jueves, 12 de marzo de 2015

Las españolas del pijama a rayas

Mujeres que fueron hechas prisioneras por la Gestapo y terminaron encerradas entre las alambradas de campos de concentración


Simone Vilalta
Españolas en los campos de concentración Nazis

 Carlos Hernández.  El Diario.es, 09/03/2015 
El domingo se conmemoró el Día Internacional de la Mujer sin que el Estado español brindara el más mínimo homenaje al colectivo que, quizás, más lo merecía: el de las luchadoras republicanas que se unieron a la Resistencia en Francia para combatir a las tropas nazis y que pagaron un altísimo precio por su valentía
Mujeres de Andalucía, Cataluña, Madrid, Valencia, las dos Castillas… que fueron hechas prisioneras por la Gestapo y terminaron encerradas entre las alambradas de campos de concentración como Ravensbrück, Mauthausen o Auschwitz
Setenta años después de la liberación de esos centros de explotación y exterminio, ha llegado el momento de sacarlas del olvido al que fueron condenadas, primero, por el franquismo y, más tarde, por el llamado “Espíritu de la Transición”
Carlos Hernández – Madrid/Els Guiamets/Hendaya/París
«No supimos valorar lo que habíamos hecho. Por eso permanecimos en silencio, incluso tras la muerte de Franco». Quien así habla es una de las mujeres que más ha luchado y más ha sufrido por defender la libertad en España y en el resto de Europa. A punto de cumplir el siglo de vida, Neus Català me sonríe desde su silla de ruedas. Sus cuidadoras acaban de sacarla de la triste habitación en la que una docena de ancianos dormitaba frente al televisor, para traerla a la luminosa sala de visitas de la residencia geriátrica en la que pasa los últimos años de su larga y tormentosa existencia. «No nos hemos hecho valer como los hombres. La gente no sabe que también hubo españolas en los campos de concentración de Hitler», añade con voz firme.
No hay amargura en sus palabras, simplemente una prolongada resignación. Siete décadas después de recuperar la soñada libertad, Neus es consciente de que ella y sus compañeras son las olvidadas entre los olvidados. Si España enterró la historia de los más de 9.000 compatriotas que pasaron por los campos de la muerte del III Reich, aún más ignorada fue la historia que escribieron las mujeres. Mejor tarde que nunca y, por ello, el Gobierno catalán le acaba de conceder la medalla de oro de la Generalitat. Madrid, sin embargo, sigue mirando para otro lado.
Ignoradas por Franco, despreciadas por nuestra democracia
«Me ha sorprendido tanto saber que hubo mujeres combatiendo en la Guerra de España y, después, en la Resistencia… Yo pensaba que en esa época, en España las mujeres estaban encerradas en casa esperando a sus maridos. No sabía que hubiera tanta igualdad durante la República». Isa es sevillana, tiene 25 años y estudia dirección y administración de empresas.
Al igual que la inmensa mayoría de jóvenes y no tan jóvenes españoles, ha sido víctima de unos planes educativos que mantienen secuestrada la historia más reciente de nuestro país. Yo mismo soy de una generación que en el colegio, instituto y universidad veía cómo el curso terminaba siempre “casualmente” antes de que diera tiempo a explicar lo ocurrido en la España del siglo XX. ¿Te suena el cuento? Seguro que sí.
Los historiadores franquistas escribieron durante cuarenta años un relato manipulado y profundamente falso que no fue corregido con la llegada de la democracia. La vieja cantinela de “no remover el pasado” fue ni más ni menos que eso, dejar las cosas como estaban, es decir como los franquistas querían que estuvieran. Y hoy pagamos el precio de ese error: somos el único país democrático con calles y plazas dedicadas a fascistas y genocidas; el único en que se equipara a víctimas y a verdugos; el único en el que nuestro Gobierno homenajea a quienes combatieron codo con codo con las tropas nazis y desprecia a los que lucharon por la libertad en Europa.
Solo después de explicar este contexto es comprensible que Neus y las más de 300 españolas que sufrieron y murieron en los campos de concentración de Hitler no sean reconocidas como lo que son: heroínas que deberían ser puestas como modelo y ejemplo para las nuevas generaciones. Unas nuevas generaciones a las que se les ha hurtado, sencillamente, la verdad. Porque decir que Franco fue un dictador sanguinario no es una opinión política, es una realidad histórica. Porque decir que durante la II República se alcanzaron las mayores cotas de libertad y de derechos sociales de la historia, no es un juicio de valor, es un hecho contrastado. Como lo es recordar que aquella efímera democracia dotó a las mujeres de una igualdad, derecho al voto incluido, que fue la envidia de los movimientos feministas europeos. Como verdad, y no opinión, es decir que Franco acabó con todos estos avances a golpe de paseíllo, torturas y una represión que coordinó con un aliado y mentor llamado Adolf Hitler.
Libres, luchadoras y resistentes
Neus y el resto de las futuras deportadas crecieron en ese ambiente de libertad e igualdad que surgió durante la II República. La mayor parte de ellas se implicaron a fondo en la política que lo impregnaba todo en aquellos intensos y turbulentos años. Tras la sublevación de una parte del Ejército, las republicanas tomaron las armas con la misma convicción que sus compañeros.
Sabían lo que se jugaban frente a un enemigo que gritaba “Viva la muerte” y a generales como Queipo de Llano que felicitaba a sus “valientes legionarios” por violar a las mujeres: «ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas», decía ese siniestro militar que hoy, sin embargo, sigue enterrado en un lugar de honor en la basílica sevillana de La Macarena.
En la retaguardia o en los frentes de batalla trataron de frenar el avance franquista, hasta que la amarga derrota las empujó a cruzar los Pirineos. La democracia francesa recibió al medio millón de españoles como a perros y a las españolas como a putas. Porque eso era, ni más ni menos, lo que representaban las mujeres republicanas para los sectores más conservadores de la sociedad francesa. «Los periódicos de la zona, como El Patriota de los Pirineos, les tachaban de maleantes, de delincuentes que iban a contaminar a la gente. Se decía que las españolas eran unas prostitutas porque abortaban o porque fumaban», recuerda el hispanista francés Jean Ortiz.
Dolors Casadella fue confinada en las playas de St. Cyprien: «Tuvimos que dormir directamente encima de la arena. Sentada en el suelo, pasé la noche con mi niña encima de las rodillas. Rápidamente empezaron a morir los niños españoles. Mi hija vivió 15 días». Como el bebé de Dolors, perecieron más de 14.000 hombres, mujeres y niños víctimas del frío, el hambre y las enfermedades.
Pese al maltrato recibido, el inicio de la II Guerra Mundial y la fulminante ocupación alemana hizo que centenares de españolas se unieran inmediatamente a la Resistencia contra el invasor nazi. Mujeres que desempeñaron todo tipo de misiones, como narraba Neus en su libro De la Resistencia y la Deportación: «En general, las mujeres fuimos utilizadas como enlaces dentro de la densa red de información, en los pasos por las montañas y fronteras, en la solidaridad en las cárceles (…). Los controles de la policía francesa y de las patrullas alemanas los asumíamos primero nosotras. Pero estuvo además el transporte de armas y propaganda. Las mujeres también empuñaron las armas en batallas célebres como La Madeleine».
Si algo sorprende de estas luchadoras, es la poca importancia que dan a lo que hicieron; quizás porque nadie les reconoció su heroico papel. Nunca olvidaré cuando Pepita Molina me contó su historia en su pequeño piso de las afueras de París; era la primera vez que alguien se interesaba por su vida: «El marido de mi hermana Lina se llamaba Luis González. Él estaba muy metido en la guerrilla y nosotros ayudábamos en todo lo que podíamos. Un día a Luis le esperaba la Gestapo en la puerta de casa. Oímos los disparos y cuando salimos ya estaba muerto. En el forro de su gabardina encontraron panfletos con propaganda antinazi. Recuerdo que mi hermana Lina nos dijo: “Aquí no conocemos a nadie”. Poco después registraron la casa y nos llevaron detenidas a las tres. Nos interrogaron por separado pero ninguna contamos nada y, al final, nos dejaron marchar. Yo ni siquiera pude ir al entierro de Luis porque los alemanes temían que se convirtiera en un acto de protesta contra la ocupación. Solo dejaron que asistieran dos personas y, claro, fueron mi hermana y mi madre. Pocos días más tarde, miembros de la Resistencia nos avisaron de que los nazis iban a volver a por nosotras y que debíamos marcharnos cuanto antes. Cogimos unas cuantas cosas y conseguimos escapar con la ayuda de varios compañeros resistentes».

El Gobierno insiste en que no detendrá a los ex ministros franquistas

Alega que las órdenes de detención internacional emitidas a través de Interpol no son vinculantes


torturadores-franquistas

Público, 08.03.2015 | 9 marzo 2015 
La Justicia argentina los reclama por delitos cometidos durante la dictadura, mientras, ya que prima el derecho interno de cada país y los acuerdos de extradición firmados.
EUROPA PRESS
El Gobierno no promoverá la detención de los ex ministros franquistas reclamados por la Justicia argentina por delitos cometidos durante la dictadura y alega que las órdenes de detención internacional emitidas a través de Interpol no son vinculantes ya que prima el derecho interno de cada país y los acuerdos de extradición firmados entre las naciones implicadas.
El Ejecutivo responde así en una respuesta parlamentaria escrita a la que ha tenido acceso Europa Press donde explica que “la pertenencia de un país a la organización Interpol, según sus estatutos, no vincula en modo alguno a la ejecución de la demanda de detención preventiva a efectos de extradición en el resto de países miembros”. Según defiende, la decisión de estos países “en cuanto a la ejecución de la detención se basará en su propio derecho interno, y muy especialmente, en los tratados internacionales de extradición firmados con el país reclamante”.
“No existe vinculación, por tanto, con los documentos de detención emitidos a través o por la Secretaría General de Interpol”, zanja la respuesta. El pasado noviembre la jueza argentina María Servini reclamó la detención de veinte personas por crímenes cometidos durante el franquismo, entre ellos varios ministros de la dictadura como José Utrera Molina o Rodolfo Martín Villa. Se les acusa de los delitos de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra.
En su respuesta el Gobierno añade que “existía, además, un precedente, ya que en la misma causa, instruida por la justicia argentina, las autoridades españolas habían denegado la extradición de otros cuatro ciudadanos españoles”.
Se refiere en este punto al ex guardia civil Jesús Muñecas Aguilar, el ex escolta de Francisco Franco y de la Casa Real Celso Galván Abascal, el ex comisario José Ignacio Giralte González, y el ex inspector José Antonio González Pacheco, alias ‘Billy El Niño’. En aquella ocasión, la Secretaria General aceptó las razones esgrimidas por Interpol España.
Existe una resolución de Interpol que afecta a la cooperación en el caso de solicitudes relacionadas con los delitos de genocidio
Resolución de Interpol
Las fuentes policiales consultadas recordaron también que existe una resolución aprobada por Interpol en 2010 y que afecta a la cooperación en el caso de solicitudes relacionadas con los delitos de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra.
En aquella resolución los países integrantes de Interpol se manifestaban “preocupados” por “el aumento del número de solicitudes presentadas por conducto de Interpol sobre casos de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra que plantean dudas” así como “por la proliferación de litigios entre países miembros acerca del tratamiento de tales solicitudes”.
Se trata de la AG-2010-RES-10 suscrita por la Asamblea General de la OIPC-INTERPOL, en su 79ª reunión, celebrada en Doha (Qatar) entre el  8 y el 11 de noviembre de 2010. Entre otras cuestiones acordaron seguir cooperando en solicitudes presentadas por los países miembros, salvo cuando un país miembro proteste contra una orden de detención de uno de sus ciudadanos en el plazo de treinta días.

domingo, 1 de marzo de 2015

Poca memoria para tanta muerte


En lo que ahora es un párking, fusilaron a 1.700 personas durante la posguerra

NATÀLIA FARRÉ / BARCELONA
MARTES, 24 DE FEBRERO DEL 2015
Un paseante, ayer, junto al cartel que indica la ubicación del parapeto del Camp de la Bota donde entre 1939 y 1952 fueron fusiladas 1.700 personas.
De espaldas a un descampado por urbanizar y de cara al mar, por encima del Port de Sant Adrià de Besòs y en medio de la nada hormigonera de la zona del Fòrum, junto a las plazas de párking reservadas a los clientes de una gran superficie de ropa deportiva cercana, un humilde cartel -pintarrajeado con su correspondiente dosis de arte callejero- recuerda que allí se alzaba el parapeto del Camp de la Bota: una montaña artificial de arena de tres metros de alto por 40 metros de largo en la que entre 1939 y 1952 fueron fusiladas más de 1.700 personas por las autoridades franquistas. Aunque para ser justos, a estos asesinatos habría que sumar 44 ajusticiamientos más: los militares que en el mismo punto murieron en 1936 en manos de los republicanos por apoyar el alzamiento. Muchas muertes para tan escasa memoria.
Como cada día desde el 2009, cuando fue colocado por el Memorial Democràtic, el cartel lucía el domingo en medio de este paisaje tan desolado, que el día de marras era aún más inhóspito, si cabe, por el viento. Ni un alma para recordar la barbarie ocurrida en esa esquina de las 16 hectáreas de hormigón que convierten la plaza del Fòrum, a caballo entre Barcelona y Sant Adrià de Besòs, en una de las más grandes de Europa y más duras, también. En otra esquina, lejana, una multitud celebraba la inauguración de la placa conmemorativa con la que el consistorio barcelonés ha decidido honrar la memoria de los barraquistas que durante años, y hasta 1989, ocuparon la zona, por entonces Camp de la Bota, y fueron, en la posguerra, oyentes obligados del ruido de la muerte. «Mi despertador era cuando a las siete de la mañana fusilaban a los condenados. Por los tiros de gracia, sabía cuántos habían muerto cada día». Así recordaba en el 2004 las madrugadas de 1941 Pere Ribot, párroco de Sant Adrià.
El domingo solo dos ciclistas desafiaban la soledad de lo que un día fue paredón para muchos y ahora es un anodino aparcamiento comercial para otros. «Pasamos habitualmente». «No, nunca nos hemos fijado en el cartel». «Ni idea de que esto era el parapeto y ni idea de lo que era el parapeto». «¿El Camp de la Bota? Sí. Era esta zona cuando aquí había barracas». Cuatro respuestas claras a cuatro preguntas obvias de quien suscribe. Nadie más a quien interrogar para aumentar una estadística que dé la razón al artista Francesc Abad: «Nuestro bienestar está construido sobre el olvido».
1700 personas fusiladas entre 1939 y 1952 en el campo de la bota (Barcelona)

Proyecto artístico

Un olvido que le llevó a la indignación en el 2004, cuando se remodeló la zona y la Diagonal llegó al mar: «Se hizo pensando en el turismo, no en los ciudadanos. Se obvió a la gente de esta ciudad, pero, además, se obvió una cosa mucho más grave: la memoria de los fusilados. Que en la plaza más grande de Barcelona, donde murió tanta gente, no se tuviera la delicadeza del recuerdo, me molestó», recuerda Abad. Sí hay un monumento que ya estaba entonces, el de la Fraternidad. Una especie de cruz de término levantada en 1992 con la leyenda A todas las víctimas de la guerra civil, leyenda que molestó a las asociaciones que velaban por los fusilados de la posguerra, los más. El error se subsanó en el 2004 añadiendo una segunda parte: Y de la posguerra. «Algo forzado», según Abad. El humilde cartel que recuerda la ubicación del parapeto, instalado con posterioridad, no merece ningún comentario -por humilde, se supone- del artista.
Así, Abad pasó de la indignación a la acción con un proyecto artístico de recuperación de la memoria histórica. Un trabajo que lleva por nombre El Camp de la Bota que empezó en el 2004 pero que no tiene fin, y que recoge testimonios de lo que allí aconteció. Un archivo digital en internet y un archivo físico que custodia el Macba y que en ocasiones se expone por partes. Ahora, la huella de los ajusticiados de Terrassa recorre las paredes de la UAB: «Mi padre era republicano hasta la médula [...]. El día que lo mataron salieron dos camiones hacía el Camp de la Bota, siete de los presos eran de Terrassa», reza uno de los testimonios recogidos por Abad.

lunes, 23 de febrero de 2015

ATOCHA, DE AYER A HOY. De la transición a la democracia Ponente: Alejando Ruiz-Huerta Carbonell


Monumento a los Abogados de Atocha


MHC  febrero 2015

Viernes, 20 de febrero, A LAS 19,00 horas, en el salón de Actos de la UNED (Cartagena) tendrá lugar la Conferencia de Alejandro Ruiz - Huerta ATOCHA, DE AYER A HOY. De la transición a la democracia

Guillermo Vignote (MHC) Alejandro Ruiz y Juan Andreu (MHC)


Treinta y ocho años después del atentado de Atocha, uno de los supervivientes, Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, profesor de Derecho Constitucional y presidente de la Fundación Abogados de Atocha, reflexiona sobre la transición y sobre la crisis civilizatoria. El autor de la "La memoria incómoda: los abogados de Atocha" y de "Los ángulos ciegos" afirma que la lucha por la memoria democrática sigue abierta y nos presenta su visión crítica de la Transición española, afirmando que "la violencia política e institucional es un angulo ciego de la Transición"


Conferencia: ATOCHA, DE AYER A HOY. De la transición a la democracia
Ponente: Alejando Ruiz-Huerta Carbonell
Día: 20 Febrero
Hora: 19.00h
Lugar: Salón de actos UNED
Cartagena

viernes, 13 de febrero de 2015

Denuncian a Ana Botella y a otros 37 alcaldes por mantener simbología franquista en sus calles

La denuncia se interpondrá este miércoles, coincidiendo con el aniversario de la proclamación de la Primera República


ArribaEspana
Callejero de Madrid

 Público, | 10 febrero 2015
EUROPA PRESS
El abogado especializado en Derechos Humanos, Eduardo Ranz, presentará este miércoles una denuncia contra 38 alcaldes españoles, entre ellos la regidora de Madrid Ana Botella, por un supuesto delito de desobediencia que habrían cometido al vulnerar la Ley de Memoria Histórica, que obliga a las Administraciones a retirar la simbología franquista.
La denuncia se interpondrá, coincidiendo con el aniversario de la proclamación de la Primera República, en los Juzgados de Plaza de Castilla contra Botella y en los registros de los juzgados de otros 37 municipios, entre los que figuran Huelva, Zaragoza, Vigo, Córdoba o Salamanca.
El abogado pondrá también los hechos en conocimiento de la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, y del Ministerio de Asuntos Exteriores, a quien trasladará que las embajadas de Bolivia, Panamá y el Consulado de Marruecos exhiben este tipo de símbolos.
En su denuncia, a la que ha tenido acceso Europa Press, Ranz advierte de que en el municipio de Madrid hay una docena de vestigios que vulneran la Ley de Memoria Histórica de 2007, entre ellos se encuentra el Arco de la Victoria situado a la entrada de la capital en la carretera de La Coruña; el Palacio de Santa Cruz con dos escudos de la dictadura en piedra; o varios edificios de Defensa con placas y lápidas de mármol recordando a Francisco Franco, a la “guerra de liberación de España”, o a varios militares caídos durante la contienda.
Símbolos con el semblante de Franco
Cita también el escudo con el águila ubicado en varias fachadas de la sede del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), perteneciente al Ministerio de Agricultura; el relieve con el escudo del régimen franquista que se puede ver en la pared de la Oficina de Atención Integral del Contribuyente; una placa del Palacio del Pardo o el medallón con el semblante de perfil del general Francisco Franco del Tribunal de Cuentas.
El abogado, vecino del municipio de Madrid, recuerda que el artículo 15 de Ley de Memoria Histórica obliga a las Administraciones Públicas a tomar las medidas oportunas para retirar los escudos, las insignias, las placas y otros objetos o menciones conmemorativas de la “exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura”.
Acusa a los regidores de un delito de desobediencia tipificado en el artículo 410 del Código Penal, que lleva aparejado una multa de tres a doce meses y una pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de seis meses a dos años.
De forma subsidiaria, el abogado cree que los hechos podrían ser constitutivos de una falta contra el orden público del 634 del Código Penal, que contempla una pena de multa de diez a sesenta días.

jueves, 5 de febrero de 2015

EL YUGO Y LAS FLECHAS DE LA ALJORRA


Miembros de la AMHC ante la puerta del registro, con el escrito presentado
AMHDCT 5 Enero 2015

Durante los seis últimos años, la Asociación Memoria Histórica de Cartagena ha solicitado de manera reiterada al Ayuntamiento la retirada del monumento con el yugo y las flechas existente en la Plaza de la Iglesia de la Aljorra, por considerar que es un símbolo de la dictadura y de exaltación del golpe militar fascista de 1936, sin haber sido escuchada. A lo largo de este período, por parte de la oposición municipal, a demanda de esta misma asociación, se ha presentado en dos ocasiones  mociones instando a la supresión de los símbolos fascistas de nuestras calles y plazas, sin haber tenido tampoco acogida.
El yugo y las flechas de
La Aljorra


En la mañana del día 5 de febrero, miembros de la AMHC se han personado en el Ayuntamiento y presentado escrito previo al contencioso administrativo por la no retirada del monolito de La Aljorra.

Esta asociación lleva, desde su constitución como tal, manifestando públicamente su actitud de repulsa a la postura de un ayuntamiento que incumple de manera flagrante la Ley 52/2007 de 26 de diciembre, denunciando esta actitud en notas de prensa, manifestaciones y concentraciones en la vía pública, sin recibir respuesta a su justa demanda.
En La Aljorra tenemos un ejemplo de la falta de respeto hacia las víctimas del franquismo, esos republicanos y republicanas leales al gobierno legítimamente constituido que pagaron con su vida, la prisión, la pérdida de su empleo, el exilio... su postura de lealtad y defensa de España frente a las armas de los golpistas. Junto a una iglesia que exhibe en uno de sus muros una placa de homenaje a José Antonio Primo de Rivera, encontramos este monumento falangista de exaltación golpista.
Concentración ante el monumento de La Aljorra

Esta mañana hemos entregado el escrito en el Registro del Ayuntamiento, primera acción previa al contencioso administrativo contra el Ayuntamiento de Cartagena.


Existen en la actualidad numerosos pronunciamientos judiciales donde se reconoce la legitimación de las asociaciones vinculadas a la defensa de la Memoria Histórica para conseguir la aplicación de la Ley, y tenemos la seguridad de que, también en este caso, los tribunales nos otorgarán la razón.




lunes, 2 de febrero de 2015

Las Misiones Pedagógicas en España (1931-1936)

La creación de las Misiones Pedagógicas significó el ensayo de un modelo cultural plenamente moderno. Este modelo diseñado y largamente pensado y elaborado por la Institución Libre de Enseñanza, fue capaz de unir las voluntades de intelectuales de diferente procedencia en torno a un proyecto común: paliar el injusto desnivel que había entre la vida cultural de las ciudades y de las zonas rurales.


Las poblaciones rurales recibirían, gracias a los misioneros, una muestra representativa de la gran cultura española con el MUSEO DEL PUEBLO (Pedro Salinas, Ramón Gaya, Juan Bonafé, Eduardo Vicente...), el SERVICIO DE CINE (José Val del Omar), Las BIBLIOTECAS CIRCULANTES (Matilde Moliner, Luis Cernuda, Antonio Machado, Federico García Lorca...), el TEATRO DEL PUEBLO (José Plans y Alejandro Casona), el SERVICIO DE MÚSICA (Eduardo Martínez Torner y Pablo de Andrés Cobos), la FORMACIÓN DE MAESTROS y los jóvenes intelectuales que participaron en ellas: María Zambrano, Rafael Dieste, Miguel Hernández, Rafael Alberti, Cándido Fernández Mazas...

Las Misiones Pedagógicas tuvieron una amplia repercusión en la Región de Murcia, no sólo mediante las "Misiones Ambulantes" sino por las actividades llevadas a cabo por ANTONIO OLIVER y CARMEN CONDE desde la UNIVERSIDAD POPULAR DE CARTAGENA.


Podemos ver todo esto el miércoles, a las 19,00 horas, día 4 de febrero, en la Sala del Archivo Municipal, en el antiguo Parque de Artillería, disfrutando del vivionado de un documental sobre Las Misiones Pedagógicas en España, completado con un corto de José Val del Omar titulado "Estampas de las Misiones Pedagógicas"


Documental: Las Misiones Pedagógicas en España


 (corto de José Val del Omar titulado "Estampas de las

 Misiones Pedagógicas"

Día: 4 Febrero 2015

Lugar: Archivo Municipal Cartagena


Hora: 19.00h


Cartagena