lunes, 27 de septiembre de 2010

Almirante Bastarreche, Golpista y Criminal de Guerra

Articulo publicado en este Blog el 27/9/2010

CAMPAÑA RETIRADA DEL BUSTO Y NOMBRE DE LA  PLAZA, ALMIRANTE  BASTARRECHE DE CARTAGENA

FRANCISCO BASTARRECHE Y DÍEZ DE BULNES
            En 1º de enero de 1898 ingresa como aspirante de Marina en la Escuela Naval. Hijo del vicealmirante Félix Bastarreche y Herrera, su carrera es la esperada: guardiamarina (1900), alférez de fragata (1901), alférez de navío (1912), capitán de corbeta (1921), capitán de fragata (1928), capitán de navío (1935), contralmirante (1937), vicealmirante (1939) y almirante (1941). Pasa a la situación de reserva por decreto de 14 de agosto de 1950[1]. Sus ascensos -en paralelo a otros militares de similar talante y proyección-, vienen determinados por la campaña de África, el bienio de derechas de la II República -después de intervenir en la represión de la huelga general de octubre de 1934-, la Guerra Civil y el régimen franquista. Su carrera política no desmiente su implicación con un régimen dictatorial. Por decreto de 24 de marzo de 1938 es designado consejero de FET-JONS, el 17 de enero de 1948 procurador en Cortes[2] y el 24 de enero de 1948 consejero del Reino[3].

Busto de Bastarreche en la Plaza que lleva su nombre (Cartagena)
La trayectoria le será reconocida por Ley 57/1952 de 21 de julio, que concede una pensión extraordinaria a su viuda, doña Concepción Moreno Fernández: “Son bien conocidas las excepcionales cualidades que concurren en el excelentísimo señor don Francisco Bastarreche y Díez de Bulnes, quien, además, de haber tomado parte activa en las campañas de África, dirigió con el mayor éxito decisivas operaciones navales durante la guerra de Liberación. En su larga vida al servicio de España desempeñó los más destacados puestos dentro de su brillante carrera profesional, así como fuera de ella, especialmente como Consejero nacional y Consejero del Reino”[4].
            En su trayectoria personal se le reconocen los siguientes hechos:         
Torturador          
            El 31 de agosto de 1934 es nombrado director de la Escuela de Tiro Naval “Janer”. Toma posesión de este destino el 14 de septiembre. No tarda en distinguirse por su actuación política: “… De una violencia bereber en sus pasiones políticas […] D. Francisco Bastarreche era creyente y bárbaro de corazón. A los detenidos por los sucesos de Octubre, recluidos en el barco Minerva, los perseguía con su ferocidad de gato montés vestido de blanco y azul. Prohibió que se curase a los heridos y a los enfermos…”[5]. El 5 de enero de 1935 fue ascendido a capitán de navío.
Golpista
Participa activamente, y por iniciativa propia, en la sublevación militar contra un gobierno constitucional, cuya legitimidad estaba fuera de toda duda.  El relato de su actuación lo realiza el propio Bastarreche en su hoja de servicios, con una especial concepción de la ortografía[6]: “El día 20 [de julio] tuvo una conferencia en Pontevedra con el General Comandante Militar y a pesar de que este determinó no declarar el Estado de Guerra y de tener orden de no hacerlo antes que Pontevedra, lo declaró en Marín por la tarde en vista de que los paisanos se armaban contraviniendo lo acordado con el gobernador civil deteniendo a veintitantos dirigentes marxistas y mandando a Pontevedra un hidro y proclamas que se lanzaron al mismo tiempo que disparaba la ametralladora, lo que determinó al Comandante Militar a declarar el Estado de Guerra en la capital. El día 22 por la mañana se descubrió por el propio jefe un complot, que fue causa de evacuar los presos y tomar precauciones, consiguiendo abortarlo sin necesidad de tomar medidas violentas y separando y arrestando a los más destacados, que a los 3 o 4 días, cuando estaba alejado el peligro fueron deteniéndose y procesando; además se armó con fusiles y correajes a las más destacadas personas de orden al mando de los jefes de Falange y Acción Popular. Se nombró alcalde de Marín y otros pueblos, dominando toda la península de Morrazoy dedicando parte de las fuerzas a proteger a los campesinos que venían con víveres a los pueblos. Con los 5 hidros afectos a las Escuelas fue ayudándose a pacificar aquellos focos rebeldes que aún quedaban en Tuy, Vigo, Noya, Villagarcía, bombardeando sus concentraciones. También bombardearon el crucero A. Cervera estando en el dique de Ferrol, siendo esto, además de un radio falso transmitido desde la estación de Marín causa de que se rindiera aquella dotación“.
Motivos más que sobrados para que el gobierno de la República lo expulsase de la Armada por decreto de 26 de julio de 1936, “… con pérdida de empleos, prerrogativas, sueldos, gratificaciones, pensiones, honorarios, condecoraciones y demás que les correspondan”[7] 


Acto de confraternización hispano-alemán el 1º de la izquierda es Bastarreche

Criminal de guerra
Comandante del crucero  Canarias entre el 13 de septiembre de 1936 y el 27 de enero de 1937[8]. En su hoja de servicios aparece el siguiente apunte del mes de enero: “Comandante del crucero Canarias navegó por el Mediterráneo bombardeando el puente de San Miguel de Cullera; se apresó el vapor Campuzano con 7.500 toneladas de gasolina. Se bombardeó el puerto de Málaga y un vapor que entraba. Se coadyugó a la toma de Estepona y Marbella: esta última llevando a bordo al general Queipo de Llano que dirigía las operaciones. Continuó por el Mediterráneo y el día 27 en el puerto de Cádiz, entregó el mando del buque por haber sido destinado de comandante naval de Baleares por disposición del día 9”.
            Los hechos protagonizados como comandante del Canarias son bien conocidos, bombardeando a la población civil que huye tras el asedio de Málaga: “Todos huyeron por la carretera del Sol, camino de Almería por Motril, un pasillo estrecho entre la roca de la montaña y el mar […] Cien mil personas de todas las clases sociales, una masa desesperada, que se atropellaba y no podía caminar sino por la ruta de la costa, a la vista de los barcos enemigos y bajo el vuelo rasante de la aviación italo-alemana que descendía para ametrallarla […] El Canarias y el Baleares, con sus torres gemelas de 20,32 cm., y el Cervera, con sus baterías de 15,24 hacían fuego por andanadas […] La metralla rebotaba en la pared rocosa y las piedras y el hierro arrancaban brazos y cabezas…”[9].         
Semejante actuación figurará entre sus méritos. En posesión de la especialidad de tiro naval, por orden ministerial del día 22 de junio, “le fue concedida la Medalla de Oro del Tiro con Cañón, por su actuación como comandante del crucero Canarias en el hundimiento del destructor rojo Almirante Ferrándiz
 Actuación en Cartagena
El 2 de agosto de 1941 es ascendido a almirante, y por decreto de igual fecha nombrado comandante general del Departamento Marítimo de Cartagena[10]. Toma posesión el día 30 de aquel mes y permanece en este destino entre el 30 de agosto de 1941 y el 11 de agosto de 1950. Durante, 8 años, 11 meses y 11 días sembró el terror en Cartagena. Firmará 48 penas de muerte. La primera el 19 de septiembre de 1941, a los 20 días de su llegada. Se trata en casi todos los casos de ejecuciones múltiples. Por ejemplo, 11 fusilamientos el día 11 de enero de 1944[11].
Tiene a sus órdenes a Manuel Vidal, de reputada fama como torturador, pudiéndose aportar cientos de testimonios. Valga la declaración de una de sus víctimas. “Durante dos semanas fueron sometidos a unos interminables interrogatorios en los locales del SIMP emplazados, por entonces, en la Alameda de San Antón. Allí pasaron por las manos de toda una galería de torturadores, entre los que destacaban por su crueldad los antedichos Manuel Vidal y Alcaraz. En este contexto Tomás Moreno recuerda que, no obstante, llevar más ropa de la necesaria para amortiguar algún tanto los golpes, la piel se le quedaba pegada a la camisa. De allí saldría con una lesión de corazón. No es necesario añadir que estos interrogatorios, jamás se realizaron en presencia del juez instructor…”. Por su parte, Ramón Marín Sánchez señala, “… que menudearon los casos en que los penados, fruto de los malos tratos, eran fusilados casi cadáveres…”[12]. Algunos, atados a una silla.
Su imagen de benefactor de la ciudad de Cartagena –conectada a la llegada del agua del Taibilla en 1946-  arranca de una comprobada falacia. El proyecto y las primeras obras son aprobadas y realizadas durante los años de la II República. Será nombrado delegado del Gobierno en la Mancomunidad de los Canales del Taibilla, confiriéndole las funciones de presidente del consejo de administración y de su comité, por decreto de 10 de agosto de 1950[13].

[1] Boletín Oficial del Estado, 17-VIII-1950, p. 3.608.

[2] Boletín Oficial del Estado, 18-I-1948, p. 250.
[3] Boletín Oficial del Estado, 27-I-1948, p. 386.
[4] Boletín Oficial del Estado, 23-VII-1962, p. 10.290.
[5] Manuel D. BENAVIDES, La escuadra la mandan los cabos, México, D.F., 1976, p. 39.
[6] Archivo del Cuartel General de la Armada (Madrid), Hoja de Servicios de Francisco Bastarreche y Díez de Bulnes.
[7] Gaceta de la República, 28-VII-1936, p. 878.
[8] Boletín Oficial del Estado, 12-I-1937, p. 40.  
[9] M.D. BENAVIDES, op. cit., pp. 443 y 446-447.
[10] Boletín Oficial del Estado, 11-VIII-1941, p. 6.101.
[11] Pedro Mª. EGEA BRUNO, La represión franquista en Cartagena, Cartagena, 1987, pp. 90-92.
[12] Ibídem, pp. 52 y 79.
[13] Boletín Oficial del Estado, 24-VIII-1950.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Manifesta 8 abrirá al público las puertas de la antigua prisión de Cartagena

El artista egipcio Khaled Hafed realizará las primeras visitas guiadas de la antigua penitenciaría construida entre 1935 y 1936                                                                               
Antigua prisión de San Antón
El artista egipcio Khaled Hafed realizará las primeras visitas guiadas de la antigua penitenciaría construida entre 1935 y 1936
Jueves 02 Septiembre 2010
La bienal internacional de Arte Contemporáneo Manifesta 8 abrirá al público las puertas de la antigua prisión de Cartagena. El artista egipcio Khaled Hafed realizará próximamente las primeras visitas guiadas a esta penitenciaria la Prisión de San Antón, construida entre 1935 y 1936.
Cerrada recientemente como cárcel, la particular estructura poligonal de la prisión de San Antón está siendo acondicionada estos días para funcionar como una de las diferentes sedes que Manifesta 8 tendrá en Cartagena.
Entre las acciones que se llevarán a cabo en las celdas del antiguo edificio destacan por su carácter didáctico y novedoso las visitas guiadas que Hafez prevee realizar como parte de su proyecto artístico.
Se trata de una serie de recorridos por el edificio basados en la documentación que ha recopilado otro de los artistas que participa en esta bienal, el libanés Abed Anouti.
La construcción de la prisión de San Antón, con su poco común planta pentagonal, terminó al final de la Segunda República. Tras la Guerra Civil, la prisión estuvo abarrotada de prisioneros políticos.

domingo, 8 de agosto de 2010

Valle de los caídos: los restos de 30.000 republicanos, robados por las autoridades franquistas


Valle de los Caidos
El Ministerio de Presidencia ha denegado la subvención al proyecto presentado por los familiares de los republicanos trasladados, sin el consentimientos de sus familias, al Valle de los Caídos. El Gobierno se había comprometido el pasado octubre a cumplir con la exigencia del Congreso de los Diputados de “facilitar” a estas familias el traslado de los restos. Fuentes de Presidencia y de Patrimonio Nacional aseguraron a Público que el “mal estado” de la instalación requiere hacer unos “trabajos previos” a la concesión del proyecto.

El principal impulsor de este proyecto es Fausto Canales, quien descubrió en 2003 que su padre había sido trasladado en 1959 desde una fosa común de Aldeaseca (Ávila) al lugar donde 26 años después fue enterrado el líder de sus verdugos, Francisco Franco junto al golpista José Antonio Primo de Rivera. Canales estaba ayer indignado: “¿Por qué no han aprovechado el equipo técnico propuesto en el proyecto para verificar ante nosotros, los únicos y directos interesados, que el estado de los restos no permite su entrega e investigación?”.

Presidencia envió una carta a Canales, y al resto de las nueve familias que exigían la exhumación en Cuelgamuros, explicando las dificultades técnicas que impiden el visto bueno al proyecto. “Las circunstancias con que se procedió al traslado y la acumulación de restos en los osarios de la Basílica de la Santa Cruz determinan, en el estadio en que nos encontramos, la necesidad de acometer unos trabajos previos”, dice la misiva. Presidencia asegura que los trabajos ya están en marcha.

Los restos robados por las autoridades franquistas en toda España desde la inauguración del mausoleo en 1959 fueron acumulados en cajas individuales y colectivas en las que se inscribió el nombre del pueblo de procedencia: hay más de 30.000. Estos féretros improvisados fueron almacenados y aislados en los columbarios laterales de la entrada a la basílica. Fuentes de Presidencia aseguran que el deterioro de los restos es importante y eso dificulta la exhumación y la identificación. Pese a ello, Fausto Canales lamenta que el Gobierno no haya enseñado in situ a los familiares el supuesto deterioro de las cajas.

El diputado de IU, Gaspar Llamazares, manifestó su sorpresa por la negativa del Gobierno. Junto con los diputados Joan Herrera (ICV) y Joan Tardá (ERC) consiguió impulsar en octubre el compromiso del Gobierno a sacar los restos de los republicanos. “El caso del Valle de los Caídos es un gesto simbólico que obedece a la actitud del Gobierno, que incumple otra resolución que le obliga a asumir la plena responsabilidad de las exhumaciones”, denunció

jueves, 5 de agosto de 2010

Benito Sacaluga Rodríguez, Fusilado en Cartagena 1939

Inspector de la Escuadra de la República – Director de la Escuela Naval Popular de Cartagena – Teniente Coronel de Máquinas de la Armada – Comandante y Jefe de Máquinas del Acorazado Jaime I. (1.882 – 1.939

 Acorazado Jaime I
Sigue a continuación la transcripción oral de su hija Paca, recibida de su madre y que mi prima hermana Paquita ,su hija, me ha dado a conocer recientemente.
” Mientras el abuelo estuvo prisionero en el Arsenal de Cartagena, la abuela le mandaba diariamente desayuno, comida y cena, todos los días iba a verlo pasándose toda la tarde con él, hablaban , el abuelo a veces escribía, la abuela se llevaba su punto de media y allí hacía su labor”
 La mañana del 29 de abril de 1939, la abuela le mandó el desayuno con su hijo Juan, cuando llegó a la entrada y dijo que le llevaba el desayuno a su padre,  la respuesta fue: No puedes entrar porque esta misma mañana tu padre ha sido fusilado(su hijo Juan tenía 13 años), salió de allí como alma que lleva el demonio y tardó tres días en reaccionar. Una vez en su casa contó lo sucedido a su familia.
El sacerdote del Arsenal, según sus propias declaraciones, estuvo con el hasta sus últimos momentos, más tarde fue a la casa de la abuela y le comentó que Benito era uno de esos muchos mártires anónimos, le hizo entrega de una carta manuscrita con pluma dirigida a ella, a todos sus hijos  y especialmente a los más pequeños Benito y Juan, a su hija Paca y a su marido Carlos, una carta llena de manchas de lagrimas, con algún que otro borrón, pero perfectamente legible, por ella se supo que el abuelo sabía de la sentencia días antes, pero ni siquiera el día anterior al de su ejecución se lo dijo a su mujer.
El marido de su hija Carmela recogió el cadáver y la familia le dio cristiana sepultura en el Cementerio de Cartagena, en una tumba individual alquilada por un periodo de diez años.
Mucho antes de que cumpliera el plazo del alquiler de la sepultura la abuela mandó a su hijo Juan a Cartagena para hacer los trámites de la prorroga del alquiler, cuando Juan llegó al cementerio comprobó que los restos de su padre habían sido sacados de la tumba, aún estando vigente el alquiler, y trasladados a una dependencia del depósito de cadáveres, amontonados junto a otros muchos restos en una mesa,imposibles de identificar. Los responsables del cementerio le dijeron que todos y cada uno de esos restos serian llevados a una fosa común siguiendo instrucciones del Ministerio de Marina.
“De vuelta a Madrid y comentado lo sucedido con su madre, procurando evitar los detalles, la reacción  fue más que dramática, la abuela no entendía, no comprendía, la desesperación le impedía razonar, no entendía como su hijo no se había hecho cargo de los restos de su padre, su hijo Juan al final le dijo : Mamá entre todo lo que estaba allí, solo he podido reconocer una sandalia de charol de papá.”
Nueve años después de su asesinato los franquistas profanan su sepultura , colocan sus restos encima de una mesa, junto con los de varios más para finalmente  enterrarlos en una fosa común. Esto ocurría en 1948, lejos ya la guerra aún seguían cavándose fosas comunes, quizás intentaban eliminar las pruebas de sus asesinatos, quizás seguían temiendo y odiando a los militares que permanecieron fieles a su juramento de defender España, de acuerdo con la Constitución y a  las ordenes del Gobierno democraticamente elegido.
Fosa Común X.  En la misma se encuentran los restos de 51 Marinos Republicanos y  dirigentes obreros fusilados por el régimen franquista. (Cartagena)

Homenaje a los Marinos Republicanos, organizado por la Asociación Memoria Histórica de Cartagena 14 de Abril 2009
 
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martes, 27 de julio de 2010

Un estudio recrea la vida en el campo de concentración de Albatera

27 jul

Monumento, a la entrada al campo de concentración de Albatera (Alicante)
Xavier Aliaga
Los curiosos apenas encontrarán una losa conmemorativa colocada allí por un par de organizaciones anarquistas. Un testimonio humilde, localizado en un saladar jalonado de cañaverales, en el perímetro aproximado del campo de concentración franquista de Albatera, en Alicante, uno de los centros de represión más sanguinarios de entre los 188 habilitados en toda España tras la Guerra Civil.
Los curiosos apenas encontrarán una losa conmemorativa colocada allí por un par de organizaciones anarquistas. Un testimonio humilde, localizado en un saladar jalonado de cañaverales, en el perímetro aproximado del campo de concentración franquista de Albatera, en Alicante, uno de los centros de represión más sanguinarios de entre los 188 habilitados en toda España tras la Guerra Civil. El campo fue desmantelado en octubre de 1939, hace setenta años. Y sus huellas físicas borradas a conciencia. Pero los testimonios orales lo convirtieron, junto con el célebre campo de Los Almendros, en un referente en tierras alicantinas de la represión franquista. Enrique Gil Hernández (Albacete, 1975), arqueólogo de la Universidad de Alicante especializado en la Guerra Civil, lleva tiempo investigando y reconstruyendo las condiciones del campo de Albatera.
“Se han hecho muchos estudios sobre el campo a través de los testimonios de los supervivientes. Es un tema recurrente. Pero la novedad es acercarse a través de una fuente hasta ahora ignorada, los restos materiales”, explica Gil Hernández, quien espera poder acabar su investigación antes de finales de año. “El problema de este enfoque es que el campo ya no existe. Conocemos una zona, a grandes rasgos, pero no hay nada porque fue debidamente desmantelado y el propio espacio donde estuvo situado fue dividido para crear un nuevo asentamiento humano, San Isidro. Es como si no hubiera existido. Apenas quedó un casucho utilizado como cocina”, se lamenta. “Pero tenemos la suerte de que, al menos, existen los planos y podemos inferir su estructura”, añade, en referencia a la documentación encontrada en el archivo histórico de Salamanca.
El centro fue construido en 1937 por las autoridades republicanas, como campo de trabajo penitenciario, con una capacidad aproximada para 2.700 penados. Su ubicación, cercana al puerto de Alicante, escenario de los estertores del conflicto y frustrada vía de escape de miles de republicanos, se convirtió al acabar la guerra en un “espacio ideal para la concentración y posterior depuración del nuevo régimen dictatorial”. Hablar de cifras es complicado. No existe libro de entradas y salidas y la única referencia no oral es La Hoja Oficial de Alicante, que habla el 28 de abril de 1939 de “seis mil ochocientos rojos”. Gil Hernández piensa que la cifra llegaría a duplicarse. “Podemos hablar sin problemas de más de 12.000 personas en el momento álgido”, asegura, pero no da validez a las cifras de 15.000 a 20.000 internos manejadas a través de testimonios directos.
Respecto de las características físicas del campo, Gil Hernández define un espacio cercado por una doble alambrada, con edificios modulares de madera, dependencias para los guardas, barracones con literas, cocinas, almacenes, celdas de castigo y un hospital. Las condiciones de habitabilidad, aceptables durante la República, se convierten en un infierno con la autoridad franquista. La sobresaturación, de hecho, lleva a la construcción de un segundo grupo de instalaciones, conocido popularmente como el Campo Chico. Una existencia difícil de concebir. Al hacinamiento inhumano, agravado por el calor propio de la zona, las carestías nutricionales y de higiene, hay que sumar la angustia, el terror, las torturas y vejaciones y lo que Gil Hernández no duda en calificar como “exterminio”. “Hubo fosas comunes derivadas de fusilamientos masivos”, asegura, y aporta como prueba el descubrimiento en huertos y jardines de la zona de abundantes restos óseos en una zona que no fue habitada hasta 1957. Otros no murieron allí. “La función del campo es controlar y clasificar y los presos van saliendo. Se hacen ruedas de reconocimiento y se producen peregrinaciones de autoridades falangistas desde todos los puntos de España para reconocer gente y llevársela para ajusticiarla en su pueblo de procedencia”, explica. También se tiene constancia de que a cada fuga se contestaba con la eliminación del recluso anterior y posterior de la lista. El espanto fue desmantelado. Pero no arrojado al olvido absoluto.
Antes de Auschwitz
El campo de Albatera fue diseñado siguiendo los modelos de los campos generados por lo que Gil Hernández denomina “las nuevas guerras” de la era industrial, la Guerra Civil Norteamericana (Andersonville tiene el dudoso honor de los precursores) o la I Guerra Mundial. Instalaciones ordenadas, con la función de concentrar y clasificar gente y con el rasgo común de la proximidad al ferrocarril, a modo de “gran cinta transportadora”, según la inquietante comparación del arqueólogo. Albatera cumple esas condiciones. Pero existen también paralelismos escalofriantes con Auschwitz, el horror en mayúsculas, el icono de la barbarie nazi. “No digo que los alemanes tomaran nota, pero el precedente de Albatera, que no era un campo de exterminio pero en el que se exterminó a gente, presenta muchas similitudes”, anota. Y advierte: “La reflexión final es que en España hubo una represión muy dura aunque se pretenda correr un velo para no hablar con propiedad de las cosas”.

José López-Pinto, General Golpista


Articulo aparecido en el Diario La Verdad 26/7/2010
ASOCIACIÓN MEMORIA HISTÓRICA DE CARTAGENA
Cartagena 27 Julio  2010             CARTA AL DIRECTOR
Estimado Sr. Director del periódico La Verdad
En repuesta  y aclaración, del articulo aparecido en su diario el pasado 26 de Julio 2010, Titulado José López-Pinto, Artillero y Marrajo, desde mi punto de vista, se publican verdades a media,  tergiversando, el papel en la historia de López- Pinto.
LV. Textual: En 1931 fue destinado a Granada y en noviembre a Murcia, ascendiendo a general de brigada al año siguiente, siendo nombrado en 1934 gobernador militar de Cartagena. El Ayuntamiento solicitó el relevo de López Pinto como gobernador militar el 28 de febrero de 1936.
Aclaración: Después del triunfo del frente popular el 22 de febrero de 1936. El 20 de Febrero de 1936, se produce en Cartagena, una manifestación de más de 15.000 ciudadanos, la más importante registrada en nuestra ciudad hasta ese momento, que acompaña a la reposición del Ayuntamiento, pide al Gobierno democrático de la Republica, la libertad de los presos políticos y sociales y la separación de sus cargos por considerar los enemigos de la democracia, del primer Jefe de la Base Naval, Contraalmirante Cervera y del Gobernador militar de la plaza José López-Pinto.
L.V. Textual: Marchando a Cádiz donde el 18 de Julio 1936, siguiendo las ordenes del general Queipo de Llano declaró el estado de guerra. Dominó la sublevación del arsenal de la Carraca.
Aclaración: Que sublevación. Los militares que defendían el Arsenal de la Carraca, eran fieles al gobierno democrático de la república Española, y solo  generales como Franco, Queipo de Llano, López Pinto etc. etc. pese a  jurar lealtad al gobierno y a una bandera traicionaron a la misma y sometieron a este país en un baño de sangre.
López Pinto, declaro el estado de guerra en Cádiz y su provincia. Se apodero del  Gobierno Civil. Reprimió con brutalidad la resistencia ofrecida por el Arsenal de la Carraca y extendió la violenta ocupación a los pueblos de la provincia de Cádiz y algunos de la de Málaga, dando muerte a niños, ancianos mujeres y enfermos.
LV. Textual: Por orden de Franco se incorporó al mando de la 6ª División Orgánica de Burgos. Los años siguientes de la guerra civil continuó en el frente del Norte.
Aclaración: En el frente Norte, recibiendo ordenes del general Franco, dirigirá  las operaciones militares que extenderá el terror a Bilbao (17 de Junio 1937) y Santander (27 de Agosto 1937).
LV Textual: López-Pinto fue hermano mayor marrajo, entre los años 1917-1924
Parece ser práctica común, en las cofradías de Semana Santa de Cartagena el tener en su seno y al mismo tiempo homenajear a personas, golpista y antidemócratas, solamente 2 casos:
López Pinto. Hermano Mayor Marrajo
Francisco Franco. Medalla de Honor de la Cofradía California.
Si más se despide atentamente,
Enrique Jesús Nicolás Paredes
Presidente,  Asociación Memoria  Histórica de  Cartagena

domingo, 27 de junio de 2010

Murcianos en los campos de exterminio nazis

 
Mauthausen hacia el final de la guerra
Los últimos tiempos han revestido de especial importancia para el estudio del genocidio nazi durante la II Guerra Mundial.
Paulatinamente las investigaciones sobre el Holocausto han procurado despejar la multitud de incógnitas que se planteaban ante la Historia acerca del comportamiento del Mal en su estado más puro.
A pesar de las últimas publicaciones y descubrimientos, (y en contra de lo que se pudiera pensar), el Holocausto nazi sigue mostrando multitud de lagunas y aspectos poco estudiados.

El Holocausto en la Historia de la Humanidad significa un nuevo concepto sobre la destrucción y la masacre: se trata de la persecución y eliminación calculada y sistemática de colectivos étnicos, políticos, religiosos y sociales, realizados de forma industrial y metódica.
Tras el hundimiento de la II República Española que dio fin a la Guerra Civil en abril de 1939, cantidades ingentes de republicanos españoles lograron penosamente alcanzar la frontera francesa buscando refugio en el suelo galo.
Desde su llegada, los republicanos españoles debieron soportar un trato cruel y unas condiciones de vida insoportables por parte de las autoridades francesas: fueron internados en campos de reagrupamiento, subalimentados y en condiciones sanitarias e higiénicas deplorables.
La derrota militar francesa ante ejército alemán en 1940 significó para muchos de estos españoles la necesidad de volver a retomar las armas ante la oleada de represión que se les avecinaba. Durante el inicio de la ocupación nazi, la Gestapo, en colaboración con las autoridades de Vichy y enviados especiales del gobierno del general Franco, procedieron al arresto masivo de los republicanos españoles, lo cual indujo a un número masivo de ellos a integrarse en las filas de la Resistencia francesa.
Desde una óptica pragmática, la experiencia bélica que los españoles portaban consigo era una oportunidad muy provechosa para los miembros de la Resistencia: conocimientos de las luchas guerrilleras, manejo de armas, espíritu de resistencia y alta motivación política antinazi.
La participación española en los combates librados contra el invasor alemán se concreta en la destrucción de ochenta y ocho locomotoras, ciento cincuenta puentes, la puesta fuera de combate de tres mil soldados de la Wehrmacht y la captura de diez mil prisioneros.
No obstante las unidades españolas durante la II Guerra Mundial pagaron un alto precio por su participación en los combates. Miles de ellos murieron en los campos de batalla y muchísimos miles más desaparecieron en los campos de concentración alemanes.
La deportación de presos republicanos españoles comenzó en el mes de julio de 1940.
Prácticamente todos los campos recibieron presos españoles, pero por orden de importancia citaremos: Mauthausen, Buchenwald y Dachau.
Entre los deportados figuraban guerrilleros de la Resistencia apresados en combate; personalidades políticas exiliadas de España, antiguos combatientes del Ejército republicano, simples exiliados y hasta familias enteras.
Cabe destacar que para los alemanes los presos españoles revestían de un alto grado de peligrosidad que los diferenciaba de otros colectivos nacionales por dos razones principales: sus fuertes convicciones antifascistas y, sobre todo, la experiencia militar adquirida durante la Guerra Civil donde la inmensa mayoría ya había luchado contra fuerzas alemanas.
Tal vez así se explique la especial ferocidad de las SS y la policía hitleriana en su trato hacia los presos españoles.
Aproximadamente el noventa por ciento de los deportados fallecieron en Mauthausen, campo abierto por orden personal de Himmler tras la anexión de Austria por la Alemania Nazi. Durante 1938 y 1940 los principales deportados fueron presos políticos de Austria y Alemania, población judía y presos procedentes de Checoslovaquia. Desde el verano de 1940 comienzan a llegar los primeros trenes con deportados españoles, especialmente durante el último trimestre de 1940 y comienzos de 1941.
Los españoles fueron marcados por un uniforme de presidiario de rayas blancas y azules verticales en el cual se distinguía un triángulo azul que los diferenciaba de los verdes, presos comunes; de los rojos, presos políticos de otras nacionalidades; de los negros, personas consideradas antisociales y de las estrellas amarillas, portada por los judíos.
Desde el principio, sobre los expendientes alemanes referidos a los españoles figuraban las siniestras iniciales NN (nacht und niebel – noche y niebla-), expresión que utilizaban los jerarcas nazis para designar una categoría de deportados que debían desaparecer sin dejar rastro.
El 21 de junio de 1941, aprovechando una sesión de desinfección general, algunos deportados españoles deciden crear una directiva política que sea común a todos los presos de esa nacionalidad. Es así como surge la primera organización española en Mauthausen destinada a llevar a cabo actos de resistencia y sabotaje contra la dirección nazi del campo. Este hecho tiene singular importancia: es la primera vez en un campo de concentración que un colectivo decide poseer una organización unitaria en vistas a realizar una insurrección armada.
Los propios presos españoles roban armas de la penitenciaría y organizan una estructura militar cuya dirección cayo en manos del antiguo oficial republicano Montero.
Con unos centenares de fusiles y quince ametralladoras, el 5 de mayo los españoles, en colaboración con organizaciones similares de checos y soviéticos, encabezan el levantamiento y consiguen apoderarse del campo y resistir un ataque de las SS, hasta la llegada de las fuerzas aliadas, quienes, para su sorpresa encuentran a la entrada del campo la bandera tricolor republicana.
Entrar en la vida interior de un campo de concentración era una experiencia desgarradora. Desde que se bajaba del tren la rutina que se conociera en la vida debía ser transformada violentamente.
Los prisioneros españoles, al igual que el resto, soportaron una alimentación escuálida, agua insalubre, barracones superpoblados y horas de trabajo interminables.
La jornada comenzaba muy temprano: por miedo a los guardias, se apresuraban a levantarse y a lavarse en los pocos grifos que habían cerca del barracón. Después se colocaban en una fila para recibir el ‘desayuno’, consistente generalmente en café aguado y un trozo de pan.
Tras una larga revista se formaban los escuadrones de trabajo y caminaban duras marchas con temperaturas muy bajas.
Al mediodía se servía un plato de sopa, casi siempre puré de avena acompañada de un poco de pan. Por la noche ingerían menos de cuatrocientas calorías que les proporcionaba otro plato de sopa aguada con algún trozo de patata o de malta.
Las palizas eran una rutina en Mauthausen y las humillaciones una constante diaria: se han contabilizado más de diez tipos de castigo diferentes: desde la denominada ‘celda de estar de pie’, hasta el de permanecer desnudo toda la noche en el patio del barracón con temperaturas bajo cero.
Según los datos de la Amicale Mauthausen los fallecidos murcianos fueron aproximadamente unos cuatrocientos y apenas una decena sobrevivió. Prácticamente toda la región de Murcia estuvo representada en los campos de exterminio. La cifras varían según la localidad, pero por orden de importancia citaremos, Murcia, Cartagena, Mazarrón y Lorca como las localidades que más ciudadanos vieron morir en el horror del Holocausto.
La historia de estos conciudadanos está todavía por reconstruir. Cabe destacar la dificultad que entrañaría un trabajo sobre la presencia murciana: la ausencia de fuentes documentales y el hecho de que apenas si quedan supervivientes. De los que sobrevivieron al Holocausto prácticamente ninguno regresó a la región. La mayoría de ellos se establecieron en Francia donde recibieron el reconocimiento tardío del país.
En España algunas comunidades autónoma han conmemorado la presencia de sus ciudadanos en el Holocausto y por tanto se impone en la Región de Murcia un reconocimiento oficial e institucional hacia la memoria de nuestros paisanos asesinados en el mayor altar de muerte y locura que la humanidad haya conocido.