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| Árbol de Guernica |
23 Abril 2014
El de Guernica no fue el primer
bombardeo en alfombra
para destruir una población civil, pues de hecho constituía un objetivo
militar vital en ese momento, a fin de cortar la retirada y el
aprovisionamiento a las tropas del Frente Popular en la campaña de
Vizcaya.
[3]
Sin embargo, gracias a la calificación como "ataque a la población
civil", la repercusión internacional que alcanzó este bombardeo unido a
su utilización propagandística, ha hecho que sea una masacre
mundialmente conocida y considerada como un icono antibélico. Debido a
ello, la tragedia fue instrumentalizada por ambos bandos y mitificada
con fines propagandísticos. En un principio los sublevados atribuyeron
la destrucción de la ciudad a los republicanos, como había sucedido en
Éibar e
Irún, pero pronto se reveló al mundo la realidad de los hechos debido a la presencia en
Bilbao de varios periodistas ingleses de importancia como
George Steer (
The Times).
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| Guernica días despues |
El gobierno de
Juan Negrín utilizó el bombardeo como insignia del antifranquismo, adaptando
Pablo Picasso uno de sus cuadros para la
Exposición Internacional de París de 1937. Esta obra se convertiría en uno de los iconos más sobresalientes de la pintura del siglo XX y del antibelicismo.
Tampoco fue el primer bombardeo contra civiles que habían llevado a cabo los aliados de los
nacionales en Vizcaya, dado que un mes antes aviones italianos habían bombardeado
Durango el
31 de marzo durante 20 minutos,
causando unos 294 muertos).
Tampoco fue la primera vez que la población civil fue atacada (en
febrero de 1937, la misma Legión Cóndor había ametrallado a la columna
de refugiados civiles en
la carretera entre Málaga y Almería causando cientos de víctimas). Ni tampoco fue la última, puesto que en 1938 las ciudades de
Barcelona, con los
bombardeos de marzo y
Alicante, con
el bombardeo del 25 de mayo,
fueron también los civiles los objetivos. Del mismo modo, cabe señalar
que la aviación republicana ya había realizado bombardeos sobre
poblaciones bajo control "nacional" como Oviedo, Zaragoza
[4] o Córdoba,
[5] en agosto de 1936, y en 1938
arrasaría la población de Cabra.
En
1997, el entonces
presidente de Alemania,
Roman Herzog, en carta leída a los supervivientes del bombardeo por el embajador alemán en
España con motivo del 60 aniversario, pidió públicamente perdón por la manifiesta autoría alemana del bombardeo.
[6]
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| Guernica días despues |
Guernica, capital cultural e histórica vasca, tenía antes del ataque
una población de unas 5.000 personas, a las que habría que añadir un
gran número de tropas, que se retiraban para preparar la defensa de
Bilbao,
y refugiados que huían del avance de las tropas franquistas. En ese
momento no tenía ningún tipo de defensa antiaérea, aunque sí tenía tres
fábricas de armas, una de ellas de bombas de aviación.
La Legión Cóndor tenía como jefe del
Estado Mayor al Teniente Coronel
Wolfram von Richthofen (primo del histórico aviador de la
Primera Guerra Mundial Manfred von Richthofen, más conocido como el
Barón Rojo), que ordenó, al parecer, el bombardeo y que en su diario personal admitía que en Guernica se había portado "
muy maleducadamente". El grupo de bombardeo estaba formado por cuatro escuadrillas de
Ju-52 y la escuadrilla VB 88 de bombardeo experimental, con
Heinkel He 111, y
Dornier Do 17. Los bombarderos fueron escoltados por cazas
Heinkel He 51 de las escuadrillas de caza 1 y 3.J/ 88 y por los
Me-109 del 2.J/ 88, escuadrilla que estaba bajo el mando del teniente
Gunther Lützow. Cierto número de aviones de caza italianos participaron asimismo en la misión.
[7]
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| El relog de la casa de Juntas |
El ataque empezó a las 4:30 de la tarde. Aunque posteriormente se
dijo que el objetivo de la operación era la simple voladura de un
puente, el hecho real es que tanto el puente como una fábrica de armas,
situada en las afueras de la población, resultaron intactos, siendo muy
improbable que las bombas lanzadas a 3.600 metros de altura impactaran
en un puente de 15 metros y habida cuenta de que los aviones cargaban
además bombas incendiarias. Sin embargo, el ataque fue devastador: los
bombarderos lanzaron una gran cantidad de bombas medianas de 250 kg,
livianas de 50 kg y más de tres mil proyectiles incendiarios de aluminio
de 1 kg sobre el casco urbano de la ciudad. Los cazas
Heinkel He 51, entretanto, disparaban en vuelo rasante a las tropas que huían del lugar.
La destrucción fue tan grande que provocó un intenso humo, por lo que
los últimos bombarderos, al no poder ver los objetivos, descargaron las
bombas a ciegas. A las 7:30 de la tarde terminó el ataque, no
pudiéndose apagar totalmente el incendio hasta el día siguiente, en gran
parte debido a la inexistencia de un parque de bomberos (que los
dirigentes nacionalistas vascos consideraban innecesario)
[cita requerida].
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| Vista aérea de Guernica |
Como cualquier otro lunes del año, ese del 26 de abril de 1937 era
día de mercado, pero la cantidad de gente que había en Guernica no se
había incrementado debido a este hecho
[cita requerida],
ya que la feria fue prohibida antes del mediodía por el alcalde, ante
la cercanía del frente y el temor del avance enemigo. El número de
víctimas mortales, 126 según las últimas estimaciones, estuvo claramente
influido por el sistema de refugios que se había realizado en la villa.
El
Bombardeo de Ochandiano, al comienzo de la contienda, el
22 de julio de
1936,
provocó que se tomara la decisión de realizar un sistema de refugios
para la población civil. Este proyecto se encargó al arquitecto
municipal Castor Uriarte y al ingeniero Manuel Cabañes (madrileño que
pasaba sus vacaciones en la villa). En enero de 1937 ya habían diseñado
un sistema de defensa civil en el cual estaban habilitados 3 refugios
para la población civil. Uno de ellos se ubicó en los sótanos de la Casa
Consistorial, otro en un edificio de la calle Santa María y el último
en Pasealeku. Eran de
hormigón
con cuatro galerías de túneles. Aparte de estos refugios públicos había
otros privados, al menos siete, en los sótanos de algunos chalés.
Las instalaciones de las empresas "Talleres de Guernica", "Cuberterías Jypsa" y "
Armas Astra, Unceta y Cía" contaban con sus propios refugios antiaéreos. Los de Astra todavía están en pie y constan de una galería de 30 m en
bóveda de cañón.
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| Vista de Guernica |
El sistema de defensa civil desarrollado por la "Junta Municipal de
Defensa" de Guernica mantenía un sistema de señales de alerta. Este era
un sistema visual y sonoro. Un vigilante en la cumbre del monte Kosnoaga
avisaba de peligro mediante la exhibición de banderas rojas, estas
banderas eran vista por un segundo vigilante situado en el campanario de
la iglesia de Santa María que tocaba a rebato y seguidamente todas las
industrias que poseían sirenas hacían tocar las mismas.
[8]
Consecuencias del ataque
Nunca ha llegado a saberse cifras oficiales de víctimas ni existen
datos fiables sobre el número exacto, pues la propaganda de entonces,
impulsada por periódicos ingleses, quería dar una imagen "de lo que iba a
ocurrir con
Hitler
en el futuro", exagerando el número de víctimas y elevándolos incluso a
tres mil. Siguiendo esta línea, el autor Hugh Thomas dice que las
versiones hablan de entre cien y mil seiscientos, estimando que la cifra
más probable sea de mil muertos.
[9] Sin embargo, los datos más actuales apuntan entre 250 y 300 muertos.
[10] Los historiadores de la asociación "Gernikazarra" Vicente del Palacio y José Ángel Etxaniz estiman que hubo 126 fallecidos.
[8]
El 70% de los edificios de la ciudad fue totalmente destruido por el incendio,
[8] que no se pudo apagar hasta el día siguiente, y el 20% gravemente dañados. Los lugares históricos vascos, la
Casa de Juntas de Guernica (histórico lugar de reunión de las asambleas que regían
Vizcaya y sede de su archivo histórico) y el anexo
Árbol de Guernica,
símbolo ancestral del pueblo vasco, no fueron afectados por el
bombardeo. El cercano puente que se afirmó luego era el objetivo, quedó
intacto.
El
28 de abril,
dos días después del bombardeo, las tropas nacionales entraban en la
villa foral, tomando el control de la misma y quemaron los archivos que
hallaron en la iglesia de Santa María, imposibilitando el recuento final
de fallecidos.
Se dio la circunstancia de que el Árbol de Guernica iba a ser talado
por uno de los soldados de las tropas del bando sublevado. En aquel
momento, el batallón carlista se dirigió a la
Casa de Juntas
donde rindió honores al Árbol de Guernica, poniéndole una guardia de
honor como símbolo de los fueros. Antes de que llegaran los
requetés,
sin embargo, ya se había montado una protección en torno a la Casa de
Juntas y el Árbol, a cargo de soldados marroquíes de Regulares de Tetuán
nº 1. Cumplían órdenes del general Emilio Mola, jefe del Ejército del
Norte, indignado por el bombardeo y que había dado órdenes estrictas de
proteger los símbolos forales. Los requetés, al mando del capitán
navarro Jaime del Burgo, relevaron a los soldados de Regulares.
Tras el ataque, los nacionales acusaron a las tropas republicanas
[11] de haber producido la destrucción, como antes habían hecho en
Irún y
Éibar. La versión oficial, que se mantuvo una vez terminada la guerra, llegó a prohibir el libro del periodista
George Steer del
Times de Londres, testigo y primer portavoz internacional del suceso. A finales de la
dictadura franquista
se vino a reconocer la verdad, que la destrucción de Guernica fue
realizada por las tropas que apoyaban a Franco. La primera alusión al
bombardeo aéreo se produjo en la revista "Ejército", en 1949, en el
artículo de un jefe militar que había sido de los primeros en ocupar la
villa. La confirmación oficiosa se publicó en el tomo "Vizcaya" de las
monografías sobre la guerra civil del Servicio Histórico Militar. Este
tomo se publicó en 1971.
Motivación del ataque
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| Cartel alegórico producido por el Gobierno de la República. |
La
Legión Cóndor alemana era la encargada de llevar a cabo misiones aéreas por toda
España, como apoyo de la
Alemania nazi
a las tropas de Franco. Al parecer, el objetivo del bombardeo fue
simplemente aterrorizar a la población civil y desmoralizar al bando
republicano. Otros sostienen que el motivo del ataque consistía en una
maniobra testaruda de Wolfram von Richthofen, pues opinaba que el ataque
a Bilbao debía pasar por esta villa en vez de hacerlo por Durango.
Aparte, Guernica constituía un centro clave de comunicaciones para las
tropas republicanas. Existía también una discrepancia entre el mando
alemán y el español sobre la dirección de las operaciones. Los alemanes
preconizaban un avance más rápido, basado en la capacidad destructiva de
la aviación, y estimaron que la destrucción del puente del barrrio de
Rentería de Guernica, el último antes de la ría, dejaría bloqueados en
la ribera derecha el material pesado y los pertrechos de las fuerzas
enemigas en retirada. El mando español, por el contrario, era más
prudente en el avance por un terreno de orografía difícil y frente a un
enemigo que nunca dejaron de respetar.
El mando nacional quedó sorprendido, en un primer momento, ante la
gravedad de la destrucción y consideró que no podía deberse, al menos en
exclusiva, al ataque de la aviación. La realidad es que la mayor parte
del daño fue causado no por efecto directo de las bombas, sino por el
incendio provocado por ellas. Franco supo a los pocos días que los
aviones italianos y alemanes eran los responsables del desastre, pero no
quiso reconocerlo públicamente por suponer que ello molestaría a los
alemanes, cuyo apoyo consideraba imprescindible para ganar la guerra.
El ejército alemán utilizó los efectos del bombardeo como arma política en la guerra fría que mantenía con
Inglaterra,
y les interesó que la prensa mundial exagerase los resultados. Así,
Guernica habría sido una especie de ensayo de lo que luego serían los
bombardeos masivos de la
Segunda Guerra Mundial. En los
juicios de Núremberg, el entonces mariscal de la
Luftwaffe,
Hermann Goering,
declaró: "La guerra civil española dio una oportunidad de poner a
prueba a mi joven fuerza aérea, así como para que mis hombres
adquirieran experiencia."
Se suele afirmar también que el bombardeo fue una venganza por el linchamiento por parte de la población civil de
Adolf Herman, un piloto de un bombardero, derribado en 1937.
La propaganda franquista afirmó que Guernica, al igual que
Irún, había sido incendiada por los propios "rojo-separatistas" (
sic) en su huida, practicando una política de
tierra quemada; pero varios corresponsales extranjeros, entre ellos
George Steer, del diario conservador británico
The Times,
tuvieron ocasión de presenciar el estado de la villa después del ataque
y ser testigos de la devastación, recogiendo pruebas de la autoría de
los hechos, pues las bombas que no habían explotado daban testimonio de
su fabricación alemana.
También se ha afirmado que los bomberos de Bilbao llegaron muy tarde y
apenas intervinieron por falta de operativos, lo que habría agravado
los daños.