuando narraba su salida de España, describiéndose a sí mismo cruzando la frontera el 9 de febrero de 1939 con los ojos anegados en lágrimas de rabia e impotencia por no haber podido hacer nada más. Lo que le esperaba en Francia no era mejor. Sufrió, como tantos otros miles de españoles, el trato inhumano de las autoridades francesas y su política de contención con el fascismo de Hitler: hasta marzo de 1941 pasó por los campos de concentración de Saint Cyprien, Argele sur Mer, Gurs y Vernet.
La particular odisea de Micu se fue complicando poco a poco. Tras el maltrato francés, en marzo de 1941 fue deportado al campo de trabajos forzados alemán de Chemnitz, donde permaneció hasta su fuga –gracias a la ayuda de unos antifascistas alemanes- en diciembre de 1941. Recorrió furtivamente Dresde, Viena y Budapest hasta llegar en febrero de 1942 a la ciudad transilvana de Cluj, entonces bajo dominio del régimen fascista húngaro.
Permaneció escondido en casa de unos amigos, hasta que el 15 de enero de 1943 fue descubierto y enviado a un campo de trabajo forzado en el frente ucraniano, donde estuvo recluido hasta que fue liberado por el ejército soviético en julio de 1944.

Andrei Micu recibiendo un homenaje

El nueve de marzo de 2009 Andrei Micu adquirió la nacionalidad española, en virtud de la disposición de la Ley de Memoria Histórica que permite a los antiguos brigadistas acceder a ella sin tener que renunciar a su nacionalidad de origen. La ceremonia en la Embajada de España en Bucarest fue muy emocionante y llena de buenas y bonitas palabras y agradecimientos por parte de las autoridades españolas.
A veces las distinciones dan prestigio a las personas que las reciben, pero en otras ocasiones es el hombre el que da prestigio a las instituciones que las otorgan. Con la ley impulsada por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no es difícil acordarse de las célebres palabras pronunciadas por el Presidente de Gobierno Juan Negrín en la despedida de los brigadistas: “ El gobierno español quisiera testimoniaros de una manera directa su agradecimiento. Vuestro espíritu y el de vuestros muertos nos acompaña y quedan unidos para siempre a nuestra historia. El gobierno de la República reconocerá y reconoce a los internacionales, que tan bravamente han luchado con nosotros, que ya pueden decirse connaturales nuestros, el derecho a reclamar, una vez terminada la guerra, la ciudadanía española. Con ello nos honraremos a todos ”.