sábado, 28 de marzo de 2015

A Miguel Hernández lo mataron por ser comunista y republicano


Mi voz - Pablo Hásel
Esta es mi voz
tan dura como el martillo
tan afilada como la hoz


ateneo viento del pueblo (Orihuela)

Hoy hace 73 años del asesinato de Miguel Hernández por el fascismo. Un asesinato que tomó forma de tuberculosis provocada por el peregrinaje humillante por cárceles y penales de media España incluida su Orihuela natal y mortal.

Porque no lo olvidemos Orihuela fue la ciudad que lo vio nacer, pero también la ciudad que lo mató. Lo mató en vida, como nos pasa a muchos oriolanos que nos asfixiamos en este pueblo lleno de hipocresía y sacristías a partes iguales. Y lo mató post-mortem, con un olvido duro como una losa que todavía perdura hoy día.

Afortunadamente, los restos de Miguel descansan en Alicante y su legado permanece en Quesada (Jaén). Orihuela no quiere a Miguel Hernández, no nos rasguemos las vestiduras, es así, duele decirlo. Cierto es que hay honrosas excepciones. Pero donde realmente se aprecia la hondura del muchachón de Orihuela es precisamente fuera de su pueblo.

viernes, 27 de marzo de 2015

La Cofradia California de (Cartagena), procesiona un guión con la simbologia franquista


Guión de la Cofradía California, con el Escudo de Franco  

 Asociación Memoria Histórica de Cartagena 25 Marzo 2015



Carta al Hermano Mayor de la Pontificia, Real e Ilustre Cofradía de nuestro Padre Jesús en el Doloroso Paso del Prendimiento y Esperanza de la Salvación de las Almas, Don J. Carlos de la Cerra:

Desde la Asociación Memoria Histórica de Cartagena nos dirigimos a la Cofradía California con el fin de exponerle el siguiente hecho:

Todos los años, esta cofradía, a pesar de la vigente Ley de la Memoria Histórica, que prohíbe expresamente la exhibición y exaltación de símbolos franquistas, continúa procesionando, Semana Santa tras Semana Santa, el guión que fue adoptado como propio por el dictador Francisco Franco, como Jefe del Estado, desde el año 1940 hasta su muerte en 1975. 
 
Este emblema, si bien inspirado en la versión utilizada por Carlos I de la Banda de Castilla, se creó como propio del dictador: el estandarte-guión diseñado para uso de Francisco Franco, conserva de aquél sólo la citada banda, los dos dragantes y las columnas, y se diferencia claramente del perteneciente al emperador en el diseño de estos elementos.

Consideramos como una ofensa para el demócrata pueblo de Cartagena que en la actualidad continúe desfilando por nuestras calles ese guión, símbolo de la opresión de la dictadura franquista, y pedimos a la Cofradía California que cumpla con la normativa legal, y deje de procesionar este emblema del dictador.
Del mismo modo le pedimos que retire la medalla que como Hermano Mayor Honorífico se le concedió, ya que consideramos como una afrenta para cualquier demócrata que, treinta y siete años tras la muerte del dictador todavía no se haya llevado a cabo esta acción.

Cartagena, a 25 de marzo de 2015

Enrique Jesús Nicolás Paredes
Presidente de la Asociación Memoria Histórica de Cartagena

Banderín Utilizado por Franco

 Historia del guión     

En 1940 se crearon el estandarte y el guion que fueron empleados hasta su muerte por el general Francisco Franco como Jefe de Estado. Se recuperó de esta forma, hasta el mes de noviembre de 1975, la Banda de Castilla. La propia banda y los dos dragones estuvieron acompañados, como en el caso de Carlos I, por las Columnas de Hércules con fuste de plata, base y capitel corintio de oro o dorados, y ambas coronadas con una corona imperial (la columna más cercana al lado del mástil y una real antigua, abierta (la más alejada). La columna del lado más cercano al mástil aparecía colocada en el borde inferior, mientras que la otra lo estaba en el borde superior.
El estandarte, la bandera que fue izada en residencias oficiales, acuartelamientos y naves de la Armada, consistió en una enseña cuadrada con los elementos mencionados.
El guion, la señal de posición, de uso castrense, fue muy semejante al estandarte pero poseía, en el lado opuesto al mástil, tres carpas redondas salientes y dos entrantes intermedias. Estuvo rodeado por flecos y acompañado de un cordoncillo, ambos de oro.[1]
La Banda de Castilla y las Columnas de Hércules también formaron parte del escudo personal que empleó Franco como Jefe de Estado. En este escudo figuraron asimismo la Cruz Laureada de San Fernando y una corona abierta, sin diademas, denominada corona militar de caudillaje.[2


MHC

La ONU advierte a España de que está "obligada" a extraditar a los mandos franquistas

El gobierno se negó a extraditar a los 17 altos cargos acusados por la justicia argentina. El jefe para Derechos Humanos de la ONU dice que " no se esta cumpliendo el derecho a la verdad de las víctima"
Los exministros franquistas José Utrera Molina, Rodolfo Martín Villa y Fernando Suárez. EFE


Público 27 marzo 2015

GINEBRA.- España está "obligada a extraditar a los responsables de violaciones graves de los Derechos Humanos mientras no se tomen medidas para garantizar el acceso a la justicia y el derecho a la verdad de las víctimas ante las instancias legales españolas", aseguró este viernes un grupo de expertos de la ONU en Ginebra.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos explicó, en un comunicado, que la declaración emitida hoy por el grupo alude a la decisión del Gobierno español de no extraditar a 17 acusados por la justicia argentina de violaciones graves de los Derechos Humanos durante el régimen franquista, incluidos varios exministros.

"La denegación de la extradición deja en profundo desamparo a las víctimas y a sus familiares, negando su derecho a la justicia y a la verdad", indicaron los expertos de la ONU.

"La denegación de la extradición deja en profundo desamparo a las víctimas y a sus familiares, negando su derecho a la justicia y a la verdad", acusa la ONU
En la nota, se explica que el grupo "ha mantenido comunicación con el Gobierno español en relación con las extradiciones ordenadas en octubre de 2014, en el marco de la llamada 'querella argentina',en la que se investigan fusilamientos, torturas, robo de bebés y otros delitos", se añade en la nota.

La jueza argentina María Servini de Cubria había pedido la extradición para ser juzgados de 20 acusados en la causa que instruye desde 2010 contra crímenes del franquismo, entre los que figuran los exministros Rodolfo Martín Villa y José Utrera Molina.

Servini estableció que los delitos que investiga constituyen crímenes de lesa Humanidad y pidió poder juzgar a los responsables, bajo el principio de jurisdicción universal.

"Reconocemos que cabe entre las competencias del Estado español la posibilidad de denegar esta solicitud de extradición", indicaron los expertos, pero, en ese caso, "tiene la obligación de garantizar, ante las jurisdicciones nacionales, el acceso a la justicia para las víctimas de violaciones graves de los derechos humanos y el derecho a la verdad".

Los expertos independientes recalcaron que los argumentos preliminares presentados por el Gobierno español "carecen de base, pues parecen ignorar y contradecir las normas y estándares internacionales de los Derechos Humanos".

"En particular, el Estado español no puede escudarse en los principios de prescripción y extinción de la responsabilidad penal para no extraditar o juzgar a los responsables de violaciones graves de los derechos humanos", señalaron, al insistir en que "la tortura, las ejecuciones sumarias y la desaparición forzada pueden constituir crímenes de lesa Humanidad".

Los expertos resaltaron que "el derecho internacional es muy enfático: los crímenes de lesa Humanidad y los delitos de tortura son imprescriptibles, es decir que no 'vence' la obligación del Estado de investigar y sancionar a los responsables".

"Asimismo, la desaparición forzada es un delito continuado y una vulneración permanente de los Derechos Humanos. La obligación de investigar perdura hasta que se esclarezca la suerte y paradero de la persona", aclararon.

El Gobierno español también invocó los principios de jurisdicción preferente y de no doble incriminación, pero, según los expertos de la ONU, estos principios no son aplicables en este caso, ya que "más de 40 años después de los hechos en España no se han iniciado investigaciones sobre estos delitos, que incluyen tortura, desapariciones o ejecuciones cometidas durante el franquismo".

Los costes del nazismo alemán para Grecia (y para España)

Los Nazis ocupan Grecia años 30


Este artículo analiza el coste que ha significado para Grecia el haber estado ocupada por el nazismo alemán durante los años 30, y por el establishment financiero y político en la actualidad. Hace también una reflexión sobre el coste de la relación, que, a pesar de ser distinta, tiene puntos comunes a la que ha tenido el Estado alemán con España. Es un intento de recuperar la memoria histórica en ambos países.
Para entender la crisis existente en la Unión Europea, ayuda el conocer la que ocurrió en los años treinta en Europa, y como ambas crisis han afectado la relación de Alemania -el centro del sistema económico europeo- con la periferia, centrándonos en este artículo en Grecia, y con algunas notas también de la relación de Alemania con España en ambos periodos históricos.
En Alemania, la primera crisis, generada en parte por la enorme deuda pública acumulada, resultado de las exigencias de los países vencedores de la I Guerra Mundial de que este país pagara las reparaciones por los daños infligidos a los países enemigos durante el conflicto bélico, determinó la elección de un gobierno Nazi liderado por Hitler. La enorme austeridad de gasto público, con los grandes recortes realizados con el objetivo de pagar la deuda, y las reformas del mercado laboral que contribuyeron al crecimiento del desempleo generado por aquellos recortes, causaron un rechazo de la población hacia los partidos que impusieron tales medidas y llevaron a la primera elección de un gobierno Nazi en Europa. Hay que recordar que el nazismo alcanzó el poder en Alemania por la vía democrática debido a su atractivo electoral (y también a la división de las izquierdas, concretamente entre el Partido Socialdemócrata y el Partido Comunista).
El nazismo sacó a Alemania de la crisis económica mediante la militarización de su economía (keynesianismo militar) y al expolio de los países periféricos, incluyendo Grecia. La ocupación de Grecia (1941-1945) fue de las más brutales que hayan existido en Europa. Aquel periodo se caracterizó por un sinfín de atrocidades. Pueblos y ciudades fueron testigos de aquellas brutalidades. Mousiotitsa (153 hombres, mujeres y niños), Kommeno (317 hombres, mujeres y niños, donde incluso 30 niños de menos de un año fueron asesinados y 38 personas fueron quemadas vivas en su casa), Kondomari (60 asesinados), Kardanos (más de 180), Distomo (214 muertos), y así una larga lista. Más de 460 poblaciones fueron destruidas y más de 130.000 civiles fueron asesinados, además de más de 60.000 judíos que representaban la mayoría de la población judía en Grecia. El sacrificio humano fue enorme. Y la represión estaba encaminada a sostener una enorme explotación y latrocinio. En realidad, el III Reich robó el equivalente en moneda alemana de 475 millones de marcos, que significaría en moneda actual 95.000 millones de euros. Ante esta situación, ¿cómo puede pedírsele a las clases populares, que fueron las que sufrieron en mayor medida la represión, que olviden esta etapa de su vida? (ver Conn Hallinan: “Greece: Memory and Debt”, Znet Magazine, 18.03.15, de donde extraigo la mayoría de datos de este artículo).
Y lo que es importante subrayar es que los responsables de tanta brutalidad, los militares que dirigieron los asesinatos, el expolio y el latrocinio, recibieron sanciones menores en Alemania, muy por debajo de lo que la población griega exigía. El General Hubert Lanz, que dirigió una de las divisiones responsables de tales atropellos, pasó solo tres años en prisión, llegando luego a ser asesor en temas de seguridad del Partido Liberal alemán. La tolerancia, cuando no complicidad, de los gobiernos occidentales (que ayudaron más tarde a las derechas griegas –que anteriormente habían colaborado con el nazismo- a derrotar a las milicias antinazis en lo que se llamó la Guerra Civil) con los dirigentes nazis, es también conocida y recordada. Los gobiernos occidentales, que se presentaban y autodefinían como democráticos, ayudaron, como también pasó en España, a que se mantuvieran las mismas estructuras oligárquicas que han mantenido a Grecia en la pobreza y en la miseria por tantos años. En la Alemania Oriental (bajo ocupación soviética), sin embargo, los militares nazis sufrieron penas mayores. El General Karl von Le Suire (el carnicero de Kalavryta) fue capturado por la Unión Soviética y murió en un campo de concentración en 1954, y el General Friedrich Wilhelm Müller (que ordenó las masacres de Viannos) fue ejecutado por los propios griegos en 1947.
Las supuestas reparaciones del gobierno alemán
El gobierno alemán nunca ha aceptado la demanda del gobierno griego de pagarle 677.000 millones de euros para compensar todos los daños causados en su ocupación devolviendo, además, los recursos –incluyendo el dinero del Banco Central griego- que habían robado las tropas alemanas. Solo en 1960 el gobierno alemán pagó 115 millones de marcos alemanes, una cantidad insignificante a la luz del daño causado. Durante el periodo en que Alemania estaba dividida, la postura del gobierno alemán era la de que no podía hablarse de pago por reparaciones hasta que hubiera de nuevo una Alemania unida. Y cuando la hubo (en 1990), el argumento fue de que ya habían pasado muchos años, y que ya se le habían pagado a Grecia los 115 millones de marcos alemanes. ¿Cómo puede pedírsele al pueblo griego que se olvide de su enorme sacrificio y de los recursos que le robaron?
Ver estas demandas que está haciendo el gobierno Syriza como mera táctica de negociación con el gobierno alemán en la renovación del segundo rescate (aprobado por el gobierno anterior) es trivializar el significado de la ocupación nazi en Alemania y el enorme sufrimiento y pobreza que esta impuso al pueblo griego. El gobierno Syriza es el primer gobierno progresista y de izquierdas, claramente representante de las clases que sufrieron más la represión nazi, y es de justicia que una de las primeras reivindicaciones sea recuperar la memoria histórica de los vencidos y exigir reparaciones. Ver esa reivindicación como mera táctica de negociación con Alemania, como los mayores medios de comunicación españoles lo han presentado, es desconocer la historia de Grecia y de Europa, lo cual, por cierto, es muy común entre tales medios.
La doble moralidad de los países llamados democráticos
Es importante destacar también, además de la enorme insensibilidad del gobierno alemán hacia tal sufrimiento, el contraste entre como se resolvía el gran problema de la deuda pública que el gobierno alemán debía a los aliados después de la II Guerra Mundial, y lo que el gobierno alemán ha intentado imponer al gobierno griego en el pago de su deuda a los bancos alemanes (entre otros) que prestaron dinero a Grecia (para muchos proyectos que, por cierto, les originaron grandes beneficios, sin que beneficiaron en nada o en muy poco a las clases populares griegas). Los aliados en 1953 (en el Tratado de Londres) le perdonaron al Estado alemán el 50% de toda la deuda, condicionando además su pago a la existencia de un crecimiento económico que facilitara tal pago, precisamente la misma petición que está ahora haciendo el gobierno Syriza. El gobierno alemán se ha opuesto duramente a que se tratara a Grecia como se les trató a ellos en su momento. Syriza pedía las mismas condiciones, y fue el gobierno alemán el que dirigió la oposición a que tal propuesta incluso fuera considerada. ¿Cómo se le puede pedir al pueblo griego que no mire al pasado para resolver el futuro? Esta petición tiene dimensiones de cinismo. Las declaraciones del portavoz de la Canciller Merkel de que “Grecia debería concentrarse en temas actuales, mirando el futuro” es de una enorme insensibilidad, preñada de cinismo. La Sra. Merkel ignora u oculta que gran parte de los problemas existentes en Grecia se basan en lo que ocurrió en el pasado.
El nazismo y su influencia en España
La petición de la Sra. Merkel es semejante a la petición de las derechas españolas, hoy dirigidas por el Sr. Rajoy (el gran aliado de la Sra. Merkel), herederas de los que vencieron la mal llamada Guerra Civil (pues fue un golpe de Estado que venció como consecuencia de la ayuda militar del gobierno Nazi alemán e impuso una de las dictaduras más brutales que hayan existido en Europa), pidiendo a las víctimas de aquel genocidio que se olviden del pasado, mirando solo al futuro. Se ha intentado por todos los medios hacerle olvidar al pueblo español que en España hubo un golpe militar dirigido por el Ejército y por el Partido Fascista (junto con la Iglesia) que inició cuarenta años de una enorme represión (España es, después de Camboya uno de los países que tiene un mayor porcentaje de personas asesinadas y desaparecidas por motivos políticos), imponiendo un enorme subdesarrollo económico, social y cultural del país. Y nunca debería olvidarse que la victoria del golpe militar nunca hubiera existido sin la ayuda de la Alemania nazi. El gobierno nazi jugó un papel clave en garantizar la superioridad militar de los golpistas españoles. Y fueron las estructuras de poder dominantes del Estado español las que –como he mostrado en mis escritos- han sido responsables de la enorme pobreza del Estado español, de su carácter eminentemente represivo, con escasa conciencia social, y muy poco redistributivo, altamente corrupto y poco sensible a su plurinacionalidad (ver mi libro El Subdesarrollo Social de España: causas y consecuencias). Aparecieron cambios, sobre todo en su etapa después de la Transición democrática, pero debido al gran desequilibrio que hubo en el periodo de la Transición entre las derechas –que controlaban al Estado y la gran mayoría de los medios- y las izquierdas –que lideraron las fuerzas democráticas- la democracia fue muy limitada. Y como consecuencia, el Estado español continúa teniendo estas mismas características. España y Grecia tienen el mayor número de policías y agentes del orden por cada 10.000 habitantes, y el menor número de adultos trabajando en su Estado del Bienestar, las mayores tasas de fraude fiscal y corrupción, y el gasto público social más bajo.
Otra Europa, otra Alemania, otra Grecia y otra España (y otra Catalunya) son posibles
La situación actual en Europa es el resultado de una alianza entre los establishments financieros, económicos y políticos que gobiernan la vida política, financiera y económica (y mediática) de la Eurozona, frente a las clases populares de tales países, mayores recipientes de las políticas de austeridad y reformas laborales que se están imponiendo a la población sin ningún mandato popular, a costa de un enorme coste humano. Lo que se requiere es una alianza de fuerzas políticas y movimientos sociales que se opongan a tales políticas, para desarrollar otra Europa que cambie la relación centro-periferia que está dañando tanto a las clases populares de la periferia como también del centro.
En este aspecto hay que saludar y aplaudir el apoyo que la izquierda alemana que, en representación de la clase trabajadora alemana (cuyas condiciones se han deteriorado considerablemente con las medidas adoptadas de los gobiernos Schröder y Merkel) han aprobado la petición del gobierno Syriza de que el gobierno alemán pague al gobierno griego las reparaciones debidas a este pueblo. Este signo de solidaridad es el mejor indicador de la posibilidad de establecer alianzas transnacionales, impidiendo y dificultando que el establishment alemán pueda utilizar tópicos casi racistas (como que los pensionistas alemanes están pagando las vacaciones de los trabajadores griegos que, además, son vagos), que reproducen los medios de mayor difusión alemanes. Hay que evitar presentar el conflicto actual como el conflicto entre el pueblo alemán por un lado, y el español y griego por otro. Verlo y presentarlo de esta manera es dificultar enormemente la necesaria alianza para construir otra Europa. El conflicto es entre las minorías financieras, económicas, políticas y mediáticas que dominan y gobiernan la gran mayoría de países de la Eurozona por un lado, y las clases populares de tales países por el otro, que están dañando el bienestar y calidad de vida de todas ellas. El elevado nivel de deterioro del mercado de trabajo alemán es un claro ejemplo de ello. El “éxito exportador alemán”, como bien ha documentado Oskar Lafontaine (que fue en su día Ministro de Finanzas del gobierno Schröder), se basa precisamente en unos salarios que están muy por debajo de lo que deberían, forzando una situación de competitividad entre los países de la Eurozona para que bajen los salarios. Mientras tanto, se le dice al trabajador alemán que el problema se debe al obrero griego que es poco disciplinado en su trabajo. Y así los medios del establishment alemán, con una narrativa incluso racista, como durante el nazismo, ofenden diariamente al obrero griego (y al alemán).
De ahí la urgencia de que se redescubran en los análisis políticos categorías de análisis olvidados desde hace bastante tiempo (como la existencia de clases y de conflicto entre ellas, que existen en cada país) que permitan establecer alianzas transnacionales de las clases populares que impidan que se utilicen narrativas orientadas a dividirlas.

domingo, 15 de marzo de 2015

Denunciará por desobediencia a la ley a todos los Alcaldes que mantienen símbolos franquistas

EL ABOGADO EDUARDO RANZ PREPARA UNA NUEVA REMESA DE DENUNCIAS CONTRA TODOS LOS REGIDORES QUE NO CUMPLEN LA LEY DE MEMORIA HISTÓRICA EN SUS MUNICIPIOS
PREVIAMENTE HABÍA PRESENTADO 37 DENUNCIAS, ENTRE ELLAS A LOS ALCALDES DE CÁCERES Y BADAJOZ, Y AHORA EXTENDERÁ LAS DEMANDAS PENALES AL RESTO DE ALCALDES
SON MUCHAS LAS LOCALIDADES EN EXTREMADURA QUE CONSERVAN MENCIONES ESPECIALES A FRANQUISTAS Y SÍMBOLOS FALANGISTAS, INCLUSO CALLES DEDICADAS A FRANCO Y LA SUBLEVACIÓN MILITAR
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Una Cruz de los Caídos con símbolos falangistas sigue en pie en Hornachos (Badajoz)
JESÚS CONDE – 07/03/2015
Las leyes están para cumplirlas, toda la ciudadanía está obligada a ello. Bajo esta premisa el abogado Eduardo Ranz prepara una nueva remesa de denuncias contra todos aquellos alcaldes que no cumplen la Ley de Memoria Histórica en sus municipios y mantienen símbolos conmemorativos de la Guerra Civil y el franquismo en las calles de sus municipios.
Ya había presentado denuncias contra 37 alcaldes españoles, en el caso de Extremadura para los regidores de Badajoz y Cáceres, por desobediencia al cumplimiento de una norma que ordena la retirada de símbolos franquistas y falangistas. Esta misma semana elAyuntamiento cacereño ha informado de que solicitará la eliminación de un símbolo falangista colocado en pleno siglo XXI en la fachada de un edificio de propiedad estatal, y que en la actualidad está cedido para uso sindical.
El 14 de abril
La próximas denuncias del letrado Eduardo Ranz serán interpuestas el 14 de abril, coincidiendo con la conmemoración de la II República, contra todos aquellos responsables municipales que no cumplen una ley con siete años de vigencia.
Según ha explicado Eduardo Ranz a este diario, no corresponde a una administración local ponderar si le viene bien o no el cumplimiento eliminar un símbolo alusivo a Franco. Simplemente tienen que acatarla, sin más. Es por ello que presentará denuncias por una falta de desobediencia para los alcaldes.
El abogado recoge en la actualidad con detalle todos los vestigios de la Dictadura por todo el territorio nacional, elaborando informes que previos a la demanda. También recurre a la vía administrativa, suplicándoles que cumplan la norma, y explicándoles el contenido de la misma.
La Ley de Memoria Histórica, vigente desde 2007, establece que las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura.
La sombra franquista en Extremadura
Son muchas las localidades que conservan menciones especiales a franquistas y símbolos falangistas en Extremadura, incluso calles dedicadas a Franco y la sublevación militar. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica advierte de que la ley se ha cumplido, pero a medias.
Destaca el caso de Casas de Don Gómez, un pequeño pueblo de Cáceres que conserva en su callejero los nombres de Generalísimo Franco, José Antonio y Travesía José Antonio.
Pero hay muchos más. De hecho la simbología falangista y franquista sigue esparcida sin complejos por toda la geografía extremeña.
En Badajoz ciudad existe un monumento a los caídos, bocetos escultóricos de las estatuas de los evangelistas del Valle de los caídos de Madrid, o la calle Presidente General Carracedo, capitán de la Guardia Civil que durante la guerra y participó en la ‘conspiración golpista’ en la ciudad.
Pero no solo eso, se encuentra por ejemplo las viviendas llamadas Grupo de José Antonio, junto con la Plaza 18 de diciembre, que recuerda una visita de Francisco Franco a la ciudad para presentar el denominado Plan Badajoz.
La Concatedral de Santa María de Mérida conserva en su fachada un homenaje a José Antonio Primo de Rivera; en la Plaza de la Ermita de los Remedios de Hornachos se conserva una cruz con una placa franquista, y con el mensaje “Caídos por Dios y por la patria. ¡Presentes!”.
Mientras, la fachada de la iglesia de la Asunción de Navaconcejo conserva un símbolo falangista con una leyenda encabezada por José Antonio Primo de Rivera; y el Ayuntamiento de Azuaga mantiene la Medalla de Oro de la ciudad al comandante Manuel Gómez Cantos, “de infausto recuerdo por su cruel participación en la represión franquista desde los inicios del régimen”.

Los últimos muertos del franquismo frente al ministro vivo

Las familias de seis asesinados en los estertores de la dictadura se suman a la acusación contra el exministro Martín Villa en la querella argentina


Captura-de-pantalla
 Interviú marzo 2015, | 10 marzo 2015
Ana María Pascual, Interviú
Las familias de seis asesinados en los estertores de la dictadura se suman a la acusación contra el exministro Martín Villa en la querella argentina.
Un ama de casa que disfrutaba de las fiestas de su pueblo, un profesor de matemáticas que paseaba con su hija, un anciano que se dirigía a casa a cenar, el maquetista de un periódico y un joven delineante fueron asesinados por miembros de la Policía, de la Guardia Civil y del grupo parapolicial Guerrilleros de Cristo Rey en el año antes de las primeras elecciones democráticas (junio 1977). Sus familias desvelan en este reportaje detalles de sus muertes y de sus vidas cruelmente segadas.
Hace dos semanas, las familias de seis asesinados –cinco vascos y uno madrileño– se sumaron a la querella con el objetivo de aportar pruebas y testimonios contra el exministro de Gobernación Rodolfo Martín Villa, de 80 años. Le consideran responsable político directo de las muertes de sus parientes, ocurridas entre julio de 1976 y junio de 1977, en el comienzo de la Transición. Martín Villa ya está imputado por la jueza Servini por la matanza del 3 de marzo de 1976 en Vitoria, en la que murieron cinco obreros y más de cien resultados heridos por armas de fuego. De Martín Villa dependían directamente las fuerzas del orden. Se estima que 25 muertos a manos de policías, guardias civiles y grupos parapoliciales, como los Guerrilleros de Cristo Rey y la Triple A, se sucedieron mientras él dirigía el Ministerio de la Gobernación, que más tarde pasó a llamarse de Interior.
Esta semana te contamos en interviú la historia del profesor Núñez. Después de una tortura salvaje le dejaron tirado cerca de su casa. Murió a los 13 días. La del maquetista Luis. Tras descerrajarle un tiro en la nuca, siguieron golpeando el cadáver. El último día de vida de Jesús Mari Zabala, muerto de dos disparos en una manifestación durante el Alarde de Hondarribia. Y así hasta seis estremecedoras historias, ahora causas judiciales, que se han sumado a la querella argentina. “La última oportunidad de que se haga justicia”.
Leer “Los últimos muertos del franquismo frente al ministro vivo” Interviú marzo 2015

jueves, 12 de marzo de 2015

Las españolas del pijama a rayas

Mujeres que fueron hechas prisioneras por la Gestapo y terminaron encerradas entre las alambradas de campos de concentración


Simone Vilalta
Españolas en los campos de concentración Nazis

 Carlos Hernández.  El Diario.es, 09/03/2015 
El domingo se conmemoró el Día Internacional de la Mujer sin que el Estado español brindara el más mínimo homenaje al colectivo que, quizás, más lo merecía: el de las luchadoras republicanas que se unieron a la Resistencia en Francia para combatir a las tropas nazis y que pagaron un altísimo precio por su valentía
Mujeres de Andalucía, Cataluña, Madrid, Valencia, las dos Castillas… que fueron hechas prisioneras por la Gestapo y terminaron encerradas entre las alambradas de campos de concentración como Ravensbrück, Mauthausen o Auschwitz
Setenta años después de la liberación de esos centros de explotación y exterminio, ha llegado el momento de sacarlas del olvido al que fueron condenadas, primero, por el franquismo y, más tarde, por el llamado “Espíritu de la Transición”
Carlos Hernández – Madrid/Els Guiamets/Hendaya/París
«No supimos valorar lo que habíamos hecho. Por eso permanecimos en silencio, incluso tras la muerte de Franco». Quien así habla es una de las mujeres que más ha luchado y más ha sufrido por defender la libertad en España y en el resto de Europa. A punto de cumplir el siglo de vida, Neus Català me sonríe desde su silla de ruedas. Sus cuidadoras acaban de sacarla de la triste habitación en la que una docena de ancianos dormitaba frente al televisor, para traerla a la luminosa sala de visitas de la residencia geriátrica en la que pasa los últimos años de su larga y tormentosa existencia. «No nos hemos hecho valer como los hombres. La gente no sabe que también hubo españolas en los campos de concentración de Hitler», añade con voz firme.
No hay amargura en sus palabras, simplemente una prolongada resignación. Siete décadas después de recuperar la soñada libertad, Neus es consciente de que ella y sus compañeras son las olvidadas entre los olvidados. Si España enterró la historia de los más de 9.000 compatriotas que pasaron por los campos de la muerte del III Reich, aún más ignorada fue la historia que escribieron las mujeres. Mejor tarde que nunca y, por ello, el Gobierno catalán le acaba de conceder la medalla de oro de la Generalitat. Madrid, sin embargo, sigue mirando para otro lado.
Ignoradas por Franco, despreciadas por nuestra democracia
«Me ha sorprendido tanto saber que hubo mujeres combatiendo en la Guerra de España y, después, en la Resistencia… Yo pensaba que en esa época, en España las mujeres estaban encerradas en casa esperando a sus maridos. No sabía que hubiera tanta igualdad durante la República». Isa es sevillana, tiene 25 años y estudia dirección y administración de empresas.
Al igual que la inmensa mayoría de jóvenes y no tan jóvenes españoles, ha sido víctima de unos planes educativos que mantienen secuestrada la historia más reciente de nuestro país. Yo mismo soy de una generación que en el colegio, instituto y universidad veía cómo el curso terminaba siempre “casualmente” antes de que diera tiempo a explicar lo ocurrido en la España del siglo XX. ¿Te suena el cuento? Seguro que sí.
Los historiadores franquistas escribieron durante cuarenta años un relato manipulado y profundamente falso que no fue corregido con la llegada de la democracia. La vieja cantinela de “no remover el pasado” fue ni más ni menos que eso, dejar las cosas como estaban, es decir como los franquistas querían que estuvieran. Y hoy pagamos el precio de ese error: somos el único país democrático con calles y plazas dedicadas a fascistas y genocidas; el único en que se equipara a víctimas y a verdugos; el único en el que nuestro Gobierno homenajea a quienes combatieron codo con codo con las tropas nazis y desprecia a los que lucharon por la libertad en Europa.
Solo después de explicar este contexto es comprensible que Neus y las más de 300 españolas que sufrieron y murieron en los campos de concentración de Hitler no sean reconocidas como lo que son: heroínas que deberían ser puestas como modelo y ejemplo para las nuevas generaciones. Unas nuevas generaciones a las que se les ha hurtado, sencillamente, la verdad. Porque decir que Franco fue un dictador sanguinario no es una opinión política, es una realidad histórica. Porque decir que durante la II República se alcanzaron las mayores cotas de libertad y de derechos sociales de la historia, no es un juicio de valor, es un hecho contrastado. Como lo es recordar que aquella efímera democracia dotó a las mujeres de una igualdad, derecho al voto incluido, que fue la envidia de los movimientos feministas europeos. Como verdad, y no opinión, es decir que Franco acabó con todos estos avances a golpe de paseíllo, torturas y una represión que coordinó con un aliado y mentor llamado Adolf Hitler.
Libres, luchadoras y resistentes
Neus y el resto de las futuras deportadas crecieron en ese ambiente de libertad e igualdad que surgió durante la II República. La mayor parte de ellas se implicaron a fondo en la política que lo impregnaba todo en aquellos intensos y turbulentos años. Tras la sublevación de una parte del Ejército, las republicanas tomaron las armas con la misma convicción que sus compañeros.
Sabían lo que se jugaban frente a un enemigo que gritaba “Viva la muerte” y a generales como Queipo de Llano que felicitaba a sus “valientes legionarios” por violar a las mujeres: «ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas», decía ese siniestro militar que hoy, sin embargo, sigue enterrado en un lugar de honor en la basílica sevillana de La Macarena.
En la retaguardia o en los frentes de batalla trataron de frenar el avance franquista, hasta que la amarga derrota las empujó a cruzar los Pirineos. La democracia francesa recibió al medio millón de españoles como a perros y a las españolas como a putas. Porque eso era, ni más ni menos, lo que representaban las mujeres republicanas para los sectores más conservadores de la sociedad francesa. «Los periódicos de la zona, como El Patriota de los Pirineos, les tachaban de maleantes, de delincuentes que iban a contaminar a la gente. Se decía que las españolas eran unas prostitutas porque abortaban o porque fumaban», recuerda el hispanista francés Jean Ortiz.
Dolors Casadella fue confinada en las playas de St. Cyprien: «Tuvimos que dormir directamente encima de la arena. Sentada en el suelo, pasé la noche con mi niña encima de las rodillas. Rápidamente empezaron a morir los niños españoles. Mi hija vivió 15 días». Como el bebé de Dolors, perecieron más de 14.000 hombres, mujeres y niños víctimas del frío, el hambre y las enfermedades.
Pese al maltrato recibido, el inicio de la II Guerra Mundial y la fulminante ocupación alemana hizo que centenares de españolas se unieran inmediatamente a la Resistencia contra el invasor nazi. Mujeres que desempeñaron todo tipo de misiones, como narraba Neus en su libro De la Resistencia y la Deportación: «En general, las mujeres fuimos utilizadas como enlaces dentro de la densa red de información, en los pasos por las montañas y fronteras, en la solidaridad en las cárceles (…). Los controles de la policía francesa y de las patrullas alemanas los asumíamos primero nosotras. Pero estuvo además el transporte de armas y propaganda. Las mujeres también empuñaron las armas en batallas célebres como La Madeleine».
Si algo sorprende de estas luchadoras, es la poca importancia que dan a lo que hicieron; quizás porque nadie les reconoció su heroico papel. Nunca olvidaré cuando Pepita Molina me contó su historia en su pequeño piso de las afueras de París; era la primera vez que alguien se interesaba por su vida: «El marido de mi hermana Lina se llamaba Luis González. Él estaba muy metido en la guerrilla y nosotros ayudábamos en todo lo que podíamos. Un día a Luis le esperaba la Gestapo en la puerta de casa. Oímos los disparos y cuando salimos ya estaba muerto. En el forro de su gabardina encontraron panfletos con propaganda antinazi. Recuerdo que mi hermana Lina nos dijo: “Aquí no conocemos a nadie”. Poco después registraron la casa y nos llevaron detenidas a las tres. Nos interrogaron por separado pero ninguna contamos nada y, al final, nos dejaron marchar. Yo ni siquiera pude ir al entierro de Luis porque los alemanes temían que se convirtiera en un acto de protesta contra la ocupación. Solo dejaron que asistieran dos personas y, claro, fueron mi hermana y mi madre. Pocos días más tarde, miembros de la Resistencia nos avisaron de que los nazis iban a volver a por nosotras y que debíamos marcharnos cuanto antes. Cogimos unas cuantas cosas y conseguimos escapar con la ayuda de varios compañeros resistentes».

El Gobierno insiste en que no detendrá a los ex ministros franquistas

Alega que las órdenes de detención internacional emitidas a través de Interpol no son vinculantes


torturadores-franquistas

Público, 08.03.2015 | 9 marzo 2015 
La Justicia argentina los reclama por delitos cometidos durante la dictadura, mientras, ya que prima el derecho interno de cada país y los acuerdos de extradición firmados.
EUROPA PRESS
El Gobierno no promoverá la detención de los ex ministros franquistas reclamados por la Justicia argentina por delitos cometidos durante la dictadura y alega que las órdenes de detención internacional emitidas a través de Interpol no son vinculantes ya que prima el derecho interno de cada país y los acuerdos de extradición firmados entre las naciones implicadas.
El Ejecutivo responde así en una respuesta parlamentaria escrita a la que ha tenido acceso Europa Press donde explica que “la pertenencia de un país a la organización Interpol, según sus estatutos, no vincula en modo alguno a la ejecución de la demanda de detención preventiva a efectos de extradición en el resto de países miembros”. Según defiende, la decisión de estos países “en cuanto a la ejecución de la detención se basará en su propio derecho interno, y muy especialmente, en los tratados internacionales de extradición firmados con el país reclamante”.
“No existe vinculación, por tanto, con los documentos de detención emitidos a través o por la Secretaría General de Interpol”, zanja la respuesta. El pasado noviembre la jueza argentina María Servini reclamó la detención de veinte personas por crímenes cometidos durante el franquismo, entre ellos varios ministros de la dictadura como José Utrera Molina o Rodolfo Martín Villa. Se les acusa de los delitos de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra.
En su respuesta el Gobierno añade que “existía, además, un precedente, ya que en la misma causa, instruida por la justicia argentina, las autoridades españolas habían denegado la extradición de otros cuatro ciudadanos españoles”.
Se refiere en este punto al ex guardia civil Jesús Muñecas Aguilar, el ex escolta de Francisco Franco y de la Casa Real Celso Galván Abascal, el ex comisario José Ignacio Giralte González, y el ex inspector José Antonio González Pacheco, alias ‘Billy El Niño’. En aquella ocasión, la Secretaria General aceptó las razones esgrimidas por Interpol España.
Existe una resolución de Interpol que afecta a la cooperación en el caso de solicitudes relacionadas con los delitos de genocidio
Resolución de Interpol
Las fuentes policiales consultadas recordaron también que existe una resolución aprobada por Interpol en 2010 y que afecta a la cooperación en el caso de solicitudes relacionadas con los delitos de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra.
En aquella resolución los países integrantes de Interpol se manifestaban “preocupados” por “el aumento del número de solicitudes presentadas por conducto de Interpol sobre casos de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra que plantean dudas” así como “por la proliferación de litigios entre países miembros acerca del tratamiento de tales solicitudes”.
Se trata de la AG-2010-RES-10 suscrita por la Asamblea General de la OIPC-INTERPOL, en su 79ª reunión, celebrada en Doha (Qatar) entre el  8 y el 11 de noviembre de 2010. Entre otras cuestiones acordaron seguir cooperando en solicitudes presentadas por los países miembros, salvo cuando un país miembro proteste contra una orden de detención de uno de sus ciudadanos en el plazo de treinta días.

domingo, 1 de marzo de 2015

Poca memoria para tanta muerte


En lo que ahora es un párking, fusilaron a 1.700 personas durante la posguerra

NATÀLIA FARRÉ / BARCELONA
MARTES, 24 DE FEBRERO DEL 2015
Un paseante, ayer, junto al cartel que indica la ubicación del parapeto del Camp de la Bota donde entre 1939 y 1952 fueron fusiladas 1.700 personas.
De espaldas a un descampado por urbanizar y de cara al mar, por encima del Port de Sant Adrià de Besòs y en medio de la nada hormigonera de la zona del Fòrum, junto a las plazas de párking reservadas a los clientes de una gran superficie de ropa deportiva cercana, un humilde cartel -pintarrajeado con su correspondiente dosis de arte callejero- recuerda que allí se alzaba el parapeto del Camp de la Bota: una montaña artificial de arena de tres metros de alto por 40 metros de largo en la que entre 1939 y 1952 fueron fusiladas más de 1.700 personas por las autoridades franquistas. Aunque para ser justos, a estos asesinatos habría que sumar 44 ajusticiamientos más: los militares que en el mismo punto murieron en 1936 en manos de los republicanos por apoyar el alzamiento. Muchas muertes para tan escasa memoria.
Como cada día desde el 2009, cuando fue colocado por el Memorial Democràtic, el cartel lucía el domingo en medio de este paisaje tan desolado, que el día de marras era aún más inhóspito, si cabe, por el viento. Ni un alma para recordar la barbarie ocurrida en esa esquina de las 16 hectáreas de hormigón que convierten la plaza del Fòrum, a caballo entre Barcelona y Sant Adrià de Besòs, en una de las más grandes de Europa y más duras, también. En otra esquina, lejana, una multitud celebraba la inauguración de la placa conmemorativa con la que el consistorio barcelonés ha decidido honrar la memoria de los barraquistas que durante años, y hasta 1989, ocuparon la zona, por entonces Camp de la Bota, y fueron, en la posguerra, oyentes obligados del ruido de la muerte. «Mi despertador era cuando a las siete de la mañana fusilaban a los condenados. Por los tiros de gracia, sabía cuántos habían muerto cada día». Así recordaba en el 2004 las madrugadas de 1941 Pere Ribot, párroco de Sant Adrià.
El domingo solo dos ciclistas desafiaban la soledad de lo que un día fue paredón para muchos y ahora es un anodino aparcamiento comercial para otros. «Pasamos habitualmente». «No, nunca nos hemos fijado en el cartel». «Ni idea de que esto era el parapeto y ni idea de lo que era el parapeto». «¿El Camp de la Bota? Sí. Era esta zona cuando aquí había barracas». Cuatro respuestas claras a cuatro preguntas obvias de quien suscribe. Nadie más a quien interrogar para aumentar una estadística que dé la razón al artista Francesc Abad: «Nuestro bienestar está construido sobre el olvido».
1700 personas fusiladas entre 1939 y 1952 en el campo de la bota (Barcelona)

Proyecto artístico

Un olvido que le llevó a la indignación en el 2004, cuando se remodeló la zona y la Diagonal llegó al mar: «Se hizo pensando en el turismo, no en los ciudadanos. Se obvió a la gente de esta ciudad, pero, además, se obvió una cosa mucho más grave: la memoria de los fusilados. Que en la plaza más grande de Barcelona, donde murió tanta gente, no se tuviera la delicadeza del recuerdo, me molestó», recuerda Abad. Sí hay un monumento que ya estaba entonces, el de la Fraternidad. Una especie de cruz de término levantada en 1992 con la leyenda A todas las víctimas de la guerra civil, leyenda que molestó a las asociaciones que velaban por los fusilados de la posguerra, los más. El error se subsanó en el 2004 añadiendo una segunda parte: Y de la posguerra. «Algo forzado», según Abad. El humilde cartel que recuerda la ubicación del parapeto, instalado con posterioridad, no merece ningún comentario -por humilde, se supone- del artista.
Así, Abad pasó de la indignación a la acción con un proyecto artístico de recuperación de la memoria histórica. Un trabajo que lleva por nombre El Camp de la Bota que empezó en el 2004 pero que no tiene fin, y que recoge testimonios de lo que allí aconteció. Un archivo digital en internet y un archivo físico que custodia el Macba y que en ocasiones se expone por partes. Ahora, la huella de los ajusticiados de Terrassa recorre las paredes de la UAB: «Mi padre era republicano hasta la médula [...]. El día que lo mataron salieron dos camiones hacía el Camp de la Bota, siete de los presos eran de Terrassa», reza uno de los testimonios recogidos por Abad.