jueves, 2 de junio de 2011

La obra convierte a los maquis en “terroristas” y “bandoleros”

El diccionario desempolva la jerga franquista sobre la guerrilla y llama “enemigo” al Ejército republicano
Real Academia de la Historia


Público, - 1 Junio 2011CARLOS PRIETO MADRID 01/06/2011
La historiografía contemporánea ha definido el fenómeno del maquis utilizando términos como “guerrilleros” o “resistencia”. Pero dos de los historiadores que participan en el Diccionario Biográfico Español han preferido desempolvar la visión ultramontana sobre los maquis: eran “terroristas” y “bandoleros”.
Carlos Iniesta y José Martín Brocos han escrito la entrada sobre Camilo Alonso Vega, capitán general del Ejército franquista. Alonso Vega fue nombrado director general de la Guardia Civil al acabar la Guerra Civil, cuando “llevó a cabo una importantísima actividad contra las partidas de bandoleros-terroristas, comúnmente llamados maquis”.
“La historiografía española retrocede 60 años al describir así a los maquis”
“Los estudios sobre el maquis de los últimos 20 años habían conseguido demostrar que los calificativos usados por el franquismo para describirlos, sesgados por intereses políticos, eran falsos. Escribir ahora que los maquis eran terroristas y bandoleros supone un tremendo paso atrás para la historiografía. Como si retrocediéramos 60 años”, razona José Luis Ledesma, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.
No es el único historiador estupefacto con el calificativo usado en el diccionario de la Real Academia de la Historia. “Es el mismo tipo de resistencia que hubo en Francia, con De Gaulle, contra la invasión nazi. A nadie se le ocurre llamar a la Resistencia francesa terroristas. Es absurdo y propio de la Academia. Contra todo poder ilegítimo, cualquier forma de resistencia es legítima. El terrorismo sucede cuando se ataca a un Estado fundamentado en las urnas”, afirma Fernando Hernández, autor de Guerra o revolución (Crítica) y profesor en la UAM.
Ledesma aclara que los mandos franquistas que calificaban a los maquis de “bandoleros” lo hacían para neutralizar el componente “político” de su lucha: “Trataban de enviarlos al territorio de la criminalidad cual vulgares ladrones. Los maquis robaron, sí, pero no para lucrarse, sino para continuar su lucha, ayudar a los enlaces y apoyar a los presos”.
“A nadie se le ocurre llamar terroristas a la Resistencia francesa”
El texto sobre Alonso Vega es un buen ejemplo del criterio seguido por la Real Academia de la Historia con los altos mandos franquistas. José Martín Brocos, profesor de la Universidad San Pablo-CEU, convierte la biografía en un enfervorecido episodio de Hazañas bélicas de siete páginas de extensión (dos más que la entrada de Luis Suárez sobre Franco). Brocos transforma a Vega en una especie de Rambo español que se enfrentó a los marroquíes en la Guerra del Rif (“Debió actuar sólo con tres ametralladoras frente al durísimo asalto de la harka enemiga”), se mostró rápido de reflejos tras el “pronunciamiento” del 18 de julio 1936 (“Redujo, ayudado por un pequeño grupo y en un golpe de audacia, la resistencia de algunos oficiales”) y lo dio absolutamente todo durante la Guerra Civil: 1) “Brillantísima actuación en dicha batalla”. 2) “El 5 fue gravemente herido en Celorio. El día 28, sin estar restablecido, se reincorporó al mando de la Brigada”. 3) Tras una marcha espectacular, ocupó Colunga y Sales”. 4) “Estableció contacto con el enemigo, enfrentándose en la Sierra de Pandols, cuya cima ocupó el 14 de agosto, después de durísimos combates”. 5) “Cruzó el Llobregat aguas arriba de Martorell, para entrar fugazmente a Barcelona…”. 6) “El 19 de mayo desfiló por el paseo de la Castellana, ante el jefe del Estado y generalísimo de los ejércitos, y fue felicitado…”.
Visto lo visto, se podría decir sin temor a equivocarse que Camilo Alonso Vega ganó la guerra él solo. ¿Y de la represión? Ni una sola palabra.
Un pacifista sangriento
Brocos también escribe la entrada sobre el teniente general del Ejército franquista Asensio Cabanillas, donde dice que su biografiado soportó en una ocasión “intenso bombardeo de aviación y artillería roja”. En la reseña se define de un modo peculiar el golpe del 36: “El 17 de julio con las fuerzas a sus órdenes tomó parte, según reza hoja de servicios en el Glorioso Alzamiento Militar, Salvador de la Patria’”.


Retirar simbología franquista, condición previa de IU

La retirada de la simbología franquista que loa al dictador es una condición previa exigible antes de iniciar cualquier negociación con el PP

Retirada de la simbología franquista
El Periódico de Extremadura, 1/06/2011 

Que el pueblo extremeño le ha dado a Izquierda Unida (IU) la responsabilidad de decidir sobre el próximo Gobierno de la Junta es conocido en toda España. Que el secretario general del PP de Extremadura, Fernando Manzano, ha dicho que “lo lógico, lo razonable, lo sensato, lo ético es que mande el Partido Popular durante los próximos años” y “Guillermo, vete ya”, también es conocido en muchos lares.
Solo han pasado dos meses desde que Manzano le pedía a la Junta que aprobara el expediente de segregación de Guadiana del Caudillo como nuevo municipio sin tener que omitir la segunda parte del nombre del pueblo. Nada dijo sobre retirar la simbología franquista (placa y escudo) en la fachada del ayuntamiento de dicho pueblo donde gobierna su partido. El candidato popular a presidir la Junta, José Antonio Monago, defendió públicamente la misma posición que Manzano. Además, dijo aquello “de ya veremos”, refiriéndose a cómo quedaría lo del nombre al final (puesto que preveía alcanzar mayoría absoluta el 22 M).
La comunicación que he tenido con IU de Badajoz sobre este asunto ha sido muy fluida, especialmente con Manuel Sosa. Ambos compartimos la necesidad de verdad, justicia y reparación para las víctimas del franquismo. Y sin duda alguna, la retirada de la simbología franquista que loa al dictador es una condición previa exigible antes de iniciar cualquier negociación con el PP. Yo mismo me presto a sujetar la escalera para que Monago retire la placa y escudo franquista del pueblo donde nací, Guadiana del Caudillo. Eso sí, las palabras de Manzano “Vara vete ya”, y “mande el PP” dicen mucho, de entrada, sobre el talante de los populares; pero tampoco podemos olvidarnos del recurrente: “París bien vale una misa”.
Víctor Rodríguez Corbacho **Mérida
http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=585134

Franco, bellísima persona

El Diccionario Biográfico Español está trufado de falsedades encaminadas a denigrar la memoria de los leales que defendieron la República

Rafael Torres




Se comprende que si se le encarga la biografía de Franco a un franquista, el exgeneral traidor y sanguinario puede quedar como una bellísima persona. Con algún defectillo, eso sí, porque era humano pese a lo muchísimo que lo ­disimulaba, pero un tío estupendo, todo empatía, que se hinchó a hacer el bien y agradable la vida a sus compatriotas. Lo que, por el contrario, no se comprende es que el Estado haya subvencionado con más de mil millones de pesetas el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia que contiene esa hagiografía del sátrapa que se cisca en la verdad y ultraja a las innumerables víctimas del franquismo.
El autor de la entrada referida al personaje, que, junto a otros, sumió a España en una guerra devastadora de cuyas consecuencias no se ha recuperado aún enteramente, es un tal Suárez, cuyas credenciales hablan por sí solas: presidente de la Hermandad del Valle de los Caídos y colaborador de la Fundación Francisco Franco. A ese señor le ha puesto la Real Academia de la Historia a contar lo buena gente que era el susodicho, en ningún caso un tirano ni un dictador, sino, si acaso, algo autoritario. Así se escribe, al parecer, la Historia en las reales academias, echando mano de cualquier Suárez que lo mismo podía apellidarse Moa, aunque todo parece indicar que la elección no ha sido casual. Gonzalo Anes, el presidente de la institución que diseñó concienzudamente en su día el guión heráldico que habría de lucir el propio Franco en el coche que le regaló Hitler, ha calificado de «normal» la biografía apologética y ha sugerido que las reclamaciones se le hagan al maestro armero, o sea, a Suárez.
Pero no es sólo Suárez. El Diccionario Biográfico Español está trufado de falsedades, todas ellas encaminadas a denigrar la memoria de los leales que defendieron la legalidad de la II República Española. Así, el presidente de la nación, don Manuel Azaña, era un títere, la cara amable para el exterior de un régimen siniestro, y don Juan Negrín, eminente científico y presidente del Gobierno durante la guerra, un dictador. Semejante catarata de puerilidades e infundios no pertenece, sin embargo, a una obra para consumo interno del franquismo ni se ha editado con sus dineros, sino para consulta pública y con fondos públicos igualmente. Lo menos que puede hacer el señor Gabilondo, titular del departamento que ha librado recursos para la publicación de eso, es no añadir más daño, reparando en lo posible el que ya se ha hecho.
http://www.levante-emv.com/opinion/2011/06/02/franco-bellisima-persona/812122.html


Se comprende que si se le encarga la biografía de Franco a un franquista, el exgeneral traidor y sanguinario puede quedar como una bellísima persona. Con algún defectillo, eso sí, porque era humano pese a lo muchísimo que lo ­disimulaba, pero un tío estupendo, todo empatía, que se hinchó a hacer el bien y agradable la vida a sus compatriotas. Lo que, por el contrario, no se comprende es que el Estado haya subvencionado con más de mil millones de pesetas el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia que contiene esa hagiografía del sátrapa que se cisca en la verdad y ultraja a las innumerables víctimas del franquismo.
El autor de la entrada referida al personaje, que, junto a otros, sumió a España en una guerra devastadora de cuyas consecuencias no se ha recuperado aún enteramente, es un tal Suárez, cuyas credenciales hablan por sí solas: presidente de la Hermandad del Valle de los Caídos y colaborador de la Fundación Francisco Franco. A ese señor le ha puesto la Real Academia de la Historia a contar lo buena gente que era el susodicho, en ningún caso un tirano ni un dictador, sino, si acaso, algo autoritario. Así se escribe, al parecer, la Historia en las reales academias, echando mano de cualquier Suárez que lo mismo podía apellidarse Moa, aunque todo parece indicar que la elección no ha sido casual. Gonzalo Anes, el presidente de la institución que diseñó concienzudamente en su día el guión heráldico que habría de lucir el propio Franco en el coche que le regaló Hitler, ha calificado de «normal» la biografía apologética y ha sugerido que las reclamaciones se le hagan al maestro armero, o sea, a Suárez.
Pero no es sólo Suárez. El Diccionario Biográfico Español está trufado de falsedades, todas ellas encaminadas a denigrar la memoria de los leales que defendieron la legalidad de la II República Española. Así, el presidente de la nación, don Manuel Azaña, era un títere, la cara amable para el exterior de un régimen siniestro, y don Juan Negrín, eminente científico y presidente del Gobierno durante la guerra, un dictador. Semejante catarata de puerilidades e infundios no pertenece, sin embargo, a una obra para consumo interno del franquismo ni se ha editado con sus dineros, sino para consulta pública y con fondos públicos igualmente. Lo menos que puede hacer el señor Gabilondo, titular del departamento que ha librado recursos para la publicación de eso, es no añadir más daño, reparando en lo posible el que ya se ha hecho.
http://www.levante-emv.com/opinion/2011/06/02/franco-bellisima-persona/812122.html

Víctimas del franquismo ven insultante que se “oculte” la historia

La asociación de Descendientes del Exilio recoge firmas

Asociación de descendientes del exilio




Público, 1/06/2011
PATRICIA CAMPELO Madrid
La asociación de Descendientes del Exilio recoge firmas para que Educación deniegue nuevas ayudas y exigir a la Real Academia de la Historia retirar las biografías
Bajo la óptica de las víctimas del franquismo, la gravedad de las definiciones del nuevo Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia (RAH) reside en la “ocultación de la verdad”.
Más allá de delimitar el carácter autoritario o totalitario de la dictadura, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) censuró que no se recoja nada sobre lo que fue un “sistema asesino, fundado y sostenido gracias a la violencia”, una idea en la que también insiste la Asociación de Descendientes del Exilio español.
El presidente de la ARMH, Emilio Silva, calificó de “lamentable” que  la Real Academia de la Historia “haga tanta política” al obviar en la entrada de su Diccionario Biográfico correspondiente a Francisco Franco —firmada por el historiador Luis Suárez — que el régimen “se llevó por delante a miles de civiles”.
“Esto no es insignificante”, dijo Silva a Servimedia en referencia a cómo lo ha considerado el director de la RAH, Gonzalo Anes, sino “insultante” para las víctimas de la represión.
Todavía “más grave” le parece que ese trabajo se haya realizado con dinero público. “No sé si deberían retirarle la subvención, pero alguna medida se debería tomar”, dijo, porque “en un organismo que tiene mucho dinero público no puede permitirse que se haga propaganda franquista”, señaló a Público
En la misma línea se ha pronunciado Ludivina García Arias, presidenta de la Asociación de Descendientes del Exilio español, la entidad que recoge firmas desde hace dos días para solicitar al ministerio de Educación “que deniegue nuevas ayudas y exija a la Real Academia de la Historia retirar esas biografías y otras que pudieran incurrir en la falsificación histórica”.
Manipulación con dinero público
García pone el acento de sus críticas en la “manipulación” sostenida con “dinero público”. “Hay una corriente historiográfica que viene del franquismo que ha perpetuado en el imaginario colectivo la idea de que Franco fue autoritario, obviando los miles de asesinatos de los que fue responsable”, subraya.
En esta “manipulación” de la historia, Ludivina García critica con vehemencia la “tergiversación evidente” cuando se habla de los “alemanes” aliados de Franco durante la Guerra Civil y no se dice “que fue la Alemania de Hitler”.
Para Silva, lo de la Real Academia de la Historia es “un síntoma más” de algo ya visto en la de la Lengua, cuyo diccionario, que a diferencia de aquélla sí define al franquismo como régimen “de tendencia totalitaria” y no sólo autoritario, también elude definirlo como “violento”, “asesino” o “terrorista”, como a su juicio se debería reseñar. “Ojalá hubiese sido sólo totalitario”, remachó.
La presidenta de la Asociación de Descendientes del Exilio no pasa por alto la “gravedad” que supone la cierta “oficialidad” del diccionario. Por ello, entre las peticiones que presentarán también en el Congreso, las asociaciones y los particulares firmantes exigirán que la RAH devuelva el dinero público en cumplimiento con la Ley General de Subvenciones y de la Ley Orgánica que regula el derecho al honor.


miércoles, 1 de junio de 2011

Denuncia al Ministerio de Educación: Historiadores revisionistas en la Academia de Historia

Ángel Gabilondo Pujol
Firmas de apoyo a asociacion_exiliados@yahoo.es



Estimado Señor Ministro

Con estupefacción hemos tenido conocimiento de que en la publicación electrónica del Diccionario Biográfico Español, financiado por una subvención del Ministerio a su digno cargo (Sección: 18 Programa: 463A, Investigación científica, a la Real Academia de la Historia para mantenimiento y actualización del Diccionario Biográfico Español) y a través del Centro Digital de Estudios Biográficos, financiado también con una ayuda del “Plan Avanza-Contenidos Digitales” de la Dirección General de la Sociedad de la Información del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio se contienen diversas biografías referentes al dictador Francisco Franco y personajes de la Historia reciente como Don Manuel  Azaña, Don Juan Negrín, Don Francisco Largo Caballero, etc. que a nuestro juicio no se corresponden con los hechos históricos, en un intento de reescribir la dicha historia reciente.
Don Luis Suárez Fernández, historiador vinculado a la Fundación Francisco Franco, Presidente de la Hermandad del Valle de los Caídos y miembro del Opus Dei, ha sido el encargado de escribir sin rigor histórico la biografía del dictador Francisco Franco,  a quien en ningún momento define como un militar sublevado contra el Gobierno legítimo de la  II República o como un sangriento dictador, responsable de centenares de miles  de asesinatos y desapariciones. Manipulando lo sucedido realmente, Francisco Franco es tratado, con tono panegírico, como un valeroso militar cuando se destaca su “incomparable valor, dotes de mando y energía desplegada en el combate”. La biografía, destinada al gran público, tergiversa el apoyo militar directo del nazismo alemán y del fascismo italiano y agrega que “Montó un régimen autoritario, pero no totalitario, ya que las fuerzas políticas que le apoyaban, Falange, Tradicionalismo y Derecha, quedaron unificadas en un Movimiento y sometidas al Estado. Una guerra larga de casi tres años le permitió derrotar a un enemigo que en principio contaba con fuerzas superiores. Para ello, faltando posibles mercados, y contando con la hostilidad de Francia y de Rusia, hubo de establecer estrechos compromisos con Italia y Alemania”. “Restaurando la bandera bicolor, anunció desde el primer momento su propósito de que las reformas por él emprendidas desembocasen en la Monarquía, pero sin partidos políticos ni sistema liberal, declarándola, sin embargo, confesionalmente católica”.
A título de otros ejemplos contenidos entre las biografías, Don Carlos Seco Serrano calumnia a Don Juan Negrín tratándolo como un jefe de Gobierno, prácticamente dictatorial, y añade que Don Manuel Azaña “se vio anulado por la iniciativa revolucionaria de las sindicales obreras armadas; pero se le mantuvo en el poder para que llenase, de cara a Europa, la imagen de un republicanismo democrático que estaba muy lejos de reflejar la auténtica realidad de España en aquellos momentos”.
En la biografía de Don Santiago Carrillo, el investigador Don Luis Arranz Notario, dice lo siguiente: “El levantamiento militar del 18 de julio de 1936 proporcionó al largocaballerismo la ocasión de llevar a cabo la prometida liquidación, por vía revolucionaria, de la República del 14 de abril. España conoció durante la segunda mitad de 1936 una revolución de envergadura, sólo comparable a la soviética de 1917. Pero ese proceso no impidió el avance de los militares” y que  el señor Carrillo “aplicó una política de terror revolucionario que compartieron todas las organizaciones del Frente Popular. […] Coincidió así con los asesinatos de Paracuellos y Torrejón de Ardoz, donde varios miles de personas de toda edad y condición, en gran parte sacadas ilegalmente de las cárceles madrileñas, fueron fusiladas sin más. Carrillo nunca ha asumido su responsabilidad en estas matanzas”.
Los abajo firmantes, familiares de víctimas de la represión franquista, Asociaciones de la Memoria Democrática y otros ciudadanos demócratas nos sentimos indignados y ultrajados por las interpretaciones históricas, referentes al criminal Francisco Franco y otros militares sublevados que justifican el odio o la violencia contra personas físicas o jurídicas, y enaltecen y justifican los delitos contra los derechos humanos, y por las mentiras y calumnias vertidas en las biografías citadas y en otras de defensores de la Libertad durante la Guerra 1936-1939 en España, que entrañan descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas, y le solicitamos que, denieguen nuevas ayudas y exija a la Real Academia de la Historia que retire esas biografías y otras que pudieran incurrir en la falsificación histórica, y que devuelva las subvenciones, en cumplimiento  de la Ley General de Subvenciones, la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de Protección Civil del Derecho al Honor, (7. 7 Imputación de hechos o la manifestación de juicios de valor a través de acciones o expresiones que de cualquier modo lesionen la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación) y las referentes a la apología del fascismo y totalitarismo.

Firmas a asociacion_exiliados@yahoo.es
http://www.exiliados.org/exiliados/espana/851-carta-a-d-angel-gabilondo-pujol.html

Historia y propaganda

Ya tarda el Ministerio de Educación en exigir responsabilidades y corregir los insultos perpetrados contra la historia y la memoria

Jesús Maraña

  Público, 31 mayo 2011 
Según el nuevo Diccionario Biográfico Español editado por la Real Academia de la Historia, Francisco Franco “montó un régimen autoritario, pero no totalitario” y participó en un “pronunciamiento militar fallido” que “desembocó” en una Guerra Civil (surgida como por esporas) tras el “desmoronamiento de la legalidad republicana”. Así que Franco no fue un golpista ni el franquismo un sistema “dictatorial”; tal calificativo prefiere reservarlo la Academia para el Gobierno republicano presidido por Juan Negrín. Estos son algunos de los disparates que ofenden al rigor histórico desvelados por este diario en los últimos días, tras acceder a 25 de los 50 tomos que constituyen una obra monumental encargada por José María Aznar en 1998 y cuya elaboración ha costado más de seis millones de euros al erario público. No es baladí el dato de que el coste del Diccionario Biográfico sale del bolsillo de los contribuyentes. Si hubiera sido sufragado por la Fundación Francisco Franco, parecería lógico que el perfil del dictador fuera encargado al historiador que preside la Hermandad del Valle de los Caídos; si el mecenas fuera el PP, se entendería que los textos sobre Aznar o Esperanza Aguirre fueran escritos por un alto cargo de sus gobiernos. Como el pagano de esta obra es el Estado, ya tarda el Ministerio de Educación (de quien dependen las Academias) en exigir responsabilidades y corregir los insultos perpetrados contra la historia y la memoria de los españoles.
http://blogs.publico.es/buzondevoz/646/historia-y-propaganda/

¿Quién escribe la historia?

Resulta difícil imaginar que los historiadores universitarios alemanes aceptaran como argumentos válidos una apología de Hitler

Julián Casanova


Julián Casanova. El País, - 30 Mayo 2011

El ideal de objetividad, el compromiso con la verdad, fue la roca sobre la que se constituyó la profesión histórica desde mediados del siglo XIX. De acuerdo con esos principios, el papel del historiador objetivo nunca debería degenerar en el de abogado o en el de propagandista. Alejado del partidismo y la parcialidad, la principal y primera guía del historiador debería ser un compromiso con la realidad del pasado.
Resulta curioso que los miembros de la Real Academia de la Historia, supuestos guardianes de las esencias de la profesión, ignoren esos principios y acaben poniendo la ideología y sus influencias políticas al servicio de la historia. Eso es lo que hacen, como mínimo, en las biografías dedicadas a algunos personajes del siglo XX en el Diccionario Biográfico Español que presentaron el pasado jueves.
Resulta difícil imaginar que los historiadores universitarios alemanes aceptaran como argumentos válidos una apología de Hitler. O que la Academia Británica pidiera a un negacionista el análisis del Holocausto. En España, sin embargo, la Real Academia de la Historia encarga la voz dedicada a Franco a su académico Luis Suárez Fernández, un historiador medievalista vinculado a la Fundación Francisco Franco, que tiene como fin, según se lee en su página web, “difundir el conocimiento de la figura de Francisco Franco en sus dimensiones humanas, política y militar, así como de los logros y realizaciones llevadas a cabo por su régimen”. Más equidad y juicio justo de la historia, imposible.
Franco estableció un Estado represivo sobre las cenizas de la Guerra Civil, persiguió sin respiro a sus oponentes y administró un cruel y amargo castigo a los vencidos hasta el final. En su larga y sangrienta dictadura reside la gran excepcionalidad de la historia de España del siglo XX, si se compara con los otros países europeos occidentales. La violencia se convirtió en una parte integral de la dictadura franquista, que inició su recorrido con una toma del poder por las armas.
Nos ha costado mucho desmontar los mitos que sus apologetas y seguidores construyeron y divulgaron en torno al dictador. Años de investigaciones rigurosas, con historiadores reconocidos en todo el mundo por sus escritos y enseñanzas sobre nuestra historia contemporánea. Hemos tratado de que esos nuevos conocimientos sobre la guerra civil y la dictadura franquista lleguen a las aulas, se difundan en libros en las mejores editoriales. Pero nada de eso preocupa a la Real Academia de la Historia. Volvemos al mito: Franco libró a España del comunismo, evitó que España entrara en la Segunda Guerra Mundial, fue el artífice de una paz duradera y generosa y consagró su vida a la tarea de regir y gobernar al pueblo español con criterios justos. Y ahí estamos, casi cuarenta años después de su muerte.
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Quien/escribe/historia/elpepicul/20110530elpepicul_1/Tes?print=1