lunes, 30 de julio de 2012

Biblioteca Memoria Histórica de Cartagena


LA REPRESIÓN FRANQUISTA EN
CARTAGENA (1939 – 1945)

Autor: Pedro Mª Egea Bruno
Profesor de la Universidad de Murcia.  Historiador
Reedición de la publicación de 1987
Cuando la ciudad de Cartagena fue oficialmente ocupada, ya tenía perfectamente organizada la maquinaria jurídica para controlar la situación:
Los tres juzgados militares permanentes que se ubicaron en las Escuelas Graduadas de la Calle Gisbert se sumaron a los establecidos por las Autoridades de Marina, que además de un Consejo de Guerra Permanente, llegaron a dar vida a 57 juzgados instructores a las tres semanas de la ocupación.
La culminación de etapa más sangrienta, con las últimas ejecuciones, llevadas a cabo el 13 de enero de 1945, no supuso el final de la ruptura entre vencedores y vencidos, radical diferenciación reflejada incluso en los hábitos más cotidianos de la vida ciudadana.
En Octubre del 45 se cerró, de un modo más aparente que real, la represión, con un indulto total a los penados por delitos de rebelión militar, aunque por una serie de excepciones permaneció en las prisiones el 75 por ciento de los reos políticos.
Pero los cauces para reprimir cualquier intento de subvertir el nuevo orden siguieron abiertos.
Con estilo magistral, Pedro Mª Egea Bruno nos pone en contacto con la realidad del miedo y el silencio del día a día de los primeros años de la represión en Cartagena, del ambiente tenso en que no era de extrañar la aplicación de castigos infamantes, como el corte de pelo y empleo de aceite de ricino, y en cuyo fondo latían una serie de condicionantes religiosos derivados de la implantación del Nacional catolicismo. El resultado final no pudo ser otro sino el de la profundización en la ruptura.

Asociación Memoria Histórica de Cartagena


  "EL HIJO DEL HERRERO"

Autora: Pepa Martínez
Edita: Asociación Memoria Histórica de Cartagena
Los sucesos ocurridos a bordo del Destructor “Lepanto” durante los primeros días posteriores a la insurrección del 18 de julio de 1936 son muy poco conocidos. El hecho de que su comandante, Don Valentín Fuentes, manifestara desde el primer momento su fidelidad a la República hace suponer a algunos investigadores e investigadoras de los hechos de la guerra civil, que no existió conflicto a bordo entre la marinería y la oficialidad;  muchas personas ignoran la detención y fusilamiento de los oficiales en Málaga, y pasan por alto, por tanto, la represión que tuvo lugar sobre los miembros de la dotación del buque por parte de los tribunales franquistas.
Siete meses después de la victoria del bando rebelde, los distintos sumarios abiertos contra 31 tripulantes del barco, se traducen en el resultado de la condena de tres de ellos a separación del servicio, a distintas penas de prisión a otros doce, a siete ejecuciones y a una muerte a consecuencia de las torturas sufridas durante un interrogatorio.
Tras morir a manos de sus torturadores en el interrogatorio sufrido en las dependencias del S. I. P., el cuerpo de Enrique Martínez Godínez es arrojado al mar. Su cadáver aparece a los tres días, pero su muerte siguió siendo negada durante mucho tiempo por sus verdugos. Siete décadas después, su nieta investiga acerca de las circunstancias de su asesinato. A lo largo de la investigación, las diferentes pistas que sigue le van ayudando a reconstruir la verdad de los hechos de aquellos trágicos días.
En “El hijo del herrero”, lo que podía haber sido el relato de la represión, únicamente sobre el practicante del “Lepanto”, se convierte en una historia mucho más amplia: la de aquellos tripulantes de ese barco que permanecieron fieles al gobierno legítimo de la República y la represión que esta postura les acarreó.  Pero no queda en esto la narración, ya que para una mayor comprensión de las motivaciones de estos hechos, es preciso hurgar en sus precedentes y sus consecuencias. De este modo, nos encontramos en este libro con un acercamiento a la historia de la vida cotidiana de Cartagena que abarca desde la etapa pre-republicana hasta los umbrales de la década de los sesenta, utilizando como hilo conductor la historia de Enrique Martínez Godínez y su familia, una familia cartagenera, víctima de los efectos de la represión franquista en la ciudad.


Interesados ponerse en Contacto: memoriahistoricacartagena1@hotmail.com

Las dos obras editadas hasta ahora por la Asociación Memoria Histórica de Cartagena, “La Represión Franquista en Cartagena (1939, 1945)”, de Pedro Mª Egea Bruno y “El hijo del herrero (Primer episodio de la serie El último bastión)” , de Pepa Martínez, se pueden encontrar en las siguientes librerías de Cartagena:

 Librería Escarabajal, en la calle Mayor
 Librería Áglaya, en la calle Ramón y Cajal
 Librería-papelería Centro, en la calle Santa Florentina
 Librería Alcaraz, en la calle Wssell de Guimbarda
 Papelería Técnica Alfonso XIII, en el Paseo Alfonso XIII
 Leer librería, en la plaza Castellini
 Librería–papelería Floan, en la calle Covadonga, Barriada José Mª de Lapuerta
 Librería–papelería El Duende, en la calle Submarino, Bº Peral.

sábado, 28 de julio de 2012

“La ‘modélica’ Transición nos dejó un bipartidismo corrupto encabezado por el monarca que designó el dictador”

Alfredo Grimaldos



Entrevista a Alfredo Grimaldos, periodista de investigación y autor de los libros Esperanza Aguirre. La lidereS.A. y Zaplana. El brazo incorrupto del PP.

Elvira de Miguel. – El Gobierno valenciano, del que Eduardo Zaplana fue “molt honorable president” hace unos años, cifra hoy en 3.500 millones sus necesidades de liquidez. ¿Qué responsabilidades tienen en esta situación políticos como Zaplana o Camps, sus dos últimos presidentes antes de Fabra?
Alfredo Grimaldos. – Todas. A la política de derroche presupuestario característica de Eduardo Zaplana al frente de la Comunidad Valenciana, que trituró ingentes cantidades de dinero público en beneficio privado, se unió la relación de Zaplana, sin el menor recato, con los grandes magnates inmobiliarios de la Comunidad Valenciana, como Andrés Ballester, beneficiado por la política de recalificaciones de terrenos desarrollada por Zaplana en ese territorio. Cuando Zaplana llega a Madrid de ministro, sigue por el mismo carril: uno de sus más íntimos colegas es nada menos que Francisco Hernández, “El Pocero”. En las nuevas operaciones coincide también con José Bono. Bipartidismo recaudador. Lo de Camps y sus “amiguitos del alma” lo tenemos más reciente y está claro.
E. M. – Dice usted en su libro Zaplana. El brazo incorrupto del PP que Zaplana representa a un sector de políticos que carecen de grandes planteamientos ideológicos de fondo, no se encuadran en ninguna corriente de pensamiento derechista tradicional por más que se definan una y otra vez como liberales, y su meta exclusivamente es el poder y el dinero. En su opinión, ¿abunda este tipo de político en España?
A. G. – Por supuesto. A un lado y a otro, suponiendo que sean diferentes orillas. En todos los partidos. Volviendo a Zaplana, no tiene consistencia intelectual ni cultural. Acabó la carrera de Derecho después de mil años, tras empezar sus estudios en Valencia. Consiguió por fin el título –aunque no se ha dedicado a ejercer la abogacía– cuando se inauguró una nueva universidad en Alicante, donde su suegro Miguel Barceló tenía enorme influencia. Pero eso también se da mucho en el PSOE: sólo hay que ver la trayectoria y la formación de personajes del supuesto otro bando, como Leire Pajín o José Blanco.
E. M. – El periodista Javier Ortiz, en el prólogo que escribió para su libro sobre Zaplana, afirmaba ya en el año 2007 que la principal virtud que debe adornar a un buen estafador es parecer un hombre honrado. Y añadía: “¿Cómo va a ser un buen estafador alguien que tiene aspecto de estafador?”. Tanto Zaplana como Camps han sido grabados telefónicamente en conversaciones muy comprometidas. Usted reproduce en su libro Zaplana. El brazo incorrupto del PP la transcripción completa de la conversación entre Eduardo Zaplana y Salvador Palop extraída del sumario del caso Naseiro. ¿Por qué las instituciones públicas y muchos medios de comunicación han mirado durante todos estos años para otro lado a pesar de las obviedades sobre todo tipo de prácticas irregulares de los políticos? ¿Qué explicación encuentra a que muchos ciudadanos sigan votando a los partidos que les albergan?
A. G.– Cuando iniciaba su carrera política, buscando salir del ámbito local de Benidorm, donde fue alcalde, Zaplana es “cazado”, de rebote, por el juez Manglano, que investigaba un asunto de drogas. En una de las conversaciones telefónicas que le grabaron entonces, Eduardo Zaplana se retrata perfectamente. Dice: “Me tengo que hacer rico… Tengo que ganar mucho dinero, me hace falta mucho dinero para vivir…”. Y en otra de las cintas, que recoge un diálogo entre él y otro miembro del PP, Salvador Palop, en el que están tratando sobre la recalificación de un solar, añade: “Y entonces le dices… bueno, yo una comisioncita. Le pides dos millones de pelas o tres. Lo que te dé, y me das a mí la mitad bajo mano”. La conclusión es que los ciudadanos más lúcidos de este país, los que piensan que el mundo de la política profesional es muy miserable y está llena de individuos que sólo pretenden enriquecerse con ella, tienen toda la razón del mundo. Este sistema está completamente podrido. Hay mucha mayor cercanía entre los políticos profesionales del PP y del PSOE que entre ellos y sus respectivos votantes. Un político no muerde nunca a otro. Vociferan mucho, pero siempre están de acuerdo en impedir la más mínima transparencia sobre su gestión. La podredumbre de unos se tapa con un dossier con la corruptelas de los otros. “Yo te saco Gürtel”. “Pues yo a ti los EREs”. Y al final todo se diluye. La Transición fue una gran mentira: no hubo ruptura democrática y se montó un tinglado que sirve para que los ciudadanos estén cada día más desinformados y no tengan la más mínima capacidad de decisión sobre cualquier problema. Y encima hay insensatos bienintencionados que están convencidos de que esto es una democracia.
E. M . – A usted y a la editorial Foca, donde publicó el libro sobre Zaplana, les han denunciado y llevado a dos juicios por contar estos hechos: uno por difamación y otro por calumnias. ¿Cuál ha sido el veredicto de la justicia? ¿Tiene pendientes otros juicios relacionados con su trabajo como periodista de investigación?
A. G.– Volviendo al nivel intelectual y a la formación académica de Zaplana, en mi libro recordaba, de pasada y un poco en broma, que él hizo el bachillerato en un colegio de Benidorm llamado Lope de Vega. En opinión bastante generalizada entre la comunidad docente del País Valenciano, era un centro al que acudían los hijos de familias “bien” para que los jóvenes poco estudiosos se titularan a cambio del sustancioso pago de fin de mes, y popularmente era conocido como el “Lope de vagos”. Instigados por Zaplana, los responsables del centro me pusieron una querella y, para el acto de conciliación previo al inicio del procedimiento, pedían 600.000 euros y la retirada del libro de la circulación. Como ese día yo no tenía dinero suelto, no pude acudir a conciliarme. El caso es que de ellos ya nunca más se supo.
Zaplana, en persona, también interpuso una querella contra la editorial y contra mí, por injurias y calumnias, que perdió. Lo del periodismo de investigación está cada vez más complicado. Yo, que soy muy aficionado al flamenco, me acuerdo de una letra, con la que me identifico mucho, que cantaba José Menese por seguiriyas, en 1967, cuando aquí quedaba “bicho” para rato, en la que se refería a un hombre acosado por la Justicia. En ella, Pepe decía: “Golpesitos en la puerta, / ca vez que dan golpesitos en la puerta, papelitos que me entregan. / Si saben los jueces de toas mis fatigas, / doy por seguro que no me empapelan”. Ahora, el pleito que tengo vigente es una demanda de protección al derecho del honor que interpuso contra mí la familia Rosón, por las alusiones que yo hacía al primer presidente de la Xunta de Galicia, Antonio Rosón, en mi libro La sombra de Franco en la Transición. Él fue jefe militar de una zona de la provincia de Lugo en la que se produjeron numerosas matanzas de republicanos en el verano del 36. Ya he perdido los tres primeros asaltos judiciales, y el asunto está ahora en el Tribunal Constitucional. Todo es un disparate, porque en la sentencia no se entra a dilucidar si lo que cuento es cierto o no, sino que eso ya se juzgó hace más de treinta años y entonces se condenó a la revista Interviú por el asunto.
E. M.- Zaplana trabaja actualmente, al igual que Iñaki Urdangarín, para Telefónica cobrando aproximadamente un millón de euros anuales. Fue Javier de Paz, uno de los hombres de máxima confianza de José Luis Rodríguez Zapatero, quien le colocó. ¿Hablan más en la intimidad y son más amigos de lo que aparentan los políticos que en el hemiciclo aparecen como oposición?
A. G.– Cuando Eduardo Zaplana era portavoz del Grupo Parlamentario del PP, su rival en las filas del PSOE era Alfredo Pérez Rubalcaba. En todas las sesiones montaban un sainete, aunque, como es constatable, ambos partidos hacen piña a la hora de aprobar o rechazar más del 90% de las mociones. Mientras los votantes de unos y otros se mataban a voces en los bares, Zaplana y Rubalcaba, íntimos amigos y los dos madridistas, iban juntos los domingos al palco del estadio Santiago Bernabéu a tomarse unas copitas disfrutando del fútbol y la amistad institucional. Y, por supuesto, compartiendo los secretos de las cloacas del Estado. Durante el mandato de Zapatero como presidente del Gobierno, Zaplana encuentra un privilegiado cargo en Telefónica, una empresa muy rentable que era pública, cuya privatización la inició el PSOE y la remató el PP; amparado nada menos que por Javier de Paz, consejero de la entidad y ex secretario de las Juventudes Socialistas. Al principio, Zaplana entra con el supuesto cargo de responsable de relaciones con Europa y, después, para evitar líos y críticas, se le nombra simplemente “asesor”. O sea, no hace absolutamente nada, más que tener despacho, numerosos privilegios y un millón de euros al año. ¡Viva la democracia! Después de irse de rositas de Terra Mïtica y los pagos por duplicado con dinero público a su amigo de asuntos inmobiliarios Julio Iglesias, entre otros trajines valencianos.

martes, 10 de julio de 2012

“La ley de memoria histórica: Una estrategia para la impunidad de los crímenes franquistas”

Floren Dimas (AGE)


Sinopsis de la Conferencia de Floren Dimas, 12 de Julio en Santander


Jueves, 12 de Julio 2012,  20h, Salón de Actos de CCOO, c/ Santa Clara nº 3, SANTANDER

Floren Dimas, 06 de Julio de 2012
Los objetivos ocultos de la Ley de la Memoria Histórica al descubierto. La manipulación política e informativa, la cara y cruz de las exhumaciones extrajudiciales, el “caso Garzón” y las sentencias del Tribunal Supremo. La justicia en los países latinoamericanos. Un puzzle engañoso con un solo propósito: la impunidad del franquismo.
La conferencia de Floren Dimas versará, sobre cómo han percibido las asociaciones memorialistas españolas, el proceso de génesis y aplicación de la Ley de la Memoria Histórica (LMH), las diferentes corrientes que se han creado entre ellas, la federación de intereses, sus proyectos inconfesados, así como la red de complicadas complicidades forzadas entre centros gubernamentales, grupos políticos y determinados agentes sociales, parasitarios de las subvenciones públicas, con una consecuencia para muchos insospechada: mantener la impunidad de los crímenes franquistas, y con ello, impedir los beneficios para las víctimas, que sin embargo sí se contemplan para otros colectivos, como sucede con la Ley 29/2011 de reconocimiento y protección integral a las víctimas del Terrorismo.
En la última etapa del primer gobierno de Zapatero, el gobierno socialista promulgó la ley 52/2007, conocida por Ley de la Memoria Histórica (LMH), proponiéndola como el marco legal, para solucionar “los flecos” dejados por la Ley de Amnistía de 1977, entre personas perseguidas por su ideología republicana.
Recibida con esperanza por gran parte de las asociaciones memorialistas y de víctimas del franquismo, bien pronto quedó de manifiesto las carencias en que incurría, poniéndose al descubierto la existencia de una estrategia con varios objetivos: controlar a las asociaciones dificultando su cohesión como movimiento social memorialista de carácter pro republicano, haciéndolo dependiente de las subvenciones públicas y promoviendo una gran campaña de exhumaciones extrajudiciales.
El “caso Garzón” en relación con este asunto, se produce tras el archivo por varios jueces territoriales, de las denuncias por la existencia de fosas comunes con restos de víctimas de la represión franquista. El sumario abierto por este juez, desata una gran polémica con varios componentes mediáticos, que implican a los tres poderes del Estado, con fines contradictorios entre sí.
La sentencia del Tribunal Supremo de 27 de febrero, absolviendo al juez Garzón, ha sido una gran derrota para cuantos ansiaban que la justicia hiciera la luz en relación con los crímenes franquistas, al tiempo que reconocía el final de la vía judicial en España para obtener Verdad, Justicia y Reparación y señalaba a la Ley de la Memoria Histórica, declarándola subsidiaria y reforzando la vigencia de la Ley de Amnistía de 1977. La misma categoría de leyes de impunidad que han sido derogadas en Chile, Argentina, Bolivia, Perú y demás naciones que han  sufrido en el siglo XX guerra civiles, con consecuencias análogas a las causadas por la Guerra Civil Española.
28 de junio 2012
(*) Floren Dimas es oficial reservista del Ejército del Aire. Investigador de historia militar y pionero en el estudio de la represión judicial franquista, ha publicado multitud de artículos que pueden consultarse en internet, así como presentado varias comunicaciones en congresos y encuentros de investigadores. Tiene muy avanzado su proyecto de publicación de “La represión franquista en la Región de Murcia”. En 1995 fundó la primera asociación memorialista registrada en España “Caídos por la Libertad” en la Región de Murcia. Es miembro de la junta directiva de AGE, y entusiasta defensor de la doctrina del Equipo Nizkor, contra la impunidad de los delitos de lesa humanidad.
http://www.memoriayrepublica.org/index.php?option=com_content&view=article&id=896%3Ala-ley-de-memoria-historica-una-estrategia-para-la-impunidad-de-los-crimenes-franquistasq&catid=6%3Alibrosypublicaciones&Itemid=7

sábado, 30 de junio de 2012

Biblioteca Memoria Histórica de Cartagena

LA REPRESIÓN FRANQUISTA EN
CARTAGENA (1939 – 1945)

Autor: Pedro Mª Egea Bruno
Profesor de la Universidad de Murcia.  Historiador
Reedición de la publicación de 1987



Cuando la ciudad de Cartagena fue oficialmente ocupada, ya tenía perfectamente organizada la maquinaria jurídica para controlar la situación:
Los tres juzgados militares permanentes que se ubicaron en las Escuelas Graduadas de la Calle Gisbert se sumaron a los establecidos por las Autoridades de Marina, que además de un Consejo de Guerra Permanente, llegaron a dar vida a 57 juzgados instructores a las tres semanas de la ocupación.
La culminación de etapa más sangrienta, con las últimas ejecuciones, llevadas a cabo el 13 de enero de 1945, no supuso el final de la ruptura entre vencedores y vencidos, radical diferenciación reflejada incluso en los hábitos más cotidianos de la vida ciudadana.
En Octubre del 45 se cerró, de un modo más aparente que real, la represión, con un indulto total a los penados por delitos de rebelión militar, aunque por una serie de excepciones permaneció en las prisiones el 75 por ciento de los reos políticos.
Pero los cauces para reprimir cualquier intento de subvertir el nuevo orden siguieron abiertos.
Con estilo magistral, Pedro Mª Egea Bruno nos pone en contacto con la realidad del miedo y el silencio del día a día de los primeros años de la represión en Cartagena, del ambiente tenso en que no era de extrañar la aplicación de castigos infamantes, como el corte de pelo y empleo de aceite de ricino, y en cuyo fondo latían una serie de condicionantes religiosos derivados de la implantación del Nacional catolicismo. El resultado final no pudo ser otro sino el de la profundización en la ruptura.


Asociación Memoria Histórica de Cartagena


  "EL HIJO DEL HERRERO"

Autora: Pepa Martínez
Edita: Asociación Memoria Histórica de Cartagena
Los sucesos ocurridos a bordo del Destructor “Lepanto” durante los primeros días posteriores a la insurrección del 18 de julio de 1936 son muy poco conocidos. El hecho de que su comandante, Don Valentín Fuentes, manifestara desde el primer momento su fidelidad a la República hace suponer a algunos investigadores e investigadoras de los hechos de la guerra civil, que no existió conflicto a bordo entre la marinería y la oficialidad;  muchas personas ignoran la detención y fusilamiento de los oficiales en Málaga, y pasan por alto, por tanto, la represión que tuvo lugar sobre los miembros de la dotación del buque por parte de los tribunales franquistas.
Siete meses después de la victoria del bando rebelde, los distintos sumarios abiertos contra 31 tripulantes del barco, se traducen en el resultado de la condena de tres de ellos a separación del servicio, a distintas penas de prisión a otros doce, a siete ejecuciones y a una muerte a consecuencia de las torturas sufridas durante un interrogatorio.
Tras morir a manos de sus torturadores en el interrogatorio sufrido en las dependencias del S. I. P., el cuerpo de Enrique Martínez Godínez es arrojado al mar. Su cadáver aparece a los tres días, pero su muerte siguió siendo negada durante mucho tiempo por sus verdugos. Siete décadas después, su nieta investiga acerca de las circunstancias de su asesinato. A lo largo de la investigación, las diferentes pistas que sigue le van ayudando a reconstruir la verdad de los hechos de aquellos trágicos días.
En “El hijo del herrero”, lo que podía haber sido el relato de la represión, únicamente sobre el practicante del “Lepanto”, se convierte en una historia mucho más amplia: la de aquellos tripulantes de ese barco que permanecieron fieles al gobierno legítimo de la República y la represión que esta postura les acarreó.  Pero no queda en esto la narración, ya que para una mayor comprensión de las motivaciones de estos hechos, es preciso hurgar en sus precedentes y sus consecuencias. De este modo, nos encontramos en este libro con un acercamiento a la historia de la vida cotidiana de Cartagena que abarca desde la etapa pre-republicana hasta los umbrales de la década de los sesenta, utilizando como hilo conductor la historia de Enrique Martínez Godínez y su familia, una familia cartagenera, víctima de los efectos de la represión franquista en la ciudad.


Interesados ponerse en Contacto: memoriahistoricacartagena1@hotmail.com

Las dos obras editadas hasta ahora por la Asociación Memoria Histórica de Cartagena, “La Represión Franquista en Cartagena (1939, 1945)”, de Pedro Mª Egea Bruno y “El hijo del herrero (Primer episodio de la serie El último bastión)” , de Pepa Martínez, se pueden encontrar en las siguientes librerías de Cartagena:

 Librería Escarabajal, en la calle Mayor
 Librería Áglaya, en la calle Ramón y Cajal
 Librería-papelería Centro, en la calle Santa Florentina
 Librería Alcaraz, en la calle Wssell de Guimbarda
 Papelería Técnica Alfonso XIII, en el Paseo Alfonso XIII
 Leer librería, en la plaza Castellini
 Librería–papelería Floan, en la calle Covadonga, Barriada José Mª de Lapuerta
 Librería–papelería El Duende, en la calle Submarino, Bº Peral.

martes, 29 de mayo de 2012

Biblioteca Memoria Histórica de Cartagena

LA REPRESIÓN FRANQUISTA EN
CARTAGENA (1939 – 1945)

Autor: Pedro Mª Egea Bruno
Profesor de la Universidad de Murcia.  Historiador
Reedición de la publicación de 1987
Cuando la ciudad de Cartagena fue oficialmente ocupada, ya tenía perfectamente organizada la maquinaria jurídica para controlar la situación:
Los tres juzgados militares permanentes que se ubicaron en las Escuelas Graduadas de la Calle Gisbert se sumaron a los establecidos por las Autoridades de Marina, que además de un Consejo de Guerra Permanente, llegaron a dar vida a 57 juzgados instructores a las tres semanas de la ocupación.
La culminación de etapa más sangrienta, con las últimas ejecuciones, llevadas a cabo el 13 de enero de 1945, no supuso el final de la ruptura entre vencedores y vencidos, radical diferenciación reflejada incluso en los hábitos más cotidianos de la vida ciudadana.
En Octubre del 45 se cerró, de un modo más aparente que real, la represión, con un indulto total a los penados por delitos de rebelión militar, aunque por una serie de excepciones permaneció en las prisiones el 75 por ciento de los reos políticos.
Pero los cauces para reprimir cualquier intento de subvertir el nuevo orden siguieron abiertos.
Con estilo magistral, Pedro Mª Egea Bruno nos pone en contacto con la realidad del miedo y el silencio del día a día de los primeros años de la represión en Cartagena, del ambiente tenso en que no era de extrañar la aplicación de castigos infamantes, como el corte de pelo y empleo de aceite de ricino, y en cuyo fondo latían una serie de condicionantes religiosos derivados de la implantación del Nacional catolicismo. El resultado final no pudo ser otro sino el de la profundización en la ruptura.

Asociación Memoria Histórica de Cartagena


  "EL HIJO DEL HERRERO"

Autora: Pepa Martínez
Edita: Asociación Memoria Histórica de Cartagena
Los sucesos ocurridos a bordo del Destructor “Lepanto” durante los primeros días posteriores a la insurrección del 18 de julio de 1936 son muy poco conocidos. El hecho de que su comandante, Don Valentín Fuentes, manifestara desde el primer momento su fidelidad a la República hace suponer a algunos investigadores e investigadoras de los hechos de la guerra civil, que no existió conflicto a bordo entre la marinería y la oficialidad;  muchas personas ignoran la detención y fusilamiento de los oficiales en Málaga, y pasan por alto, por tanto, la represión que tuvo lugar sobre los miembros de la dotación del buque por parte de los tribunales franquistas.
Siete meses después de la victoria del bando rebelde, los distintos sumarios abiertos contra 31 tripulantes del barco, se traducen en el resultado de la condena de tres de ellos a separación del servicio, a distintas penas de prisión a otros doce, a siete ejecuciones y a una muerte a consecuencia de las torturas sufridas durante un interrogatorio.
Tras morir a manos de sus torturadores en el interrogatorio sufrido en las dependencias del S. I. P., el cuerpo de Enrique Martínez Godínez es arrojado al mar. Su cadáver aparece a los tres días, pero su muerte siguió siendo negada durante mucho tiempo por sus verdugos. Siete décadas después, su nieta investiga acerca de las circunstancias de su asesinato. A lo largo de la investigación, las diferentes pistas que sigue le van ayudando a reconstruir la verdad de los hechos de aquellos trágicos días.
En “El hijo del herrero”, lo que podía haber sido el relato de la represión, únicamente sobre el practicante del “Lepanto”, se convierte en una historia mucho más amplia: la de aquellos tripulantes de ese barco que permanecieron fieles al gobierno legítimo de la República y la represión que esta postura les acarreó.  Pero no queda en esto la narración, ya que para una mayor comprensión de las motivaciones de estos hechos, es preciso hurgar en sus precedentes y sus consecuencias. De este modo, nos encontramos en este libro con un acercamiento a la historia de la vida cotidiana de Cartagena que abarca desde la etapa pre-republicana hasta los umbrales de la década de los sesenta, utilizando como hilo conductor la historia de Enrique Martínez Godínez y su familia, una familia cartagenera, víctima de los efectos de la represión franquista en la ciudad.


Interesados ponerse en Contacto: memoriahistoricacartagena1@hotmail.com

Las dos obras editadas hasta ahora por la Asociación Memoria Histórica de Cartagena, “La Represión Franquista en Cartagena (1939, 1945)”, de Pedro Mª Egea Bruno y “El hijo del herrero (Primer episodio de la serie El último bastión)” , de Pepa Martínez, se pueden encontrar en las siguientes librerías de Cartagena:

 Librería Escarabajal, en la calle Mayor
 Librería Áglaya, en la calle Ramón y Cajal
 Librería-papelería Centro, en la calle Santa Florentina
 Librería Alcaraz, en la calle Wssell de Guimbarda
 Papelería Técnica Alfonso XIII, en el Paseo Alfonso XIII
 Leer librería, en la plaza Castellini
 Librería–papelería Floan, en la calle Covadonga, Barriada José Mª de Lapuerta
 Librería–papelería El Duende, en la calle Submarino, Bº Peral.

domingo, 27 de mayo de 2012

El diputado de ERC, haciéndose eco de los objetivos de AGE y con el inmenso agradecimiento de los guerrilleros antifranquistas, defiende el reconocimiento jurídico de los guerrilleros en el Congreso de los Diputados

Congreso de los Diputados: Intervención de Joan tarda en Pleno 23.05.2012 

Francisco Martínez López (Kiko) Agrupación Guerrillera (León-Galicia)

 AGE 26 Mayo 2012

El diputado de ERC, haciéndose eco de los objetivos de AGE y con el inmenso agradecimiento de los guerrilleros antifranquistas, defiende el reconocimiento jurídico de los guerrilleros en el Congreso de los Diputados el día 23 de mayo de 2012. IU no hace ninguna mención de adhesión en su intervención y el PSOE vota en contra.
Para visualizar la intervención pincha este enlace y también puedes leer el texto de la intervención que aparece en el Boletín de Sesiones:

Boletín de Sesiones

Pleno del Congreso de los Diputados del día 23 de mayo de 2012 
Enmienda de Defensa del Diputado Joan Tardá


El señor VICEPRESIDENTE (Barrero López):

Muchas gracias, señor ministro de Defensa.
En turno de defensa de enmiendas, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra el señor Tardà.

El señor TARDÀ I COMA: Señorías, señor ministro, este diputado va a leer el nombre de diecinueve ciudadanos y ciudadanas, personas de muy, muy avanzada edad; dieciocho nombres que corresponden a los últimos supervivientes de la guerrilla, que en los años cuarenta, cincuenta y sesenta del siglo pasado lucharon con las armas por nuestra libertad. Durante años, y ante todos los gobiernos democráticos, se ha reclamado su reconocimiento
jurídico y este diputado desde el año 2004 ha procedido a ello en todos los Presupuestos Generales del Estado y ante todos los ministros de Defensa que ha conocido (señor Bono, señora Chacón y hoy usted, señor Morenés). Supondría reconocimiento jurídico —digo—
y mediante nuestras enmiendas equiparación a los beneficios que en su día se implementaron para los antiguos miembros de las Fuerzas Armadas oficiales republicanas;
lejos, pues, de la vergonzante realidad actual, que no es otra que aquella que oficialmente les asocia a la condición de bandoleros o terroristas. Es una situación vergonzante
—digo—, incomprensible, inaudita y absurda en otras democracias que sufrieron pasados fascistas, en las que se reconoce y honora a la resistencia. El «Diario de Sesiones» fijará para la historia sus nombres, los de aquellos que ustedes han pretendido ignorar por decreto para que ni tan siquiera pudieran aspirar algún día quizá a ser recordados. No lo han conseguido. Siempre les estaremos reconocidos por su coherencia y voluntad.
Honor y gloria, pues, en memoria de los ausentes, para Pedro Alcoriza Peinado, Esperanza Martínez García, Angelina Martínez García, Amada Martínez García, José Navarro Pascual y Mariano Bejar Toro, de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón; Antonio Esteban
Garbí, de la Agrupación Guerrillera Centro; Gumersindo Seigido, Consuelo Rodrí guez López, Antonia Rodríguez López, Francisco Martínez López, Pedro Juan Méndez
y Camilo de Dios, de la Agrupación Guerrillera de León y Galicia; Felipe Matarranz González, Jesús de Cos Borbolla, de la Agrupación Guerrillera Cántabro-Astur;
y José Murillo Murillo, de la Agrupación Guerrillera Andalucía-Córdoba.

Respuesta del PP

Les decía recientemente que seguro que ustedes aprecian una sutil diferencia entre Cáritas Diocesana y un tabor de regulares; no es exactamente lo mismo. De la misma manera, señor Tardà, que el hecho de que la Legión vista de verde y se haga preceder por una cabra no la convierte en una organización ecologista. En cualquier caso, tengo que decirle que, en mi opinión, señor Tardà, sus enmiendas —seguro que bienintencionadas—
no son de este mundo.

viernes, 27 de abril de 2012

ORIHUELA: PRESENTACIÓN DE "EL HIJO DEL HERRERO"


Josefa Pérez y Pepa Martínez (Autora del Libro)



 Orihuela 17 Abril 2012

El martes, 17 de abril, tuvo lugar la presentación del libro "El hijo del herrero" en el salón de actos de La Lonja, de Orihuela, dentro de la programación de las IX Jornadas Viento del pueblo.
El acto fue presentado por Josefina Pérez, miembro de la junta directiva de la Asociación Memoria Histórica de Cartagena.

Durante la presentación del libro de Pepa Martínez estuvo presente la bufanda tejida durante la campaña "Contra el frío del olvido"

La autora hizo referencia al silencio reinante durante la etapa de la niñez y adolescencia de los españoles y españolas de su generación y a los problemas y dificultades con que se encuentran las persanas dedicadas a la investigación de los sucesos de la época de la guerra civil y del franquismo.

Entre el público se encontraba un grupo de estudiantes de Secundaria que siguió el acto con gran atención. Supone una gran satisfacción para quienes nos dedicamos a la tarea de sacar a la luz nuestro pasado reciente, observar el interés de la juventud en estos temas.