domingo, 30 de septiembre de 2012

Garzón: "No se puede construir el futuro sobre cientos de miles de cadáveres"

El exjuez de la Audiencia Nacional ha reclamado la creación de una Comisión de la Verdad que investigue los crímenes del franquismo en un multitudinario acto en Madrid en el que participaron los líderes sindicales, el exfiscal Carlos Jiménez Villarejo, la actriz Pilar Bardem y la abogada laborista Cristina Almeida.

 

Baltasar Garzón acompañado de Cristina Almeida, izquierda, y Cándido Méndez y Toxo, a la derecha.

Baltasar Garzón acompañado de Cristina Almeida, izquierda, y Cándido Méndez y Toxo, a la derecha.efe

 

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 29/09/2012 

Verdad, justicia y reparación. Este es el mensaje que el exjuez de la Audiencia Nacional, acompañado de los líderes sindicales y diversas personalidades de la justicia y la cultura, ha repetido hasta la saciedad en un acto organizado por la plataforma Solidarios con Garzón en el que han instado al Gobierno y a los parlamentarios a crear una Comisión de la Verdad que investigue los crímenes del franquismo y repare, “de manera integral”, a sus víctimas.
“El acto de hoy es una reivindicación de las víctimas del franquismo y también una manifestación de que no están siendo atendidas en su derecho a la verdad, la justicia y la reparación. Pedimos la creación de una Comisión por la Verdad. La investigación de los crímenes es algo que no debería preocupar a nadie tras 35 años de democracia. Sin embargo, hay una parte del espectro político español que de una forma absurda y negacionista se empeña en no reconocer los hechos del pasado y en no reconocer algo que nos reconciliaría a todos”, ha aseverado el exjuez durante el acto.
El juez, aclamado en todo momento por los centenares de asistentes al acto, ha instado a los asistentes a “no rendirse” y a no poner “punto y final” en su lucha. “Si en Argentina no lo hicieron, nosotros tampoco debemos de cejar en la lucha”, ha añadido Garzón, quien ha señalado que siente "vergüenza" porque no haya una "reparación" para las víctimas del franquismo después de 75 años, 35 de ellos en democracia. “En el único sitio donde se ha permitido hablar a las víctimas fue en el juicio contra mí. Y ese momento fue el único instante de dignidad del juicio”, ha señalado.

Nuevas vías en Argentina y México

"Hay un espectro político que de una forma absurda se empeña en no reconocer los hechos del pasado"
El exjuez, apartado de la carrera judicial tras ser condenado por ordenar escuchas entre imputados y sus abogados de la trama Gürtel, ha asegurado que la vías judiciales para juzgar y condenar el franquismo no están muertas y que “hay muchas opciones, más allá de esta Comisión de la Verdad”. “Hay muchas demandas interpuestas en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La ONU y el Comité de Derechos Humanos también ha exigido a España que investigue esos crímenes y se anule la Ley de Amnistía de manera que los ciudadanos puedan saber qué es lo que ocurrió”, ha denunciado.
La opción más viable y que más rápido está avanzando es la querella que numerosas asociaciones de memoria histórica y víctimas del franquismo interpusieron en Argentina para que se investigue la dictadura española. Asimismo, las asociaciones de memoria también tratarán de iniciar un proceso judicial en México. A pesar de estas posibles soluciones, Garzón ha aseverado que le “gustaría” que se pudiera juzgar al franquismo en España “sin ningún tipo de confrontación ni discusión”. “Ya ha pasado suficiente tiempo. Los que están en el poder deberían asumir lo que está pasando”, ha afirmado.

Vergüenza

El exjuez de la Audiencia Nacional ha calificado de “vergonzoso” el hecho de que se tenga que organizar un acto como el de la mañana de este domingo para reclamar la creación de una Comisión de la Verdad ya que esta debería constituirse por “unanimidad en el Congreso y en el Senado”. “Deberían de darse cuenta [los políticos] y recapacitar. Hay una deuda enorme con todas las víctimas del franquismo”, ha añadido Garzón, quien se ha definido como “defensor de las víctimas” y ha advertido de que está dispuesto a continuar en este lucha “aquí y fuera, en los tribunales y fuera de ellos”. “En esta batalla todos tenemos que ganar. No se puedo construir el futuro sobre cientos de miles de cadáveres. Necesitamos respuestas y corresponde al Estado darlas”, ha concluido.

Sindicalistas en las fosas

A la petición de la Comisión de la Verdad y el homenaje a Baltasar Garzón por iniciar una investigar contra los crímenes del franquismo, también se han unido los líderes de UGT y CCOO, Cándido Méndez y Ignacio Fernández Toxo en recuerdo de los “sindicalistas y trabajadores que fueron vilmente asesinados por el régimen de Franco por el simple hecho de estar afiliados a un sindicato de trabajadores”.
Una víctima al PSOE, UGT y CCOO: "Os hemos echado de menos mucho tiempo"
En este sentido, Cándido Méndez, líder de UGT, ha avisado a aquellos que creen que el problema de la dictadura acabará con la desaparición de los últimos represaliados que la “lucha por la justicia, la verdad y la reparación” no es “cosa de viejos” sino que continúa viva en las nuevas generaciones. “Los viejos sufrieron tal humillación que pueden permanecer en silencio, pero sus hijos, sus nietos y sus bisnietos no lo harán hasta que no se salde esta deuda que se mantiene con las víctimas”, ha advertido.

“Ley de memoria, insuficiente”

El momento más emotivo del acto lo protagonizó Francisca Maqueda, miembro de la asociación de memoria histórica y justicia de Sevilla y víctima de la dictadura de Franco. “Nadie nos va a parar en nuestra lucha. Avisamos, tenemos todo el tiempo del mundo. No somos sólo nosotros, son también nuestros hijos, nietos y bisnietos los que continuarán esta lucha. Y lucharemos siempre porque sabemos que tenemos razón”, ha exhortado.

Asimismo, Maqueda reprochado a los líderes sindicales y al PSOE el “escaso apoyo” que a su juicio han brindado a las asociaciones de memoria histórica y a las víctimas. “Lo digo con todo el respeto del mundo. Gracias por venir hoy aquí, pero PSOE, UGT y CCOO, os hemos echado de menos a lo largo de todo este tiempo”, ha recriminado Maqueda, quien ha criticado la Ley de memoria de 2006 por considerarla “insuficiente”.

El acto también ha contado con la participación de la actriz Pilar Bardem, el exfiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo y la exdiputada y abogada laboralista Cristina Almedia, quien ha conducido el acto. Villarejo ha criticado que el Supremo se niegue a "anular" las sentencias de los Consejos de Guerra y ha denunciado que existen 2.311 fosas comunes en España en donde yacen miles de desaparecidos.

Por su parte, Cristina Almeida ha ejercido de presentadora y ha afirmado que mientras haya cadáveres enterrados en las cunetas, "siempre habrá heridas abiertas", y ha animado a la gente a que se unan a la petición de la Comisión.

Villarejo: “Hay que crear la Comisión de la verdad para dar carpetazo a los crímenes del franquismo”

Homenaje a las víctimas, reconocimiento a Garzón y un paso adelante en la búsqueda de respuestas, en el acto del 29 de septiembre a las 12:00 en la Puerta del Sol
Ex-fiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo


 A.DEL C. | 28/septiembre/2012

Poner las bases para crear una Comisión de la Verdad que por fin dé carpetazo a los crímenes y represalias del franquismo “pacificando el dolor de las víctimas” como manifestaba a ELPLURAL.COM la abogada Cristina Almeida; “inventariando estos hechos según recomendó en el año 2006 el Consejo de Europa y sacando del olvido injusto a sus protagonistas”, según apuntaba por su parte Carlos Jiménez Villarejo a este periódico digital. Este es el objetivo primero del acto que mañana a las 12:00 horas se ha convocado en la Puerta del Sol de Madrid por la Plataforma Solidarios por Garzón en el que intervendrá el propio Baltasar Garzón acompañado por los secretarios generales de UGT y CCOO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo.
Ciudadanos, intelectuales, artistas, juristas entidades y personalidades de distinto signo acudirán a esta convocatoria (ver PDF) que  pretende además homenajear a las víctimas y expresar el reconocimiento a Baltasar Garzón, expulsado de la carrera judicial, y único magistrado que se atrevió a investigar los crímenes del franquismo desde su puesto de titular del juzgado número 5 de la Audiencia Nacional. La sentencia del juicio por presunta prevaricación al haberse declarado competente para juzgar estos hechos, absolvía al juez pero conllevaba la muerte de la investigación penal de todo lo referido a la memoria histórica.
“El acto de mañana en la Puerta del Sol convocado por la Plataforma Solidarios tiene una doble vertiente: Cierra la etapa histórica de apoyo y persecución injusta a que fue sometido  el juez y abre un nuevo periodo histórico ante la falta  de respuesta de las  instituciones y del  Estado respecto a las victimas del  franquismo.”, explicaba Carlos Jiménez Villarejo a ELPLURAL.COM.
Sin respuesta sobre las víctimas
“La falta de respuesta se manifiesta en muchos ámbitos: en el incumplimiento  generalizado de a Ley de memoria histórica que por mas que se quedara corta en muchos aspectos, ahí estaba;  por la  falta de contestación ante la petición de nulidad de juicios y sentencias dictados por los llamados tribunales franquistas (que no eran tribunales), y porque sigue sin respuesta además la desaparición de miles de personas cuyos  restos permanecen en lugares desconocidos, en  fosas, sepultados de forma indigna y clandestina por las tierras de España.
Jueces y fiscales pasivos
Es indispensable una respuesta rigurosa, seria y organizada. Primero por parte de jueces y fiscales, empezando por el Tribunal Supremo, cuya sentencia dictada en el juicio contra Baltasar Garzón deja claro que no han estado a  la altura, y porque han optado por la pasividad y la omisión ante una realidad tan dramática y dura que exige y sigue exigiendo una declaración más concreta sobre esas víctimas”.
No se puede esperar más
“Hay que exigir –continuó el exfiscal Anticorrupción- que se haga finalmente como pidió el Consejo Europa en el año 2006, un inventario completo de los crímenes del franquismo, de las actuaciones de  los tribunales de guerra, del Tribunal de Orden Público o de las sanciones de todo tipo que se impusieron a quienes lucharon por la libertad. Hay tantas cuestiones pendientes, tantas injusticias por saldar derivadas del franquismo, que  no se puede esperar más”.
Necesario un balance del franquismo
“Hoy por hoy no  hay  un balance de las victimas de las muertes, de los actos represivos, de las privaciones de derechos, de lo que significó el exilio interior y exterior,  de lo que significó la guerrilla , víctimas también que combatieron con las armas en mano como hacía al mismo tiempo la resistencia contra el nazismo en otros países, de las represalias que continuaron tras la muerte del dictador. Es preciso un balance de lo que significó el franquismo y sus victimas que son parte de nuestra historia, están muy olvidadas y es absolutamente injusto”, concluyó el jurista.
Garzón busca “una verdad oficial”, pero plural
Baltasar Garzón también se ha referido al acto de mañana en una intervención en La Ventana de la Cadena Ser. El magistrado ha defendido que una Comisión de la Verdad “es lo mínimo que el Estado español le debe a las víctimas y a sí mismo, como Estado y sociedad”. Garzón ha subrayado que defienden “que haya una norma que permita su funcionamiento” para poder elaborar “una verdad oficial, pero hecha desde la sociedad y la participación de todos”. Con la vista puesta en Latinoamérica, el juez ha señalado que “los modelos son muchos” y ha adelantado que “estamos tratando de poner en conjunto esas experiencias”.
Abriendo una brecha
Para la abogada Cristina Almeida, la Comisión de la verdad es necesaria “porque en un país en que nos están cambiando la memoria continuamente en el sentido de que nos hacen preocuparnos por temas económicos, por los  bancos, por las cosas mas alejadas de la realización humana, si olvidamos a la gente que no esta pidiendo bienestar económico sino reconocimiento democrático y dignificación de las luchas que sostuvieron sus familiares y que les han dejado absolutamente en el olvido y sin posibilidad de averiguar donde están sus restos o donde los han hecho desaparecer,  estamos abriendo una brecha.
Recuperar sentimientos robados
“La abrimos nosotros mismos, la sociedad –prosiguió- y a mi me parece importantísimo que la sociedad recobre los mejores sentimientos que nos van robando, como nos van robando los dineros, los sueldos, los trabajos… Ese sentimiento lo podemos aportar nosotros y podemos apoyar una Comisión de la verdad que tenga fuerza para investigar y pacificar tanto dolor que se conserva durante años en tanta gente que hoy se siente absolutamente abandonada. La Ley de memoria histórica era muy débil, pero ahí estaba. Ahora se encuentra olvidada para este Gobierno que ha obviado todas las ayudas que existían,  sumando además la expulsión de la carrera del único juez que inició a petición de las victimas una investigación que no solo ha sido archivada, sino machacada”, concluyó Almeida.
Constituir la Comisión de la verdad
¿Cómo constituir una Comisión de la verdad?  Hay tres fórmulas. La primera, la más deseable es con una negociación para organizar una comisión de investigación con amparo gubernamental y el acuerdo de todos los grupos políticos.
La segunda opción es mediante la iniciativa ciudadana, lo que conlleva conseguir medio millón de firmas en este sentido que después el Congreso debe aprobar.
La tercera posibilidad lleva a que directamente con apoyos internacionales, se abra un proceso de nombramiento de una comisión que por su peso específico no podría ser obviada por las instancias gubernamentales o representativas.
Instituciones imprescindibles
Para la Plataforma Solidarios con Garzón que a partir de este momento cambia su nombre por Comisión de la Verdad sobre el franquismo,  el objetivo es  lograr que se  investigue la verdad desde el punto de vista institucional, implicando  a todos los sectores necesarios, porque consideran que  es un tema pendiente de la democracia y es preciso  dar carpetazo asunto. Por la tarde, se realizará un encuentro estatal de asociaciones de víctimas y entidades de la memoria histórica en la escuela Julián Besteiro que se pretende sea el primero de un movimiento unitario de la memoria democrática. Existen Comisiones de la Verdad en más de treinta países.

jueves, 27 de septiembre de 2012

LA BATALLA POR LA ELIMINACIÓN DE LOS SÍMBOLOS FRANQUISTAS LAS INCOHERENCIAS DEL PSOE-IU

La reciente acción en Aspe (Alicante) de José Gallego, un valiente veterano de 72 años, procediendo a borrar alegorías fascistas exhibidas públicamente, incumpliendo la Ley de la Memoria Histórica, tiene varios precedentes en la Región de Murcia.
Cambio de nombre del callejero franquista, Barinas (Murcia)
Floren Dimas (Investigador Histórico)

En Aspe, gobierna una coalición PSOE-IU, que despreció las reiteradas peticiones de José Gallego, apelando al  cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica, en relación cón la simbología franquista.
Este caso, es gemelo al acontenido en la ciudad de Totana (Murcia), donde en 2004 gobernaban, también en coalición, las mismas fuerzas políticas. Véase este post colocado en la web del Senado:
ENLACE: http://www.senado.es/cgi-bin/wfcbusca_opinion?CLAVE=4355&OPCION=200212
CASO DE TOTANA (Murcia) - Véase en el enlace que sigue, el oportunismo actual y el cinismo del PSOE local, una fuerza que gobernó en Totana y que, habiendo aprobado -a instancias de este que escribe-, una moción para eliminar el callejero franquista, se pasó tres años rechando con excusas y mentíras, el apremio de la asociación murciana "Amigos de los Caídos por la Libertad" para que lo hiciese, Perdieron las elecciones sin ejecutar lo comprometido ...y ahora se atreven, con grandes aspavientos, a pedir al PP lo que en su día éllos se negaron a llevar a cabo:



Al igual que ha sucedido en Aspe, la posición del gobierno PSOE-IU ha sido contraria a la eliminación del callejero franquista, por pura cobardía política y/o por incoherencia democrática.
CASO ABANILLA-BARINAS (Murcia) - Y si no gemelo, casi mellizo es el caso de otra localidad murciana, Abanilla, en donde el PSOE en la oposición, se rasga las vestiduras porque unos desconocidos han cambiado la denominación "Avenida Generalísimo" por "Avenida de la Libertad" en la pedanía de Barinas. ¡¡Sí, sí, como lo oyen!!.
CASO ABARÁN (Murcia) - 2004. El PSOE entra a gobernar, mintiendo al negar que existan símbolos franquistas en el pueblo.
Ver archivos adjuntos con la carta enviada al alcalde socialista de Abarán.
Uno sigue esperando a que lleguen "los nuestros" para saber quiénes son.
Es necesario invitar al PSOE y a IU a que reconsideren sus incoherencias, porque los errores que suelen cometer algunos de sus dirigentes, suelen tener efectos prácticamente irreversibles, como ya estamos viendo.

Biblioteca Memoria Histórica de Cartagena


LA REPRESIÓN FRANQUISTA EN
CARTAGENA (1939 – 1945)

Autor: Pedro Mª Egea Bruno
Profesor de la Universidad de Murcia.  Historiador
Reedición de la publicación de 1987
Cuando la ciudad de Cartagena fue oficialmente ocupada, ya tenía perfectamente organizada la maquinaria jurídica para controlar la situación:
Los tres juzgados militares permanentes que se ubicaron en las Escuelas Graduadas de la Calle Gisbert se sumaron a los establecidos por las Autoridades de Marina, que además de un Consejo de Guerra Permanente, llegaron a dar vida a 57 juzgados instructores a las tres semanas de la ocupación.
La culminación de etapa más sangrienta, con las últimas ejecuciones, llevadas a cabo el 13 de enero de 1945, no supuso el final de la ruptura entre vencedores y vencidos, radical diferenciación reflejada incluso en los hábitos más cotidianos de la vida ciudadana.
En Octubre del 45 se cerró, de un modo más aparente que real, la represión, con un indulto total a los penados por delitos de rebelión militar, aunque por una serie de excepciones permaneció en las prisiones el 75 por ciento de los reos políticos.
Pero los cauces para reprimir cualquier intento de subvertir el nuevo orden siguieron abiertos.
Con estilo magistral, Pedro Mª Egea Bruno nos pone en contacto con la realidad del miedo y el silencio del día a día de los primeros años de la represión en Cartagena, del ambiente tenso en que no era de extrañar la aplicación de castigos infamantes, como el corte de pelo y empleo de aceite de ricino, y en cuyo fondo latían una serie de condicionantes religiosos derivados de la implantación del Nacional catolicismo. El resultado final no pudo ser otro sino el de la profundización en la ruptura.

Asociación Memoria Histórica de Cartagena


  "EL HIJO DEL HERRERO"

Autora: Pepa Martínez
Edita: Asociación Memoria Histórica de Cartagena
Los sucesos ocurridos a bordo del Destructor “Lepanto” durante los primeros días posteriores a la insurrección del 18 de julio de 1936 son muy poco conocidos. El hecho de que su comandante, Don Valentín Fuentes, manifestara desde el primer momento su fidelidad a la República hace suponer a algunos investigadores e investigadoras de los hechos de la guerra civil, que no existió conflicto a bordo entre la marinería y la oficialidad;  muchas personas ignoran la detención y fusilamiento de los oficiales en Málaga, y pasan por alto, por tanto, la represión que tuvo lugar sobre los miembros de la dotación del buque por parte de los tribunales franquistas.
Siete meses después de la victoria del bando rebelde, los distintos sumarios abiertos contra 31 tripulantes del barco, se traducen en el resultado de la condena de tres de ellos a separación del servicio, a distintas penas de prisión a otros doce, a siete ejecuciones y a una muerte a consecuencia de las torturas sufridas durante un interrogatorio.
Tras morir a manos de sus torturadores en el interrogatorio sufrido en las dependencias del S. I. P., el cuerpo de Enrique Martínez Godínez es arrojado al mar. Su cadáver aparece a los tres días, pero su muerte siguió siendo negada durante mucho tiempo por sus verdugos. Siete décadas después, su nieta investiga acerca de las circunstancias de su asesinato. A lo largo de la investigación, las diferentes pistas que sigue le van ayudando a reconstruir la verdad de los hechos de aquellos trágicos días.
En “El hijo del herrero”, lo que podía haber sido el relato de la represión, únicamente sobre el practicante del “Lepanto”, se convierte en una historia mucho más amplia: la de aquellos tripulantes de ese barco que permanecieron fieles al gobierno legítimo de la República y la represión que esta postura les acarreó.  Pero no queda en esto la narración, ya que para una mayor comprensión de las motivaciones de estos hechos, es preciso hurgar en sus precedentes y sus consecuencias. De este modo, nos encontramos en este libro con un acercamiento a la historia de la vida cotidiana de Cartagena que abarca desde la etapa pre-republicana hasta los umbrales de la década de los sesenta, utilizando como hilo conductor la historia de Enrique Martínez Godínez y su familia, una familia cartagenera, víctima de los efectos de la represión franquista en la ciudad.


Interesados ponerse en Contacto: memoriahistoricacartagena1@hotmail.com

Las dos obras editadas hasta ahora por la Asociación Memoria Histórica de Cartagena, “La Represión Franquista en Cartagena (1939, 1945)”, de Pedro Mª Egea Bruno y “El hijo del herrero (Primer episodio de la serie El último bastión)” , de Pepa Martínez, se pueden encontrar en las siguientes librerías de Cartagena:

 Librería Escarabajal, en la calle Mayor
 Librería Áglaya, en la calle Ramón y Cajal
 Librería-papelería Centro, en la calle Santa Florentina
 Librería Alcaraz, en la calle Wssell de Guimbarda
 Papelería Técnica Alfonso XIII, en el Paseo Alfonso XIII
 Leer librería, en la plaza Castellini
 Librería–papelería Floan, en la calle Covadonga, Barriada José Mª de Lapuerta
 Librería–papelería El Duende, en la calle Submarino, Bº Peral.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Tensión en los juzgados por el caso de los niños robados

Sor María imputada en el robo de bebes


Radio BCN Estación Mediterránea ABF 18 Septiembre 2012
El caso de María Luisa Torres y de su hija Pilar. Un caso de robo donde está implicada Sor María, la única imputada en este país por la trama de tráfico de bebés. Hoy han ido a declarar, en calidad de testigos, dos ginecólogos que estaban en el lugar y momento precisos en que se cometieron los hechos relacionados con este caso. Aprovechando la declaración de hoy, se han reunido muchas víctimas que buscan a sus hijos y hermanos en la Plaza de Castilla, frente a los Juzgados, para "recibirlos". A la salida se han producido ciertos incidentes que podéis ver en este vídeo.
Lo que no sale en el vídeo y sí ha salido en las noticias de las tres es cómo uno de estos médicos amenaza a una de las madres que estaban allí protestando diciéndole: "señora no me toque, cállese que le doy una torta". Este ginecólogo tan valiente es Ignacio Villa Elízaga. Para más señas es el padre de Nacho Villa, antigua figura en los informativos de la COPE y que actualmente es el Director de RTV de Castilla La Mancha, Comunidad Autónoma presidida por Dolores de Cospedal.
Este ginecólogo es el que firmó la supuesta muerte de mi hermano gemelo en la incubadora. Verle hoy por televisión (no he podido ir a los Juzgados), diciendo eso a esta madre, ha sido como si la torta me la diera realmente a mí. Esa imagen que he recibido tanprepotente, segura y altiva ha sido un eficaz y repugnante vomitivo. La mezcla de rabia, dolor, impotencia e infinita tristeza ha sido demasiado para mí.
Sé que podría considerarse un gran paso que estas personas hoy hayan entrado en el Juzgado a testificar pero también tengo muchas dudas sobre la actuación de nuestra Justicia, esta Justicia española, que difícilmente pondrá en la cárcel a los culpables del tráfico de bebés si es que algún día se descubren.
Y me he acordado de vosotros, de la RED, de Carlos, de Ana, de Servini y de algo que tenemos en los labios cada día desde hace meses, Justicia Universal. Y entonces, todo ha vuelto, aunque sea por un momento, a ser medianamente soportable.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Torturados en el campo de la desmemoria

Entre 6.800 y 17.000 represaliados republicanos estuvieron presos en el campo de concentración de Albatera (Alicante) una vez finalizada la Guerra Civil. Los reclusos fueron apresados cuando esperaban en el puerto de Alicante un barco para escapar.

El lugar donde estuvo alojado el campo de concentración. ALICANTE VIVO

El lugar donde estuvo alojado el campo de concentración. (Albatera) ALICANTE VIVO

 

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 23/09/2012
1 de abril de 1939, recién terminada la Guerra Civil. Miles de hombres afines a la República que se habían desplazado hasta el puerto de Alicante con la esperanza de escapar por mar de la represión del régimen de Franco han sido trasladados hasta Albatera (Alicante) en trenes para ganado. Allí, han sido encerrados en un reinventado campo de concentración. Pocos saben donde están y ninguno qué pasará con ellos. José Eduardo Almudéver, de 93 años de edad, recuerda para Público su primera experiencia en el campo: “El primer domingo vino a visitarnos el falangista Ernesto Giménez Caballero. Se subió encima de un pequeño banco. Nos miró a todos desde arriba y nos dijo: 'Así como estáis todos delante de mí, os podría matar con una ametralladora'”.
Nadie puede asegurar con certeza cuántos represaliados habitaron el campo de concentración de Albatera. La Hoja Oficial de Alicante (28/IV/1939) cifraba en 6.800 los presos, sin embargo, los reclusos que consiguieron salvar la vida hablan de un mínimo de 15.000 personas. José Eduardo Almudéver, que tenía 19 años por aquel entonces, habla de 17.000 personas. El menú de los presos sí que está más claro. “Una lata de sardinas para cada tres personas y un trozo de pan para cada cinco. Eso sí, no todos los días. Sólo cuando se acordaban”, relata José Eduardo.

El campo estuvo abierto durante ocho meses. Hasta noviembre del 39. Entonces, los presos que quedaban fueron traslados a los centros penitenciarios de sus lugares de origen. La visita de Ernesto Giménez Caballero no fue la única que recibieron los presos. El segundo domingo de abril visitó el campo, según recuerda Almudéver, el párroco de Albatera, quien acompañado de cuatro militares “limpió los bolsillos” de todos los presos.
José Eduardo Almudéver recuerda su primer día en el campo de concentración“Nos robó todo lo que teníamos encima. A mi me quitó la pluma estilográfica, lo único que tenía encima. Recuerdo que me dijo: 'Esto no es para un alfabeto como tú'. El cura ni siquiera sabía decir la palabra analfabeto. Según la Biblia, Dios creó el domingo para no trabajar. El cura vino a robarnos ese mismo día”, ironiza Almudéver, quien señala que lo más sangrante no fue ya el robo sino que al día siguiente el cura publicó en el boletín parroquial que los presos republicanos habían donado por su propia voluntad dinero y joyas por valor de tres millones de pesetas.

La zanja

Julián Ramos recuerda como su padre, Juan Ramos, le contaba una y otra vez lo que vivió en el campo de Albatera. Juan sólo tenía 14 años y su único delito era ser el hijo del alcalde socialista de San Bartolomé de las Abiertas (Toledo). “Mi padre nos ha contado mil veces la historia de la zanja. Los militares ordenaron a los presos cavar una zanja para hacer sus necesidades junto a la verja de salida. Entonces, cuando los presos se acercaron la primera noche a hacer sus necesidades fueron ametrallados en aplicación de la ley de fugas”, recuerda Ramos para Público.
Aunque la experiencia más traumática para el padre de Julián no fue tener que hacer sus necesidades encima durante la noche para no morir ametrallado. Juan recordaba a su hijo que estuvieron ocho días sin recibir ni una gota de agua. “Al octavo día, según me contó, llegó un camión cisterna que comenzó a regar todo el campo. Los presos tuvieron que beber el agua de los charcos mientras eran filmados por los militares”, relata Julián, que señala que entre esos militares, según los recuerdos de su padre, había soldados alemanes.

Las 'sacas'

Con el paso de los días, los militares fueron identificando a la población reclusa y enviando cartas a sus ayuntamientos de origen informando de que el preso estaba en el campo de Albatera. José Eduardo recuerda que casi todos los días llegaba gente de Falange para llevarse a algún preso. Muchos no llegaban a su ayuntamiento de destino. Otros sí. Entre los presos este hecho era conocido como las 'sacas': “sácame a este de aquí”.
María Muñoz recuerda como su padre fue'paseado' por Móstoles
Este es el caso de Gerardo Muñoz, maestro de profesión y simpatizante de Izquierda Republicana. El ayuntamiento de Móstoles lo reclamó y los militares del campo de concentración lo enviaron a la ciudad donde trabajaba... en un ataúd. Su historia la recuerda Celia Muñoz, su hija, quien tenía 15 años cuando vio como su padre era 'paseado' por toda la ciudad a golpes por los militares, con todo el pueblo mirando para que cundiera el ejemplo y como después era atado a un balcón para mayor humillación de la familia.
“Tras pasearlo lo encerraron en la cárcel de Yeserías. Allí fui a visitarlo el 23 de junio. Con la cantidad de presos que había, los gritos y los lamentos fue imposible hablar con él. Casualmente  reconocí a uno de los guardias de la prisión. Había sido director de una colonia de verano donde me enviaron durante la guerra. El director me prometió que al día siguiente nos concedería a los hermanos una visita a solas con él. A las 7.00 horas del 24 de junio fuimos a verle. Ya lo habían fusilado”, recuerda a Público Celia Muñoz.

El campo, sin localizar

Cuando en noviembre de 1939 el régimen de Franco decidió cerrar el campo de concentración, los encargados del mismo destruyeron toda la documentación existente sobre el mismo. No queda ni un rastro oficial del mismo. La coordinadora de asociaciones de memoria histórica de Alicante, Juanjo Martínez, está tratando de elaborar un listado con los presos. De momento, sólo ha podido localizar a cerca de 700. La única bala que les queda en la recámara es el Tribunal de Cuentas, quien debió autorizar partidas de gasto para el mantenimiento del campo de concentración.
La ubicación exacta del campo también es difícil de precisar. Hasta el momento y gracias a los supervivientes han conseguido ubicar donde estaba la cocina. “Cuando abandonaron el campo lo mandaron repoblar con palmeras para que no dejar ni rastro. Pretendían que el campo de concentración fuera olvidado, como si nunca hubiese existido”, señala a Público Juanjo Martínez, presidente de la coordinadora. Sin embargo, las torturas y desgracias que se llevaron a cabo no se borraron de la mente de los represaliados. Torturados en el campo de la desmemoria.

HOMENAJE EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE ALBATERA 2009


 Fotografías AMHC

Puntualizaciones sobre Paracuellos

Fue la tapadera para ocultar un terror mucho más brutal, sangriento y duradero: el franquista
 

Paracuellos de Jarama (Madrid)


F.Hernández Sánchez, J.L.Ledesma, P.Preston y A.Viñas. El País, - 21 septiembre 2012

La atribución de responsabilidades por las ejecuciones a Santiago Carrillo aumentó cuanto más se acercaba la transición
Entre las numerosas necrológicas aparecidas inmediatamente tras el fallecimiento de Santiago Carrillo algunas siguen haciendo hincapié en Paracuellos. Los lectores de este periódico quizá estén interesados en conocer los resultados de nuestras investigaciones que nos permiten arrojar dudas acerca de la pervivencia del canon franquista en varias de entre ellas. Las categorizamos en tres rúbricas: contexto, chispazo para la acción y responsabilidades y supervisión.
1. A comienzos de noviembre de 1936 las columnas franquistas habían llegado a las puertas de Madrid, sembrando de cadáveres su camino. Los bombardeos causaban estragos en la población. Entre los presos en las cárceles había centenares de militares dispuestos a unirse a los rebeldes. Su liberación parecía inminente.
2. El chispazo que condujo a Paracuellos provino de uno de los agentes de la NKVD llegado a Madrid mes y medio antes. La liquidación masiva de enemigos había sido una práctica habitual en la guerra civil rusa. Aplicada al caso de una ciudad al límite, la NKVD no dudó en recomendar la misma “profilaxis”. A finales de octubre de 1936 el embajador soviético ya sugirió recuperar a los presos dispuestos a servir a la República. Como se había hecho con los oficiales zaristas para que se unieran a los bolcheviques.
3. El agregado militar, coronel/general Goriev, informó críptica mente a Moscú de la labor desarrollada por la NKVD durante el asedio de Madrid en un despacho del 5 de abril de 1937 y mencionó un nombre, el de “Alexander Orlov”. Lo envió por la vía reglamentaria a su jefe, el director del servicio de inteligencia militar. Lo descubrió en Moscú antes de 2004 Frank Schauff. Hay un borrador en el archivo histórico del PCE, en la Universidad Complutense. No conocemos a ninguno de quienes mantienen enhiesto el canon franquista que lo haya consultado. Hoy se quedaría con un palmo de narices. Falta la página con la referencia a la NKVD. Una casualidad. Se nos ha dicho que cuando un investigador ruso quiso consultar el despacho en los archivos moscovitas el legajo había sido declarado inaccesible. Otra casualidad.
El chispazo que condujo a las ejecuciones provino de uno de los agentes de la NKVD
4. La recomendación de la NKVD la puso en marcha Pedro Fernández Checa, secretario de Organización del PCE. Fueron militantes comunistas y anarco-sindicalistas quienes se encargaron de los aspectos operativos. Los primeros actuaron a través de los órganos de la DGS. Los segundos, que controlaban la periferia madrileña libre de asedio, aseguraron la realización. Fuera o no por igual, todos colaboraron en la liquidación de la presunta quinta columna excitados por las bravatas del general Mola acerca del potencial de sus partidarios en la capital.
5. Las primeras “sacas” se examinaron en una de las periódicas reuniones de la Junta de Defensa de Madrid. Ninguno de sus componentes pudo alegar desconocimiento sobre lo ocurrido. Dado que la presidía el general Miaja, sería difícil exonerarle de responsabilidad. También a los demás componentes. Uno de ellos, el consejero de Orden Público, Santiago Carrillo, recibió instrucciones que no se transcribieron. Como otros jóvenes socialistas, acababa de solicitar el ingreso en el PCE. Las “sacas” se paralizaron por intervención del anarquista Melchor Rodríguez. Volvieron a reanudarse después de que este quedara desautorizado por el ministro de Justicia, el expistolero cenetista García Oliver.
6. La supervisión quedó en manos no de la DGS, relegada como brazo ejecutor, sino del miembro más prominente del Buró Político que permaneció en Madrid: Fernández Checa. Uno de los policías, Ramón Torrecilla Guijarro, declaró posteriormente que solía informar a Organización sobre cómo iba la operación. Esto respondía estrictamente al modus operandi comunista. El secretario de Organización era, en los diferentes partidos comunistas nacionales, el enlace con los servicios de inteligencia soviéticos. Lógico. En la concepción comunista de la lucha contra la reacción, la NKVD era al partido lo que el partido era a las masas: su vanguardia.
7. Fernández Checa era también el responsable de una sección consustancial a toda organización de corte leninista: el aparato secreto o ilegal, compuesto de “cuadros especiales” que se activaban según el contexto en que se desenvolviera el partido. Uno de los consejeros militares en España, Mansurov (Xanti), rememoró haber trabajado con él en la capacitación de tales cuadros. Algunos se formaron in situ; otros, como Santiago Álvarez Santiago (participante en las reuniones del consejo de la DGS en noviembre de 1936 y uno de quienes engranaban con los delegados en las prisiones para seleccionar a los presos que irían camino del matadero), se instruyeron en la sección especial político-militar de la Escuela Leninista de Moscú o en su seminario político. Fue el caso de Isidoro Diégez (responsable del PC madrileño). También los de Lucio Santiago (jefe de las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia, movilizadas para las “sacas”), Andrés Urrésola (policía encargado de efectuarlas en Porlier), Agapito Escanilla (secretario del Radio Oeste del PC) o Torrecilla (miembro del consejo de la DGS y enlace con el Buró Politico). El aparato se incrustó en la DGS mucho antes de noviembre. Todos se habían ya curtido en la eliminación de falangistas.
8. El nombre y doble papel de Fernández Checa no han aparecido, que sepamos, en los centenares de páginas vertidas sobre Paracuellos por los autores pro-franquistas. Pero su responsabilidad tanto en el chispazo inicial como en la supervisión y vigilancia de la operación es innegable. La dualidad de cadenas de mando nunca existió para quienes la ejecutaron: su lealtad no la debían a la Junta de Defensa sino exclusivamente al partido, vanguardia consciente de la lucha antifascista. El operativo fue netamente comunista. Los anarquistas más bien auxiliares.
Paracuellos aparece como norma en lugar de lo que realmente fue, una dramática excepción
9. Tanto desde el punto de vista pro-franquista, como después para autores en busca de notoriedad, siempre fue más “productivo” centrar la atribución de responsabilidades en Santiago Carrillo. Fernández Checa murió en México en 1940. La mayoría de los “cuadros especiales” fueron ejecutados en España en 1941-42. Todos quedaron amortizados como elemento arrojadizo de la publicística anti-republicana. Sorprende un tanto la absolución otorgada a Miaja. Sin duda no cabía extraer mucho capital propagandístico poniéndole en solfa. No ocurre lo mismo con Carrillo, hasta el punto de desfigurar arteramente hace poco tiempo las referencias que a él hizo Felix Schlayer, cónsul honorario de Noruega y súbdito alemán que publicó sus memorias durante el cálido régimen del maestro Goebbels. Curioso es también que el número de citas a Carrillo sea más abundante en las glosas posteriores de la Causa General que en la propia documentación del procedimiento. No tuvo un expediente propio hasta su promoción como ministro en el gobierno Giral en el exilio en 1946. Un mero repaso a la hemeroteca digital de Abc llevará al lector a la conclusión de que su nombre aparece tanto más vinculado a Paracuellos cuanto más se aproximaba la transición. Una batalla del pasado que sigue librándose en tono presentista.
10. El énfasis que continúa poniéndose sobre Paracuellos cumple dos funciones esenciales. En primer lugar, sirve para epitomizar el “terror rojo”. Paracuellos aparece como norma en lugar de lo que realmente fue, una dramática excepción que continúa presentándose como algo de lo que fue responsable el Gobierno de la República. En segundo lugar, sirve de inmejorable tapadera para ocultar la represión franquista, mucho más sangrienta y duradera. Los “mini-Paracuellos” de que están esmaltadas las regiones en que triunfó la sublevación no cuentan. Su recuerdo hay que obliterarlo con humo e incienso.
Es molesto leer, particularmente en este periódico, cómo en las cunetas y fuera de los cementerios, a veces en modernas urbanizaciones, las “fosas del olvido” tienen la desagradable ocurrencia de emerger tan pronto se excava. España es en esto un caso único, y auténticamente vergonzoso, en la Europa occidental. Paracuellos se ha convertido en la contraseña taumatúrgica para oscurecer, de forma pavloviana, un terror mucho más brutal.

Fernando Hernández Sánchez, José Luis Ledesma, Paul Preston y Ángel Viñas son contribuidores en la obra En el combate por la historia (Pasado y presente, 2012).
http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1336994556_676295.html

martes, 18 de septiembre de 2012

El juez que imputó a sor María cita a 20 médicos por el robo del bebé

Personal de la agencia de adopción y el juez del registro civil serán interrogados

Sor María Gómez Valbuena, en los juzgados de Madrid el pasado 12 de abril. / Cristobal Manuel (EL PAÍS)




Madrid 16 SEP 2012 El País
 Adolfo Carretero, el juez que investiga y ha imputado a la monja María Gómez Valbuena, de 87 años, por el presunto robo de un bebé en 1982, va a interrogar, entre mañana y el 11 de octubre a 24 personas, la mayoría médicos, que cree que pueden aportar más información sobre el caso.
En una providencia del pasado 5 de septiembre cita como testigos a 19 médicos y a la exdirectora de la maternidad donde se produjeron los hechos, la clínica Santa Cristina de Madrid, María Antonia García Alonso. Esa providencia se une a otra del 26 de junio en la que el juez citaba como testigos a otras seis personas, entre ellas el director del centro, el doctor José Zamarriego, el jefe de neonatología, Ignacio Villa Elizaga, y la asistente social de la Agencia Española para la Protección de la Adopción (AEPA), que derivó al matrimonio que finalmente adoptó a aquel bebé supuestamente robado directamente a sor María Gómez Valbuena.
Antes de citarles, el juez había pedido a la policía judicial que los localizara de forma “urgente” y que remitiera al juzgado un informe sobre su estado físico y mental para poder ser interrogados dada la avanzada edad de la mayoría de ellos, entre 70 y 80 años.
Todos están citados en calidad de testigos y a petición de las partes, Guillermo Peña, abogado de Marisa Torres, la madre que denunció en la Fiscalía de Madrid el robo de su hija en 1982, y José María Calero, letrado de la imputada, sor María Gómez Valbuena.


Además de a esos médicos, el juez también ha citado a declarar como testigo al juez del Registro Civil en aquel momento, que, a petición de sor María, según fuentes del caso, inscribió a aquel bebé fuera de plazo.
A petición de Guillermo Peña, abogado de Marisa Torres, el juez también ha solicitado los libros de la contabilidad de la clínica Santa Cristina para ver si el centro ingresó el dinero que sor María cobró a los padres adoptivos de la supuesta niña robada. Alejandro Alcalde, padre adoptivo de Pilar, relató a este diario que la monja le hizo pagar casi 100.000 pesetas en concepto de estancia de la madre biológica en el hospital, anestesia, quirófanos y papeleo. Aún conserva las facturas.
Marisa Torres dio a luz en la clínica Santa Cristina el 31 de marzo de 1982. El pasado 2 de abril relató al juez que admitió su denuncia —derivada desde la Fiscalía de Madrid— que acudió a sor María tras ver un anuncio en una revista en la que la monja, que trabajaba como asistente social en la clínica, prometía ayuda para madres en apuros. Ella lo estaba. Acababa de separarse de su marido, con el que tenía otra niña de dos años, y su nuevo novio no quiso saber nada cuando le dijo que estaba embarazada. Cuando fue a verla, sor María la tranquilizó, y le habló de unas guarderías donde podría dejar a su bebé mientras trabajaba. María Luisa contó al juez que tras el parto, la monja la amenazó con denunciarla por adulterio y quitarle a su otra hija. Le explicó que se asustó. Que salió de la clínica sin su bebé. Y que conoció a su hija, Pilar, 29 años después, gracias, sobre todo, al tesón de Alejandro, padre adoptivo de Pilar, y a la investigación de Pilar Gómiz, periodista de Antena 3.
Marisa y su hija acudieron al juzgado a contar su historia el pasado 3 de abril. Al día siguiente, el juez decidió imputar y citar para un interrogatorio a sor María Gómez Valbuena. Llegado el momento, y por consejo de su abogado, José María Calero, letrado de los padres de la menor asesinada Marta del Castillo, la monja se acogió a su derecho a no declarar. Sor María, perteneciente a la congregación de las Hijas de la Caridad, no respondió a las preguntas del juez, pero esa misma tarde envió una nota a los medios de comunicación exculpándose: “Me repugna, en lo más hondo de mi ser, considero inadmisible e injustificable la separación de un recién nacido de su madre biológica realizada bajo coacciones y amenazas”.
Sor María está imputada por los supuestos delitos de detención ilegal permanente —penado con hasta 20 años de prisión— y falsedad documental. “Hay dos documentos firmados por ella y por el director de la clínica Santa Cristina certificando que aquel bebé tenía padres desconocidos, pero Marisa Torres nunca firmó un documento de renuncia a su hija”, explica su abogado.
La asociación SOS Bebés Robados tiene otras siete denuncias en los juzgados de Madrid por robo de niños. Tres de ellas apuntan a sor María.

Protección de Datos certifica que un hospital destruyó sus archivos anteriores a 1990

Natalia Junquera
La Agencia de Protección de Datos ha cerrado su primera investigación relacionada con un posible caso de bebé robado. Acaba de contestar a Vicente González Olaya que el hospital Nuestra Señora del Rosario, de Madrid, donde cree que fue sustraída su hermana en 1961, comenzó a destruir sus archivos en 1990. Cinco años antes, en 1985, este diario denunciaba adopciones irregulares de bebés nacidos en esa clínica gestionadas a través de sor Pura, la monja que dirigía entonces una residencia para madres solteras en Carabanchel. Directivos del Consejo Superior de Menores y la Diputación de Madrid mediaron para apartarla de la dirección del centro por las numerosas denuncias de mujeres que la acusaban de coaccionarlas para que entregaran a sus futuros hijos.
Cuando González Olaya, periodista de este diario, acudió al hospital Nuestra Señora del Rosario para pedir la historia clínica de su madre y tratar de averiguar algo más, le dijeron que habían destruido los archivos. La Agencia de Protección de Datos abrió una investigación de oficio para comprobarlo. La ley de autonomía del paciente permite la destrucción de esa documentación pasados cinco años, pero en el momento del parto aún no había entrado en vigor esa normativa así que decidió acudir para certificarlo.
En la resolución que ha enviado a González Olaya, de 16 páginas, explica que el pasado 20 de junio “se realizó inspección en el centro hospitalario” y se comprobó que el centro no tenía tal documento. El personal aseguró, según recoge la resolución, que “desconocen los procedimientos establecidos para el registro de pacientes y custodia de historias clínicas por parte del hospital hasta el año 1990”. La resolución añade que, según ha podido comprobar, desde 2006 el hospital conserva las historias clínicas durante 15 años, y que antes de esa fecha solo se conservaban durante cinco.
No obstante, el funcionario de la Agencia de Protección de Datos pudo comprobar durante su inspección, que el hospital conserva un archivo de “varios contenedores” de historias clínicas en papel “cerrado con llave”. Al pedir una historia clínica del año 2006 se la facilitaron sin problemas.
Finalmente, la Agencia de Protección de Datos recuerda a González Olaya que puede acudir a los tribunales. Él ya ha decidido que lo hará. “Quiero acceder a los varios contenedores de historias clínicas del hospital. Los datos están allí”, insiste. Está convencido de que su hermana es una niña robada. Tras el parto, a su madre le comunicaron que el bebé había muerto “ahogado por el cordón umbilical”, pero no hay rastro en ningún registro. Ni como viva ni como muerta. En el Archivo Regional de Madrid no consta el parto. En el libro de familia tampoco. No está enterrada en ninguno de los 15 cementerios de Madrid. Y el hospital donde nació dice que destruyó los archivos.
La resolución que la Agencia de Protección de Datos ha enviado a González Olaya incluye 12 páginas con extractos del informe que emitió el organismo para responder a una consulta del secretario de Estado de Justicia sobre las posibilidades legales de acceso a los archivos que están planteando los afectados por robo de niños. Recuerda que el acceso a la documentación sanitaria por parte de terceros podría ser posible “con fines judiciales”.
Las asociaciones de afectados por robo de niños han pedido en reiteradas ocasiones, también en las reuniones que han mantenido con el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, y el fiscal general del Estado, Eduardo Torres Dulce, que se cree un equipo de trabajo en la policía judicial para que acceda a los registros de nacidos y fallecidos de los hospitales denunciados y los cruce con los datos del registro de adopciones.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Ateneo de Madrid. Presentación del libro "El Hijo del Herrero"





Sección de Educación
Lunes 17 de septiembre de 2012 a las 18.30 horas



Autora: Pepa Martínez




Presentación del libro
“El hijo del herrero”






Intervienen
Pepa Martínez. Autora


Josefina Pérez y Teresa Esteban


Presentan
Miguel Pastrana / Jaime Ruiz
Salón Ciudad de Úbeda
Calle del Prado, 21
Madrid


Los sucesos ocurridos a bordo del Destructor “Lepanto” durante los primeros días posteriores a la insurrección del 18 de julio de 1936 son muy poco conocidos. El hecho de que su comandante, Don Valentín Fuentes, manifestara desde el primer momento su fidelidad a la República hace suponer a algunos investigadores e investigadoras de los hechos de la guerra civil, que no existió conflicto a bordo entre la marinería y la oficialidad;  muchas personas ignoran la detención y fusilamiento de los oficiales en Málaga, y pasan por alto, por tanto, la represión que tuvo lugar sobre los miembros de la dotación del buque por parte de los tribunales franquistas.
Siete meses después de la victoria del bando rebelde, los distintos sumarios abiertos contra 31 tripulantes del barco, se traducen en el resultado de la condena de tres de ellos a separación del servicio, a distintas penas de prisión a otros doce, a siete ejecuciones y a una muerte a consecuencia de las torturas sufridas durante un interrogatorio.
Tras morir a manos de sus torturadores en el interrogatorio sufrido en las dependencias del S. I. P., el cuerpo de Enrique Martínez Godínez es arrojado al mar. Su cadáver aparece a los tres días, pero su muerte siguió siendo negada durante mucho tiempo por sus verdugos. Siete décadas después, su nieta investiga acerca de las circunstancias de su asesinato. A lo largo de la investigación, las diferentes pistas que sigue le van ayudando a reconstruir la verdad de los hechos de aquellos trágicos días.
En “El hijo del herrero”, lo que podía haber sido el relato de la represión, únicamente sobre el practicante del “Lepanto”, se convierte en una historia mucho más amplia: la de aquellos tripulantes de ese barco que permanecieron fieles al gobierno legítimo de la República y la represión que esta postura les acarreó.  Pero no queda en esto la narración, ya que para una mayor comprensión de las motivaciones de estos hechos, es preciso hurgar en sus precedentes y sus consecuencias. De este modo, nos encontramos en este libro con un acercamiento a la historia de la vida cotidiana de Cartagena que abarca desde la etapa pre-republicana hasta los umbrales de la década de los sesenta, utilizando como hilo conductor la historia de Enrique Martínez Godínez y su familia, una familia cartagenera, víctima de los efectos de la represión franquista en la ciudad.

Asociación Memoria Histórica de Cartagena



miércoles, 12 de septiembre de 2012

Luis Calandre y el Hospital de Carabineros de Madrid

Luis Calandre Ibáñez (Cartagena) 26 de mayo de 1890 - Madrid, octubre de 1961), médico, cardiólogo e histólogo español.
Luis Calandre Ibáñez


11 sep 2012
Félix Población

Hace unos meses se presentó en la Universidad de Murcia el libro Ciencia y compromiso. Luis Calandre Ibáñez, vida y obra, del que es autor José Manuel Sebastián Raz. Con este trabajo se rescata la memoria de quien fuera una de las personalidades científicas más prestigiosas antes de y durante la Segunda República, represaliado luego con la instauración de la dictadura franquista. El doctor Calandre, discípulo de Ramón y Cajal, fue fundador en 1914 del Laboratorio de Anatomía Microscópica de la Residencia de Estudiantes, director después del Hospital de Carabineros -ubicado en la misma residencia en el transcurso de la Guerra de España-, y subdelegado en 1938 de la Junta para la Ampliación de Estudios, de la que dependían tanto la Residencia de Estudiantes como el Instituto Escuela, fundaciones ambas de carácter estatal y que Fernando de los Ríos, ministro de Instrucción Pública de la República, consideró como la simiente de aquel régimen, así como de la reactivación cultural y científica experimentada por el país.
Luis Calandre y Nicolás Achucarro

Habría sobrados motivos para detenerse a glosar la actividad profesional que como investigador y médico cardiólogo llevó a cabo Luis Calandre Ibáñez antes de la victoria del ejército golpista. También, para no pasar por alto la inhabilitación que para el ejercicio de su profesión comportó el triunfo de aquella rebelión militar, con el consiguiente perjuicio para la sanidad española en los duros tiempos de la posguerra. El libro aludido ha investigado al detalle ambos aspectos bajo un título que certifica el entendimiento que su protagonista tuvo de la ciencia y la medicina, entendimiento al que Calandre también se atuvo a la hora de mantener su compromiso profesional y ético al servicio del Gobierno de la República y que la dictadura no le perdonó.
En atención a ese compromiso me parece oportuno hablar del doctor Calandre como director del llamado Hospital de Carabineros de Madrid durante el conflicto armado, pues muchas eran entonces las necesidades sanitarias de la capital de España, que sufrió un estrecho e implacable acoso por parte de las tropas sublevadas. Apenas es conocido el hecho de que Luis Calandre Ibáñez, al frente de su centro, fue capaz de abortar una incipiente epidemia de malaria declarada entre los soldados republicanos que combatían en el cercano frente de guerra. De esa ardua y exitosa labor queda como testimonio un folleto, conservado por Cristina Calandre, autora a su vez de un libro sobre su abuelo, anterior al ya mencionado.
Precisamente porque este libro data del año 2008 y porque los promotores de una exposición sobre la malaria, celebrada en la Biblioteca Nacional al año siguiente, tuvieron constancia de ese folleto -enviado por la propia Cristina a uno de los comisarios del evento-, es difícil de entender que la excelente tarea médica desarrollada por el doctor Calandre contra esa enfermedad en el Hospital de Carabineros no tuviera la más mínima referencia en la aludida exposición. De nada valió que su nieta reclamara una explicación para tan flagrante olvido o elusión, porque lo único que obtuvo de la directora del centro fue una respuesta retórica y convencional.
Hospital de Carabineros de Madrid

Pero hay otra iniciativa, puesta en marcha por Luis Calandre en el citado hospital, que quizá denote de modo más flagrante la omisión, el desprecio y/o la indiferencia con los que se ha tratado su figura y su obra, tan significadas por su compromiso cívico y humanitario con la causa republicana. En febrero de 2007, Cristina Calandre, que desde dos años antes se había dedicado a investigar en el archivo de su abuelo, descubrió que bajo la Residencia de Estudiantes se encontraba el refugio antiaéreo construido durante la guerra para proteger al hospital de los bombardeos nazi-fascistas de la Legión Cóndor. Ese refugio, ubicado bajo lo que hoy es sala de conferencias, se encuentra medio o enteramente derruido actualmente -tras haberse saltado la administración la catalogación de edificio protegido que tiene el mismo-, según la nieta del doctor.
Para más inri, hay otra información que Cristina Calandre ha suministrado en un último artículo sobre la obra de su abuelo a raíz de la celebración, en la Residencia de Estudiantes, del Día Oficial de la Memoria del Holocausto. En el Boletín Oficial del Estado del pasado 19 de noviembre se publicó una orden de Presidencia del Gobierno referente a la preservación y recuperación del patrimonio de la Residencia de Estudiantes, donde se afirma que el decreto [ilegal] franquista del 19 de mayo de 1938 disolvió la Junta por la Ampliación de Estudios. Teniendo en cuenta que hasta marzo de 1939 el doctor Calandre fue subdelegado de la JAE y que una parte de España seguía bajo la legalidad constitucional y democrática de la II República, tal parece que el BOE de nuestro vigente régimen monárquico/constitucional legitima un decreto emanado del ejército golpista a la hora de publicar una orden oficial.
Resulta cuando menos paradójico que en ese centro se haya celebrado, con motivo del Día Oficial de la Memoria del Holocausto, un seminario destinado a docentes y organizado por casa Sefarad/Israel bajo el elocuente epígrafe Resistencias a las políticas nazis: resistencias armadas y espirituales durante el Holocausto. Los ponentes habrán ignorado que debajo de sus argumentos estuvo alojado un lugar más de la memoria histórica de este país, destruido y secuestrado a la recordación pública: el refugio antiaéreo promovido a instancias del doctor Calandre Ibáñez, testimonio de la barbarie de la aviación nazi-fascista sobre los hospitales de Madrid.

lunes, 10 de septiembre de 2012

El Stanbrook, los últimos exiliados de la República

Desde el Puerto de Alicante, último reducto del régimen republicano, zarpó el último barco con exiliados con un pasaje de 3.028 personas. Su destino fue la costa de Orán. Muchos de ellos acabaron en campos de concentración franceses en Argelia y, después, luchando por la liberación de Francia en la División Lecrerc.

 

El Stanbrook fotografiado desde la costa de Orán a su llegada al puerto

El Stanbrook fotografiado desde la costa de Orán a su llegada al puerto

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 08/09/2012 
Helia González tenía cuatro años y tres meses el 28 de marzo de 1939. A pesar de su corta edad en aquel momento y de sus 77 años actuales, recuerda cada detalle de todo lo que sucedió durante aquellos días: los últimos suspiros de la República. Las tropas de Franco avanzaban desde Almería con destino Alicante, mientras que las columnas de Mussolini llegaban por el norte. Alicante estaba acorralada. Decenas de miles de personas iban llegando al puerto para escapar de lo que se convertiría en una ratonera. Helia consiguió entrar en la última vía de escape junto a su familia : el Stanbrook. “Nada más salir comenzaron a caer bombas donde estaba atracado el barco. Eran los italianos”, recuerda Helia a Público.
Con la dimisión del presidente Azaña, la huida de la flota republicana en Cartagena y la sublevación del coronel Casado en Madrid que había provocado la caída y el exilio del Gobierno de Negrín, los puertos de la costa levantina -y en especial Alicante- se convirtieron en la última esperanza de todos los combatientes republicanos, o simpatizantes, que pretendían huir de España para escapar de la represión. A lo largo del mes diferentes navíos como el Marionga o el African Trader zarparon rumbo al norte de África, así como numerosos barcos pesqueros que partieron desde los puertos de El Campello, La Vila Joiosa, Santa Pola y Torrevieja.
Helia, que tenía cuatro años, viajó junto a su familia en el Stanbrook
El padre Helia llegó el mismo día 28 de marzo del frente de batalla. Vivían en Elche. Su padre llegó alterado y ordenó a todos que había que huir. Las tropas de Franco y Mussolini estaban llegando. “Recuerdo cómo mi madre preparó una tortilla de patatas con un solo huevo para los cuatro. Era la única comida que teníamos y la tuvimos que compartir en el barco con otra familia que no tenía absolutamente nada”, cuenta Helia.
La familia de Helia llegó a Alicante al anochecer. En unas horas, a las 23 horas, zarparía el penúltimo barco del exilio. Unos minutos después lo haría el Marítime, con 32 autoridades republicanas de la provincia, dejando ya en los muelles a una multitud desesperada, atrapada en la ratonera del puerto alicantino. En el Stanbrook, un viejo carguero inglés comandado por el capitán Archival Dickson, 3.028 personas, entre ellos 147 niños, encontraron una salida. Otras decenas de miles no encontrarían esta salida.
El escritor Eduardo de Guzmán, que quedó en el puerto, escribiría en su cuaderno: “Continúan los suicidios. En la parte exterior del muelle dos cadáveres flotan junto al rompeolas. Un individuo que pasea por el muelle con aparente tranquilidad se pega un tiro en la cabeza. Otro muchacho se pega un tiro y la bala después de atravesar su cuerpo hiere mortalmente a un viejo de pelo blanco. Dos días más y el fascismo no tendrá nada que hacer porque nos habremos matado todos”.

22 horas de viaje

Con más del doble de pasajeros de los permitidos, el Stanbrook zarpó rumbo a Orán. Helia recuerda como el capitán Dickson, el único que se apiadó de los vencidos, permitió que entrara todo el mundo posible al barco desobedeciendo las órdenes de seguridad y ordenó a los presentes que nadie se moviera durante el viaje por peligro a desestabilizar el barco. “El trayecto fue infame. Llovió y no teníamos con qué cubrirnos. Tampoco podíamos ir al aseo. La embarcación tenía solo dos aseos y éramos más de 3000,y allí se había refugiado un montón de gente. Hice mis necesidades en la cubierta”, rememora.
José escudero
A bordo del barco también estaba el abogado José Escudero, gobernador civil de Salamanca, Zamora y Granada a lo largo de la II República. Su nieto, Paco Escudero, ha recuperado parte de su memoria en la obra Pasajero 2.638. Nada más desembarcar en Orán, José escribió una carta a su mujer describiendo el viaje:
“A las 22 horas de salir llegábamos a Orán y en un puerto hemos pasado los 8 peores días de mi vida. Pasábamos el día y la noche como borregos, unos encima de otros, sin comida apenas, con agua escasa. ¡Un horror! Anteayer desembarcamos unos cuantos, ayer lo hicieron otros y hoy y en días sucesivos terminarán con los que quedan”.

Destinos múltiples

La suerte de los más de 3000 pasajeros fue muy dispar. Las autoridades francesas comenzaron una caza de comunistas que tendría por objetivo reclutar en campos de concentración a aquellas personas que consideraban revolucionarias. El diputado francés de extrema derecha Albert Sedró llegó a pedir en el Parlamento que mandaran a los portadores del germen revolucionario a una isla al fondo del Pacífico.
Dos mil refugiados  fueron obligados a construir las vías del tren transahariano
Miles de españoles acabaron en campos de concentración con el objetivo de construir el imposible tren transahariano. Proyecto francés que arrancó en la I Guerra Mundial con presos alemanes como mano de obra y que continuaría al borde de la II Guerra Mundial con la mano de obra española.
El investigador José Aurelio Romero ha recopilado la vida de Ramón Vías, miembro del pasaje del Stanbrook, que terminó en un campo de concentración. “Estuvo en celdas de castigo y se erigió en dirigente de la oposición dentro de los campos, por lo que fue condenado a muerte por los franceses”, cuenta Romero a Público. Afortunadamente para Vías, la II Guerra Mundial ya había comenzado y los estadounidenses llegaron al norte de África para luchar contra el régimen frances títere de Hitler, la Francia de Vichy.
“Tras su liberación viajó por Túnez hasta que consiguió entrar en patera a España por Nerja en un viaje de dos noches y un día. Se refugió en las montañas de Málaga donde trató de reunificar a los guerrilleros”, relata Romero. Dos años más tarde, Vías fue detenido por el régimen de Franco y encarcelado en la prisión de Málaga, de donde consiguió escapar pocos días después.
“Como Vías tenía el cuerpo destrozado de las palizas recibidas en prisión no pudo refugiarse en las montañas. Se quedó en una chabola en las afueras y a los 25 días la Policía lo pilló. Cercaron la casa. Lo mataron a él, a sus dos escuderos y al dueño de la casa”, señala.

De comerciante a artista en Argelia

José Escudero tal y como relata en su carta fue a parar a un antiguo almacén de trigo junto a otros centenares de refugiados donde pudo “lavarse y afeitarse”. En este punto la familia perdió el contacto con él. Sólo saben que viajó hasta París y de ahí a México, desde donde retornó a España en el año 1951.
Helia y su familia sobrevivieron en Argelia como actores en un compañía de teatro
Helia fue a parar junto a su madre y su hermana de apenas unos meses a la cárcel del cardenal Cisneros. “Allí siempre escoltados por la guardia de senegaleses, nos ducharon y nos desinfectaron. Luego nos llevaron a un lugar cercano que era una especie de colonia para colegiales. Aún estaba en construcción y a menudo había explosiones para sacar piedra de la tierra. Con cada explosión cundía el pánico”, recuerda.
Tiempo después, un familiar de su madre que había emigrado a Argelia antes de la guerra fue a recogerlos y la familia se trasladó a la ciudad de Sidibel-abbesh. “Solamente se podía salir de los campos si alguien iba a buscarte. Conocimos a una señora muy mayor, madame Martínez, que consiguió sacar a todos los Martínez alegando que eran todos hijos suyos”, rememora.
El destino tendría depararía una sorpresa más para la familia de Helia. En Argelia operaba una compañía de teatro español que había quedado dividida en dos, como España, tras el golpe de Estado de los militares. “La compañía estaba formada por dos familias. Los Salgueron se volvieron a España y la familia Pineda vino a buscarnos para completar la compañía”, apunta.
Los siguientes ocho años Helia y su familia recorrieron cada una de las poblaciones de Argelia con la compañía de teatro español. “No iba al colegio, ni tenía casa fija. Viajábamos en carros, a pie o en autobuses cargados hasta la baca. Actuábamos en patios de colegio, en las salas de bar, en los patios de las casas, etc.”, señala esta señora, que recuerda que la obra que más gustaba al público era Tierra Baja de Angel Guimerà.
En julio de 1949 la familia consiguió regresar a España y rehacer su vida. Tras la decepción de que el fin de la II Guerra Mundial no trajera la democracia en España, Helia recuerda como su padre vivía con la ilusión de que la muerte de Franco trajera “nuevos aires a España”. Su padre vivió para ver a Franco morir, pero pronto se dió cuenta, recuerda esta mujer, que la democracia “no cambiaría nada”. “La cosa estaba atada y bien atada”, sentencia.

La liberación de Francia

De los campos de concetración de españoles en el norte de África salieron los republicanos de la nueve, un pelotón que se unió a la División Lecrerc. En el verano de 1944 esta división llegó a Francia y tras diversas incursiones consiguió llegar a París. El 24 de agosto de 1944 la 2ª División blindada comandada por el general Leclerc, recibe la orden de avanzar hacia París. El grueso de su compañía, la novena del tercer regimiento de marcha del Chad, la formaban republicanos españoles que habían estado en los campos de concentración de Argelia, muchos de ellos también pasajeros del Stanbrook.
El teniente Granell y sus hombres liberaron París con Madrid en la memoria El teniente Amadeo Granell, pasajero 2.073, capitaneó la avanzadilla que entró en París con vehículos semiblindados bautizados con nombres como la guerra de España. Llegó a la plaza del Ayuntamiento y anunció a los parisinos refugiados en el Consistorio que eran una avanzadilla de la División Lecrerc.
“La plaza se había llenado de gente. Se cantaba, se daban vivas extentorias, se bailaba, nos besaban. Lloraban de alegría. Era la libertad. Jamás me he sentido tan emocionado. Se entonó una marsellesa, yo quise cantar pero no pude. Se me puso un nundo en la garganta. No quería pestañear para que las lágrimas que se me agolpaban en los ojos no se me derramaran sobre las mejillas. País liberado, ¡qué alegría! Yo sin poderlo evitar pensaba en Madrid y en España.
El 25 de agosto De Gaulle presidió el desfile de la liberación. Las banderas de la República española estuvieron presentes en la ceremonia. Después, La Nueve fue hasta Alsacia y Lorena y marchó hacía el escondite de Hitler, pero ya no estaba allí. El nazismo ya había sido derrotado. Los pensamientos de estos soldados se dirigían a España y el franquismo. Pero la esperanza pronto se tornó frustración y las promesas cayeron en el olvido. El espíritu de la liberación llegó hasta los Pirineros.
Republicanos Españoles en la nueve división de Lecrerc