Efemerides

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lunes, 30 de junio de 2014

"Los nietos del franquismo heredan incoscientemente el sufrimiento de sus padres y de sus abuelos

Clara Valverde le saca los colores al sistema de salud, a los gobiernos y a la sociedad en general por ignorar los problemas psicológicos de los nietos de la Guerra Civil Española.

Afirma que años de silencio y de esconder las emociones pueden generar en las siguientes generaciones inseguridad, miedo, rabia no canalizada, anorexia o toxicomanía.
"En todos los países se habla de la transmisión generacional del trauma de la violencia política menos en España".

Homenaje en el Fuerte de San Cristóbal (Pamplona), prisión por la que pasaron cerca de 5.000 presos republicanos, en mayo de 2014 / Foto: Óscar Rodríguez

eldiario.es / ELENA CABRERA / 29-06-2014

Un mes después del golpe de Estado de Pinochet, en Chile ya había organizaciones que prestaban ayuda psicológica a las víctimas de la dictadura y a sus familias. En España, la medicina recetada en altas dosis es la del silencio, para prevenir la inquietud de los hijos de aquellos que fueron atravesados por la Guerra Civil, especialmente en los vencidos pero también en los vencedores.
¿Y los nietos, los que nacieron en el tardofranquismo y la democracia y vivieron ajenos, como si nada hubiera pasado? Son los herederos de penas y dificultades no resueltas,adiestrados en el no preguntar para no remover, programados para no hurgar. Esquistados psicológicamente, bloqueados emocionalmente. Ataques de ansiedad, inseguridad, miedo, rabia no canalizada, anorexia o toxicomanía pueden leerse en clave de transmisión generacional del trauma. De hecho, se lleva haciendo así desde los años 60 en otras sociedades dañadas por violencias políticas. Salvo en España.
Clara Valverde, escritora sobre biopolítica y resistencia, presidenta de la Liga Síndrome de Fatiga Crónica, profesora de enfermería y colaboradora de eldiario.es, ha abordado enDesenterrar las palabras (Icaria, 2014) con claridad y precisión qué nos pasa, porqué nos pasa y qué deberíamos hacer para afrontarlo.
¿Cuál es el cuadro de síntomas de una persona traumatizada por las vivencias de sus abuelos durante la Guerra Civil y la Represión franquista?

Los nietos de la violencia política 'heredan' o 'absorben', a través de la comunicación no verbal, que tiene más fuerza que la verbal, la carga inconsciente del sufrimiento de sus padres y de sus abuelos. La situación se complica para esta generación porque la conexión con la situación original se ha perdido. Esto hace que la generación de los nietos lleve una carga en el inconsciente a la que es más difícil acceder, porque los años de silencio y de comportamientos que han servido para esconder las emociones dificultan la comprensión de las manifestaciones del trauma.
Estas manifestaciones son variadas: miedo a hablar directamente a los que están en el poder (jefes o cualquier otra figura de poder), la queja sin acción, la polarización (blanco/negro) y necesitar un enemigo común, confusión, repetición, autoritarismo, fobias, obsesiones, etc.
¿Cuál es la diferencia con la generación anterior?
Los hijos aprendieron a callar y a no saber qué hacer con las emociones de sus padres traumatizados. Pero ellos aún tenían alguna conexión a los eventos traumatizantes.
¿Cuál sería tu principal crítica al sistema de salud público respecto al tratamiento de los traumas transgeneracionales de la Guerra Civil?
Que no saben que existe la transmisión generacional. ¡Es que ni lo han mirado en Google! No se han formado a los profesionales de la salud mental en este país sobre este tema que es central a todas nuestras vidas y a nuestra salud. ¿Cómo pueden pensar que hemos pasado por un siglo XX tan violento y que no nos ha dejado secuelas?

Homenaje en el Fuerte de San Cristóbal (Pamplona) en mayo de 2014 / Foto: Óscar Rodríguez

Respecto a la recuperación de la memoria histórica, ¿crees que hay una ausencia de testimonios?, ¿crees que se ha escuchado más a los muertos que a los vivos?
Sí, no hemos oído las historias. Todos tenemos historias de nuestras familias en relación a la violencia política del siglo XX pero, la mayoría de la gente, ni saben las historias de sus propias familias ni las de los otros. Todas esas historias necesitan ser contadas. Los muertos no puede hablar, pero sus hijos y sus nietos, sí.
Y los vivos también tenemos que hablar de cómo todos estos años de silencio y miedo nos han afectado, sobre todo a nuestra generación, la de los nietos de la Guerra Civil.
El movimiento memorialista trabaja por la recuperación y la reparación. En tu libro nos hablas de la elaboración, que debería ser la base de la reparación. ¿Crees que se viene haciendo la reparación, digamos, sin base?
No se está haciendo nada de reparación. La reparación es cuando los gobiernos piden perdón por lo hecho, reparan con compensación económica, cuando se ocupan de los desaparecidos, cuando dan importancia a toda la historia y al sufrimiento que se ha vivido. Y esto no lo están haciendo los gobiernos.
El movimiento memorialista está haciendo lo que puede: intentando que se sepa sobre la historia, intentando que se abran las fosas. Pero no tienen los recursos ni el apoyo ni de los gobiernos ni de la sociedad. Es una vergüenza. Lo poco que se ha hecho en este país ha sido por el trabajo del movimiento memorialista. Los gobiernos han abandonado al pueblo y han intentado e intentan que se olvide la historia.
¿Cuáles serían las diferencias entre elaborar y reparar?
Reparar es, como decía antes, el acto de los gobiernos de ocuparse de que se haga justicia. Da igual cuántos años hayan pasado. Elaboración es el proceso de hacer consciente lo inconsciente que hemos heredado de nuestros padres y abuelos, del trauma transgeneracional de la violencia política del siglo XX. En el último capítulo del libro, mi coautora, Elena Álvarez Girón, y yo damos ideas de cómo hacerlo individualmente y grupalmente.

Homenaje a las Brigadas Internacionales en el 77 aniversario de la Batalla del Jarama / Foto: Óscar Rodríguez


¿Políticas desde arriba habrían servido?
Sí, tendrían que haber empezado políticas de verdad y reparación desde 1978 o antes. Se deberían haber empezado comisiones de verdad y reparación y sobre todo dejar de repetir el mito de que las heridas hay que cerrarlas sin limpiar. Las heridas que no se limpian, se pudren y causan la muerte.
¿Cómo afecta la reprivatización de la memoria histórica a la gestión del trauma?
Pues echa más tierra sobre las palabras, sobre los sentimientos, sobre las historias. Nos aleja más de lo que necesitamos hacer y cronifica nuestros síntomas y daños.
Contamos aquí el rechazo de la industria turística a la memorialización de los lugares de represión. En tu libro recuerdas las placas en las calles de Colonia delante de las casas de los judíos que se llevaron a campos de concentración. En España tenemos que convivir, en cambio, con otro tipo de placas. ¿Crees que una memorialización sistemática ayudaría a paliar la transmisión generacional del trauma?
Bueno, la memorialización sistemática en sí no paliaría los aspectos nocivos del trauma transgeneracional. Pero es necesario hacerlo. El esconder y negar la historia es peligroso, es injusto y nos lleva a un estado de locura como el que vivimos.
En los colegios la Guerra Civil Española se estudia como un conflicto cerrado y luego muchos se dan cuenta de que está muy lejos de cerrarse. ¿Crees que seguirá abierto mientras haya trauma heredado?
Claro. Hay que hablar de cómo somos, de por qué somos así, de lo que aprendimos de nuestros padres y abuelos. Todo lo que callaron y transmitieron por lo no verbal nuestros padres y abuelos nos frena. Necesitamos hablar. Vivimos en un país en el que todo el mundo habla todo el rato pero no se habla de lo que pasó, de todo el sufrimiento y todas las pérdidas que causaron la violencia política. No se habla de lo importante. Se habla por hablar. Se hace ruido. Vivimos con un silencio enfermizo, mortífero.
En un momento del libro pones en relación la drogadicción, en especial el uso de heroína inyectada (tan presente en la generación de los hijos y, aunque en menor medida, en la de los nietos) con la transmisión generacional de la violencia del siglo XX en España. ¿Eres la primera que ha establecido esta relación?
Esta relación está en las investigaciones en otros países. En Francia se ha hecho mucha investigación sobre este tema. Y de ahí podemos extrapolar. No hay, en el Estado español, ningún estudio sobre la relación entre la drogadicción y la transmisión generacional del trauma de la violencia política. Ni sobre la drogadicción ni sobre ningún otro síntoma.

Carta de un nieto para ser introducida en una botella en un acto frente al Fuerte de San Cristóbal / Foto: Óscar Rodríguez

¿Cómo debería empezar a estudiarse?
Los profesionales de la salud mental en el Estado español primero necesitan saber que existe la transmisión generacional del trauma de la violencia política. Luego necesitan hacer su propia elaboración y formarse sobre este tema. Y luego deberían investigar sobre cómo nos afecta. Esto urge.
¿Sabes si existe extrañeza fuera de España ante la falta de estudio del trauma heredado por la Guerra Civil?, ¿hay interés internacional en este aspecto de nuestra historia?
Sí, en casi todos los países del mundo, si no todos, se habla del trauma transgeneracional de la violencia política. Menos en el Estado español. Hay mucho interés sobre lo que no se está haciendo en España y por qué. En congresos internacionales sobre este tema se habla de cómo no se habla en España de esto. El problema es que en España no hay interés. Y eso explica mucho de cómo somos ahora y cómo aguantamos tanto maltrato y abuso de nuestros gobiernos.
En otros países se habla de que en el Estado español han pasado 75 años desde el fin de la Guerra Civil y casi 40 desde la muerte de Franco y que aún la gente no sabe que están afectados por la transmisión generacional.
Necesita nuestra sociedad que se promuevan terapias para el diálogo como las del psicólogo e investigador Dan Bar-On. ¿Habría alguien dispuesto a hacerlo?, ¿quién debería hacerlo?
Yo ya lo he hecho en talleres. Creo que hay gente dispuesta. Todos y todas deberíamos hacerlo. Tú y yo y los que lean esto. Sobre todo no esperar a que venga alguien a organizárnoslo, como se tiende a hacer en este país. Esperar a que otro lo haga. No, tenemos que hacerlo. Nuestra vida depende de esto.
¿Y qué pasa con los hijos de los nietos? ¿El trauma generacional puede pasar también a bisnietos?
Si los nietos, que son la generación más dañada mentalmente en la transmisión generacional del trauma de la violencia política, siguen negando sus historias, sus manifestaciones y sus síntomas, pues sí, pasarán el trauma a sus hijos.

sábado, 28 de junio de 2014

La transición borró los nombres de las mayores defensoras de la educación pública

Una vida de película llevó a las hermanas Úriz, pioneras de la escuela moderna en España, a luchar contra el fascismo en la II Guerra Mundial, denunciar ante Naciones Unidas las condiciones de las presas en cárceles de Franco y a promover el Día Mundial del niño, aún vigente, entre otros episodios silenciados en la España democrática.

Las hermanas Josefa y Elisa Úriz Pi.

Público.es / PATRICIA CAMPELO / 27-06-2014
Tres décadas después de su fallecimiento en Berlín Oriental, los nombres de Josefa (1883-1958) y Elisa Úriz Pi (1893-1979) han resonado en un pequeño rincón de Navarra. Un amplio programa de actos organizados por el Ayuntamiento del Valle de Egües, su lugar de origen, ha recordado durante cuatro días el elevado compromiso social de estas hermanas que defendieron los derechos de la mujer y de la infancia ante Naciones Unidas, lucharon con la resistencia francesa en París durante la Segunda Guerra Mundial y se enfrentaron a la Iglesia en defensa de una educación igualitaria, entre otros hitos.
Desde la semana pasada, una plaza  de esta localidad navarra lleva el nombre de las dos intelectuales. Además, un colegio público espera ahora la autorización del Gobierno de Navarra para poder rebautizarse con el nombre de una de ellas.
Poseedoras de una mentalidad progresista y una conciencia crítica, la vida de las hermanas Úriz Pi está plagada de episodios, dentro y fuera de España, en defensa de los valores democráticos. Ambas militaron en el Partido Comunista, y tuvieron que exiliarse en 1939. Con la Transición, y el regreso de la democracia tras cuatro décadas de dictadura sus nombres quedaron silenciados.
"Se olvidaron de ellas porque eran dos comunistas y aquí siempre se ha tratado de minimizar el trabajo intelectual realizado por militantes comunistas, a los que se les ha tildado más de saboteadores que de gente que quería ayudar y enseñar", lamenta Olga García Domínguez, hija de miembros del PCE exiliados en Alemania y vecina de Elisa Úriz en Berlín Oriental. "En este país se ha ocultado todo", subraya.
Olga es una de las personas que ha preservado el legado de las hermanas Úriz a través de los múltiples documentos que guarda de ellas, fruto de la estrecha convivencia que mantuvieron los padres de Olga con Elisa tras la muerte de la hermana mayor.

Pioneras de la escuela moderna en España

Maestras de profesión, se considera a Josefa y a Elisa como las precursoras de la escuela moderna en España. Introdujeron los avanzados métodos educativos de María Montessori, Celestine Freinet, Ovide Decroly y Jean Piaget, entre otros, décadas antes de que comenzaran a generalizarse en el país.
Democratizaron las aulas eliminando las tarimas, se opusieron a los castigos, promovieron las asociaciones de padres y madres, sustituyeron los manuales por apuntes e introdujeron el comentario de texto sobre lecturas relacionadas con la realidad social. Josefa Úriz, Pepita, que dirigió la escuela normal de Magisterio de Lleida, creó la primera cátedra de estudio del catalán, abrió una residencia laica para que las jóvenes no se tuvieran que alojar en conventos y modernizó la biblioteca de la escuela, con una sala de lectura y gestión de préstamo de libros, antes inexistente.
"Eran mujeres muy activas; estuvieron en París, en el Congreso de la Paz, y becadas en Europa" relata Olga. En concreto, Pepita trabajó en Bélgica con el doctor Decroly y Elisa en Ginebra, estudiando los nuevos métodos de aprendizaje musical de Dalcroze, según ha indagado el historiador y periodista Manuel Martorell, que ha investigado la vida de estas dos hermanas y, junto a Olga, participó en los actos de homenaje de la pasada semana en Navarra.

Desterrada por recomendar una lectura feminista

La llegada de Pepita Úriz a la escuela normal de Magisterio de Lleida, con sus métodos avanzados, llamó pronto la atención de los estamentos más conservadores de la ciudad. "El obispo Josep Miralles la denunció ante el rectorado de la universidad por haber recomendado  a sus alumnas que leyeran un libro de Margarita Nelken", cuenta Olga. La denuncia derivó en un expediente que acabó convirtiéndose en una cuestión de estado. "Intelectuales de la época como Menéndez Pidal, Ramón y Cajal y Julián Besteiro firmaron un manifiesto de apoyo a Pepita", explica.
El propio presidente de las Cortes salió en su defensa, paralizando el proceso y provocando la dimisión del ministro de Educación. Pero la llegada de la dictadura de Primo de Rivera reabrió el expediente,  y fue expulsada a 100 kilómetros de la ciudad sin empleo ni sueldo durante un año. “Hubo una campaña a su favor y sus compañeros hicieron una colecta para poder pagarle durante un año el salario”, añade.

Hasta 100.000 menús infantiles al día en plena guerra

Sensibilizadas con las víctimas más débiles de la Guerra Civil, los niños, ambas hermanas participaron en la ayuda de retaguardia. "Estuvieron muy activas en las colonias pedagógicas, alimentando a los niños", indica Olga. Llegaron a dar, según datos contrastados por Martorell, hasta 100.000 comidas al día. Pepita fue, desde septiembre de 1938, directora general de Evacuación y Refugiados, nombrada por el gobierno de la República. Ayudaron también a cientos de profesores a partir hacia el exilio.

Las hermanas Úriz.

Antes del estallido de la guerra, las hermanas se habían afiliado al Partit Comunista de Catalunya, donde también militaba el que fuera marido de Elisa, el secretario general de la UGT catalana Antonio Sesé. "Lo mataron el día que iba a tomar posesión de su cargo de ministro", apuntala Olga. El matrimonio junto a la hermana mayor, Pepita, promovió la fundación del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC). Esta última, además, fue elegida secretaria general de la rama catalana del principal sindicato de trabajadores de la enseñanza, FETE-UGT, en agosto de 1936, y elevada a presidenta año y medio después, según consta en la documentación que Olga conserva de las hermanas.
Con una trayectoria a sus espaldas en defensa del progreso y la democracia -en 1934 impulsaron la asociación Mujeres Antifascistas Españolas-,  Elisa y Pepita Úriz no tenían sitio en la oscura dictadura que cercenó de raíz los avances republicanos. En febrero de 1939, dos meses antes de que los militares sublevados, con Franco a la cabeza, proclamaran su victoria en Burgos, las hermanas navarras abandonaron el país para no volver nunca más.

Lucha contra el fascismo en el maquis francés

Cruzaron la frontera por los Pirineos, y en el exilio en Francia volvieron a vivir de manera intensa otra guerra. Lucharon contra el nazismo al lado de la resistencia española en París, formando parte del núcleo dirigido por los hermanos Miret. Cuando este grupo fue desarticulado, en 1942, Josep Miret fue asesinado en el campo de concentración de Mauthausen. Elisa y Pepita lograron escapar. 
"A Elisa no le gustaba mucho hablar de sus 'batallitas', como ella decía. Cuando empecé a mirar con detenimiento sus documentos comencé a saber más de su vida. Vi que tenía hasta un carnet para portar armas, consecuencia de su pertenencia al primer grupo armado de la resistencia parisina", detalla Olga.
Tras años escasos de tranquilidad en París, el gobierno francés expulsó a los militantes comunistas en el marco de la denominada 'Operación Bolero', en 1950. Las hermanas navarras recibieron su expulsión en abril de 1951. La Guerra Fría las obligaba a vivir en su lado ideológico del mundo, y cruzaron el Telón de Acero para instalar su residencia en Berlín Oriental. Pepita murió y fue enterrada en esta ciudad. La hermana menor continuó su actividad intelectual, más sosegada en los últimos años, según recuerda Olga, estudiante de Medicina en aquel tiempo. "Era una mujer muy generosa y solidaria; mi padre era ciego y ella bajaba todos los días a leerle los periódicos. También le interesaba mucho la actualidad política, leía prensa de diferentes países a diario".

En defensa de las mujeres presas en cárceles de Franco

Elisa Úriz, en el marco de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM), donde llegó a la secretaría general, propuso que cada 1 de junio se celebrara en todo el mundo una jornada para la infancia equiparable al 8 de marzo para la mujer. Tras años de trabajo, Naciones Unidas proclamó el Día Mundial del Niño, cita que muchos países siguen recordando. “Después, costó mucho que se mantuviera porque dentro de la Federación había mujeres de muchas orientaciones políticas que apoyaban que cada país tuviera su propio día de la infancia”, aclara Olga, cuya madre, Isabel Domínguez, sustituyó a Elisa como representante española en la FDIM. 
Con esta organización, la menor de las Úriz denunció las condiciones en que vivían las presas en las cárceles de Franco, y logró en 1948 que una comisión de juristas visitara las prisiones madrileñas de Las Ventas y Yeserías. Elisa formó además parte de la Unión de Mujeres Españolas, organización integrada por grupos que actuaban en la clandestinidad durante la dictadura, y participó en el consejo de redacción de la revista Mujeres Antifascistas Españolas con Dolores Ibárruri, Victoria Kent y Teresa León, entre otras. "Este movimiento estaba originado por las mujeres de los presos, las que lucharon por las libertades de sus compañeros y por la libertad en general", concreta Olga.
35 años después del fallecimiento de Elisa, el Valle de Egües (18.000 habitantes),  ha reconocido la figura de estas dos mujeres, desconocidas en su país, que con su trabajo allanaron el camino por el que se han ido conquistando los derechos sociales de las mujeres en muchos países del mundo.

domingo, 15 de junio de 2014

NACE LA ASOCIACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE MURCIA


Con la expresión "Tenemos Memoria", añadida a su logo, la Asociación tiene como finalidad, entre otras muchas, defender la verdad de la Memoria Histórica de la comarca de Murcia desde la proclamación de la II República y la sublevación militar del 18 de julio de 1936, sin olvidar las represalias tras la Guerra Civil y la lucha antifascista que se desarrolló hasta la Transición democrática.


Murcia.- 13 de junio de 2014.    En asamblea celebrada en Murcia en la tarde del pasado jueves, día 12 de junio, quedó constituida la "Asociación para la recuperación y defensa de la Memoria Histórica de Murcia" (MHMU-Tenemos Memoria), tras el debate y aprobación de sus Estatutos y posterior elección de la junta directiva de la misma. 



Entre los fines de la Asociación, destacan compensar el trato desigual que recibieron y aún reciben las víctimas de la sublevación militar contra la II República, de la Guerra Civil, de la represión franquista y de la Transición democrática, así como restablecer la dignidad de las personas exiliadas, depuradas, represaliadas, fusiladas, encarceladas y torturadas, por lo que es urgente defender la verdad de la Memoria histórica de Murcia y su comarca (entendiendo por tal no sólo el término municipal de la capital sino también sus localidades próximas), para lo que se pretende  coordinar, en colaboración con las Universidades de la Región y otros centros de investigación -sin excluir a otras entidades nacionales y extranjeras que tengan los mismos fines- estudios tendentes a conocer la verdad sobre esas terribles actuaciones.
Con la  investigación y  localización de personas desaparecidas, asesinadas, ejecutadas en juicios sin garantías y en consejos de guerra, se pretende poner fin al anonimato de las víctimas y rotular sus lugares de enterramiento así como concienciar a la sociedad sobre las terribles consecuencias de la intolerancia y la represión de las libertades civiles y sociales ejercidas por las ideologías nazis, fascistas, militaristas, totalitarias y excluyentes. 
Composición de la junta directiva

La junta directiva electa quedó constituida por las siguientes personas: Isabel Barceló, Paco Bastida, María Jesús García, Rufino Garrido, Diego Jiménez, Joaquín López, Mari Carmen López, Pedro Pina y Benigno Polo.

Encuentro de memoria histórica en el IES de Santomera (Murcia)



 
  AGE 12 Junio 2014
 
El viernes 6 de junio tuvo lugar un acto de AGE-PV en el IES "Poeta Julián Andúgar" de la localidad murciana de Santomera. Este acto consistió en una charla-encuentro de nuestro compañero Quico (Francisco Martínez, ex-guerrillero de León-Galicia) con profesorado y alumnos, donde se hizo un repaso histórico de la guerrilla y las reivindicaciones actuales de los guerrilleros y guerrilleras que desde AGE se siguen exigiendo.

 Al finalizar el acto los profesores y alumnos obsequiaron a Quico con un libro sobre la República firmado por todos y un ramo de flores. 

Agradecemos al profesorado, alumnado y a los compañeros del Taller de la Memoria de Santomera toda la infraestructura prestada para la celebración de dicho acto. Acompañaron a Quico : Carlos Escolano y Ginés Saura, de Orihuela.





"La apertura de las fosas del franquismo ha desestabilizado el relato de la Transición"

El antropólogo e investigador del CSIC Francisco Ferrándiz analiza en 'El pasado bajo tierra' las consecuencias de la recuperación de cuerpos de desaparecidos por la represión de Franco

Francisco Ferrándiz, autor de 'El pasado bajo tierra'. ASUNCIÓN GAUDENS.

Francisco Ferrándiz, autor de 'El pasado bajo tierra'. ASUNCIÓN GAUDENS.

PATRICIA CAMPELO Madrid 08/06/2014

Una mujer octogenaria coloca flores en el quitamiedos de una carretera, y en el bordillo que separa el asfalto de la cuneta puede leerse la pintada: "Fosa común 1936". Se trata de la imagen seleccionada por el antropólogo e investigador del CSIC Francisco Ferrándiz (Oviedo, 1963) para encabezar El pasado bajo tierra [Anthropos, 2014], el libro en el que aborda las consecuencias socio políticas de la apertura de las fosas comunes del franquismo. La imagen refleja la desatención institucional que padecen las víctimas y resume el resultado de la ausencia de una política pública de memoria, de derechos humanos.
María Martín, la protagonista de esta fotografía, practica los ritos funerarios por su madre a pie de una cuneta. La carretera pasa por el lugar donde fue asesinada a las afueras de su pueblo, Pedro Bernardo (Ávila), y la recuperación del cuerpo es inviable. El testimonio de María -que declaró en el juicio a Baltasar Garzón por la causa de los delitos del franquismo- es, a juicio de Ferrándiz, paradigmático y sorprendente por su vulnerabilidad pero al mismo tiempo por su fuerza. "Su caso tiene una importancia política enorme. De niña le raparon la cabeza, le dieron aceite de ricino... Lleva escrita en el cuerpo la represión", señala.
"Las excavaciones de fosas han hecho visible la cartografía de la represión"  
Otros relatos de víctimas figuran en esta autopsia social del impacto que ha producido en la sociedad española contemporánea la apertura de fosas comunes. "No es un ensayo sobre el pasado, para el que existe una historiografía muy extensa, sino sobre las múltiples repercusiones de estas excavaciones", defiende Ferrándiz sobre su publicación, en la que prevalecen las descripciones etnográficas en diferentes enterramientos sobre los debates teóricos.
Una de las primeras consecuencias que vislumbra el investigador asturiano tiene que ver con la forma en cómo la llegada de los desaparecidos del franquismo a la sociedad actual ha torpedeado el relato imperante desde la Transición.  Los pactos de olvido y de silencio quedan en entredicho ante la proliferación de historias de represión plagadas de detalles. "La apertura de las fosas comunes ha contribuido a desestabilizar los relatos dominantes sobre la Transición y la arquitectura política e institucional derivada de ella", sostiene. Ferrándiz sitúa esta consecuencia en un plano comparativo: "Los resultados de las últimas elecciones europeas, el cuestionamiento del bipartidismo o incluso la abdicación del rey forman parte de este mismo proceso".
"Las víctimas del franquismo han ganado en visibilidad y legitimidad social" 
En el caso de las fosas de la dictadura, la capacidad transformadora reside "en la reaparición incómoda de estos cuerpos ejecutados hace décadas en el espacio público; en el desarrollo de una conciencia cívica contra la impunidad del franquismo y en el despliegue -aunque parcial, fragmentado y discontinuo- de políticas públicas de memoria".
Pero las fosas abiertas en estos primeros años del siglo XXI no son las únicas, y Ferrándiz arroja luz en el libro sobre la genealogía histórica de los ciclos exhumatorios. "Hay precedentes durante la guerra, el franquismo e incluso en la Transición". Uno de los primeros momentos lo promovió el dictador Francisco Franco para localizar, recuperar y dignificar a los denominados caídos por dios y por España. A golpe de decretos y órdenes en el Boletín Oficial del Estado, el incipiente estado franquista reguló la protección de las primeras exhumaciones tras la Guerra Civil. "A finales de 1939, en Soto de Aldovea, un pueblo vinculado a Torrejón de Ardoz, se recuperaron con un equipo forense 413 cuerpos que fueron llevados a Paracuellos", ilustra Ferrándiz.
En los años 50 se produjo otro momento exhumatorio con el robo y el traslado de cadáveres de republicanos hasta el Valle de los Caídos, el macro mausoleo pensado para albergar más de 33.800 cuerpos.
La muerte de Franco abrió una nueva fase de apertura de enterramientos. Durante la Transición, fueron las propias familias quienes salieron a la búsqueda y recuperación de sus desaparecidos con técnicas de trabajo no profesionales.
"Lo que distingue a las exhumaciones contemporáneas de las anteriores es la presencia de equipos técnicos arqueológicos y forenses vinculados a prácticas globalizadas de derechos humanos, así como su emergencia en la sociedad de la información y el conocimiento, factor básico en su difusión", identifica Ferrándiz. "Ha sido un proceso tan rápido y convulso, con tantas aristas, que todavía necesitamos tiempo para analizarlo y descifrarlo en todos sus matices", añade.


La cartografía del terror en España

En el balance de los últimos 14 años de movimiento memorialista, Ferrándiz admite la existencia en la sociedad de un reconocimiento de la injusticia histórica cometida con muchos de los derrotados de la Guerra Civil y los represaliados del franquismo. "Las excavaciones de fosas han hecho visible la cartografía de la represión. Los forenses han podido certificar la casuística de esta represión sobre civiles, aunque extrajudicialmente. Se han producido identificaciones y devoluciones de cuerpos fusilados a sus municipios de origen, a veces con presencia de cargos políticos. Las administraciones públicas han hecho algunos esfuerzos, aunque fragmentarios y discontinuos; ¿quién se acuerda de la Ley de Memoria Histórica, hoy desactivada?".
El investigador reconoce que se han puesto las bases de una cultura política "que no acepta la impunidad del franquismo" y que "busca amparo en la legislación internacional". El proceso exhumatorio ha servido, en definitiva, para contribuir a retirar el velo de olvido oficial. "Las víctimas del franquismo han ganado en visibilidad y legitimidad social", afirma. Pero todos estos pasos hacia adelante no son suficientes en un contexto en el que debiera haberse producido un debate en profundidad sobre el pasado traumático, en lugar de la "jaula de grillos" mediática a la que se ha asistido en múltiples ocasiones, según lamenta Ferrándiz. "Ha habido mucha crispación que, en líneas generales, se ha dado en los debates políticos y una cierta histeria mediática que ha acabado contaminando el debate público, empobreciéndolo. Nada nuevo en este país. Otro indicador más de la baja calidad democrática".

Ley de Memoria Histórica o subcontrata de derechos humanos

En el plano político, una de las características que identifica Ferrándiz en lo relativo a la apertura de fosas ha sido la sucesión de tibias reacciones. "Algunos políticos como alcaldes o diputados se han involucrado, pero a veces casi a título personal, de paisano. Esto ha sido diferente en cada comunidad autónoma, o incluso en cada exhumación, pero en no pocos casos ha habido pautas de desapego o ninguneo institucional", explica. "Ha faltado un reconocimiento alto y claro por parte del Estado. Por ejemplo, el presidente del Gobierno presidiendo un acto de reparación laico por las víctimas que estaban siendo exhumadas. Hay fórmulas testimoniales de hacer esto con gran calado simbólico y político. Y no se ha hecho". Incluso el modelo de ayudas consagrado en la Ley de Memoria Histórica estableció "una especie de subcontrata de los derechos humanos mediante la cual el estado proveía fondos pero no coordinaba su uso", deplora.
Salvo la excepción andaluza,  comunidad autónoma que debate una ley propia de memoria -aunque no exenta de polémica, con tensiones entre la Junta y el movimiento asociativo y dependiente del pacto electoral IU-PSOE-, el escenario actual se vuelve incierto. "Nada garantiza la continuidad en el tiempo o la estabilidad financiera de un proyecto. Algunos de los que en su día se consideraban más profundos y sofisticados, como el Memorial Democrático de Catalunya, están bajo mínimos y su gestión ha cambiado de manos. En muchas comunidades autónomas gobernadas tradicionalmente por el PP ni siquiera hubo ese tipo de políticas. Pero tampoco las hubo, más allá de algunos gestos, en Castilla-La Mancha, gobernada por el PSOE durante décadas. El gobierno del PP no tiene el menor interés. El relato dominante de la crisis incluso les ha permitido evitar dar explicaciones", lamenta.
"Ha faltado un reconocimiento alto y claro por parte del Estado" 
Ferrándiz, que fue miembro de la Comisión de Expertos que propuso reasignar otra identidad al Valle de los Caídos,  es escéptico a la hora de pensar que esta tendencia pesimista pueda revertirse. En cambio,  percibe visos de cambio en el debate público sostenido en el tiempo.
"Cuando se redactó el informe sobre el Valle de los Caídos pusimos luces largas. La resignificación jamás llegaría por decreto sino como parte de un proceso de debate social y político intenso y prolongado en el tiempo equivalente, por ejemplo, al que hubo en Alemania sobre el monumento del Holocausto de Berlín. Entre la idea original y la inauguración pasaron 15 años, varios periodos electorales y diferentes gobiernos. El resultado final gustará más o menos, pero es fruto de muchos equilibrios y esfuerzos de consenso y, por tanto, tiene una eficacia social y política incontestable", afirma.
Como propuesta, Ferrándiz plantea la instalación de un memorial, en la misma línea conceptual que el alemán, en la explanada del recinto de Cuelgamuros "tras un concurso internacional de ideas". "Sería una inversión muy rentable en términos de incrementar la calidad de la democracia y la convivencia. ¿Seremos capaces de hacer en España algo semejante?", concluye.

miércoles, 4 de junio de 2014

ASOCIACIÓN MEMORIA HISTÓRICA DE CARTAGENA. El bombardeo de las cuatro horas.




EL BOMBARDEO DE LAS CUATRO HORAS
”Cartageneros os acordaréis de mi nombre, será tan duro el castigo que acabaréis corriendo como conejos hacia vuestras madrigueras”
Con esta amenaza predijo Queipo de Llano lo que iba a ocurrir aquel 25 de noviembre en que desde las 17,30 hasta las 21,30 horas no dejaron de caer las bombas sobre la ciudad de Cartagena, tarjeta de presentación de la ayuda alemana al fascismo español, que se hizo patente en diversos objetivos como el muelle comercial, el Arsenal o la estación de ferrocarril, la escuadra, los cuarteles y los fuertes, cayendo también las bombas en el extrarradio y siendo bombardeados lugares como La Aljorra, San Antón y Barrio de Peral.
Las bombas cayeron en el Hospital Militar y el Hospital de Los Pinos, multitud de muertos por las calles, familias sepultadas, calles, plazas y viviendas destruidas, incendios que se prolongaron hasta altas
horas de la noche... y el trágico balance de casi 90 muertos y cientos de heridos.
a raíz de ese bombardeo, todas las familias que tenían algún lugar al que huir, marcharon de la ciudad.
Los cartageneros y cartageneras
todavía recuerdan aquel 25 de noviembre de 1936, el terror que padecieron, los familiares y amigos que perdieron en esa fecha que quedó en la memoria colectiva grabado de manera indeleble y que se conoce desde entonces bajo el nombre de "El bombardeo de las cuatro horas".
El día 5 de junio podremos conocer los detalles en el documental que se proyectará a las 8 de la tarde en el salón de actos de la Residencia Alberto Colao, en Cartagena.

Organiza: ASOCIACIÓN MEMORIA HISTÓRICA DE CARTAGENA

Luis Miguel Pérez Adán y Francisco Martínez (MHC)

Asistentes al acto