sábado, 5 de noviembre de 2016

NO PODEMOS IMAGINAR ESE DESAMPARO


Tratemos de imaginar un pueblo cerca del frente de batalla, un pueblo en el que varios niños y niñas han quedado desamparados porque su padre está en el frente, porque su madre, o ambos progenitores, han fallecido en un bombardeo, o se encuentran prisioneros, o han sido fusilados...
No, no es fácil imaginar lo que no has vivido...
Tratemos de imaginar el dolor, el miedo, el desamparo... y no seremos capaces de imaginarlo.
Y así ocurrió, así ocurrió en nuestra guerra civil, así ocurrió en la guerra mundial, así ocurrió y así ocurre en todas y cada una de las guerras del mundo de todos los tiempos.
Siempre los niños las mayores víctimas, siempre los niños...
No podemos, por mucho que lo intentemos, imaginar ese desamparo.
No podemos imaginar los sentimientos de esos niños a quienes para proteger del horror de la guerra hubo que alejar de su ciudad, de su casa de su familia, no podemos imaginar esa sensación de desarraigo.



Podemos acercarnos a ello si acudimos a la exposición LOS NIÑOS DE LA GUERRA CUENTAN SU VIDA CUENTAN TU HISTORIA, que organizada por la Asociación Memoria Histórica de Cartagena permanecerá en la planta primera del Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy hasta el 28 de noviembre, y que fue inaugurada ayer, día 4, con la intervención de la presidenta de la AMHC, Josefa Martínez, el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Cartagena, David Noguera y la Vicepresidenta de la Asamblea Regional de la Región de Murcia, María López.



La guerra española de 1936 - 1939 presentó un carácter de guerra total. Como en todos los conflictos bélicos, fueron los niños los primeros afectados. Miles de hogares se deshicieron, y los bombardeos, la escasez de alimentos y las enfermedades ocasionadas por las malas condiciones higiénicas hicieron mella en la infancia, más que en ningún otro sector de la población.





El Ministerio de Instrucción Pública creó la Delegación Central de Colonias para gestionar el traslado de los niños desde sus lugares de origen hasta instalarlos en colonias colectivas u hogares de acogida y su mantenimiento y educación. Al mismo tiempo se organizaron expediciones hacia varios países, organizadas, en unos casos, por los gobiernos que se ofrecieron a acogerles, pero sobre todo por asociaciones humanitarias o grupos religiosos (los cuáqueros)o por organismos políticos o sindicales con el apoyo mayoritario de amplios sectores de la opinión pública. Más de 32.000 niños fueron expatriados, de los cuales, unos 3.000 lo fueron a la Unión Soviética.


De estos últimos nos habla esta exposición, que recoge la historia del colectivo de niños cuyas vidas y familias se vieron truncadas por las crueles circunstancias posteriores.


La visita a esta exposición constituye la asistencia a un relato que se estructura en torno a dos ejes:
Por un lado, las fotos conservadas por el Centro Español de Moscú, o conservadas por los propios niños, recientemente recuperadas por AGE y por la Fundación Nostalgia, y depositadas, catalogadas y digitalizadas por el Arxíu Nacional de Catalunya.
Por otro, los testimonios escritos de los propios niños recogidos en numerosas memorias, unas publicadas, otras inéditas todavía, y el fondo documental conservado por los niños y por el Centro Español de Moscú que recoge además numerosos testimonios, correspondencia, informes de los maestros, etc. recuperados por la larga y fructífera labor de trabajo entre estas cuatro entidades: Centro Español de Moscú, Archivo Guerra y Exilio, Fundación Nostalgia y Arxiu Nacional de Catalunya 
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Estos acontecimientos son desconocidos para la mayoría del pueblo español. Se trata, con esta exposición, de paliar el enorme desconocimiento que de estos hechos se tiene, de incorporar a la memoria colectiva y a la historia real de la ciudadanía ese retazo de nuestra historia reciente.


La exposición pretende profundizar en la visión histórica, centrarse en el drama personal y los durísimos condicionantes en los que las guerras obligaron a involucrar a estos niños, antes que atender a los aspectos más tradicionalmente políticos o ideológicos.


La exposición nos habla de los avatares de estos niños desde su salida a España hasta el momento del retorno y de la imagen que los niños tuvieron de su vida en la URSS, imagen que no debe en ningún caso confundirse con su visión de Rusia: ellos siempre han dicho que del sistema soviético tendrán las ideas que tengan, generalmente críticas, pero que de Rusia y del pueblo ruso tienen la mejor imagen del mundo.


El tema de la ocupación nazi de la URSS y su participación en la resistencia junto a los pueblos ruso y ucraniano es otra clave de gran parte de sus vidas, junto a la de la guerra de España. Hijos de una guerra, se vieron protagonistas de otra, que marcó sus vidas de forma irreversible.


El retorno fue otra clave de sus vidas y no se refiere tanto a las cuestiones burocráticas y políticas como a la tragedia del doble exilio.
Las evacuaciones de niños al extranjero durante la guerra se habían concebido con un carácter temporal. Al cambiar la situación, regresarían a España. En este sentido, hubo países como Francia, Inglaterra o Bélgica que facilitaron el retorno. No fue el caso de México y de la URSS, países que no reconocieron al gobierno de Franco. Hubo presiones por parte de los refugiados españoles asentados en México para evitar este regreso y tampoco el gobierno mexicano se mostró muy predispuesto al mismo. Tampoco en el caso de los niños y niñas evacuados a la URSS los españoles allí residentes, muchos de los cuales eran dirigentes del Partido Comunista Español, facilitaron el retorno a lo que se unió la actitud contraria del gobierno ruso. Sólo tras la muerte de Stalin, en marzo de 1953, se iniciaron las negociaciones con el gobierno español para el regreso a España o para la repatriación definitiva.


La primera expedición vino en 1956. Entre los puntos de negociación entre ambos gobiernos estaba el que no fueran considerados por el régimen de Franco como exiliados políticos, puesto que no habían luchado en la guerra civil. Muchos de estos niños se integraron en la sociedad soviética como profesionales cualificados, pero hubo bastantes casos de inadaptación y de claro rechazo hacia la sociedad de acogida.


Exilio o retorno, lo cierto es que hubo una generación a la que la guerra marcó de forma indeleble. Es también evidente que los hijos de los perdedores fueron los más perjudicados porque debieron sufrir las consecuencias de la derrota sin comprender el porqué de una guerra ni haber participado para nada en ella. Los niños que no fueron repatriados tuvieron que asumir, no teniendo clara conciencia de ello, la condición de exiliados.


Todos estos aspectos podemos verlos en un recorrido por la exposición, que se completa con el visionado de varios vídeos, y que tuvo una gran acogida por parte del público asistente a la inauguración, emocionado y conmovido ante muchas de las imágenes ofrecidas, y cuya visita os recomendamos. 





lunes, 24 de octubre de 2016

LOS NIÑOS DE LA GUERRA CUENTAN SU VIDA, CUENTAN TU HISTORIA

EXPOSICIÓN
LOS NIÑOS DE LA GUERRA CUENTAN SU VIDA,
CUENTAN TU HISTORIA

Esta exposición pretende recoger la historia del colectivo de casi tres mil niños evacuados de la España leal hasta la Unión Soviética durante la guerra civil, cuyas vidas y familias se vieron truncadas por las crueles circunstancias posteriores.

Es un relato en primera persona estructurado sobre dos ejes:
Las fotos conservadas por el Centro Español de Moscú, o conservadas por los propios niños, recientemente recuperadas por AGE y por la Fundación Nostalgia, y depositadas, catalogadas y digitalizadas por el Arxiu Nacional de Catalunya.

Los testimonios escritos de los propios niños recogidos en numerosas memorias, unas publicadas, otras inéditas todavía, y el fondo documental conservado por los niños y por el Centro Español de Moscú que recoge además numerosos testimonios, correspondencia, informes de los maestros, etc. recuperados por la larga y fructífera labor de trabajo entre estas cuatro entidades: Centro Español de Moscú, Archivo Guerra y Exilio, Fundación Nostalgia y Arxiu Nacional de Catalunya.

Esta propuesta no quiere reducirse a rememorar la fraternidad con la que el pueblo ruso acogió a los niños evacuados de España durante la guerra civil.
Para el público español, el enorme desconocimiento de estos hechos ha sido hasta muy recientemente la norma social. Sólo las personas más o menos cercanas a los hechos que se recuperan han podido hasta la fecha tener como algo de su propia historia la historia de estos niños evacuados y sus posteriores avatares. La exposición pretende incorporar este retazo de nuestra reciente historia a la memoria colectiva y a la historia real de nuestra actual ciudadanía.
El tema de la ocupación nazi de la URSS y su participación en la resistencia junto a los pueblos ruso y ucraniano es quizás la otra gran clave de gran parte de sus vidas, junto a la propia de la guerra de España. Eran hijos de una guerra y se vieron protagonistas de otra todavía más cruel. Marcó sus vidas de forma irreversible, tanto como su exilio, y se le da un tratamiento preciso.
El retorno fue otra clave de sus vidas y no se refiere tanto a las cuestiones burocráticas y políticas como a la tragedia del doble exilio.

 La imagen de los niños hoy, es una referencia no tanto a los niños en el año 2016, como a su etapa última en Rusia y España. Se describe el proceso desde los años  finales de los años setenta  hasta la actualidad, y se cierra con el hoy y el recuerdo de sus vidas sacrificadas de ciudadanos españoles y ciudadanos rusos. La memoria no es ni de olvidos y problemas de adaptación, ni de homenajes y fotos, sino de profundas realidades y vivencias personales que hasta hoy se evidencian.
Es fundamental que se entienda que la asociación aporta la imagen personal de sus miembros, que son los propios niños de la guerra, su experiencia vital. Ellos les cuentan a quienes visitan la exposición lo que ha sido su vida.
Lo que estamos relatando no es un catálogo de materiales rescatados, sino una historia apoyada, sostenida y referenciada por esa documentación. Se trata de presentar una exposición para el público general, un rescate de la memoria por y para la ciudadanía de hoy.

La exposición permanecerá desde el día 4 al 28 de noviembre en el primer piso del Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy, y durante ese tiempo tendrán lugar, en dicho centro, una serie de actividades relacionadas con ella.


4 de noviembre: Inauguración, a las 19,30 horas

11 de noviembre: Concierto de Vicente Palao y Ramón Palao, acompañados a la guitarra por Edu Piqueras "CANCIONES DE EXILIO Y LIBERTAD", a las 19,30 horas.

16 de noviembre: Conferencia de Víctor Fernández "EL ASESINATO DE GARCÍA LORCA 80 AÑOS DESPUÉS", a las 20,00 horas.

17 de noviembre: Encuentro con estudiantes de Dolores Cabra (Secretaria de AGE) y Amparo Sánchez Monroy (fue niña de la guerra), a las 11,00 y las 12,30 horas.

18 de noviembre: Conferencia de Dolores Cabra y Amparo Sánchez Monroy "LOS NIÑOS DE LA GUERRA", a las 20,00 horas

sábado, 8 de octubre de 2016

RECORDANDO A FEDERICO



"Estará muerto él, ofrecido como una azucena, como una guitarra salvaje, bajo la tierra que sus asesinos echaron con los pies encima de sus heridas, pero su raza se defiende como sus cantos, de pie y cantando, mientras le salen del alma torbellinos de sangre, y así estarán para siempre en la memoria de los hombres.
No sé cómo precisar su recuerdo. La violenta luz de la vida iluminó sólo un momento su rostro ahora herido y apagado. Pero en ese largo minuto de su vida su figura resplandeció de luz solar".

Pablo Neruda

La tarde del 7 de octubre la pasamos en el Luzzy recordando a Federico.
Con los acordes de fondo de la guitarra de Jesús Sivianes, tuvo lugar el acto presentado por Josefina Pérez García, la Vicepresidenta de la Asociación Memoria Histórica de Cartagena, que dio paso, en primer lugar, a la disertación de Flori Celdrán Martínez, profesora de Historia del IES Isaac Peral, de Cartagena, que encuadró en su contexto histórico la figura de García Lorca y nos dio unas breves pero estratégicas pinceladas sobre distintas etapas de su biografía, nos habló sobre su figura de poeta universal, su compromiso social y la relevancia de su influencia en la cultura española, para acabar con una visión general de la importancia del carácter innovador de su teatro.



Preciosa y el Aire, Meditación bajo la lluvia y Canción otoñal, fueron los poemas que nos emocionaron en la voz de María Dolores Vieites López, la primera persona que recitó, y tras la cual continuó Jeannine Alcaraz Fernández, que de “Poeta en Nueva York” eligió para declamar La Aurora, Los negros y Nacimiento de Cristo.


Tras estas dos intervenciones, Pepa Martínez leyó algunos extractos de Federico García Lorca, uno de los capítulos de “Confieso que he vivido”, la obra de quien fuera entrañable amigo de Federico.

A continuación, y siempre con la compañía del fondo musical interpretado por Jesús, intervinieron Rosa García Oliver y Carlos Alberto Alcaraz García, que también eligieron “Poeta en Nueva York” para seleccionar sus poemas.

La primera recitó Ruina, Vaca y Vals en las ramas, y el segundo Muerte, Paisaje con dos tumbas y Pequeño poema infinito.

Como final, después de las conmovedoras intervenciones de nuestros cuatro intérpretes, que con tanta pasión se habían entregado a la tarea de recitar, de nuevo intervino Pepa Martínez para leer otra vez a Neruda, unos fragmentos en esta ocasión de El crimen fue en Granada, el discurso que éste pronunció en París en 1937, sobre la figura de Federico García Lorca, cuyo asesinato nunca podremos perdonar.


"Comprendedme y comprended que nosotros, los poetas de América española y los poetas de España, no olvidaremos ni perdonaremos nunca el asesinato de quien consideramos el más grande entre nosotros, el ángel de este momento de nuestra lengua. Y perdonadme que de todos los dolores de España os recuerde sólo la vida y la muerte de un poeta. Es que nosotros no podremos nunca olvidar este crimen, ni perdonarlo. No lo olvidaremos ni lo perdonaremos nunca. Nunca".
Pablo Neruda



miércoles, 28 de septiembre de 2016

HOMENAJE A FEDERICO GARCÍA LORCA

HOMENAJE A FEDERICO GARCÍA LORCA


Viernes, 7 de octubre, 19,30 horas

Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy

En el 80º aniversario de su asesinato, la ASOCIACIÓN MEMORIA HISTÓRICA DE CARTAGENA rinde homenaje a Federico García Lorca con un recital de algunos de sus más hermosos poemas.

Introducción histórica:

Flori Celdrán Martínez (Profesora de Historia del IES Isaac Peral)

Recital de poemas a cargo de:

María Dolores Vieites
Jeannine Alcaraz Sánchez
Rosa García Oliver
Carlos Alberto Alcaraz García

Organiza:

Asociación Memoria Histórica de Cartagena
Colabora:


Concejalía de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Cartagena


lunes, 15 de agosto de 2016

Aniversario de la matanza de Badajoz.

Reproducimos el artículo redactado por Manuel Cañada (denominado como Militante de los campamentos de la Dignidad) y publicado por nuestros compañeros de la Asociación de la Memoria Histórica de Extremadura.


Badajoz, agosto de 1936, la alondra ensangrentada.
No cesará la alondra
ensangrentada en su furioso canto.
Hoy es el día del jamás y el nunca,
ah país del dolor, Extremadura.
(Antonio Gamoneda)
La matanza de Badajoz en un periódico francés.

Han pasado 80 años desde la matanza de Badajoz, desde el crimen más vil de la historia de Extremadura. Y sin embargo, todavía, hablar de ello en esta tierra sigue siendo un tabú. Todavía mandan el silencio y la prudencia, todavía no se ha ido todo el humo, “todavía está todo todavía”. ¿Cómo es posible que el olvido siga ocultando el asesinato de miles de personas, el genocidio más brutal que ha sufrido nuestro pueblo?
14 de agosto de 1936. Badajoz es una ciudad sitiada, atemorizada, a punto de sucumbir. Desde hace días padece el bombardeo sistemático de la aviación y, tras la caída de Mérida, las columnas del ejército sublevado le han puesto cerco.
Al oeste, el gobierno portugués colabora abiertamente con los golpistas y en el interior de la población la cárcel es un hervidero: en ella están los guardias civiles sediciosos a los que el pueblo trabajador de la provincia de Badajoz derrotó y desarmó en los primeros días, tras el levantamiento militar. En la frontera de Caya aún puede verse una bandera emblemática de la UHP (Uníos Hermanos Proletarios), pero el pánico ya ha prendido. Llegan noticias de las andanzas criminales que prodiga la Columna de la Muerte y el éxodo ya ha comenzado.
Campamento de refugiados de Badajoz próximo a la frontera, publicada el 11 de Agosto (Arquivo do Diário de Noticias) / ARMHEX.

Lo cuenta Mario Neves, el corresponsal de El Diario de Lisboa en su crónica del 11 de agosto: “Un largo hormigueo negro e interminable de mujeres y niños” va llegando al paso fronterizo huyendo de la catástrofe que todos presienten. “Tan sólo las milicias populares defienden la ciudad, sin que lleguen ni la artillería ni la aviación que Madrid promete diariamente. Es natural que la ciudad caiga de un momento a otro en manos de los rebeldes. En cuanto se acerque la columna de Castejón, bien pertrechada y provista de municiones, Badajoz tiene sus horas contadas”.
Badajoz es el primer rompeolas de todas las Españas. Todos los ojos están puestos en sus murallas, en estos campesinos que han osado enfrentarse al feudalismo de los señoritos, que le han dado vida al sueño de la reforma agraria. Pero Badajoz no se rinde, este ejército de yunteros, de lavanderas, de ferroviarios, de costureras, de albañiles, de maestras, de mecánicos, de criadas de servir, de médicos, de trabajadores de toda clase, ha decidido resistir. Hay que defender la República, hay que retrasar el avance de los fascistas hacia Madrid.
El 16 de febrero, con la victoria del Frente Popular en las urnas, se ha roto el dique de la presa de agua, viva y sonora, subyugada durante décadas. Ya no más dilaciones, trabajo, laicismo, democracia, tierra y libertad, grita el pueblo, que ha soportado durante tanto tiempo el desprecio y la altanería de las clases dominantes. “La carne y la sangre viva, el trabajo, el sudor, las lágrimas y el hambre, salían al encuentro de la bisutería, de las barras de carmín, de los polvos, el colorete, los tés danzantes, las rentas artificiales, las trampas y la hipocresía”. Así describe José Herrera Petere una manifestación espontánea en la Gran Vía madrileña celebrando el triunfo del Frente Popular.
Ocupaciones de tierras en Badajoz / ARMHEx
  
Y en Extremadura, el 25 de marzo toma cuerpo la utopía milenaria. Al fin, la tierra para quien la trabaja. A las cinco de la mañana de aquel día, un ejército pacífico de jornaleros, a lomos de burros y pertrechados de subversivas azadas, le quita las legañas a las boicoteadas leyes de reforma agraria y dispara a la tierra con sus arados en 280 pueblos, comenzando a labrar más de 3.000 fincas. Los terratenientes y sus caciques jamás les perdonarán aquella insolencia, el propósito de vivir dignamente, sin servidumbre ni amos.
La gran serpiente de la reacción busca a tientas darle forma a su rencor. Y encuentra la solución donde la encontró a lo largo del último siglo, en el pronunciamiento militar. El 17 de julio se desata el golpe de Estado contra la República, que se lleva preparando desde el mismo día que venció el Frente Popular. Pero para sorpresa de todos, el golpe fracasa parcialmente. Pensaban que sería una asonada victoriosa más que sumar a la tradición montaraz del ejército. Pero las cuentas no les salen; el pueblo, aunque está desarmado, ha plantado cara en Madrid, en Barcelona, en decenas de ciudades, entre ellas Badajoz.
Francisco Espinosa, un historiador valiente y riguroso que ha estudiado en profundidad la República, la guerra civil y la represión franquista, evalúa la encrucijada de esos días. “Tal como quedó la situación, la pieza clave no era otra que el Ejército de África, herencia de la larga y temible guerra colonial”. A pesar de la resistencia popular, los militares africanistas controlan rápidamente Cádiz, Jerez, Sevilla y las capitales andaluzas. “El único escollo que se presenta es la provincia de Badajoz, importante porque”, además de representar el faro de la reforma agraria republicana, “impide el contacto entre las fuerzas de Mola y las de Queipo de Llano y Franco”. Las columnas de Asensio y Castejón se dirigen hacia Badajoz y a su paso van dejando un reguero de muerte.
"Amamantando a su hijo", David Seymour Extremadura. República 1936, en Don Benito.

Fuente de Cantos, Zafra, Llerena, Villafranca, Almendralejo o Mérida conocen de primera mano las prácticas bárbaras de este ejército de ocupación. Para el primer escarmiento, el jefe de la columna pide normalmente un uno por ciento de la población; estas personas son liquidadas en pequeños grupos, dejando sus cadáveres en las salidas de los pueblos y otros lugares de especial tránsito.
BADAJOZ, CAPITAL DEL CORAJE
El 14 de agosto la suerte de Badajoz está echada. El bombardeo aéreo ha sido incesante desde las seis de la mañana y los obuses siembran el terror en todos los barrios. A los republicanos les sobra corazón, pero les faltan municiones. La defensa heroica sucumbe. A las cuatro y media de la tarde, tras un feroz combate, la columna de Castejón entra por Puerta Trinidad. Badajoz cae.
La batalla termina, pero ahora comienza la escabechina, la carnicería más monstruosa que se pueda imaginar.
Detención de civiles.

Para empezar, todos los republicanos detenidos en la Catedral de San Juan, el último reducto de resistencia, son fusilados en los altares. Y los arrestados in situ por toda la ciudad son congregados en la plaza del Ayuntamiento, donde se han colocado ametralladoras que los van eliminando por grupos. E igual suerte corre la mayor parte de los detenidos en algunos de los refugios. Son centenares los asesinados, la sangre corre ya por las calles Obispo y Ramón Albarrán. Pero el genocidio no ha hecho más que empezar. Mutilación y castración de cadáveres, ametrallamientos colectivos y saqueo indiscriminado son algunas de las hazañas del ejército “libertador” en los siguientes días… Bares, relojerías o tiendas de ropa son asaltados. Las violaciones y degüellos forman parte también del repertorio preferido de los invasores.
Pero donde se va a condensar la ignominia y la bajeza va a ser en la plaza de toros. Yagüe ha ordenado allí el encierro de los prisioneros. Al coso taurino van a parar no sólo los innumerables detenidos en Badajoz, sino además todos los refugiados arrestados por la dictadura de Salazar cuando intentaban pasar a Portugal.
Multitud de testimonios nos hablan de la humillación y de la barbarie en aquellas fechas. El poeta pacense Manuel Pacheco recuerda el terror de esas jornadas: “Fueron unos días horribles, yo no podía dormir, oía los disparos en la cercana plaza de toros, miles de fusilados. En los primeros días, solamente alguno de derechas tenía que decir ese, y rápidamente era fusilado”. Julián Zuzagagoitia, que por entonces era ministro de la Gobernación, narra la verbena de sangre y de horror homicida que tiene lugar: “Cientos de prisioneros fueron llevados a la plaza de toros donde, atraillados como perros de caza, eran empujados al ruedo para blanco de las ametralladoras que, bien emplazadas, los destruían con ráfagas implacables”. Y el periodista Jay Allen, del Chicago Tribune, da cuenta también de la vejación y del sistemático asesinato de republicanos. En una de las crónicas revela “un ceremonial y simbólico tiroteo en la Plaza de la Catedral. Siete líderes republicanos del Frente Popular fueron fusilados ante 3.000 personas”. Lo que cuenta Allen no es otra cosa que el asesinato con humillación pública incluida de, entre otros, el alcalde de Badajoz, Sinforiano Madroñero, y del diputado socialista Nicolás de Pablo.
Imagen de archivo de la matanza de Badajoz / Diputación de Badajoz.

“La ciénaga mortal, plaza del mundo atravesada por hormigas blancas, es ahora sagrada y miserable y espantosa en la púrpura”.  Antonio Gamoneda, un poeta enigmático, se torna transparente denunciando la matanza, poniéndole fecha y dirección a la barbarie. Mortal 1936, así se llaman los diez poemas que escribe en 1993 acompañando las tauromaquias trágicas del pintor extremeño Juan Barjola. “Este es el día en que los caballos aprendieron a llorar, el día terrible y natural de España. El animal de sombra enloquece en las pértigas del alba”. Nos imaginamos a los prisioneros tratados como  animales, toreados, lanceados, rejoneados al amanecer y la rabia nos estremece. Ochenta años después aún arden las pérdidas, aún duele el sadismo de los vencedores y el dolor de los martirizados.
“Bajo un bramido de campanas, crece la ejecución, gime el acero y tú, Marzal, eres horrible hasta en los ojos de tu madre. Así es la iniquidad, así es el llanto”. Al poeta ahora se le entiende todo. Marzal es el apellido del capitán de la guardia civil, uno de los matarifes más sanguinarios. Marzales, que os persiga por siempre nuestra memoria. Sanguijuelas, carniceros, maestros del odio, perros cuya única sabiduría fue el terror.
Pero, como nos enseña Hanna Arendt, para hacer el mal no es necesario tener corazones crueles. En estos actos canallas se trenzan la venganza y la directriz política. Se conciertan las venganzas menudas y las venganzas concluyentes,  la venganza natural de los mercenarios y la venganza enfermiza de algunos jefes de la Guardia Civil, derrotados y perdonados por los republicanos. Y, por último, la decisiva venganza de los terratenientes, de quienes se consideran los dueños a perpetuidad de los latifundios, esas tierras que una morralla de ganapanes amenaza con arrebatarles. Pero la venganza, con ser insaciable, sólo puede llegar a este extremo de podredumbre si tiene los parabienes oficiales, si se inscribe en una directriz gubernativa. Y así era. La campaña de ejecuciones masivas de los primeros meses de la guerra obedecía a una orientación clara que Yagüe expresó con precisión, la necesidad de “purgar el país concienzudamente de todos los elementos rojos”. Y para los militares fascistas, como nos recuerda Francisco Espinosa, los rojos son considerados como seres inferiores carentes de todo derecho.
El equipo de Gobierno del PP tapó en 2009 con un muro las tapias del cementerio viejo de Badajoz, donde se cometieron parte de los crímenes de agosto de 1936 / http://armhex.blogspot.com.es/.




LA FÁBRICA DEL OLVIDO
Volvamos al inicio. ¿Si la matanza de Badajoz es un hecho histórico de tanto relieve, si es un parteaguas en la historia de Extremadura, por qué no forma parte del debate público, por qué funciona todavía el veto o la auto-censura? Quizás pueda ayudarnos a explicarlo revisar cuál ha sido el tratamiento de la matanza de Badajoz en las últimas décadas.
14 de agosto de 1977. Algo que la inmensa mayoría de los extremeños desconocen o no recuerdan es que este silencio pastoso actual sobre la fecha de la matanza de Badajoz no ha sido una constante. En 1977, justamente el 14 de agosto se convoca una manifestación a la que asisten más de 9.000 personas.
En la convocatoria se anudan tres temáticas: la que motiva expresamente la convocatoria, la oposición a la central nuclear de Valdecaballeros; la reivindicación de la autonomía extremeña (la manifestación termina con un chaval de 15 años colgando la bandera verde, blanca y negra, no reconocida todavía oficialmente, en el Ayuntamiento de Badajoz); y, por último, aunque de modo implícito, el homenaje a los represaliados en la matanza de 1936. El pueblo comienza a re-apropiarse del 14 de agosto, resignificándolo, incorporando  nuevas demandas. Y, ojo al dato: horas antes de la manifestación mencionada, el Ayuntamiento de Badajoz ha retirado de la fachada la lápida conmemorativa de la “victoria” del 14 de agosto.
Antigua plaza de toros, hoy derrumbada, testigo de la 'matanza de Badajoz' / ARMHex.


El 14 de agosto de 1978, por su parte, se convoca nada menos que ¡el Día de Extremadura! La manifestación será ahora en Cáceres, con asistencia de 2.000 personas. Cinco años después, el gobierno autonómico fija como Día de Extremadura el 8 de septiembre, coincidiendo con la festividad de la Virgen de Guadalupe. Son los primeros años de la transición, el régimen atraviesa una crisis de legitimidad y está abierto un proceso constituyente. Los de abajo pugnan por recuperar el recuerdo de las luchas cruciales de las generaciones oprimidas precedentes. Después, el electoralismo y los derroteros amnésicos de la transición contribuirán a abandonar un camino que recuperaba esta fecha tan señalada para el pueblo extremeño.
Desde entonces el poder político, sistemáticamente, ha intentado borrar el rastro del crimen. Mencionemos sólo tres de los hechos más significativos. En 2002 el gobierno autonómico del PSOE derriba la antigua plaza de toros y en su lugar levanta un aséptico centro de convenciones, el nuevo Palacio de Congresos. En septiembre de 2007, en pleno desmelene del revisionismo histórico, Miguel Celdrán, alcalde del PP en Badajoz, propone sustituir el nombre de la calle Sinforiano Madroñero por el de Rodríguez Ibarra. Como se recordará, Madroñero era el alcalde de Badajoz en 1936 asesinado por los pistoleros de Falange. La argumentación que acompaña la propuesta de Celdrán tiene un repugnante regusto a chulería fascista: “fue un alcalde que sólo gobernó cuatro meses”. Y el tercero de los indicadores: a principios de 2009, el Ayuntamiento sustituye la histórica tapia del cementerio, cuyos agujeros de bala recordaban los fusilamientos, alegando motivos urbanísticos.
Quemados, en el cementerio.


En conclusión: el 14 de agosto de 1936 el fascismo ahogó en sangre el proyecto de transformación social más ambicioso que ha vivido Extremadura, el que representaba la reforma agraria y la Segunda República. Las consecuencias de ese genocidio han sido históricamente devastadoras y llegan hasta nuestros días. La permanencia del latifundismo, la sangría extrema de la emigración o la pervivencia de relaciones clientelares de poder están íntimamente vinculadas con aquella derrota histórica de las clases populares extremeñas y españolas. La matanza de Badajoz consiguió así su gran objetivo: inocular el miedo y la resignación en el subconsciente colectivo extremeño, trascendiendo las generaciones. Y la clase oligárquica en Extremadura, los grandes dueños de la tierra, asentaron un sólido dominio que, en gran medida, aún perdura.
El planificado olvido de la matanza de Badajoz  -cuando no su repugnante negación histórica- es la demostración de que, en las últimas décadas, ha prevalecido la memoria de los vencedores. Pero se equivocan de raíz los olvidadores y los olvidadizos, los que apuestan a vaciar la memoria del pueblo. Como dice Mario Benedetti: “Todo se hunde en la niebla del olvido, pero cuando la niebla se despeja, el olvido está lleno de memoria”. Tenemos memoria, tenemos lealtad a los luchadores del pueblo, tenemos conciencia de que sólo luchando venceremos.
14 de agosto de los años venideros: No cesará la alondra ensangrentada en su furioso canto. 

Manuel Cañada.
(Militante de los Campamentos Dignidad).
 Poner el cursor sobre el subrayado  La gran matanza de Badajoz, 14 de agosto de 1936  para ir al enlace que os lleva al vídeo.